Angel of mine- Evanescence
CAPÍTULO V:
Sólo para ti.
1-
Fénix estaba contra el cristal de la ventana del techo en forma de pirámide que daba al club, recostada sobre su hombro. El techo era muy bajo, así que desde donde estaba tenía una perfecta visión del escenario y del piano en un rincón.
.- No es necesario que te quedes, puedo manejar esto yo sola.- Dijo a Raph a su lado, quién apoyaba la espalda contra la ventana.
.- Deja, igual no tengo nada mejor que hacer y puede ser divertido.- Respondió, sonriendo. Ella también sonrió.- ¿Cómo se te ocurrió la idea?
Fé se encogió de hombros.
.- Vi el cartel en la entrada del club anoche cuando lo estaba siguiendo, viene aquí todas las noches, el tipo no es ningún desafío así que dije ¿Por qué no? Además, es de las cosas que siempre he querido hacer, pero nunca he tenido la oportunidad.
.- ¿Y va a caer?- Preguntó Raph, mirando distraído para otra parte, cruzando los brazos. Fé se volvió a verlo con una media sonrisa.
.- ¿Dudas de mis encantos? Tú mismo estuviste a punto de caer una vez ¿Ya se te olvidó?
.- Córtala de una buena vez.- Respondió Raph, con fastidio.- No haces más que meterme en problemas sacando eso delante de Sora cada vez que puedes.- Se volvió a verla ceñudo.- Te lo digo en serio, un día me voy a enojar de verdad y no vas a querer ser tú.
Esa vez se refería a esa vez en el sofá de la chica, cuando ella intentó demostrar la casi nula resistencia de Raph a los encantos femeninos lanzándose sobre él con casi nada de ropa encima. Para ser justos, al final sí logró resistirse.
.- No pasó nada, Raph.- Dijo ella despreocupada.- Si Sora fuera más astuta, se daría cuenta de que no pasó nada y que digo tonterías sólo para volverla loca.
Raph la miró de soslayo.
.- Creo que tienes mucha suerte de que Sora no te pague con la misma moneda.- Le dijo en voz baja. Fé dejó de sonreír.- Supongo que Leo no tiene idea de lo que pasó esa vez o de lo que casi pasó ¿No? ¿Qué vas a hacer si Sora decide contárselo, sólo para volverte loca?
Fé se quedó con la boca abierta. Leo no sabia nada porque él mismo había preferido no saber, pero no había forma de que saberlo ahora fuera a caerle bien. Raph sonrió con placer. Ese susto en su cara era todo lo que buscaba.
.- ¿Lo haría?- Preguntó Fé preocupada.
.- Si sigues provocándola... y sabes que no me meteré en el medio, ya tengo suficiente melodrama, gracias.
Fé se quedó pensando un momento.
.- Supongo que será sano para todos olvidarnos de algunas cosas para siempre.- Dijo al fin.- Y no volver a hablar de ellas…
.- Es lo que te he venido diciendo desde un principio.- Dijo Raph sin volverse a mirarla.
La chica iba a responder cuando algo la hizo quedarse congelada en su puesto, alerta.
Estiró el brazo en dirección a Raph incluso antes de volver la vista. Raph también lo sintió, actuó antes de pensar y estiró el brazo frente a sí, atrapando algo que estaba a punto de llegar a su cara. Parpadeó y abrió la mano. Dentro tenía la mano de Fé empuñada.
.- Ja.- Rió ella.- Fui más rápida que tú.- Dijo, abriendo la mano ante los ojos de Raph.
Tenía un Shuriken del porte de su palma atrapado en ella, con las puntas justo entre los dedos, para no cortarse.
.- Mierda...- Gruñó Raph.- Cuida tus espaldas chica…
Se separó de Fé, comenzando a escudriñar en los alrededores. Lo que menos le apetecía en ese momento, era que alguien los atacara por sorpresa. Buscó en las sombras, presintiendo que el que había arrojado la estrella de metal debía seguir en la azotea.
Fé lo dejó ocuparse de eso, mientras se volvía a examinar el proyectil que acababa de atrapar. La miró un segundo con detención, luego sus ojos se abrieron grandes y una enorme sonrisa apareció en su cara.
Raph pensaba que no había mucho lugar para ocultarse en la terraza, sólo una caseta de ladrillos. Miró los contornos de la caseta...
Vio unos pies.
Subió la vista y vio el resto del cuerpo, con los brazos cruzados frente al pecho, mirándolo. Pasó del enojo a la sorpresa y de ahí al enojo otra vez.
.- Tú...- Gruñó.
Fé , en cambio, pegó un grito que casi le revienta el tímpano.
.- ¡Leo!
La chica volvió a soltar otro grito y se lanzó hacía la figura apoyada en la caseta. Leonardo adelantó un par de pasos, sonriendo, justo cuando Fé se lanzaba sobre él. La tomó casi en el aire y le rodeó la cintura con un solo brazo, ella se colgó de su cuello riendo.
Leo no dijo nada, sólo sonrió, comenzando a caminar hacia Raph con la chica prácticamente en brazos.
Venía con una especie de manto de lana gris sobre los hombros y atado al cuello... era largo, casi le llegaba a las rodillas. Raph le dio una larga mirada, sonriendo a medias.
Se veía cansado y más delgado de lo que recordaba. Frunció el ceño e inclinó ligeramente la cabeza al costado ¿Por qué se veía tan distinto?
.- Raphael...- Saludó Leo con una sonrisa, inclinando la cabeza hacia él.
.- Leonardo...- Dijo él a su vez, pero no se inclinó. Echó hacia atrás el cuerpo para observarlo mejor y se cruzó de brazos. Los dos se dieron un segundo para observarse mutuamente, mientras la chica seguía apretada contra el cuello de Leo, el brazo de él aún alrededor de su cintura.
.- ¿Por qué mierda me tiraste una estrella a la cara?- Le preguntó de pronto Raph, como si acabara de recordarlo. Leo se encogió de hombros, sin dejar de sonreír.
.- Esperaba que Fé la atrapara, pero no quería que la golpeara si fallaba.
.- Oh, y que me llegue a mí no importa.- Dijo Raph malhumorado.- Recuérdame patearte el culo por esto más tarde.
De pronto la chica salió del cuello de Leo para darle un sonoro beso en la mejilla. Raph arrugó la cara.
.- No empiecen.- Dijo con disgusto, aunque sabía que Leo nunca haría una demostración tan efusiva de afecto como darle un beso a la chica en público.
Leo tomó a Fé por la cintura y volvió a ponerla en el suelo. Se le quedó mirando un segundo, tomando su cara entre sus manos; ella puso las suyas sobre las de él. Leo sonrió cansado. No dijo nada, no era necesario, no para ella.
.- Fé...- llamó Raph.
Leo se volvió hacia él al sentir el llamado, recordando súbitamente que su hermano seguía ahí. Lo encontró mirando por el cristal de la pirámide. La sonrisa de la chica desapareció.
.- ¿Qué quieres? - Preguntó con fastidio.- Estoy en medio de algo aquí.
Leo la dejó ir, acariciándole el pelo. Ella le sonrió una vez más y se volvió completamente hacia Raph.
.- Tú sí sabes arruinar los momentos.- Le susurró casi inaudible cuando estuvo a su lado.
.- Pensé que te interesaría saber que esa es tú señal.
La chica se volvió a ver a través del cristal, hacia el escenario. El pianista estaba tomando posición frente a su instrumento. La chica lanzó un gritito y se volvió a buscar algo en el suelo.
.- Mierda...- Canturreó.- Debo irme...
Recogió un bolso del suelo, se lo colgó al hombro y se volvió hacia Leo y Raph.
.- Nos vemos en el callejón.- Le dijo a éste último. Raph asintió. La chica dio media vuelta y corrió hacia las escaleras, desapareciendo por ellas.
Todavía estaban mirando en esa dirección cuando la vieron reaparecer de nuevo. Corrió hasta ellos, soltando el bolso en el camino y se arrojó sobre Leo quien la atrapó en vuelo. Venía con tanta fuerza que el impulso le hizo dar medio giro en el puesto con la chica en brazos.
Fé le tomó la cara y le dio un beso apretado en la boca.
.- No puedo creer que estés aquí...- Le dijo a la rápida, volviendo a posar los pies en el suelo.
Le dio una última mirada a lo que se alejaba, antes de volver a correr por las escaleras, recogiendo el bolso en el camino. Leo la vio alejarse con la boca abierta. Raph lo miró un segundo y después comenzó a reír con ganas al ver la expresión en la cara de Leo, quien terminó desviando la mirada todo sonrojado.
Raph volvió a la ventana pirámide y Leo fue a detenerse a su lado.
.- ¿De que se trata?- Preguntó.
En verdad, nunca tenía mucha idea de lo que hacían, ni cuando estaba con Raph ni cuando andaba sola, tenían cierto arreglo al respecto, si él no hacía demasiadas preguntas no tendría que escuchar alguna respuesta que no le gustara.
Leo llegó a la conclusión que lo mejor era confiar... o más bien hacerse el tonto.
.- Un par de sujetos se robaron un equipo experimental de un laboratorio militar...- Comenzó Raph.- Los del laboratorio no quisieron avisar a nadie, para que esto pasara piola, así que contrataron a Fé para que los encuentre por ellos. Fé busca a estos tipos, los entrega, ellos recuperan su equipo y todos felices.
.- ¿Y es peligroso?
.- ¿Este tipo? Nah... Anda trayendo un chip que si se lo incorporas a un misil de superalcance, hace volar el planeta o algo así, el muy imbécil lo trae colgado al cuello.
.- ¿Y que va a hacer Fé?
.- Pues entra y se lo quita, no es que hayamos estado pensando en esto toda la tarde.
.- Eso imaginé.
Raph le dio una mirada más de cerca. A esa distancia pudo advertir algo más que la capa de lana gris y su extraña delgadez. Ahora pudo ver con claridad la nueva cicatriz en su cara.
No era gran cosa, la marca era apenas una línea, ya muy tenue, justo en medio de la ceja hasta el inicio de la mejilla, atravesando el ojo en el camino. Le pareció curioso que fuera tan perfectamente recta.
Aparte de eso, todo lo demás seguía igual a como lo recordaba. Igual, sí, pero distinto... Lo percibía así cada vez que Leo volvía de algún viaje, como si se hubiera quedado enganchado en algún estado mental desconocido para él, como si en vez de caminar, flotara.
.- ¿Hacia frío por esos lados?- Preguntó, desviando la mirada.
.- Mucho.- Respondió él con seriedad.
Eso equivalía a decir que se había estado recagando de frío, donde fuera que hubiere estado.
.- No fueron muy amables contigo por esos lados ¿Eh?...- Siguió Raph. Leo tardó un par de segundo en entender que se refería a su cicatriz.
.- No es muy profunda.- Dijo Leo sencillamente, pasando los dedos por la cicatriz.- Las cosas tendían a volverse un poco violentas en ocasiones…
.- Pensé que te llevabas bien con los japoneses.
.- Si, pero esto era Nepal.
Raph abrió los ojos y se atragantó.
.- ¿Nepal? ¿Qué demonios hacías ahí?
Leo se encogió de hombros.
.- El maestro había cambiado de dirección.
.- ¡Ah! El famoso maestro ese ¿Cómo dijiste que se llamaba?
.- Miyamoto Musashi.
Raph volvió a atragantarse.
.- ¿Ese era el maestro al que estabas buscando? ¿Miyamoto? ¿El gran Miyamoto? ¿El que juró no volver a entrenar a otro ser humano en su vida?
Leo rió.
.- No es que haya roto exactamente su juramento conmigo ¿No?- Dijo.- Aún así, cuando se tienen ciento tres años y no se tienen hijos, esa clase de resoluciones tienden a flexibilizarse. Después de todo, es el último Miyamoto, la herencia moriría con él.
Raph se le quedó mirando con detención y finalmente sonrió.
.- Ahora no morirá con él ¿Verdad?.- Dijo, desviando la mirada otra vez a la ventana.
.- No. Ahora no.- Repitió Leo.
Ambos guardaron silencio por un rato, hasta que Raph comenzó a acercarse más al cristal.
.- Ven, hermano, ven a disfrutar del espectáculo.
.- ¿Algo bueno?
Desde donde estaban podían escuchar fuerte y claro las primeras notas del piano.
.- Oh, sí...- respondió Raph.- Hoy es noche de principiantes.
El pianista había comenzado ya la introducción del tema cuando una mujer apareció en el escenario.
Vestía un vestido largo y rojo con un sorprendente escote y un aún más sorprendente tajo en la pierna, casi desde la cintura. La mujer miró a la concurrencia, como si los viera de uno en uno a lo que acercaba el micrófono a su boca, sonriendo y preparándose para su entrada en la canción.
Cabello negro, muy corto, ojos violeta. La canción comenzó y ella cerró los ojos al comenzar a cantar suavemente. Leo miraba sin mucho interés al principio, luego miró con mayor atención…
Abrió la boca, frunció el ceño, apoyó una palma en el cristal. Raph sonrió y le dejó espacio para que se acercara más. La música y la voz de la cantante llegaban con toda claridad.
.- ¿Fé?...- Susurró, justo en el momento en que ella terminaba una nota.
Incluso con el pelo de otro color, la forma de su cuerpo era suficiente. Podría reconocerla en cualquier parte, llevara lo que llevare puesto. Raph sólo sonrió al ver la cara de embobado de Leo.
.- No sabía que...- Comenzó, perdiendo la voz en el camino.
.- Yo tampoco.- dijo él.- No tenía idea que pudiera cantar, creo que ni ella lo sabía.
Raph sonrió al recordar, después de la vez que los sorprendió casualmente en el departamento de Fé, ella fue a contarle que había tenido toda la razón y que no pasaría de ser sólo esa vez. Raph pensó en decirle "te lo dije", pero la chica ya estaba bastante destrozada así como estaba.
Y el tiempo pasó… y luego volvió a llegar de improviso al departamento y a volver a ser arrojado por la ventana de la misma forma. Esa vez Fé estaba radiante, podría haber dado energía a una ciudad entera con lo que le brillaban los ojos.
No era que realmente quisiera saber los detalles, en verdad, si había algo de lo que no quería enterarse, era de los detalles. Pero ese día después de la cena, coincidieron ambos en la cocina y sólo quiso confirmar.
.- Ey, Leo...- Comenzó.
Leo no se volvió, ocupado en algo en el mesón de la cocina.
.- ¿Si?
.- Voy a hacerte una incómoda pregunta.
.- ¿Tiene que ser incómoda?- Preguntó él, todavía dándole la espalda, remojando una bolsa de té en una taza.
.- Sip.- Dijo Raph, tomando aire.
.- OK.
.- OK. Allá va… Fé y tú… ustedes… los dos…- Raph trataba pero no lo conseguía, se quedó congelado en una posición explicativa, mirando la espalda de Leo esperando a que de alguna forma le entendiera.
Leo se dio la vuelta.
.- No es que sea asunto tuyo.- Le dijo con toda tranquilidad.- Pero sí.
Raph asintió.
.- Bien. Esa era la pregunta. Gracias.
.- De nada.
2-
Leo se quedó mirando, con la palma todavía en el cristal, todavía boquiabierto...
Por un instante el universo se detuvo.
Ella miró hacia arriba, hacia la parte del techo que se estiraba en un tragaluz en forma de pirámide. Desde donde estaba, Leo era sólo una sombra negra indistinguible, pero ella sabía que le miraba, podía sentir sus ojos sobre ella.
Por un instante, el resto del público desapareció, el mundo entero desapareció, sólo él la estaba viendo. Pensó en que no debía ser normal sentirse así de feliz…
Tan inmensamente feliz, que la felicidad se le acumularía en el pecho y finalmente la haría estallar en un enorme fuego artificial de colores. No podía esperar a estar con él, a abrazarlo, besarlo, tocarlo al fin. Tenía que saberlo, tenía que decírselo, decirle cuánto lo amaba, que ese tiempo sin él había sido insoportable…
Se quedó mirando hacia el tragaluz arriba, hasta que la música finalmente acabó en un par de notas suaves de piano. Todavía miraba hacia arriba cuando el anfitrión subió al escenario junto a ella, pidiendo un aplauso al público que de todas formas ya estaba aplaudiendo.
Ella desvió la mirada de vuelta a la gente, volviendo a la realidad. Se bajó del escenario y buscó entre las mesas, lo había visto en cuanto había entrado y se había asegurado de que él la viera también, pasando junto a su lado, tocándole suavemente el hombro. El tipo la notó de inmediato. De inmediato no le pudo sacar los ojos de encima durante toda la canción.
.- ¿Qué está haciendo?- Preguntó Leo al ver que la chica iba a sentarse en la mesa de un sujeto, cruzando una pierna ante sus ojos.
Raph se aproximó y sonrió.
.- Ah, ese es el verdadero show.
Leo no contestó, sólo frunció el ceño. Raph estuvo a punto de soltar una carcajada, pero logró contenerse. Lo tomó del brazo.
.- Ven, vamos a esperarla en el callejón.
Leo no respondió y le costó un poco separarlo de la ventana, finalmente se dejó y siguió a Raph hasta la otra esquina de la azotea, bajo la que se extendía el callejón al que daba la salida trasera del club.
Esperaron cerca de diez minutos y de pronto la puerta se abrió de golpe, de donde salió el hombre que acababan de ver en la mesa llevando a una mujer de vestido rojo abrazada por la cintura. La chica reía, tratando de evitar que la besaran en la boca.
Raph sólo se dio la vuelta para disfrutar de la furia contenida de la cara de Leo, apenas aguantándose las ganas de saltar al callejón y hacer pedazos al sujeto.
Fé hizo voltear al tipo, poniéndolo contra la pared, sosteniendo su cara entre las manos. El hombre sólo trataba de atraerla hacia él, hasta que de pronto su cara se congeló en un rictus de dolor, se quedó tieso y luego comenzó a deslizarse hasta el suelo en silencio, cubriéndose la entrepierna con ambas manos. Fé retrocedió, dándole espacio al tipo para que cayera a todo lo largo y lanzó una carcajada. En cuanto la frente del hombre hubo tocado el piso, ella se inclinó sobre él y en dos movimientos tuvo sus brazos inmovilizados tras la espalda.
Sacó el celular que traía oculto en el liguero y se lo puso en la oreja, Se dio la vuelta, dándole la espalda a los que veían desde arriba. Dos minutos después de la llamada telefónica, un auto se estacionó chirriando en la entrada del callejón, bajándose un hombre vestido de traje de cada puerta.
Tres corrieron rápido hasta el tipo hecho bulto en el suelo, el cuarto avanzó lentamente hasta ella. Fé sonrió al verlo acercarse. Conversaron unos segundos mientras los otros tres subían al tipo al auto y luego él sacó un celular de su bolsillo y le mostró la pantalla a Fé. Ella observó unos segundos y luego asintió. Sin más el hombre guardó su celular y volvió a su vehículo.
En segundos, habían puesto el vehículo en marcha y desaparecido por la calle.
La chica se quedó mirando la entrada del callejón hasta que se quedó completamente sola. De pronto, alzó la mano con el pulgar arriba, esperó unos segundos y luego comenzó a salir del callejón, cruzando la calle.
.- Listo, ya estamos listos.- Dijo Raph, separándose de la cornisa.- Vámonos.
.- ¿Qué fue eso?- Preguntó Leo, alzando una ceja.
.- Negocios. Ya vámonos, la veremos en su departamento.
Leo dio una última mirada a la calle.
A lo lejos todavía veía a Fé, caminando por el callejón siguiente hasta la próxima calle, tirando una peluca negra a un contenedor de basura al pasar y comenzando a soltar el cierre del vestido, sin detenerse. Se le quedó mirando hasta que ya no pudo oír el sonido de sus tacones.
¿Quería saber más respecto de lo que acababa de pasar? No lo sabía. Habían prometido no meterse en los negocios del otro y tal vez eso fuera exactamente lo que debían hacer. Sin embargo…
Se volvió a Raph, pero él ya estaba lejos de ahí.
.-
TBC
