El sol caía fuertemente aquel día, y aunque mucho deseaba seguir durmiendo, sabía que tenía que levantarse porque Scorpius llegaría en cualquier momento. Albus se desperezo y decidió bajar a esperar a la Sala, pero en las escaleras se encontró con su hermano mayor.

- Mama está muy triste desde ayer. Me acaba de decir que alistemos todas nuestras cosas, porque lo más probable es que nos quedemos el resto de las vacaciones en la Madriguera – dijo James preocupado.

- Me olvide comentarle eso a Scorpius – pensó en voz alta Albus.

- ¿Scorpius? ¿Tu amiguito serpiente viene?

- Si, y ¡no te olvides que yo también soy una serpiente! – amenazo Albus – Pero no se te ocurra comentarle a Rose, ya ves que están peleados y no quisiera arruinar mis vacaciones.

En aquel momento se escucho un golpe seco dentro de la chimenea. Albus y James bajaron, solo para encontrarse con Scorpius, su baúl y su lechuza en la jaula. Scorpius parecía más sonriente de lo común, pero aquello no pareció importarle a Albus, pues se saludaron luego de dos meses de no haberse visto y rápidamente subieron a la habitación de Albus.

Luego de prometerle a su madre que se comportarían correctamente al llegar a la Madriguera, James fue el primero en partir a través de la chimenea con sus respectivas cosas, luego Lily, luego Albus, y finalmente Scorpius.

En cuanto llego a la Madriguera, Albus sintió como su abuela lo besaba por todas partes, y se sentía mucho mas mareado que dentro de la Red Flu.

- ¿Dónde están los demás, abuela?

- Acaban de salir al jardín a jugar con Hugo y Rose.

- Mi amigo Scorpius está en camino, no te molesta que haya venido ¿verdad?

- Por supuesto que no cariño – dijo la matriarca Weasley, mientras se retiraba a la cocina – además tu madre vendrá también mas tarde.

En aquel instante, Scorpius apareció en la chimenea, y estaban a punto de subir sus cosas al cuarto de su tío Bill, cuando Rose apareció en la puerta que daba al jardín y se quedo observándolos con una sorpresa en su rostro.

Esperaba que se saludaran con desprecio, que se insultaran, que Rose gritara de porque había traído al rubio al pomo y Scorpius dijera que prefiere ser amigo de un escreguto de cola explosiva antes de tener que verla, pero ninguno dijo nada, solo se miraron, los dos, se observaron.


Rose había llegado a la Madriguera el día Viernes en la noche, y aunque le emocionaba la idea de ver a sus primos al día siguiente, no podía dejar de pensar porque Scorpius no le había escrito en los últimos días. Sabía que no tenía que preocuparse, pero había algo que la inquietaba, y no era precisamente el color chillón naranja del cuarto en el que se quedaría, sino algo que sentía que pasaría.

Mientras se cambiaba el día sábado, no podía dejar de pensar que el sol estaba sumamente fuerte, y para empeorar las cosas, ella se sentía sumamente fea. No es que tuviera baja la autoestima, simplemente el sol tan brillante no ayudaba a su cabello rojizo, no lo hacía brillar como al cabello de su prima Victorie, simplemente lo hacía parecer más opaco, más oscuro y enredado.

Para empeorar las cosas, sentía que toda su ropa no le quedaba, estaba gorda ¡No! Estoy desproporcionada. Porque si estuviera gorda por lo menos podría hacer dieta o ejercicios, simplemente estoy muy ancha y tengo las piernas muy flacas.

Tomo las primeras prendas que encontró y se las puso, justo en el momento que su abuela los llamaba para el desayuno.

Luego de desayunar se sienta debajo del árbol junto al cobertizo, su lugar favorito, a leer algo de literatura muggle. Pero su lectura es interrumpida cuando escucha los gritos de Hugo.

- ¿Acaso tú no maduras? – le gritaba Hugo a James desde el estanque – Por Dios, ¡qué vas a entrar a séptimo!

- Cuando uno es merodeador el niño nunca se pierde – ríe James, luego de haber empujado a Hugo al estanque.

Rose se acerca lista para defender a su hermano, cuando observa a Lily salir de la Madriguera y acercarse a ella.

- ¡Prima querida! Qué bueno verte, ya necesitaba tener una conversación de chicas – sonríe Lily.

- Yo también te extrañe. ¿Y Al?

- Ayudando a Scor a subir su baúl.

- ¿Scor?

- Si, Scorpius. Malfoy para ti – responde Lily, mientras voltea a ver a James ayudando a Hugo salir del estanque - No sabes lo bueno que se ha puesto, sigo sin entender por que no le hablas a semejante ga… ¡Pero que acaso tu nunca me prestas atención! – grita Lily al darse cuenta que su prima corría a la Madriguera.

Necesita verlo con sus propios ojos, necesita saber si aquello es verdad, por eso corre, abre la puerta y allí, en plena sala, lo ve. Levantando el baúl junto a su primo Albus, pero no se fija mucho en este último, lo único que ve es a Scorpius, y entiende lo que su prima Lily le decía.

Scorpius ha crecido, se le ve más alto, y más ancho. Pero no está gordo. Esta más fuerte. Más guapo. Más musculoso. Mas…mas…hombre. Sin duda ella desea que aquella imagen se le quede grabada en la mente.

En aquel momento los chicos se dan cuenta que ella esta parada en la puerta con cara de boba. Albus la ve y se queda como esperando su reacción. Scorpius la ve, pero tampoco dice nada, solo la ve.


Ese sábado, ni el sol se levanto antes que Scorpius. Ni los pájaros parecían tan alegres como Scorpius. Aquel día no le molesto lo mucho que quemo el sol, no le molesto que su abuela lo abrazara mucho antes de partir, tampoco le dio importancia al nerviosismo de su padre. Nada podría perturbarlo en este día. Nada.

Luego de despedirse de toda su familia, se dirigió a la chimenea y grito ¡A la casa de Albus Potter!, para luego de varias vueltas y mucho hollín, aparecer en la sala de su amigo. Ni el hollín lo perturbo.

Saludo a su amigo con mucha alegría. James no parecía tan alegre de verlo allí, pero lo saludo cortésmente. Subieron rápidamente a la habitación de Albus, y luego de describirle su verano, lleno de reuniones familiares y salidas con sus padres, le pareció que era momento de tocar su tema preferido.

- ¿Y le contaste a Weasley que yo vendría a pasar este mes a tu casa? – pregunto Scorpius sin parecer muy interesado.

- ¡Obviamente que no! Pero no creo que sea necesario que se lo cuente, ella se dará cuenta sola.

- ¿A qué te refieres?

- Pues no nos quedaremos en mi casa, mi madre nos ha enviado a la casa de mis abuelos en Ottery St. Catchpole.

- ¿Y tus abuelos no se molestaran que yo también vaya?

- ¡Por supuesto que no hombre! Sobrevivirás, siempre y cuando no pelees mucho con Rose, que sería la única Weasley capaz de matarte.

- ¿Rose?

- Si Rose. Weasley para ti. Ella también se queda todas las vacaciones donde mis abuelos, al parecer sus padres se han ido de viaje con el mío.

Scorpius no siguió escuchando lo que decía su amigo, solo le importo aquello último. "Ella también se queda todas las vacaciones donde mis abuelos". Ella también estará allí. Estará en el mismo lugar que yo.

Los gritos de la madre de Albus lo sacaron de sus pensamientos. Los llamaba para que partieran de una vez. Entro después de Albus a la chimenea y con un Hasta Luego a la Sra. Potter despareció dando vueltas, con el hollín girando a través de él otra vez. No lo perturbaba.

Llego más rápido de lo esperado y ya Albus lo esperaba para ayudarlo con su baúl. Ya estaban tratando de cárgalo cuando escucho el sonido de una puerta, y al levantar el rostro, vio a la persona que mas había extrañado durante esos dos meses.

Rose se encontraba parada en la entrada de la sala, con un short de jean y una camiseta de tirantes blanca. Pegada al cuerpo. Le queda muy bien aquella camiseta. Nunca pensé que tuviera las piernas tan blancas, tan lindas, tan hermosas. Sí, que le queda muy bien aquella camiseta.

Scorpius en solo un segundo fue capaz de mirarla de arriba para abajo. De ver como el sol hacia brillar en un tono miel su cabello rojizo, de cómo había crecido un poco, de cómo sus piernas tenían un poco de pecas, de lo bien que le quedaba la camiseta, y de cómo se ajustaba alrededor de sus pechos. ¿Pechos? ¿Desde cuando ella tiene aquellos pechos tan sobresalientes? Se le ve tan...mujer. Y entonces por fin encontró algo que lo perturbo ese día.

Scorpius trato de decir algo, un saludo sin duda, pero nada salía de su boca a causa de aquella perturbación. Rose tampoco hablo, solo se limito a mirarlo, solo lo ve.


Hola!! Espero que les guste este capitulo, porque me tarde un poco en que me llegue la inspiracion! xD

Rosie Lovegood muchas gracias por decirme eso de los reviews, de verdad no me habia dado cuenta!!!!!!!

Pronto actualizare!

Cya!!!!!