CAP 6

Dos días después, me fui a casa para Navidad. Y tres días después de Navidad, tomé un avión a Hamburg para ir a casa de Tom. El me recibió en el aeropuerto. Me lancé a sus brazos en cuanto lo vi.

-No sabes cuanto te extrañé- me dijo- menos mal que llegaste.

Nos besamos.

-Mi familia esta ansiosa por conocerte- me dijo mientras caminábamos abrazados al estacionamiento- es que no he hecho otra cosa mas que hablar de ti.

Sonreí.

-Yo también te extrañé mucho.

Subió las maletas a la camioneta. Mientras íbamos de camino a su casa, le conté lo de el embarazo de Kevari.

-Y como lo tomó Yu?- preguntó.

-Al principio muy mal- dije- negó una y otra vez que fuera hijo suyo. Pero después no le quedó más remedio que admitirlo.

-No puedo creer que haya dudado de Kevari- comentó Tom, frunciendo el ceño- no la creo capaz de engañar a Yu.

Recordé el beso de Strify y se me encogió el estómago.

-En fin, y que van a hacer?- volvió a preguntar Tom

-No se- dije- estaban arreglando eso justo antes de que yo me fuera a Leipzig. Y Kevari no me ha mandado ningún mensaje.

Tom suspiró.

-Te imaginas que tu y yo tuviéramos un hijo?- dijo sonriendo.

-Si logran el embarazo masculino, adelante- dije. Tom rió.

-A que viene eso?

-A que tengo 18 años y no pienso perder mi figura- dije.

-Que mala eres

-Solo digo la verdad

-Bueno, no ahora- aclaró Tom- quizá mas adelante

-Mucho más adelante- dije- por ejemplo, cuando tengamos treinta años.

-Es demasiado!- exclamó Tom.

-Esa es mi condición para tener hijos- advertí.

-Bueno, ya que. Con tal que sea conmigo.

Acaricie su cara.

No estaba nerviosa hasta que llegamos a su casa. Bajamos de la camioneta y entramos. A mi me sudaban las manos.

-Tranquila- me susurró Tom. A continuación gritó- Madre! Estamos aquí!

-No es necesario que grites Thomas Kaulitz- dijo su madre, saliendo de la cocina. Me miró sonriendo- mucho gusto, Tom no mencionó lo guapa que eras.

-Claro que si!- se quejó éste.

-Me llamo Bertha- continúo su madre, ignorándolo

-Ashley Thomas, mucho gusto- dije.

-Tom, ve y grítale a tu padre y a tu hermana que la cena esta lista. Ven Ashley, debes estar hambrienta.

Tom me guiñó un ojo y se fue.

-Espero que te guste el filete de cerdo en adobo- dijo Bertha- no eres vegetariana verdad?

-No- dije- para nada. En que le ayudo?

-En nada, tu siéntate que seguro fue un viaje cansado.

-Pues ni que hubiera viajado parada- comentó Tom entrando a la cocina. Me abrazó por detrás.

-Deja de decir tonterías- lo reprendió su madre- ya le hablaste a tu papá y a tu hermana?

-Si, general. Papá enseguida viene. Y Nadia estaba hablando por teléfono.

-Ay esa niña, nos va a dejar en la quiebra por hablar demasiado en ese maldito teléfono- se quejó Bertha.

-Huele delicioso- dijo el papá de Tom, entrando a la cocina- que preparaste, Bertha?

-Filete en adobo con papas

-Excelente, muero de hambre.

-Papá- dijo Tom- te presento a mi novia Ashley.

-Hola Ashley!- exclamó su padre- es un placer conocerte por fin, Tom no hizo mas que hablar de ti estas vacaciones.

-Mucho gusto- dije.

En cuanto bajó la hermana de Tom (era muy parecida a el, pero con las facciones de la cara mas finas), nos sentamos a cenar a la mesa.

-Ashley, te preparé la habitación contigua a la de Nadia- me dijo Bertha- te puse todo lo necesario, incluso cobijas extras por si te da frío.

-Muchas gracias- dije- en serio, no se hubiera molestado.

-No es molestia, cariño, en absoluto.

-Y tu que estudias, Ashley?- me preguntó el padre de Tom, cuyo nombre era Peter.

-Danza moderna y tradicional- dije- antes estaba en ballet, pero me salí.

-Nadia esta en ballet- comentó Tom. Nadia asintió.

-Supongo que ya usas puntas- dije.

-Si- contestó Nadia- hace cinco años empecé, cuando tenía 12.

-Y regresaba con sus pies todos lastimados- se apiadó Bertha.

-Ni modo, para ser la mejor, se requiere sufrir- comentó Nadia.

-Sin duda alguna- dije yo.

Después de cenar, Tom llevó mi maleta a mi habitación.

-Que tal te sentiste?- me preguntó. Se sentó en la cama. Yo me estaba cepillando el cabello.

-Muy bien- dije- al principio estaba nerviosa, pero todos se portaron muy bien conmigo.

-Creo que les agradaste mucho- dijo Tom acostándose boca arriba y bostezando.- y creo que me quedaré a dormir aquí.

Sonreí y me acosté a su lado.

-Creo que no te lo permitirán- lo abracé.

-Por que no? Somos mayores de edad

-Pero estamos en su casa, no en la tuya. Su casa, sus reglas.

Tom se incorporó.

-Tal vez si no hacemos ruido no darán cuenta que yo estoy aquí- susurró con una sonrisa traviesa. Me reí.

-Tu crees?

-Si. Solo cierra la puerta.

Me levanté de la cama sigilosamente y cerré la puerta. Corrí nuevamente a la cama y nos abrazamos.

-Y que vamos a hacer?- pregunté. Tom me besó la coronilla.

-Lo que tu quieras.

-Creo que solo quiero quedarme así abrazada.

-Entonces esta bien.

Nos quedamos profundamente dormidos.

Al día siguiente, abrí los ojos y vi a Nadia en la entrada de mi habitación, con un gesto pícaro y los brazos cruzados.

-Mue interesante- murmuró.

Moví a Tom para que se despertara. El abrió los ojos lentamente y soltó un grito ahogado al ver a su hermana en la puerta.

-Que haces ahí?- preguntó

-La verdadera cuestión es: que haces tu en la cama con tu novia?- dijo Nadia- esto te costará caro sabes?

-No hicimos nada- aclaré- solo se durmió aquí.

-No importa- insistió Nadia- mis papás no creerán eso.

-Eres un demonio- resopló Tom- que quieres?

-Tenis nuevos- dijo Nadia- de preferencia con detalles en morado. Gracias!

Nos sonrió y salió bailando de la habitación.

-Maldita niña- se quejó Tom. Se levantó de la cama- vas a tener que acompañarme a comprarle los dichosos tenis.

Asentí.

Después de desayunar (Bertha había hecho pan francés) salimos a caminar un poco por un área boscosa que estaba cerca de la casa de Tom.

-Tengo que confesarte algo- dije.

-Que?- preguntó Tom, curioso.

-No es fácil decirte esto- murmuré. Me detuve y me puse frente a el. Clavé mis ojos verdes en sus brillantes ojos cafés.

-Solo dilo- me animó- tal cual.

-Recuerdas a Strify?

Tom se quedó pensativo unos segundos y asintió.

-Me besó- solté así sin mas.

Tom levantó un poco las cejas y luego sonrió.

-Es todo?- preguntó

-No estás enfadado?- dije atónita.

-La verdad es que no- dijo Tom. Me agarró la mano y seguimos caminando- es bastante obvio que el se muere por ti.

-Pero…

-Confío en ti- me dijo Tom- no te preocupes, cualquier hombre debe morirse por tener un beso tuyo. Pero lástima por ellos, por que tus labios son míos, al menos por ahora.

Reí y lo besé. Tom colocó su mano en mi nuca para besarme de nuevo, esta vez mas apasionadamente. Rodeé su cuello con mis brazos. Nos separamos respirando con dificultad.

-Te amo- susurré.

-Yo a ti.

Nos volvimos a besar. Podía sentir sus manos recorriendo mi espalda, mi cintura…

-Por aquí hay una cabaña abandonada- murmuró Tom- digo, por si quieres que estemos solos.

Reí.

-No hay nadie por aquí- susurré- pero si, vamos.

Entramos a la cabaña por una de las ventanas, ya que la puerta estaba atascada. Adentro estaba muy polvorienta y sucia.

-Bueno- dijo Tom paseando la vista por toda la cabaña - no es un pent-house, pero ya que.

Me recargue en una de las paredes, mirándolo. Cada día me gustaba más. Había llegado al punto en que, si el me faltaba, me sentiría terriblemente sola. Tom me miró y me sonrió.

-Ven aquí- dije.

Se acercó y me besó la frente, las mejillas, la boca, el cuello… para entonces los dos ya nos habíamos quitado los abrigos y los guantes, y en mi caso, la bufanda. Pasé mi mano por su cabeza trenzada mientras lo besaba profundamente en la boca. Me cargó y yo rodeé su cintura con mis piernas. Me llevó a un sillón que estaba ahí y nos dejamos caer, levantando una nube de polvo. Nos echamos a reír y toser. Le quité la playera y me quité mi blusa. Nos fuimos desnudando poco a poco.

-Traes protección, verdad?- pregunté. Tom asintió.

Esa mañana fue la primera vez que me acosté con el. Nos quedamos en el sillón, abrazados y desnudos. Tom me besó la frente.

-Será mejor que regresemos- sugerí. Me levanté pero el me agarró de la cintura y me volvió a acostar.

-No- dijo- quiero quedarme mas tiempo aquí contigo.

-Esta bien- accedí. Recosté mi cabeza en su pecho.

-Oye - susurró

-Que?

-Te amo.

Sonreí.

-Yo a ti.

Todos los días, nos dábamos una escapadita a la cabaña abandonada, retozábamos unas horas y regresábamos a su casa. La mañana víspera de año nuevo, Bertha me pidió que la ayudara con el pavo. Me encanta cocinar, así que acepté encantada.

-Por que la pones a cocinar?- preguntó Tom, lavando una lechuga

-Por que quiero ayudar- respondí yo- y tu también, así que no te quejes.

Bertha rió.

-Vaya, al menos tu si lo controlas- dijo. Sonreí.

-Se hace lo que se puede

-A mi nadie me controla!- exclamó Tom.

-Amor, sigue lavando- dije

-Esta bien

Los tres nos echamos a reír.

Al caer la noche llegaron muchos de los familiares de Tom. Todos se portaron muy agradables conmigo y me divertí mucho. Jugamos juegos de mesa.

A las doce en punto, nos dimos los abrazos de año nuevo. Tom y yo nos salimos un momento de la casa para escapar del bullicio que había. Afuera nevaba.

-Si alguien me hubiera dicho que este año que acaba de terminar iba a conocer a una de las personas mas especiales de mi vida- dije- lo mas probable es que no lo hubiera creído.

Tom sonrió.

-Crees que lo nuestro fue amor a primera vista?- preguntó. Con su mano intentaba agarrar los copos de nieve que caían.

-No lo sé- respondí- tal vez solo atracción.

-Tal vez- admitió

-Pero si estoy segura de algo- dije

-De que?

-Quiero estar el resto de mi vida contigo- dije.

Nos miramos a los ojos.

-Yo también- dijo Tom- quiero… casarme, tener hijos, envejecer… todo contigo.

Sonreí.

-Es curioso- dijo- nunca había sentido algo así por una chica.

-Uy- dije sonriendo- soy la afortunada

-No- dijo Tom- yo soy el afortunado.

Lo abracé con fuerza.

-Feliz año nuevo, amor.- susurré.

-Por un año nuevo juntos- respondió Tom.