Sí, lo sé. Me tardé mucho, pero aquí está mi conti ;) Espero les guste. Y no me maten por el triste pasado de Alice. Bueno, espero lo disfruten:
V. Descubriendo pasados, alterando presentes II.
Alice's POV
Ahora llegaba mi turno…Y yo me sentía terriblemente mal. No sabía si por mi pasado…o el de él. Aunque no me contó todo, sé que me contó lo que no le había contado a nadie. Rose me lo había dicho una vez, tiempo atrás; "mi hermano no habla de su matrimonio. Jamás. Nunca me ha contado la historia completa…ni cómo fue que su mujer lo abandonó, por decirlo de alguna manera. Es tabú, un tema terriblemente doloroso para él." Respiré hondo. Sabía que él no me había dado más detalles por el dolor que le causaba, pero yo lo haría. Necesitaba todo este material para no pensar demasiado en el tema. Que los objetos me guiaran… y recordar que Jason existió, que estuvo ahí. Y que yo le debo lealtad y fidelidad. Por siempre.
Respiré hondo y le miré a los ojos.
Su mirada era tranquila. Perturbada, pero tranquila. Me esperaba sin presión, con una sonrisa dulce en el rostro. Una pequeña alegría que le iluminaban sus claros ojos color miel.
Bajé la mirada nuevamente, pero la imagen de su perfecto rostro no salió de mi cabeza. Moví mi cabeza para que mi corto cabello cubriera un poco mis ojos. Tomé la bolsa y saqué las cosas, extendiéndolas como línea recta frente a nosotros.
Él estiró su mano para levantar mi rostro.
-Así duele menos.- Aseguró. –No te sientes solo, hay alguien ahí. Alguien que te entiende.-
Le sonreí tristemente.
Los recuerdos inundaron de una mente. Ahora entendía como se sentía. Más estando en el lugar donde todo había pasado. Me sentía casi como una intrusa.
-¿Quieres que sigamos en otro lado?- Propuse, al ver como su mirada aún refleja ese inmenso dolor que me mataba…más que el mío mismo.
-No.- Susurró él. Su sonrisa se borró unos segundos, y su mirada se oscureció. Casi podría creer que fue un sueño, pero sabía que era real. Se compuso casi al instante, sin darme tiempo de reaccionar. –No importa donde estés, el dolor te sigue. Podría correr fuera de aquí, alejarme de todo. Pero sería inútil. No importa que tan lejos esté, el dolor va conmigo. Solo me alejaría de las personas que me apoyan.-
Su manera de ver esto me impresionó. Era inteligente, y no era nada impulsivo. Me dolía la manera en que había llegado a convertir en una persona seria, responsable, inteligente. Sin salir casi a nada.
-Rose me contó que tú…eras de los más relajientos, totalmente alegre. Aunque nunca reprobaste nada.-
Me sonrió melancólicamente. Cuantas distintas sonrisas existían…y esta noche había visto más de la mitad. Todas de la misma persona.
-Así es, pero, a pesar de que esa persona sigue ahí, en algún lado, no la necesito.-
-Oh, vaya que sí.- Le contesté, con dulzura. Como una madre hablando con su pequeño. –Así no te sentirías tan mal. No te preocupes, yo misma me encargaré de que esa persona resurja en ti.- Le aseguré, guiñándole un ojo.
Sonrió fugazmente y asintió.
-Eso ya lo veremos, Alice, eso ya lo veremos. Pero ahora no estamos para hablar de mí, es tu turno.-
Me senté cual bailarina, desde pequeña me sentaba así, era como un hábito.
-Mira, 4 años atrás mi madre murió de una enfermedad cardiaca, sin muchos detalles. Yo tenía 22, y mi padre, como siempre de sobre protector, no me dijo mucho detalle.- Aunque ese detalle me molestaba, no pude evitar decirlo con todo el amor y la dulzura del mundo. Mi padre era lo mejor que me había pasado, él, Emmett, Rose y Nicky habían sido mi indestructible pilar durante mis años de agonía. –En ese entonces, yo tenía un novio, Jason Smiths, un joven hermoso y de gran corazón. Lo recordarás de la foto que las niñas traían el otro días.- Le recordé, tendiéndole el álbum repleto de fotos mías con él. Unas tristes lágrimas rodaban por mi rostro, y él me miraba con agonía. Con un gesto le pedí que lo ignorara. Necesitaba urgentemente un abrazo…pero no aún. Quería terminar de decirle todo, si no, me desplomaría completamente.
-Es guapo.- Sostuvo mi descripción.
Le sonreí amargamente.
-Gracias por lo que estás haciendo.-
La voz no salía, pero mis labios se movían. Y él parecía entenderlo, pues asintió, sin hacer comentarios. Me sentía conectada a él.
-Fue un año después que él me propuso matrimonio…y me hizo la mujer más feliz del mundo.- Le extendí una cartas en las cuales el me escribía varias frases románticas. Sabía que él no las abriría ni mucho menos, pero simplemente esas cartas me hacían sentir viva, me hacían creer que Jason no me quería ver sufrir. Cada vez que tenía ganas de correr y tirarme de la ventana más cercana…simplemente abría una de sus cartas y la leía hasta el cansancio. –Y no necesité más de un año para que todo se viniera abajo.-
Inesperadamente, sus brazos me rodearon, como queriendo mantenerme en una pieza, mientras que yo ya estaba completamente rota en miles de pedazos.
-Si no quieres continuar, no lo hagas.- Me aseguró, con la voz tranquila.
-No, sería injusto para ti, tú me dijiste todo. Te diré todo…-Al ver que me interrumpiría, levanté la mano, indicándole que se callara.- Quiero hacerlo.- Le aseguré. –Pero tendrás que tenerme paciencia, soy una chica sensible.- Me sonrió de manera comprensiva, y dejó de abrazarme, pero no me soltó mi mano. Tenerlo cerca era increíblemente relajante, su mano me mostraba su apoyo, a pesar del corto tiempo de conocerlo.
Suspiré hondo, y, tomando la fotografía de Jason y mía, tracé su rostro y el mío con la yema de los dedos de la mano libre. Respirando lentamente, me armé del valor de quien sabe donde para continuar con mi tragedia de Hollywood. Tomé el diario y comencé a leer unas cuantas notas que había escrito, a pesar de la tinta corrida debido a las lágrimas que habían resbalado de mis ojos mientras escribía esas pesadillas.
-14 de Septiembre, 2004
Hoy nació finalmente mi amada sobrina, se llamará Nichole. Claire está más que alegre, ama a esa pequeña niña con el pelo negro, sí, es una peluda, nació con pelo, y unos ojos verdes. En el hospital, Emmett brincó de alegría un largo rato, mientras que Eithan, el esposo de Claire, (sí, se que sonará raro que cada vez de hablo de Eithan escriba quién es, pero como siempre olvido su nombre…pues, ¿qué otra opción me queda?) Papá fue el primero en llegar al hospital, como siempre. El y mamá llegaron entusiasmados a conocer a la primera nieta. Después llegamos Emmett y yo. Y finalmente llegó mi Jason. Se mostraba entusiasmado de prácticamente formar parte de la familia. Es más, él fue el primero en cargar a la pequeña, a pesar de las quejas de todos los presentes. Claire rió ante las quejas, pero como soy la hermana favorita fui la segunda en cargarla…el último fue el padre. Eso hizo que todos nos carcajeáramos, ante su mirada de inconformidad. Y después él se carcajeó, arrullando con sus sonoros movimientos a mi pequeña sobrina.
15 de Septiembre, 2004
¡No entiendo como las cosas pueden cambiar tanto de la noche a la mañana! De verdad que no puedo. Escribo desde mi cama, no he podido pararme en todo el día, Jason ha llamado hasta el cansancio y yo no le he contestado. Es más, está fuera de mi habitación. No tengo fuerza ni para pararme a abrirle. Además, me apetece estar sola.
…Mamá murió esta mañana…
Su enfermedad del corazón se complicó y pereció. Ella no tuvo dolor alguno. Pero eso no quita que me duela haberla perdido. ¡Dios, es mi madre! Y todo en esta habitación, en esta casa me recuerda a ella. Emmett está dormido a mi lado. Él decidió entrar por la ventana para verme, pero de tanto llorar ambos, él se ha quedado dormido. Jason ha decidido no entrar para no molestarme, y la verdad no sabe cuánto se lo agradezco.
¿Cómo es que Nicky nació apenas hace 18 horas, y mamá ya murió? No le hemos dicho a Claire; tememos por su salud.
18 de Noviembre, 2004
Parece que solo escribo en este diario cuando estoy sola, triste o deprimida…Bien, creo que algún día quemaré estas hojas para olvidarme de todo esto…pero eso solo significaría destruir el vínculo entre esas personas que amo y a las que no.
Hoy murió el esposo de Clair, Eithan, en un ataque terrorista. ÉL salvó la vida de una familia que constaba de 4 personas…pero murió haciéndolo. La familia está más que agradecida con Clair y su marido, él murió siendo un gran hombre. La noticia de su muerte afectó a muchos, incluso en los periódicos salió; El hombre que arriesgó su vida por la de 4 personas más. Clair está destrozada…primero mamá y ahora su marido.
Hace un mes que Emmett y yo nos mudamos de casa. Papá está triste, pero nosotros no podíamos tolerar ver esa casa diariamente. Aunque prácticamente aún vivimos ahí, solo que dormimos en nuestra casa. Es simplemente imposible no estar con papá las 24 horas del día a como estaba acostumbrada. Pero eso es lo mejor para todos. Papá está preocupado, pero de acuerdo en que nos hayamos mudado. Él quiere pasar el resto de sus días en esa casa que compartió con mamá cada momento de sus vidas, cada sonrisa, cada caricia, cada beso, cada palabra cálida, cada secreto…incluso las pocas peleas que tenían. Ellos eran inseparables. No sé qué haré, siento a papá muerto en vida. Pero Emmett, Clair y yo estamos igual. Creo que nuestro destino no era ser felices.
14 de Junio, 2005
¡No lo puedo creer! Esta noche, Jason me llevó a cenar y bailar a un lugar muy exclusivo en Nueva York, ¡incluso salimos de la ciudad solo para esta cita! Y mientras comíamos el postre con mi canción favorita, dentro de una cajita de chocolate se encontraba, ¡Nada más ni nada menos que un anillo de compromiso! Jason me sonrió y se hincó a mi lado, pidiéndome que fuese su esposa. ¡No lo puedo creer! Obviamente acepte, como tonta, asintiendo y sonrojada. ¡Jamás lo imaginé!
Al parecer este enorme suceso alegró a la familia, porque ahora todos se muestran emocionados. ¡Voy a casarme dentro de 6 meses! Mi familia sabía de los planes de Jason hacia 8 meses, y habían empezado a planear todo…¡Y no me habían dicho! Pero aún así estoy mega emocionada. ¡Tendré la boda del siglo con el chico de mis sueños! Jason está cumpliendo cada uno de mis caprichos, aunque no se los diga, para hacer nuestra boda. Será en mi iglesia favorita, en Port Angeles, con un vestido importado de Europa. ¡Estoy demasiado feliz! ¡VOY A CASARME CON JASON! Lo amo tanto que estoy segura que no me importaría casarme con él en harapos en una iglesia naca de Las Vegas. ¡Pero incluso va a darme la boda del año!
13 de Enero, 2006
¿Por qué no puedo ser feliz? ¿Por qué me pasa todo esto? ¡Simplemente no es justo! Quiero morir, no le encuentro más sentido a la vida. Y es decir, ¿De qué sirve vivir sin sentido alguno, divagando por la oscuridad, sin la esperanza alguna de encontrar la luz? Si no fuera porque no estaba sola en esa oscuridad, ahorita ya me habría muerto. Pero Emmett, mi padre, y Nicky estaban ahí…
Hace apenas 2 semanas estaba al lado de Jason, juntos, felices, planeando la boda. Y ahora ya no hay nada…
Claire se fue a Inglaterra por unos arreglos de unos papeles, debido a que Eithan y ella habían vivido un tiempo en Inglaterra y él era Inglés. No sé qué pasó, pero había una guerra allí, una guerra civil, según tengo entendido (N/a: Hasta donde yo sé no ha habido ninguna guerra civil, es solo parte de mi imaginación) Jason había decidido acompañarla por ser Inglaterra un país ajeno, y yo, entusiasmada de mi futuro marido fuera tan agradable, acepté. Ese fue mi peor error.
Durante una firma de papeles en una oficina en las orillas de la ciudad, hubo un bombardeo. Jason tomó a Clair, y ambos corrieron lejos de allí. Pero fuera, se encontraban cientos de civiles armados, preparados para atacar al causante de las bombas que se encontraba en el edificio. No se lo pensaron dos veces y comenzaron a disparar sin misericordia alguna. Jason se puso frente a Clair para protegerla y correr lejos de allí…Pero una bala le dio directo en el pecho, hiriéndole de muerte. Fue al instante. Y después, mientras Claire se arrodillaba al lado de Jason, le dispararon. Tres balas en su espalda, poniéndole fin a su vida.
¿Cómo, de tenerlo todo, pasé a no tener nada?
¿Por qué mi hermana y mi prometido, Dios Mío, porque?
Papá está teniendo problemas cardiacos ahora, Emmett está en depresión y yo…yo estoy al paso del suicidio…
Cerré el diario al ver que mi rostro estaba cubierto en lágrimas y que no aguantaría un segundo más recordando lo sucedido.
La mirada de Jasper mostraba sorpresa y angustia. Parecía ido. Lentamente me rodeó con sus brazos, pegándome a su cuerpo. Yo lloré sin intención alguna de parar. No me importaba que Jasper me viera llorar, no ahora. Quería sacar todo ese dolor de dentro de mí. Quería contárselo a alguien que me entendiera. Rose se sabía mi historia al derecho y al revés, me apoyaba siempre, evitaba cualquier cosa que pudiera lastimarme, por más mínimo que fuera. Incluso ella trataba de no enamorarse, para no recordarme a Jason. Era encantadora, pero sabía que ella no me comprendía como Jasper. ÉL sabía lo que era perder algo amado, aunque no de la misma manera.
Jasper's POV
Su pasado era definitivamente más trágico que el mío, pues ella lo tenía todo, con amor y con futuro, y el destino se lo arrebató todo. Sin dejarle mucha esperanza. Y ella era más alegre que yo. Yo sabía que nada de lo que había en mi vida estaba funcionando, y lo perdí, como era de esperarse, pero me derrumbé. Ella, esperando toda la felicidad, se la arrebatan. Pero no se quedó en el suelo, se paró, una y otra vez, después de cada caída.
-No te preocupes.- Le susurré al oído. Mi voz temblaba. ¿Cómo podía alguien sufrir tanto y seguir viva, ver por los demás, ser capaz de sonreír día a día? ¿Era esa su manera de evitar caer? ¿Sonreírle a la vida que de manera cruel le había arrebatado todo lo que tenía? –No estás sola.-
-Lo sé.- Me aclaró ella, abrazándome fuertemente.-Muchas gracias, Jasper.-
-No hay problema.-
Así, nos quedamos largo rato. Ambos sentados en el piso de mi biblioteca, hasta que dio la media noche. Abrazados, sin decir nada, hasta que ambos nos relajamos.
-Será mejor que te quedes a dormir, es tarde ya, no quiero arriesgarte a salir a la calle a estas horas, los autos son peligrosos. Vamos.- Le sugerí, parándome y tendiéndole la mano para ayudarle a pararse.
Ella asintió. Era la primera vez que la veía a la cara después de esas horas llorando. Sus ojos estaban rojos e hinchados, su sonrisa se había ido, la tristeza emanaba en su rostro, sus cabellos se habían alborotado.
La tomé de la mano y la guié a mi habitación, donde saqué de un cajón un pijama de mujer.
-Este era de…mi esposa. Puedes usarlo, estoy seguro de que te quedara.- Le aseguré, tendiéndole la prenda. –Es un poco corto, era su estilo, pero estoy seguro que por tu altura te quedara más largo.- Le bromeé, y vi como una ligera sonrisa aparecía en su rostro, acompañada por un leve sonrojo en sus mejillas. –Tu puedes dormir en la habitación contigua, está limpia. Es la que ella usaba siempre, así que espero sea de tu agrado. Está todo muy ordenado.-
Sentí su cuestionante mirada en mi espalda, puesto que yo me había girado para buscar mi ropa de dormir.
Lentamente me giré y me senté en la cama.
-No, no dormíamos juntos. Como te dije, al nacer Gabrielle las cosas cambiaron. Ella se mudó a la habitación de al lado, nunca salía si yo estaba en casa.- Le expliqué, viendo su sorprendida mirada.
Le sonreí amargamente.
-No era tan malo después de todo. El no dormir con ella, quiero decir. Resultaba incómodo compartir la cama con una persona que sabes te odio. Más aún, odia lo que tú más amas en la vida. Así que ella simplemente se fue una noche, y nunca volvió a dormir en esta habitación de nuevo. Después de eso, fueron contadas las veces que la vi. Hasta la noche en que se fue.-
-Lo lamento.-
-¿Por qué?- Le sonreí, era una chica de gran corazón. Y eso podría lastimarla más. –Espero no tengas pesadillas.- Le dije suavemente, viendo como hacía un gesto ante mis palabras.
-Eso espero,..Cada vez que me acuerdo de él…bueno, Emmett termina en mi cama.- Completó con una sonora risa.
Le sonreí.
-No creo que tengas peadilla alguna.- Le aclaré, acariciando una de sus manos. –Buenas noches.- Le deseé, mientras me dirigía dentro de mi habitación.
Su cálida mano me paró en seco. Yo volteé a verla con una sonrisa aún en el rostro.
-Buenas noches.- Contestó, acercándose para besarme la mejilla izquierda y después dirigirse a su habitación.
Me quedé pasmado en la puerta, con una mano en la mejilla y una sonrisa tonta en el rostro.
Después de unos minutos, recuperé la cordura y entré a mi habitación.
Más tarde….
Alice's POV
-¡Dios Mío!- Grité, y Jasper llegó a la habitación corriendo, con cara de dormido.
-¿Qué sucede?- Preguntó preocupado, mientras se sobaba los ojos.
Yo me estaba peinando frente al espejo.
-Lo lamento, Jasper, no era mi intención despertare.- Le dije, con una sonrisa culpable en el rostro.
-No, no te preocupes, ¿qué sucede?- Su bostezo lo delató.
Reí débilmente.
-Son las 7:30, Rose llegará a mi casa en media hora.- Le dije apresurada.
Pareció que hubiera dado un cubetazo de agua helado, pues su rostro cambió. Estaba totalmente sonriente y despierto.
-Me cambio y te llevo.- Me dijo, saliendo de la habitación.
-No, no te preocupes, Emmett puede venir.- Le dije, saliendo de la habitación para alcanzarle.
-No, para nada, yo te llevo. No molestes a tu hermano. Despierta a Nicky, estaré listo en unos minutos.-
No pude discutir más, puesto que Jasper ya había entrado en su habitación y cerrado la puerta.
Yo llevaba la misma ropa de ayer, por lo cual tenía que llegar a vestirme rápido, lo bueno es que ya me había bañado, peinado, y maquillado.
Caminé a la habitación de las niñas, donde se encontraban las tres durmiendo dulcemente.
-Nicky.- Susurré, moviéndola lentamente hacia los lados.
La pequeña bostezó, y abrió perezosamente los ojos.
-Buenos días, mami.- Me saludó con voz pastosa.
Le sonreí y la levanté en brazos, donde ella se volvió a dormir plácidamente.
Sonreí, Emmett era igualito.
Caminé escaleras abajo, esperando poder salir antes que Jasper bajara y no molestarlo, pero cuando bajé, él me esperaba sentado en una de las sillas de la cocina.
-Sabía que intentaría irte.- Me dijo, con una luminosa sonrisa en el rostro.
No pude evitar sonreír de oreja a oreja
-Bien, ¿nos vamos? – Me invitó, y yo solo asentí.
Llevaba una camisa roja con decorado en dorado en la parte delantera de la misma con unos pantalones negros, se veía bastante bien.
Íbamos saliendo de la casa, cuando el celular de Jasper sonó. Éste lo contestó, abriéndome la puerta del asiento trasero para subir a mi pequeña, y después la delantera para subirme yo. Después rodeó el auto para subirse.
ÉL platicaba animadamente por el celular, a mi entender, era un gran amigo de él. Sonrió alegremente mientras colgaba.
-Eh, andamos muy alegres, ¿no?- Le piqué, con una sonrisa en el rostro.
-Por supuesto.-Me contestó, arrancando el auto. –Alice… ¿puedo hacerte una pregunta? Eres libre de contestar lo que quieras, y no quiero que lo tomes a mal.-
Le miré extrañada, mas no preocupada. Me había acostumbrado, este tipo tendía a exagerar constantemente. Era bastante temeroso de sus acciones.
-Por supuesto.- Le aseguré.
-Mira, un amigo y su mujer llegan hoy en la tarde de un viaje, y quieren ir a un bar. ¿Te molesta acompañarme? Quisiera que los conocieras. Estoy segura de que te agradaran.- Me explicó, estaba realmente feliz.
-Uhmm…no lo sé.- Me sinceré.
-Oh, bien…no te preocupes.-Su sonrisa flaqueó, pero aún se mostraba alegre.
-¿A qué hora dijiste que era?-
-Uhmm..es a las 5:00 p.m.- Me dijo, mirándome extrañado, pero sin dejar de mirar a la carretera.
-Bien, si consigo quien cuida a mi bebé, corrección, mis bebés, te acompaño.- Prometí, riéndome un poco.
-Rose va a cuidar a mis niñas, mi amigo arregló eso, así que una más no será problema alguno.-
-¿Rose? Eso me da una idea. – Le dije, marcando rápidamente el número de mi amigo ante su mirada extrañada.
-¿Qué cosa?-
-Cuando vea a Rosalie hoy, le pediré que me cuide a mis dos bebés. Todo lo que necesita para cuidar a Emmett es encerrarlo en una habitación con películas de acción.-
-Bien, entonces, que así sea.- Dijo entre risas. -¿Quieres que pase por ti?-
-No, no te preocupes, no quiero molestar más.-
-Bien, respeto tu respuesta, pasaré por ti a las 5:00 p.m. – Sonrió, mirándome dulcemente
Le rodeé los ojos, pero mi enorme sonrisa me delató. No había nada en Jasper que me molestara, por más que tratara de buscar cosas malas para no quererlo tanto, me era imposible.
