EL CENTINELA
LIBRO SEGUNDO
EL SANTUARIO EN LLAMAS
Capítulo 6
El final de un camino y el inicio de otro
Yagus... Caballero de Plata, adepto al Santuario erigido por Ausburg estaba sorprendido frente a las dos jóvenes que aparecieron repentinamente. "¿Quién diablos son? No tengo ningún registro de ellas", piensa.
- Unidad 123 -le dice a un armanoide-. Identifíquelas.
Tras unos segundos el armanoide contesta.
- Negativo, señor... no hay ningún registro sobre ellas.
Bra da unos pasos hacia adelante.
- ¡Ja! Y creí que la acción tardaría más en aparecer... ¡Aunque no sé si se puede llamar acción a patear latas viejas!
- ¿Quién eres tú? -le pregunta Yagus.
- ¿Quieres saberlo? -le dice burlona Bra-. ¡Te lo diré de esta manera! ¡Ahhhh!
El ki de Bra estalla y se transforma en supersaiyajin... transformación que para Yagus le era desconocida pero aun así tuvo la respuesta al recordar la tantas veces escuchada historia del Antiguo Santuario en las batallas de los dioses.
- No... No puede ser... eres una... ¡SAIYAJIN!
- ¡Respuesta correcta!
Bra ataca primero a los dos Caballeros de Bronce lanzándolos lejos sin que estos puedan evitar ser golpeados... los armanoides repuestos de la sorpresa reaccionan a tiempo y centran su fuego contra Bra quien con el poder de su ki rechaza todos los ataques... en eso siente un ligero mareo que la hace trastabillar pero inmediatamente se recupera aunque se siente algo débil... Lisandro y Yagus se dan cuenta. "Increíble... he ahí una diferencia notable... ¿qué región del cerebro usan los saiyajin cuando despiertan sus poderes? Esa onda no parece afectarla en la medida que nos afecta a nosotros", piensa Lisandro. "No importa... aunque el efecto sea menor, los armanoides se encargarán de ella." piensa Yagus por su parte.
- Señor -le dice uno de los armanoides-. El comando nos ordena regresar de inmediato.
- ¡La misión no ha concluido!
- Misión abortada -vuelve a decir el armanoide.
- ¡Aun no! ¡Destrúyanlos a todos!
Los armanoides atacan pero Rei eleva su campo AT y se protege de los disparos mientras Bra volviendo a elevar su ki se defiende de los ataques de otros dos... Yagus encara a Lisandro.
- ¡Esto es entre tú y yo, Lisandro! ¡Seré el primero en acabar con un Caballero Dorado!
- ¿Bromeas? -le dice Lisandro sarcásticamente.
Yagus ataca usando su máximo poder pero Lisandro detiene todos sus ataques y rechaza las Centellas de Fuego... un armanoide se le une a Yagus usando las ondas que bajaron el nivel del cosmo de Lisandro pero pese a eso este no baja la guardia y bloquea todos los intentos de Yagus quien de pronto recibe varios golpes que lo derriban.
- Pero -dice Yagus sorprendido y reincorporándose-. ¿Qué pasa?
- Nada... solo que confiaste mucho en tu tecnología... podrás impedirme elevar mi cosmo pero no puedes anular mi capacidad combativa ni el uso de mis cuatro sentidos... eres un mediocre luchador, Yagus... y tu guardia esta baja... ¡Pegaso Ryuseiken!
El armanoide bloquea los ataques de Lisandro mientras otro se lanzaba contra él pero un disparo lo obliga a cubrirse... la figura de Ikki se yergue sobre las ruinas.
- Ikki... Ikki de Leo -dice Yagus quien comienza a lamentarse el no haberse ido cuando se lo ordenaron.
Bra quien esquivaba todos los ataques del armanoide, se mueve rápidamente y se coloca detrás de él pero este adivina su movimiento y ataca lo que obliga a Bra nuevamente a rechazar los disparos pero inmediatamente se eleva por los aires y el armanoide la sigue pero cuando está a punto de alcanzarla Bra detiene su vuelo y retrocede... el armanoide no puede hacer eso ya que sus propulsores no se apagan inmediatamente y sobrepasa a Bra... aunque alcanza a dar la vuelta ya es tarde.
- ¡Ahhhh! -un disparo de ki impacta en el armanoide quien alcanza a protegerse pero el poder lo empuja hacia arriba... Bra sigue usando su poder mientras el armanoide es lanzado a gran velocidad hacia las alturas... la fricción con la atmósfera hace que se sobrecalienten sus circuitos y el escudo falla... finalmente este cede y la onda ki deshace al armanoide en mil pedazos.
- ¡Ya va uno y quedan tres! - dice Bra quien baja a tierra para seguir peleando... Rei solo se había limitado a protegerse mientras Aioros se reanimaba.
- Gracias, Rei -le dice Aioros-. ¡Déjamelo a mí!
- No tan rápido -dice Rei-. ¡Polvo de Diamante!
El ataque de la joven va directo al armanoide quien se protege también pero la escarcha lo cubre por completo... su sistema se enfría haciéndolo funcionar mal... Aioros ataca nuevamente.
- ¡Aguja Escarlata! -los impactos atraviesan varias partes del armanoide quien cae inutilizado... los tres Caballeros Dorados, Bra y Rei rodean a los dos armanoides que quedaban y a los tres Caballeros de Plata y Bronce.
- Te dije que nada te salvaría, Yagus -lo mira furiosamente Aioros-. ¡Pagarás por esto!
- Esperen -les dice Lisandro.
- ¿Qué dices?
- Yo me encargaré de ellos...
Lisandro se adelanta al grupo rival y Yagus tembloroso retrocede.
- ¿Qué... qué vas a hacer?
- Me diste un mensaje de Ausburg... mensaje recibido... he aquí mi respuesta... ¡Dásela cuando se encuentren en el infierno!... ¡Explosión de Dragón!
Lisandro levanta el puño y en microsegundos su cosmo se eleva más allá del séptimo sentido que los armanoides no alcanzan a bloquearlo... una explosión de ki se levanta debajo de ellos impulsándolos hacia arriba donde los armanoides estallan y las armaduras de Plata y Bronce se deshacen... los cuerpos y los pedazos de los armanoides caen sobre el duro suelo... el único que alcanza a levantar la cabeza es Yagus.
- In... creí... ble... -llega a decir antes de morir.
Los demás estaban sorprendidos... apenas habían sentido la forma como Lisandro elevó su poder pero la intensidad había sido enorme. "Sorprendente", piensa Bra, "el Lisandro que recuerdo no tenía este nivel... ni siquiera se le acercaba... creo que vale la pena estudiarlo de cerca... ahora que está divorciado."... sus pensamientos se ven interrumpidos cuando los tres corren adonde se había refugiado Jiné con Sheena y la pequeña Mana... el primero en llegar es Aioros quien abraza a su hija que lloraba... en eso se percata que Jiné sostenía el cuerpo de Sheena.
- ¡Mamá! -exclama Aioros... Ikki toma el lugar de Jiné y sostiene a su esposa.
- ¡Rápido!... Debemos atenderla...
- Ikki -Sheena habla débilmente-. No... No... Solo toma mi mano y... déjame sentirte... a ti... a mis hijos...
- Sheena... No... No hables... yo…
- Escucha, Ikki... Espartano vino a decirme algo... Lisandro tenía razón...
Aioros y Lisandro se acercan y toman las manos de su madre.
- Cálmate, mamá... tu hora no llega aún -le dice Lisandro.
- Lisandro... hijo... perdóname... te juzgué mal y...
Sheena cierra los ojos... el cosmo de Lisandro la envuelve.
- Debemos llevarla a un hospital... date prisa, papá... usa la teletransportación... mi cosmo la protegerá... ve, papá...
Ikki mira a su hijo y luego desaparece... Lisandro se da vuelta y se pone frente a Rei y Bra.
- Bienvenida, Rei... gracias.
- Sí... de nada... ¡me alegra haber ayudado! -interrumpe Bra algo molesta.
- Lo siento, Bra... no quise obviarte... solo que ya habíamos hablado... gracias.
- No le hagas caso a esta tonta -interviene Rei-. Me alegra verte, Lisandro.
Lisandro la abraza y luego pasa sus manos por su cara.
- Estás hermosa...
- Ejem... -carraspea Bra a propósito-. Goteeennn... ¿estás ahí?
- Ejem... ¡¿Quieres callarte?! -le dice Rei molesta-. ¡Esto no es momento de bromas! ¡Mira lo que pasó!
- Tienes razón... perdón.
Aioros se abrazaba a su esposa e hija y luego se dirige a Lisandro.
- Creo que debemos ir al hospital también, Lisandro.
- Iré en unos momentos... pero antes, Jiné... ¿qué vino hacer aquí, Espartano?
- Vino a hablar con tu mamá... estaba arrepentido... le contó algo que ahora me asusta... ¿por eso habrán venido a matarlo?
- Me imagino que sí... y por lo visto Ausburg está detrás de esto... se lo advertí bien claro... ahora pagará las consecuencias...
En el Santuario, Ausburg abofeteaba a Yosarian derribándolo al suelo.
- ¡Maldito borracho! ¡Estúpido idiota! ¡¿Por qué no me avisaste?!
Yosarian se incorpora asustado.
- Es que yo... creí que habías ordenado eliminarlo...
- ¡Por supuesto que sí, gordinflón imbécil! ¡Pero no en la casa de la familia Namura! ¡¿Acaso olvidas lo que Lisandro de Sagitario nos dijo hace seis años?! ¡¿Acaso olvidaste los documentos que comprometían a Unicron?! ¡Estoy harto de ti, Yosarian! ¡De tus estupideces! ¡Ahora tú me solucionas esto, maldito seas! ¡¿Crees que después de esto Lisandro no le enviará los documentos a Andronikos?!
- Pero... que se puede hacer... yo...
- Tienes razón... no puedes hacer nada... ¡si te encargo esto tan importante seguramente harás otra chapuza!
Ausburg toma el teléfono y teclea los números.
- ¿Hola? Si... clave Santic... número 24... De inmediato.
Ausburg cuelga y mira a Yosarian con furia.
- ¿Por qué está aún aquí tu estúpida persona?
- Es que... quiero ayudar...
- ¡Ya has ayudado bastante, idiota! ¡Largo!... No... Espera -Ausburg se acerca a un rincón y saca una escoba-. Toma... comienza a limpiar... guardia... lleve al señor Yosarian a su nuevo puesto... que comience desde abajo... ¡y si se niega hacerlo métale un tiro y arrójelo a la basura!
El guardia saca a empujones a Yosarian... Ausburg contempla el panorama... debía de moverse rápido ahora... lo que estaba en el interior del Santuario debía esperar... ahora tenía que ocuparse de otra cosa.
En Asgard... Hilda estaba frente a Dolbar quien la miraba inexpresivamente... Hilda antes de entrar quería abrazarlo en caso de que fuera verdad que estaba con vida pero ahora esa sola idea la espantaba.
- Querida Hilda de Polaris... este es un grato día para Asgard... tú... la favorita de Odín ha bajado a esta tierra a bendecirla.
El tono de Dolbar era burlón lo que no pasó desapercibido a Hilda.
- Tío Dolbar... así que aún vives...
- ¿Qué? ¿Lo lamentas acaso?
- No... Antes de venir pensaba que no lo lamentaría... ahora no puedo decir lo mismo... tú tienes la forma de Dolbar... pero en realidad no eres él... el Dolbar que amaba y respetaba murió... murió incluso antes de que Seiya te atravesara el corazón con su flecha dorada... incluso antes de que Saori pisara estas tierras.
Dolbar se sienta nuevamente sin dejar de mirar a Hilda.
- ¡Ja! Así que la pequeña Hilda creció y ha madurado... te enseñé bien... tienes razón... soy un muerto en vida... ¿qué fue lo que te hizo venir?
- Mis sueños y mis dudas... el porqué abandonaste el camino recto que siempre me enseñaste... el porqué destruiste Asgard provocando una guerra contra el Santuario de Atenas... la respuesta la tienes tú y Saori...ella ya lo sabía pero no lo dijo nunca.
- ¿Camino recto? Si mal no me acuerdo... lo que hice yo lo hiciste tú... los Dioses Guerreros llamados a protegernos del Ragnarok murieron a causa de eso... tú eres tanto o más culpable que yo de la destrucción de Asgard.
- Tú sabes el porqué... fui poseída por Poseidón... sin la protección tuya, él pudo penetrar Asgard y llegar a mí... ¡no tenía la fuerza para oponerme por más que quise!
- ¡Ja! ¿Te das cuenta Hilda? La respuesta siempre la has tenido de lo que sucedió aquí... ¿por qué vienes a preguntármelo entonces?
- ¿Esa es la respuesta? ¿Fuimos obligados? Yo lo fui por Poseidón... ¿qué pasó aquí, tío Dolbar? ¿Qué te hizo cambiar?
- ¿No lo sabes?
- ¿Cómo habría de saberlo? ¡No pudo ser Poseidón! ¡Ni Hades! ¡Y mucho menos Saga por más tratos que hayas tenido con él! ¿Qué fue tan poderoso que te hizo abandonar la misión que Odín te encomendó?
Dolbar se ríe... una risa que le erizo la piel a Hilda.
- Esto, querida Hilda -Dolbar se palpa los brazos y el cuerpo-. ¡Esta cruda materia! ¡Toda mi vida la dediqué a Asgard y a ti! ¡Hice a Asgard poderosa y tu misión y seguridad estaba garantizada! Fue... fue cuando te soñé... te soñé de forma muy diferente y me levanté... había tomado una decisión y fue cuando me vi en el espejo... estaba viejo... ¿entiendes? ¡Estaba viejo! Y ya no podía esperar nada de la vida... de nadie... de ninguna mujer... de ti...
Hilda se lleva la mano a la boca y retrocede.
- ¿Qué estás diciendo?
- ¿No lo entiendes, Hilda? ¡Esa noche me di cuenta que te amaba! ¡No como sobrina sino como mujer! ¡Pero yo estaba viejo y tú eras joven y hermosa! ¡Fue en ese instante que perdí la fe en Odín! ¡Él hubiese maldecido cualquier cosa entre nosotros y decidí dejar de creer en él! ¡Y decidí que el tiempo, la edad y la muerte no serían ningún obstáculo! ¡Allí está la respuesta, Hilda de Polaris! ¡Tú eres la culpable!
Hilda se queda en silencio y baja la cabeza... algunas lágrimas caían sobre el oscuro suelo y luego mira a Dolbar.
- ¿Qué fue lo que hiciste?
- ¿No lo imaginas?
- Sí... lo imagino... ¿me culpas a mí, tío Dolbar? ¿Me culpas de tu malsana pasión que te hizo volver tu mirada a la oscuridad? Pues no es así... yo no soy la causa sino tú mismo... tu cobardía al no saber afrontar la realidad... el no haber podido encararme... el no aceptar las cosas tal como eran y el no haber tenido el valor de cambiarlas por ti mismo...
Dolbar guarda silencio pero le sonríe a Hilda.
- Tal vez... pero valió la pena... estas aquí... haz venido a mí.
- Sí... lo he hecho... solo una pregunta más... ¿por qué la flecha de oro, que podía matar a los mismos dioses, no te afectó?
Dolbar se pone de pie y baja del trono y se va acercando a Hilda.
- Porque, querida Hilda, mi poder es superior a los propios dioses...
- Sí, claro... ¿esta pocilga es símbolo de este poder?
- Todo lo que ves será oro una vez que pase el tiempo.
- ¿Qué tiempo?
- El que Bud y yo aguardamos...
- ¿Bud?
- El muy ingenuo... se quedó a desafiar su destino... cree que podrá burlarlo... pero está condenado... junto conmigo...
- No lo creo, tío... solo te hago una invocación... ven conmigo... déjame ayudarte... por el amor que te tuve en el pasado... ven conmigo.
- ¡Ja! Al contrario... yo pensaba que te quedarías aquí...
- No, tío Dolbar... este sitio está contaminado... jamás te librarás de tu condena permaneciendo aquí... ¿es que no quieres paz para tu corazón?
- ¿Paz a mi corazón? Claro... ¿por qué no?... ojalá la tenga donde quiera que este... ¿quieres saber por qué la flecha de Seiya no atravesó mi corazón? La respuesta es sencilla... no podía hacerlo.
Dolbar se descubre el pecho e Hilda lanza un grito... en su pecho había un agujero y en el lugar del corazón solo había un espacio vacío.
- La inmortalidad, Hilda... está al alcance de nosotros... no necesitamos ser dioses... o a las esferas del dragón como quiso Medea... ni hacer buenas obras... es algo mucho más sencillo.
Hilda retrocede pero en eso el cosmo de Dolbar se enciende...
- No, querida Hilda... ya estás aquí... eres mi premio largamente esperado... ¡Escudo de Odín!
El poder de Dolbar atrapa a Hilda pero esta eleva su cosmo y contrarresta el poder de Dolbar pero este mantiene su presión sobre ella.
- ¡Atena quiso resistirse y no pudo! ¡Tú no serás mejor que ella!
- ¡Garra de Tigre de la Sombra del Vikingo!
- ¡Martillo de Trueno!
El poder combinado de los dos Dioses Guerreros que llegan repentinamente hace flaquear a Dolbar quien se ve obligado a soltar a Hilda... Thor lo encara y enciende su cosmo mientras Bud ayudaba a Hilda.
- ¡Thor, no!... ¡Déjalo!
- Pero...
- Hazme caso, Thor... por favor... déjalo... y vámonos de aquí... ya no tengo nada que hacer en este lugar.
Bud saca a Hilda sin perder de vista a Dolbar y Thor retrocede dándole cara... Dolbar se ríe y hace ademanes, hasta un "buu" a Thor quien no pierde la calma.
- ¡Volverás, querida Hilda! ¡Nuestros destinos se cruzarán indefectiblemente! ¡Jaja! Y tú, Bud... nos veremos cuando el momento llegue... ya lo sé todo... ¡dile a Freya que lo aliste! ¡Jaja! ¿Creíste que escaparías de nosotros?
Los tres salen e Hilda llena sus pulmones con el aire del exterior.
- Te lo dije, Hilda -le dice Bud-. No debiste entrar y mucho menos sola... por suerte sentimos el poder de Dolbar y el tuyo en pugna.
- Bud... déjame... creo que voy a vomitar...
Hilda vacía sus entrañas y luego se limpia con la nieve... nieve de Asgard... blanca nieve que pronto se teñirá de sangre... nieve que podría cubrir el mundo entero...
Hilda se deja caer sobre la nieve rompiendo en llanto...
En Japón... habían pasado dos días del incidente y Sheena se recuperaba lentamente... su estado era de cuidado pero estable... por suerte su enorme fortaleza la había ayudado a superar un disparo con una bala capaz de matar a un elefante... Ikki la atendía día y noche...
- Ikki -le dice Sheena en un momento de conciencia-. Descansa, amor... yo estaré bien.
- Ya, Sheena... quiero estar aquí... lamento no haber estado contigo en ese momento.
- No digas eso... fue bueno, ¿verdad?... hubiese sido un buen final para Sheena la Apoteósica...
- Nunca dejarás de serlo, Sheena... la mejor guerrera que haya habido en el Santuario...
- Hablando de guerreras... Bra... la hija de Vegeta... y Rei Ayanami... ¿qué están haciendo aquí?
- La verdad es que ni me lo he preguntado...
- ¿Dónde están?
- Creo que se quedaron en Tokio... no sé dónde... tal vez con Jiné... pero dijeron que vendrían hoy.
- Me gustaría hablar con Bra...
- ¿Acaso quieres ponerte a recordar a su padre?
- No lo tomes así... creo que esa niña necesita hablar de su padre...
La puerta se abre y hacen su ingreso Yoga y Fler... se abrazan con Ikki y luego se acercan a Sheena... tras los saludos y algunos monosílabos de cortesía, Yoga e Ikki salen y Fler se queda cuidando a Sheena.
- ¿Qué hay de este ataque? -le pregunta Yoga-. ¿Es que ya rompieron hostilidades?
- Para serte franco, creo que es una casualidad... el blanco era Espartano.
- ¿Espartano? ¿Estaba allí?
- Vino a hablar con Sheena... seguramente pensó que no tenía a nadie más a quien acudir... ¡Maldito sea!
- ¿Qué le dijo?
- ¿Tienes tiempo?
- El que quieras... además tengo cosas que contarte... y tengo que esperar a alguien aquí.
- ¿A quién?
Yoga e Ikki se van al cafetín... al poco rato llegan Lisandro, Bra y Rei quienes ingresan al cuarto de Sheena... Lisandro toma la mano de su madre y la besa.
- Perdóname, mamá... debí estar allí...
- ¿Tú también?... a este paso... si todos hubiesen estado allí sería una fiesta... no, hijo... perdóname tú a mí... debí darme cuenta de todo... eres mi hijo... debí haberte comprendido... pero fui más abuela que madre...
- ¿Qué te dijo Espartano?
- Muchas cosas... Lisandro... ahora sé que la profecía de Atena se cumplirá... has estado aguardando eso... ¿no es cierto?
- Sí, mamá...
- ¿Qué más puedo decir? ¿Qué esperar de ti? ¿De ustedes? Caballeros Dorados... tú, tu hermano, tu padre... ¿Kay también la vestiría de estar aquí?
- Seguramente, mamá...
- Me imagino que hay muchas otras cosas... sobre Espartano, me dijo que Ausburg encontró algo en el interior del Santuario... ¿sabes qué es?
- No... Lo presumo... pero no sé exactamente qué es...
- Pues... creo que ahí están las respuestas... los Caballeros...las Doce Casas sellaban eso... cuando me pongo a pensar en lo que puede ser la verdad, me da dolor de cabeza...
- No pienses, mamá... descansa...
- Mi pobre hijo... cuanto habrás sufrido... bien... pensemos en cosas agradables... muy bonitas tus amigas... ¿Bra?
- ¿Señora?
- Llámame Sheena... ya nos conocimos antes... para ti no fue tanto tiempo y fueron en otras circunstancias... yo combatí al lado de tu padre... fue alguien muy especial... siéntate aquí... por favor... si tú quieres... ¿podríamos hablar de él? ¿Te molestaría?
- En lo absoluto, Sheena... así podré preguntarle algunas cosas...
Sheena y Bra se ponen a hablar... Fler, Rei y Lisandro salen para no agotarla... Fler se disculpa y se va a buscar a Yoga... Rei y Lisandro se quedan solos.
- ¿Qué harás ahora, Lisandro?
- Esperaré hasta mañana... debo irme...
- ¿Y tu mamá?
- Se repondrá... papá se la llevará apenas pueda a México.
- ¿Por qué ahí?
- Ya te enterarás...
Lisandro se interrumpe... siente tres presencias que llaman su atención y que reconoce.
- ¡Papá! -la pequeña Gretchen corre y lo abraza.
- Gretchen -Lisandro le corresponde y levanta la cabeza para recibir a Asuka quien llegaba acompañada de Burgun.
- Hola, Lisandro... Rei... me imaginé encontrarte aquí -les dice Asuka... Burgun solo hace un movimiento de cabeza a manera de saludo.
- Hola, Asuka -contesta Rei-. Burgun... ¿cómo se enteraron?
- Las noticias y Jiné me llamó... esperaba que lo hicieras tú, Lisandro...
- Lo siento... no pude...
- Me lo imagino... ¿puedo ver a Sheena?
- Recién ha entrado Bra...
- ¿La saiya? ¿Desde cuándo se conocen?
- Desde hace tiempo...
- Ah... bueno... esperaré a que salga...
Todos se quedan en silencio algo incomodos... más aún Gretchen y Rei se le acerca.
- Gretchen... ¿quieres un chocolate? Hay una maquina por allá... te invito... ¿puedo? -Rei mira a Asuka... ella estaba a punto de decir que no pero su hija la mira también.
- Está bien... no te demores...
Rei y Gretchen se van y en eso Asuka se vuelve hacia Burgun.
- Burgun... ¿puedes ir al auto? Olvidé mis pastillas...
- ¿Las necesitas ahora?
- Sí...
- ¿No puedes esperar a que terminemos y nos vayamos?
- ¡No! ¡Ve de una vez! Por favor...
Burgun mira a Lisandro y luego se va de mala gana... Asuka se acerca a Lisandro.
- Lamento lo de tu mamá... tú sabes que le tengo mucho cariño... es como una madre también para mí.
- Gracias... pero mejor díselo a ella... la hará sentir mejor...
- En realidad... supe que algo pasaba... sentí tu cosmo... jamás lo había sentido así...
- ¿En serio?
- Llamé a Jiné pero obviamente no me contestaría...
- Obviamente... ni casa quedó...
- ¿Fue como la otra vez?
- Algo así... ¿por qué ese interés, Asuka? Creía que querías estar alejada de esos problemas...
- Mira... no sé si me estas provocando... solo es un sano interés por ustedes...
- Pensé que ya no querías lazos conmigo.
- Y así es... pero eso no significa que olvide que eres el padre de Gretchen.
Lisandro se queda en silencio y luego extrae un sobre.
- Toma... es para ti... un obsequio...
Asuka lo recibe y lo abre... para su sorpresa, ve que eran los papeles de divorcio... firmados ya.
- Pero... ¿por qué...?
- ¿No era eso lo que querías?
- Tú... no parecías querer... ¿por qué cambiaste de opinión?
- Porque me di cuenta que era egoísta.
- ¿Egoísta?
Lisandro se aleja unos pasos de Asuka.
- Porque te amaba, Asuka... porque no quería perderte y nuestro matrimonio era el único lazo que nos unía de cierta manera... después de esto me di cuenta que era egoísta de mi parte mantenerte unida a mí... que tú tenías razón... por lo de Kay, ahora por mi madre... vivimos en permanente peligro y yo no tenía derecho a pedirte que te arriesgues conmigo... por eso me fui y por eso ahora te complazco en esto... ¿Libre? Siempre lo fuiste... un papel no significa nada, más que en el mundo de las apariencias... pero lo que llevamos dentro eso es lo que nos une... si tú ya no sientes nada por mí entonces ni hacía falta firmar ese papel...
Asuka guarda silencio pero mira a Lisandro fijamente.
- Debo irme, Asuka... despídeme de mi madre y... de Gretchen... no nos veremos por un buen tiempo...
- ¿Qué? ¿Adónde vas?
- No lo sé...
- No volverás al Perú... ¿y Nidi?
- ¿Nidi? Ya no vive conmigo... se fue y no sé adónde...
- Pero... ¿quién cuidará de ti?... creo que...
- ¿Olvidas quién soy? No necesito que me cuiden...
Lisandro se acerca a Asuka y le da un beso en la frente sujetándole las manos.
- Ni tú ni yo nos cuidaremos el uno al otro... pero cuando me necesites... allí estaré... te lo prometo.
Lisandro se va y Asuka lo ve alejarse... hubiera querido llamarlo... hubiese querido que ese beso fuera diferente... hubiese querido que él se quedara y pasaran el día juntos... hubiese querido que existiese una oportunidad... pero en el mundo de las apariencias eso ya no funcionaría...
En ese instante, la puerta se abre y sale Bra quien mira sin saludar a Asuka y se aparta de la puerta haciéndole una burlona reverencia... Asuka pasa sin mirarla y entra a ver a Sheena.
... fue una larga conversación entre las dos mujeres...
Dos días después... Yoga y Fler se reunían con Hilda quien guardaba reposo por lo sucedido en Asgard... habló a solas con Yoga y luego este se reunía con Fler.
- ¿Qué te dijo? -le pregunta Fler.
- Es una larga historia... después te la contaré...
- ¿Por qué no ahora?
- Porque espero a alguien...
- ¿Quién?
- Lo sabrás cuando llegue...
Fler piensa... Yoga había tenido reuniones con Ikki, Aioros y Lisandro... cada uno a solas... y no le había dado detalles... sabía solamente que a Sheena la daban de alta en una semana e Ikki se la llevaría a México... Jiné, Mana y Aioros también abandonarían Japón pero no sabía dónde irían... de Lisandro no sabía nada...
- Ya estoy cansada de misterios, Yoga... primero, Hilda... y ahora, tú...exijo saber que pasa.
- Como te dije... te lo contaré después... te lo prometo.
No lejos de ahí, Bra y Rei aterrizaban.
- ¿Porque no te quedas aunque sea este día, Bra? -le dice Rei-. No creo que Yoga y Fler se incomoden...
- No, Rei... tengo algo que hacer...
- ¿Regresarás a nuestro mundo? Mira que estos días que han pasado habrán sido solo un par de horas allá...
- Me iré de este mundo... sí... te haré caso...
- Algo me dice que estás hablando en doble sentido.
- ¡Tú y tu perspicacia! Mira... tú me dices que no me preocupe por ti, que estarás bien... yo te digo lo mismo...
- Pero...
- ¡Nada de peros, angelita! Sé lo que tengo que hacer... me llamarás si necesitas ayuda, ¿verdad?
- Te lo juro... ¿contenta?
- Sí...
Rei y Bra se abrazan largamente.
- Trata de calmar a Goten... no le digas nada.
- Te lo juro... ¿contenta?
Nuevamente se abrazan y Bra parte volando mientras piensa, "No, querida Rei... me iré de aquí, si... pero no a nuestro mundo... ya sé dónde ir... ¿acaso creen que no sé lo que va a pasar? Y si va a ser como la otra vez necesitarán ayuda... una muy especial y se dónde encontrarla... les guste o no... esta batalla también es mía... yo la reclamo."
Rei por su parte llega a la casa de Yoga y este sale a recibirla junto con Fler.
- ¿La esperabas a ella?
- Si... espero no te moleste.
- ¿Molestarme? No... Pero no entiendo...
- Te dije que te lo explicaría... ¿estás lista, Rei?
- Sí...
- Pues bien... descansa hoy y mañana iniciaremos tu entrenamiento... hoy se inicia un camino para ti el cual te llevará al destino por el que estas aquí... bienvenida, Rei Ayanami.
En Libia... en una pequeña aldea, Jiné, Mana y Aioros hacen su llegada... un joven se le acerca.
- Me alegro que hayan llegado sin novedad... les tengo lista una casa... espero que les acomode.
- Esta bien, Ahmed... gracias.
Los tres siguen al joven y Jiné le pregunta a Aioros.
- ¿Él es?
- Sí... él será mi discípulo... hasta que la hora llegue...
En Sudáfrica... Omba contemplaba el hermoso panorama pero sus sentidos le advierten sobre una presencia que se acercaba.
- ¿Quién eres? ¡Muéstrate ante Omba!
Una figura se materializa frente a él... Omba se da cuenta del enorme poder que el joven emanaba.
- Así que tú eres Omba... discípulo de Albión... parece que hizo un buen trabajo...
- ¿Qué? ¿Quién eres tú?
- ¿Acaso no te lo dijo Albion?... una nueva etapa comienza...
- ¡Ja! Eres el nuevo maestro... ¿sabes qué? Cuando Albion quiso ser mi maestro debió vencerme primero... ¿tú podrás hacer lo mismo?
- ¿Crees que no podré?
Omba sin previo aviso lo ataca pero ante su sorpresa, su brazo solo golpea el aire... una fuerza que no pudo resistir lo levanta y lo hace girar por los aires hasta dejarlo caer... trato de levantarse pero un pie se posa sobre él.
- ¿Te parece que eso es suficiente?
- Si -Omba se levanta y mira a su contrincante-. Está bien... serás mi maestro... ¿cómo dices que te llamas?
- Mi nombre es Lisandro... Caballero Dorado de Sagitario...
Fin del capítulo 6
