¡Hola a todas mis lectoras!
¿Cómo han estado?
Aquí les dejó otro capítulo de
Una razón para ser feliz
Espero que les guste
*Dejen sus reviews*
Capítulo 6
Tiernas mentiras
Querías correr, alejarte lo antes posible de Pitch Black, desesperada miraste a ambos lados intentando encontrar una salida, retrocediste un poco ante su presencia y al ver que no había escapatoria aceleraste el paso al sentir que se te acercaba, quedaste acorralada en la pared, tragaste saliva mientras sentías como tu respiración se descontrolaba y tu corazón latía frenéticamente.
-Por la expresión que has puesto, veo que los guardianes no te han hablado maravillas de mí, no soy tan malo como piensas.-Dijo mientras tú intentabas recobrar la postura.
-Aléjate-Lograste articular mientras intentabas no mantener contacto visual con su mirada.
-No te hare daño, ni tampoco intento que este lugar sea tu lecho de muerte.-Dijo intentando que tú lo miraras y confiaras en él, hasta que se desató la ventisca, esa que cuando no podías controlar tus emociones aparecía y desesperada tratabas de hacer que se detuviera.- ¿Controlas el hielo y la nieve?-Asentiste.-Interesante.
-Todavía no logró controlar mis poderes.-Mencionaste con una débil sonrisa.
-¿Quieres ser una guardiana?, _ si decides venir conmigo yo te ayudaré e incluso no haré que los niños dejen de creer en los guardianes, si ellos no se meten con nosotros, yo tampoco tengo porque entrometerme contra ellos, solo quiero que estés conmigo, dejar de estar solo.-Tu le sonreíste al ver la punzada de tristeza que le invadía.
-Lo tendré en cuenta Pitch, lo pensaré.-Él te correspondió la sonrisa débilmente y se esfumó en humo negro, tu saliste de la cueva, te elevaste con dirección a tu casa y una vez que habías llegado entraste y cerraste la puerta lentamente, te sentaste en una silla del comedor de la cocina y cubriste tu cara mientras las lágrimas salían de tus ojos.
-¿Por qué me engañaste? ¡Yo te quería, te amaba! ¡Yo confié en ti!-Exclamaste mientras golpeabas la mesa repetidamente con tu mano, enfadada por haber creído en el, por haberlo besado pensando que lo que sus labios te transmitían era verdad y no una cruda mentira, por mucho que doliera, hubieras preferido que él te hubiera dicho que ya no te amaba que había estado jugando contigo y con tus sentimientos, que no le habías importado nunca a haberte dicho que te quería, que te amaba, que nunca te dejaría, todo era un engaño, un engaño que a pesar de todo se había sentido tan real, tan reconfortante, que te había ayudado a que tus antiguos problemas ya no dolieran, ya no lastimaran, ya no hirieran, a anestesiarte de todo, todo lo que en un tiempo te había causado daño y a sentir que le importabas a alguien, que te quería, que al menos lo eras todo para una persona, aunque todo hubiera sido ficticio, inevitablemente te había gustado dejarte llevar por el juego en el que él te decía que eras necesaria para él, que formabas parte de su mundo aunque fuera una falsedad llena de mentiras, tiernas mentiras, que habían devuelto la felicidad a tu vida y en un segundo te la habían arrebatado, destruido y desmoronado lenta y dolorosamente.
Te levantaste y subiste a la azotea, buscaste la llave del cuarto donde tu padre guardaba algunos rones que había comprado a lo largo de su vida, bajaste las escaleras y te dirigiste de nuevo a la cocina, tomaste una copa de cristal y serviste el líquido, tomaste la botella y la copa, la pusiste en la mesa de centro de tu sala y recorriste la cortina de tal forma que la claridad de la noche te alumbrará, apagaste todas las luces de tu casa y te sentaste en el sillón, no querías saber nada de nadie, querías disfrutar momentos placenteros sola en tu casa, bebiendo cada una de tus preocupaciones para no lidiar con ellas, bebiéndote cada uno de tus problemas, te tomaste la primera copa y al acabar de tomarla, te serviste de nuevo, sólo dos veces porque no querías tener una resaca al siguiente día, cuando sólo quedaba un poco de líquido mordiste la copa haciendo que el cristal se fragmentara en tus labios y que un pequeño hilillo de sangre escurriera de tu labio inferior manchando levemente al superior, te tocaste la boca y al hacerlo ya no había dolor ni rastros de sangre, el frío de tu mano lo había cauterizado, y ningún cristal había quedado en tu boca.
Te petrificaste al sentir la brisa, esa brisa que sólo cuando Jack estaba presente aparecía, volteaste para ver si él estaba ahí, al no encontrar a nadie decidiste mirar por tu ventana, tampoco estaba ahí, así que decidiste volver al sillón, pero al voltearte él se encontraba a centímetros de ti, retrocediste y lo miraste a sus hermosos ojos azules que se clavaban en ti sin ninguna preocupación, para deshacerte de ese incómodo momento agachaste la mirada y tragaste saliva.
-¿Qué haces aquí?-Preguntaste con voz fría y cortante.
-Quería verte, tuve que salir con eso del invierno, y sólo tuve tiempo de charlar contigo en la mañana ¿Recuerdas?, cuando fuimos con Norte, y luego te desapareciste misteriosamente, ¿Por qué lo hiciste?
-Basta Jack, no tienes por qué fingir no saber nada del asunto, tú me perseguiste después de estar muy ocupado con Tooth.
-¿De qué hablas?
-Cuando estábamos con Norte, Bunnymund te dijo que Tooth te estaba buscando, tú saliste y no regresaste, Salí a buscarte y…-El ojiazul te interrumpió.
-Espera, si, tienes razón, fui a hablar con Tooth, tenía que hablar conmigo acerca del invierno y lo triste y sola que debiste haberte sentido así que fui a preparar con Tooth una salida contigo a posibles lugares, a un restaurante o a hacer una cena.
-¿También planeaste el beso con Tooth?
-¿Besarme con Tooth? ¿De qué hablas? ¡Yo sólo la veo como una figura maternal! ¡Nunca la besaría!-Dijo mientras se acercaba a ti.
-¡Pero! ¡Yo los vi! ¡Fue tan real! ¡Ustedes me persiguieron hasta el bosque y yo no pude controlarme y accidentalmente les lanzé hielo.
-¡Esto no es posible!
-¿De qué hablas, Jack?
-Pitch está interfiriendo entre nosotros, quiere que formes parte de su lado, quiere que seas una guardiana de las pesadillas, una vez lo intentó, hizo una copia de mí, falsa, hecha de esa arena negra y pintada pero esa cosa a diferencia de mí no podía razonar ni hablar, solo moverse, logro engañar a Norte pero cuando Bunnymund le dio una patada, se desmorono, y se dieron cuenta que no era yo el que intentaba estropear la Navidad, ahora lo recuerdo, está pretendiendo que veas que nosotros también te traicionaremos.
-Entonces, él quiere que yo no crea en ustedes para irme con él, pero, me dijo que si ustedes no se metían con él, él no se metería conmigo ni con ustedes, lo único que no quería era estar solo y por eso me dijo que me uniera a ser una guardiana de su lado.-Jack se acercó a ti.
-Lamento mucho si es que él te lastimo con esa falsedad, yo nunca te traicionaría, yo te amo como nunca he amado a otra persona.-Te susurro al oído con una voz seductora.-Contigo he encontrado esa razón para ser feliz que siempre necesité.
¿Qué tal chicas?
¿Cómo se encuentran?
Espero que les haya gustado el capítulo.
Aviso: ¡Chicas! ¡Necesito decirles algo! Ahora actualizare cada 2-3 reviews, esto lo hago con el fin de saber la respuesta a la siguiente pregunta.
-¿Quién quiere Lemmon en el fic Una razón para ser feliz?
¡Dejen sus comentarios entre más rápido dejen su respuesta, más rápido actualizaré, me encuentro de vacaciones y tengo un poco más de tiempo para actualizar!
