IMPORTANTE, LEER NOTA CAPÍTULO 8 !
Capítulo VI: Mi pasado
EDWARD POV
—Hola —dijo el más bello de los ángeles.
—Hola Bella, adelante—la invité.
—No quiero incomodar, solo vine a traer el collar—dijo no muy convencida.
—No digas tonterías —trate de sonreír, pero sonó como un ruego— entra.
—Esta bien —dicho eso, entró.
Su cabello caía libre por su espalda, traía una camisa blanca, y unos vaqueros que se modelaban a su figura… Per-fec-ta.
La seguí, a la sala de estar. Mientras se instalaba en el sofá largo, y me miró, esperando que hablara…
Que digo, que digo, que digo… ¿Quieres que se quede más tiempo, no? Entonces…
— ¿Te gustaría un refresco? —pregunté. Que diga que sí, que siga que sí.
—Está bien, —sonrío.
—Espérame, no tardo.
Me dirigí a la cocina, tratando de no calentarme mucho la cabeza, la conversación tenía que ser espontánea… creo. Busque una bandeja, que gracias a dios estaba limpia, serví en dos vasos de refresco de uva —que espero que le gustase— le agregué dos hielos a casa vaso. Y lo ultimo. Suspiré.
Llegue al salón, y ahí estaba ella mirando fijamente una foto que estaba encima de la mesa de centro, donde salía yo, con mi hija cuando tenía dos años. En el rostro de Bella, había una tierna sonrisa.
—Aquí tienes —le ofrecí un vaso.
—Gracias —respondió antes de beber un sorbo.
Saque mi vaso, dejé la bandeja en la mesa y me senté junto a ella.
— ¿Vives hace poco en Forks? Es raro no haberte visto antes, el pueblo es muy pequeño. —pregunté.
—Ni sí, ni no —sonrió— Siempre viví en Forks, hasta que terminé el instituto, de ahí me fui a estudiar a Seattle y ahí me quede. Cuando terminé y como no conseguía trabajo, vine a vivir aquí. —Me explico y bebió otro sorbo. —Llevo menos de medio año aquí.
—Oh, entiendo. —pude habérmela topado antes…
¿Y que hay de ti? —preguntó.
—Llevo un poco más de cinco años viviendo aquí. Antes vivía en Phoenix. —ella frunció el seño en una adorable mueca.
— ¿Por qué alguien se iría de la cuidad más calurosa, a la más lluviosa de Estados Unidos? —preguntó con curiosidad.
Oh… tema equivocado… ¿De verdad tendría que hablar con ella de todo? No es que desconfiara de ella, por mí le contaría toda mi vida, pero… ella no se sentiría cómoda quizá. Por alguna razón quería contarle todo, que ella se convirtiera en mi amiga, en mi confidente, en alguien con quien confiar. Pero ¿Ella quería lo mismo?
—No me quiero entrometer, si quieres cambiamos el tema —dijo apresuradamente.
—No, no te preocupes, para mí ya es tu tema cerrado—respondí. — Pero no me gustaría que después de contarte, te sintieras… no sé comprometida… o algo así conmigo.
—Bueno, no te preocupes, si quieres hablar puedes hacerlo conmigo—sonrío, justo lo que necesitaba. Suspiré por décima vez.
—Huí de Phoenix, por así decirlo. Eran muchos recuerdos, lugar donde iba, para mi se me hacia muy difícil todo. Llevaba casi dos años estudiando medicina cuando congelé la carrera por unos meses, necesitaba organizarme y pedir un traslado a Port Ángeles, para seguir estudiando medicina, pero en horario nocturno. Cuando estuvo todo listo, me vine con Nessie y mi familia a vivir aquí en una casa a unos kilómetros fuera de Forks. Cuando terminé los estudios nocturnos, me puse a trabajar y compre esta casa y me vine con mi hija, no podía seguir dependiendo de mis padres —suspire— aunque el dinero les sobraba, yo también quería hacer algo por Nessie que no viniera del bolsillo de mis padres.
Bella me miraba muy atenta, no se notaba aburrida, eso era bueno, mil dudas deberían cruzar por su mente… pero ella no preguntaba, esperaba a que yo le dijera… y creo que aunque no le explicara, no presionaría el tema.
—A los diecisiete años conocí a una mujer, niña en ese entonces, ella tenía quince años, no volvimos muy amigos con el tiempo, nuestra adolescencia no era la más sana —reí sin fuerza— nuestras fiestas se basaban en drogas y alcohol. Un año después de conocernos empezamos a salir, yo creía que con ella viviría por siempre, ella pensaba como yo, le gustaban las mismas cosas… nuestra relación era fantástica, nos emborrachábamos juntos en las fiestas, salíamos, peleábamos, nos poníamos románticos a veces… A mis padres no les gustaba mucho, yo no veía el porque, nunca hacia tonterías, a veces me ponía rebelde con ellos, pero no me mandaba a cambiar borracho en mi auto o cosas así. Cuando tenía diecinueve, estaba en segundo año de universidad, y Tanya estaba en ultimo año de instituto, nada podía salir mal, hasta que, Tanya empezó a distanciarse de mi, no sabia por que, al principio no me preocupe, cuando hablaba con ella se notaba sin animo, hasta que llego al punto a ser cortante conmigo… no sabia que hacer, que era lo hice, que era lo que le molestaba. Estaba tan molesto por su forma de ser conmigo, que decidí ir a su casa, cuando llegué, nadie me abrió, aunque sabia que había gente, porque estaba el auto de su madre, me dirigí a su patio trasero y escale el árbol que llegaba a su pieza. Entré y ella no estaba en su pieza, decidí esperar, a ver si venía hasta que llego, con el rostro demacrado…
FRASHBACK
— ¿Qué mierda haces aquí, Edward? —preguntó Tanya, tenia unas ojeras enormes y los ojos hinchados.
— ¿Estuviste llorando? —me paré de su cama y camine hacia ella.
Ella se camino hacia atrás, ¿Qué mierda le pasaba?, que había hecho para que actuara así conmigo.
¿No es obvio? Pensé que aquí el chico inteligente eras tú. —dijo con ironía y rodando los ojos. Se alejó hasta el fondo de la habitación.
— ¿Por qué te alejas de mi? ¿Por qué no contestas mis llamadas? ¿Hice algo mal? —pregunté molesto.
—Nada Edward, tu nunca haces nada —respondió evidentemente enojada.
— ¡Porque estas enojada! ¿Me quieres contestar? ¿Olvidé tu cumpleaños? No. ¿Olvide algún estúpido aniversario? No. ¿Olvidé decirte lo mucho que te amo? No me has dado la oportunidad —cada vez subí más el tono, estaba realmente molesto— Olvide…
— ¡Olvidaste ocupar condón, idiota! Estoy estúpidamente embarazada de un engendro llorón y todo por tu culpa! —me grito al borde de las lagrimas.
¿Embarazada? Es imposible… no lo podía creer, ¡era imposible! ¡Tanya se cuidaba!
— ¡Tomabas pastillas Tanya! —dije impotente.
— ¡Se me acabaron esa vez! ¡Y como señor cuidadoso siempre se cuidaba, no tenia porque pasarme algo! ¡Es tu jodida culpa!
No era mi culpa, y yo lo sabía… ¿Un hijo? No estaba preparado para eso… pero ¿Qué tan difícil podría ser? No sabia que pensar… todo daba vueltas, las fiestas, las noches, las salidas… nada tenía sentido para mi.
— ¿Qué vamos hacer? —Pregunté, apretándome el puente de la nariz— ¿Por qué mierda no me lo dijiste antes?
Se quedo callada, no hubo gritos… nada, solo silencio, su mirada se posaba en la ventana, con los labios fuerte mente apretados a punto de llorar. Me acerque a ella, nosotros saldríamos juntos de esto, pudimos hacer muchas cosas juntos, y esta seria una de esas cosas. La intenté abrazar pero ella me esquivo, lo intenté otra vez y me grito.
— ¡Suéltame! ¡Ni se te ocurra tocarme otra vez! ¡Tu lo único que vas hacer es poner el dinero para el aborto, y así todos felices! —grito.
¿Aborto? ¿Qué mierda? ¡Claro que no!
¿Se te fue la mierda a la cabeza? ¡Como vas a abortar!
—Tú pusiste esta mierda aquí —dijo apuntando su vientre plano— y tú la vas a sacar.
No, no lo haría.
FIN DEL FASHBACK
—Al final llegamos a un acuerdo, yo pondría todos los gastos del embarazo, y cuando naciera el Bebe, me iría con el lejos de donde ella estuviera. —suspiré.
Bella me miraba, en sus ojos había tristeza, no quería que sintiera pena por mí. La herida ya estaba cerrada, y no me siento mal al haberle contado todo, al contrario me sentía mejor, con un peso menos encima, no le había contado a nadie más que no haya sido mi familia.
—No me mires así, por favor. No sientas lastima de mi. —Pedí y tome sus manos, que estaban en su regazo. —Te conté esto, por alguna extraña razón, que desconozco, pero siento que puedo confiar de verdad en ti. —mis nervios de adolescente se habían ido de vacaciones… por ahora.
—No te tengo lastima, Edward. Te admiro mucho por eso, no todos tienen la valentía de hacer lo que tú hiciste. Te admiro demasiado por eso. No sé que reflejaran mis ojos… pero ¿Qué pasó con Nessie? Ella es pequeña… pero… ¿Qué sabe ella?
—Tuve que mentirle… Cuando tenia cuatro años, se dio cuenta que le faltaba algo… tuve que decirle que su madre estaba en el cielo. No podía decirle, que su madre la había abandonado, es muy pequeña…
—Tarde o temprano ella tendrá que saberlo… No puede vivir en una mentira. —Susurró —Bueno, no tengo porque entrometerme, no son mis asuntos, lo lamento. —se disculpó
—No, no, Bella, tienes razón, y pienso hacerlo. Pero no en estos próximos años… Ella se lo ha tomado bastante bien, Mi hermana y mi cuñada, fueron como su imagen femenina, casi maternal.
—Entonces se podría decir que has sido el mejor Padre, Edward —apretó mis manos aún entrelazadas— Si no le faltó nada, ni siquiera una voz de madre contando cuentos, es porque has sabido hacerlo tú.
Bella, no se quedo callada, no me dijo un "Oh, lo lamento tanto" o algo así, dijo las palabras perfectas para hacer lo que iba hacer… La abrasé. Solté sus manos, pase mis manos por sus cintura, la acerque a mi y apoyé mi cabeza en su hombro. Ella al principio se quedo rígida, estaba a punto de separarme, pensando de que estaba incomoda, pero ella me interrumpió correspondiéndome el abrazo y haciendo el agarre mucho más fuerte. Estaba en las nubes, hace mucho que no recibía un abrazo con tanto cariño y amor como que el estaba recibiendo ahora.
—Gracias —susurré.
—Gracias a ti por confiar en mi Edward —susurró también. —No todas las niñas sin una madre, creo que han sabido vivir sin ella.
Me separé un poco y la miré, sus ojos estaban cristalinos. ¿Por qué tenía tanta pena? Ella no merecía eso.
— ¿Por qué dices eso? —pregunté apartando un mechón de su cabello.
¿Sería justo contarte, mi pasado, no? —dijo con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
—Solo si así lo deseas, no estás presionada a nada —susurré.
—No recuerdo a mi mamá, —empezó— tenía un año y medio cuando se marchó y dejo a mi padre a cargo de mí. La depresión de Charlie no ayudaba mucho, cuando me cuidaba. La mayoría del tiempo estaba con Sue, una amiga de mi padre. Cuando mi madre se marcho, mi padre aún la amaba, trabajaba lo más que podía para no estar en la casa, y recordarlo todo, por eso yo me quedaba con Sue, Sue ayudo a sacar a la depresión a mi papa, tenía cinco años cuando empecé a ver más seguido a mi papá. Siempre supe que Sue no era mi mamá, hasta que tuve seis, las fotos de ella en la sala de estar, seguían en pié. Luego desaparecieron de apoco, y solo quedaron fotos mías, y de Charlie con Sue. —Trató de sonreír— En el colegio no tenía amigas, nunca fui muy sociable y me molestaban por ser torpe. Una vez me caí en clases, y todos se rieron de mi, salí del salón, y cuando llegué todos me miraban con cara de lastima fingida. Por una chica, que siempre me ayudaba, supe que el profesor les había dicho que yo no tenía mamá y que no me molestaran, porque no estaba muy bien. ¿Crees que pararon de molestarme? —Preguntó, Bella casi sonrió— Me empezaron a decir huérfana, adoptada… un millón de estupideces. Nunca le dije a Sue ni a Charlie, no valía la pena. Por eso me fui a vivir a Seattle, porque no quería seguir viviendo con Charlie, pese a que el me quería y me cuidaba, yo le seguía recordando a mi Madre.
— ¿Por qué volviste a Forks, entonces? —pregunté acariciando su mejilla, estábamos muy cerca el uno del otro, pero en esas circunstancias, no había más que confianza y amistad.
—Como ya te dije, no encontraba trabajo como profesora, aquí en Forks tenía un solo amigo, Jake, no se si lo recuerdas. Bueno el es Profesor de Educación Física, y el me ayudo a conseguir trabajo aquí. Así que decidí esperar hasta que me confirmarán que podía trabajar aquí, y con mis ahorros me compre un departamento, para mí.
— ¿Vives con Jacob? —no lo pensé y lo solté. Ella sonrió.
—No, claro que no —se rió— El vive en la Push, quizá te diste una impresión equivocada de nosotros, desde que tengo memoria, que el existe, es como un hermano para mí. El es el hermano Mayor de Seth, el niño con el que estaba —sonrió.
Pude haberme puesto a bailar, por saber que ella estaba soltera y no tenía hijos. Pero no era la ocasión.
— ¿Tu estas bien ahora? —pregunté.
—Sí, el dolor pasa y me siento bien al hablar de esto contigo, Gracias. —y volvió a abrazarme.
—Gracias a ti, por confiar en mí —repetí sus palabras.
Podía sentir que Bella, más allá de ser una chica bonita, era una mujer con muchos sentimientos, que sabia escuchar y a la vez ayudar. Era mucho más que perfecta, porque ya no solo lo era físicamente, sino que era una mujer maravillosa por dentro. No podía creer que ser tan bello, podía llegar a tener una infancia tan triste, ella sin dudas no se merecía eso.
Estábamos tan perdidos en nuestro mundo que no escuchamos a mi hija bajar por la escalera.
—Papi, que hay de cenar —mi niña venía caminando con su pijama, su osito de peluche lo traía arrastrando con una mano, y con la otra se restregaba los ojos. Cuando los abrió y vio a Bella y ami. Sonrío. Inmediatamente con bella nos separamos a una distancia razonable, mientras venia Nessie corriendo a los brazos de Bella.
— ¡Bella! —chilló mientras la abrazaba.
—Hola corazón —saludó.
— ¿Qué haces aquí?
—Vine a dejarle un collar a una pequeña traviesa, que lo dejo olvidado en el salón de clases. —respondió sacando algo de su cartera. —Aquí tienes. —se lo entregó.
Mi hija abrió los ojos como platos, en una expresión de sorpresa fingida, que al parecer fui el único en notarlo, mi hija no era la mejor actriz, estaba ocultando algo.
Me miró con la misma expresión de antes, y se acerco a mí.
¡Papi lo lamento! ¡No me di cuenta! —dijo con 'tristeza' Y yo simplemente alce una ceja, pero ella de inmediato me abrazó. — ¡No lo quise perder!
—Ya hablaremos luego, pequeña pinocho. —se alejo de mi, me sonrió y se volvió a Bella.
—Bella, ¿Te quedaras a cenar? —pregunto con una ancha sonrisa.
—Yo… no puedo, ya me quede suficiente. —Le respondió.
¿Cómo que suficiente? Yo también quería que se quedara a cenar, así que lo haría.
—Bella, quédate a cenar con nosotros, no es ninguna molestia. Solo hay que prepararla, se me paso el tiempo hablando contigo. —la invité… si no quería esperar podíamos pedir algo.
Pensó por un tiempo, y respondió.
—Está bien, pero con una condición —propuso.
¿Cuál? —preguntamos Nessie y yo a la vez.
—Yo preparo la cena.-
Odiemos a la Madre de Nessie ! Reviews!
