Bleach propiedad de Kubo Tite.


Capítulo Sexto:

Puede que Rukia tuviera motivos para estar furiosa e irritada, pensó Ichigo. Él también se había sentido un poco irritado. Lo cierto era que allí sentado a la mesa disfrutando de su café mañanero no encontraba la razón para haberla besado. La parte práctica de su persona se lo había desaconsejado. Si bien en un momento había estado enumerando para sí mismo los motivos por los que no tenía sentido besarla, al otro instante se había encontrado aplastando la boca contra la de ella. Todavía podía oler su perfume. En especie de segundos, Rukia Kuchiki, la supuesta colaboradora de su hermano, había logrado borrar de su memoria a todas las mujeres que había deseado en su vida. Había otra cosa; empezaba a dudar seriamente que tuviera algo que ver con el fiasco de Kaien. Y también empezaba a ver que era algo más que una dama de la alta sociedad dedicada a las labores benéficas. Se maldijo por sentirse aún más intrigado que antes. Rukia tenía razón pensó, había que mantener la cabeza en los asuntos correctos, mantenerse concentrado en ello. Kaien seguía sin aparecer y las autoridades seguían buscando cabezas. Involucrarse en algo personal en medio de aquel embrollo no sería nada inteligente.

El golpeteo de unos zapatos de tacón sobre el suelo le dio el aviso que Masaki se acercaba.

-Te has levantado temprano- dijo sirviéndose una taza de té.

-Al que madruga dios le ayuda- contestó obsequiándole una sonrisa.

Masaki lo miró divertida- Seguro que Mizuho ha preparado un buen desayuno.

-Estoy bien- respondió él, echando un vistazo a los titulares de la prensa. Enfocándose detenidamente en un mal encuadre de la foto de las secuelas dejadas por una bomba en un mercado de Bagdad, mirando el nombre al pie. Pobre Aizen. Siempre tenía mala suerte con los departamentos de diseño de las publicaciones. Claro que lo mismo le pasaba a la mayoría de los fotógrafos, ya era mala suerte que la agencia de noticias no pudiera conseguir un editor eficiente. Pero cuando Ichigo pasó a la siguiente noticia cayó en la cuenta de que acababa de ver una foto de un lugar en el que él había estado, con una historia que él había cubierto. Y pensó en el editor de mesa. Ver fotos en los periódicos siempre había tenido el mismo efecto en él cada vez que regresaba a Japón de visita; el gusanillo de volver al campo de acción. Él era la historia. No necesitaba de las exquisiteces de distribuir sus fotos para la publicación. Dejó el periódico boca abajo en la mesa y se bebió el resto del café. No significaba nada más, más que estaba estresado y tal vez le sentaran bien las semanas de descanso que estaría fuera debido al embrollo de su hermano.

-¿Estás bien?

-Sí, sí, estoy bien. Será mejor que vaya a echar un vistazo a tu despacho para orientarme. Rukia llegara dentro de poco- miró que Masaki tensaba los labios- ¿Causa algún problema?- aunque lo mismo podría aplicarse a él mismo si no lograba quitarse ese dichoso beso de la cabeza.

-Ya te lo dije anoche. Esta mañana tengo reunión con el comité de la gala de Navidad y no podré estar presente mientras registran entre mis cosas. Recuerda que son mis asuntos económicos personales. Asegúrate de que no la pierdas de vista.- suspiro. -Me incomoda la idea que husmee entre mis asuntos personales- añadió Masaki al cabo de un momento.

-Pues será mejor que te relajes porque ahora mismo es nuestra única esperanza.

-¿De verdad crees que hay alguna posibilidad que ella no esté involucrada?- repuso ella tras dar un sorbo de té.

-No lo sé. Empiezo a pensar que es inocente- recordó la mirada de Rukia la noche anterior, su angustia mientras le relataba lo del traficante de armas. -Sea como sea, ya sabes lo que dicen, mantén a tus amigos cerca y tus enemigos más cerca.

Masaki se terminó el té y posó la taza en el centro del platillo cuidadosamente.- Me cuesta tanto creer que Kaien haya podido hacer algo así.

-Lo sé. Pero todos los indicios lo señalan a él. Ha desaparecido. No sabemos nada de su paradero. Eso debería de servirte de indicación. No sólo estaba robando dinero de su propia empresa, sino que se dedicaba a blanquear dinero para…

-Para- Masaki se tapó los oídos- Sé que todo esto es importante, pero no puedo oírlo ahora mismo.

-¿Quieres que deje el asunto en paz?- preguntó con incredulidad.

-No. quiero que lo investigues, sólo…es sólo que no puedo oír los detalles. Por favor- se mordió el labio- Es mi hijo. No puedo evitarlo.

-Como quieras. Lo necesitara si lo encuentran. Pero entretanto lo que tenemos que hacer es limpiar todas las sospechas de ti, y tal vez Rukia pueda ayudarnos. ¿Así que te comportarás como es debido con ella cuando venga?

-¿Algunas vez me he comportado de manera incorrecta?

-Te he visto congelar a la gente con la mirada- dijo él en tono neutral.

-Deberías de mostrar más respeto a tu madre.

-Muestro a mi madre todo el respeto del mundo, pero tengo que advertirte algo, creo que podría derrotarte.

-Eso habrá que verlo- resopló Masaki.

-Solía tener un revés mortal- añadió Ichigo recordando los días del club de campo.

-La experiencia gana a la fuerza siempre- Masaki aceptó las tostadas que le ofrecía la criada.- Por cierto, ayer me llamó Komamura Sajin, el presidente del consejo.

-¿El consejo de K.C.C?

-Por supuesto. Quiere saber cuándo vamos a cubrir la vacante.

Ichigo observó cómo la criada le rellenaba la taza de café- A riesgo de preguntar lo obvio, ¿Qué vacante?

-La de Kaien- respondió Masaki con tono brusco- Lo despidieron en cuanto salió a la luz el escándalo, y ahora hay que sustituirlo por otra persona.

-¿Y por que acuden a ti?

Lo miró de reojo un tanto sorprendida mientras untaba mermelada en su tostada.

-Pues porque soy el socio capitalista con más acciones. Pensé que lo sabías.

-Papá convirtió la compañía en una entidad pública, cuando, ¿tres años después de mi marcha? Imaginaba que se habrían quedado con una parte, eso es todo. No llegan muchas publicaciones de negocios a los lugares en los que suelo moverme.

-Cuando tu padre hizo pública la compañía se quedó con el cincuenta y uno por ciento, le dio a Kaien un diez- dijo con gesto reprobador y dio un mordisco a su tostada.

-Eso es un buen pellizco- dijo enarcando una ceja.

-Quería asegurarse que la familia tendría el control y eso hemos hecho. Nosotros decidimos quién forma parte del consejo. En vida, Isshin era el presidente.

-No es una sorpresa, ¿Entro Kaien cuando él murió?

-El consejo consideró que no tenía bastante experiencia- vaciló un momento- Yo también.

-Buena decisión, bastante daño ha hecho como director general.

-No obstante, en este momento nos encontramos con un puesto vacante, un número de miembros par y una futura votación. Necesitamos contar con el número adecuado.

Ichigo se encogió de hombros- Pues deja que se les ocurra a alguien a Komamura y sus colegas. Estoy seguro que tienen alguna idea.

-Supongo- hizo una pausa- Tu podrías presentar tu candidatura para el puesto- añadió como si tal cosa.

La miró fijamente- Soy quien se ha pasado los últimos ocho años recorriendo países del Tercer Mundo y zonas sumidas en conflictos bélicos, ¿recuerdas?

-Considero que podemos decidir nosotros solos quién.

-Gracias, pero no, yo…-se interrumpió a media frase al oír el timbre- Seguro es Rukia. Salvado por la campana- pensó con alivio lo último.

-No creas que te vas a librar tan fácil- le advirtió Masaki mientras lo observaba salir a prisa.


Rukia estaba segura de algo sobre el beso: la había descolocado de sobre manera, deseaba que Masaki Kurosaki estuviera presente mientras revolvían en su despacho para que hiciera de revulsivo. Y eso sí que era mucho decir. Rukia tenía tantas ganas de enfrentarse con Masaki como de que le mataran el nervio de la muela. Sin embargo, teniéndolo todo en cuenta, sería buena manera de diluir la tensión que habría entre Ichigo y ella. Porque tensión habría, de eso estaba completamente segura. Inconscientemente se tocó los labios con los dedos. Relájate. Se dijo mientras esperaba delante de la puerta, tratando de ignorar los nervios que le atenazaban el estómago. La noche anterior le había costado mucho quedarse dormida. Los recuerdos habían estado campando a sus anchas en su memoria; Ichigo acercándose a ella, inclinándose para besarla, el instante en que sus labios se habían rozado.

Y el momento en que ella había perdido el control. Había sido como si algo se apoderase de su cuerpo. O alguien. Y eso era lo último que le hacía falta en ese momento. No quería que nadie la controlara. Había estado a punto de darle su vida a Kaien y esté casi la había destruido por completo. No estaba en condiciones de dar una oportunidad a otro hombre. Mucho menos a uno que no solía respetar las reglas del juego. El clic de la puerta la sacó de sus ensoñaciones y la criada apareció en la puerta. Ichigo estaba detrás de ella. Los nervios que Rukia creía haber controlado se fueron de su radio de control apareciendo de nuevo. Esta vez estaba más peinado lo cual sólo servía para darle un aspecto aún más atractivo con sus vaqueros y su jersey con cuello de pico color gris marengo. La camiseta de color verde oscuro que llevaba debajo hacia resaltar sus músculos. El brillo de sus ojos innaturales la miraban con especulación, lo cual la descoloco aún más.

-Buenos días.

-Buenos días- respondió Rukia mientras la criada le quitaba la chaqueta. Se sintió como si se hubiera quedado desnuda en vaqueros y jersey.

-No estaba seguro que vinieses.

Era algo en común, pues no creía poder asistir allí. Sobre todo para volver a encontrarse con él.

-Te dije que vendría.

-Eso hiciste.

-Yo tengo palabra- para evitar mirarlo se dedico a contemplar la zona de recepción y las habitaciones adyacentes. Masaki apareció en el vestíbulo en ese momento.

-Rukia, es un placer tenerte aquí.

A Rukia le resultó un saludo extraño, considerando las circunstancias, pero no dijo nada.

-¿Te apetece un café o un té? ¿Tostadas?- ofreció Masaki haciendo gestos hacia la mesa del desayuno.

-No, gracias, estoy bien.

-Tal vez más tarde. ¿Cómo están tus hermanos?

-Bien- contesto pensando que Masaki se comportaba como si estuviera en una visita de cortesía.

-Felicítales de mi parte por las fiestas de temporada. ¿Quién sabe si los veré? Esta época es realmente caótica.

-Sí, bueno, siempre pasa lo mismo en estas épocas.- repuso a falta de algo más ingenioso.

Ichigo tosió, con un leve tinte de diversión revoloteando entre las comisuras de sus labios. Rukia lo miró con el ceño fruncido.

-Supongo que tienes razón, ¿Quieres sentarse?

-De hecho, creo que sería mejor que empezáramos cuanto antes.- Tal vez no fuera su casa pero si continuaba un minuto más con aquel forzado intercambio de amabilidades bajo la atenta mirada de Ichigo le iba a dar un ataque de nervios y quien sabe que fuera capaz de hacer o hacerle. Cuanto antes acabara con aquello mucho mejor. Le urgía alejarse de él.

-Muy bien- dijo Masaki- Como le he dicho a Ichigo, esta mañana se celebra aquí la reunión del comité que prepara la gala de Navidad de Gotei Trece, pero tengo unos minutos para enseñarles dónde está todo. Sí son tan amables de seguirme…- se alejó del vestíbulo con el repiqueteo de sus tacones.


Ichigo había esperado que Masaki los condujera al despacho de colores pálidos con su escritorio de palo de rosa con labores de marquetería y las alfombras de Aubusson, pero en su lugar pasó de largo y abrió directamente la puerta del antiguo despacho de Isshin. Al atravesar el umbral Ichigo sintió como si retrocediera en el tiempo. Era la única habitación de la casa que no había cambiado; papel de color verde oscuro, artesonado en el techo, librerías de madera cargadas de libros encuadernados en piel y el escritorio de madera de caoba maciza en el mismo rincón que había ocupado durante generaciones. La lámpara de metal bruñido que había encima de la mesa era la misma, igual que el juego de escritorio de nogal y oro, y hasta el cuenco de cristal de diseño en color azul verdoso. Puede que no estuviera tan escrupulosamente ordenado como recordaba, pero por lo demás estaba igual.

-¿Cuándo empezó a dejar papá los clips en este cuenco?

-Nunca. Creo que Kaien empezó a echar cosas en él. Terminé por dejar de ordenarlo- se volvió hacia Rukia- Este era el despacho de mi marido. Kaien lo utilizaba cuando estaba aquí, como creo que sabes. Y el ordenador y todos los archivos que han sobrevivido al registro seguirán ahí.

-¿Qué se llevaron?- preguntó Ichigo.

-No mucho en realidad. Al parecer ya tenían acceso a mi teléfono y movimientos bancarios- en su boca se dibujó una tensa línea- Se limitaron a husmear. Querían llevarse mi móvil aduciendo que podría contener mensajes de texto incriminatorios. Mensajes de texto. Por favor, como si fuera una adolescente- protestó indignada.

-Probablemente les preocupe algo que Kaien haya podido dejar.

-Aun así.

-Sin embargo, el ordenador sigue aquí.

-Al principio querían llevárselo, pero el juez que dictó la orden no lo aprobó- dijo llena de suficiencia mientras abría el mueble de escritorio sacándolo; era un portátil último modelo en una elegante funda en azul metálico que desentonaba en aquel ambiente tan conservador.

-No creo que vayamos a encontrar nada que los investigadores no vieran, pero deberíamos echar un vistazo aun así- dijo Rukia, quien se acercó al portátil y presionó el botón de encendido. Que puso en marcha con un zumbido al aparato.

-¿Qué podemos esperar encontrar que ellos no encontraron?- dijo Masaki con un deje de impotencia.

-Ellos no conocen a Kaien como nosotros. No saben cómo piensa. Y no son fiables, puede que se les haya pasado algo. Tenemos que revisar todo, por nimio que nos parezca- los dedos de Rukia volaban sobre las teclas- Hablando de todo un poco, habría que hacer un informe económico sobre la situación financiera de tus negocios, para no llevarnos más sorpresas. Te apuntaré el teléfono para que Ichigo o tú lo soliciten. Sólo necesitan tu número de seguridad social- terminó por decirle Rukia a Masaki.

Mandona. Ichigo se acercó hasta las librerías y empezó a sacar volúmenes al azar- ¿Y a qué se dedicaba Kaien cuando estaba aquí?

-Oh, hacía varias cosas. Pagaba las facturas, revisaba los extractos de mis cuentas y las cuentas de corretaje. Cuando venía el viernes hacía llamadas. Normalmente se traía su propio ordenador en esas ocasiones para poder usar el correo electrónico. Ahora tenemos conexión a WiFi- añadió- Me gustaba tenerlo aquí. Era como cuando Isshin…- se quedó sin voz. Tardo un segundo en reaccionar y sacudió la cabeza- Lo siento, es sólo que necesito…miren todo lo que necesiten. Estaré en la habitación de al lado, preparándome para mi reunión- abrió la puerta que unía a los despachos.

-Mamá…- Ichigo avanzó dos pasos hacía ella.

-Estoy bien- dijo ella sin volver la cabeza. El timbre sonó- El comité ya está aquí. Tengo que ir a prepararme.

Ichigo la miró con impotencia.

-Quédate- dibujó ella con labios mudos.

-Lo siento- dijo Ichigo regresando al escritorio, miró a Rukia- Lo está pasando mal con todo esto.

-Cualquiera estaría igual- contestó Rukia.

Ichigo se acercó a una silla y se sentó al lado de Rukia, demasiado cerca para lo que le habría gustado a está.

-Puedo mirar en cajones y carpetas. Sólo tengo qué saber que estoy buscando.

-Algo que pruebe que ni tu madre ni yo sabemos nada de las sociedades en cuyos consejos aparecemos, Kaien nos incluyo sin nuestro consentimiento. Cualquier documento o lista de contactos con las que hubiera podido empezar a crear las sociedades también ayudaría, cualquier contacto con su amigo el lituano o el abogado que colaborase con él.

-Ah…revisare los cajones- se levantó y apartó de un empujón la silla- ¿Y qué me dices de correos electrónicos o notas? Si haces negocios con una piraña te guardaras pruebas de todo para protegerte. Sobre todo Kaien. Siempre supo cubrirse las espaldas.

-Es demasiado inteligente para guardar algo así en su piso- dijo Rukia con actitud pensativa.

-Exacto. Consideraba este sitio una oficina lejos de su casa. Debía de saber que aquí el registro no sería muy exhaustivo si mi madre no era la principal sospechosa- abrió todos los cajones y examinó el fondo y debajo de ellos.

-Tú madre o la criada podrían encontrar las pruebas en cualquier momento, depende de lo que fuera. ¿Crees que se arriesgaría a algo así?

-¿Qué riesgo?- abrió el último cajón- Mi madre dejó en sus manos todas las gestiones financieras, y la criada no prestaría atención a ningún tipo de papeles relacionados con sus negocios.

-Puede que tuviera un escondite en otro sitio- Rukia clavó la mirada en él súbitamente- ¿Y la habitación en la que dormía cuando se quedaba aquí? ¿Sabes si la registraron los agentes?

Desde vestíbulo llegaban los murmullos del comité de Gotei Trece según iban llegando.

-No pasará nada por mirar, tanto si la han registrado como si no- repuso él. Se levantó con un fluido movimiento en el mismo momento en que Rukia echaba hacia atrás la silla y se ponía en pie. Quedando a escasos centímetros de él.

Por un momento no pudo pensar. Ninguno de los se movió. Fuera, se oía el tintineo de la vajilla y la cubertería del té servido en el jardín trasero. Dentro, la habitación vibraba de la tensión sexual que flotaba en el ambiente. Entonces Ichigo inclinó la cabeza de forma inapreciable y se apartó. Rukia se repitió que no había sido nada y lo siguió al vestíbulo. Trató de convencerse de que sólo era muy incómodo estar tan cerca de alguien a quien no conocía muy bien. Nada más que eso…sin importar lo que hubiera sentido la noche anterior. Ichigo se detuvo al llegar al pie de la escalera y le hizo un gesto con la cabeza para que lo precediera.

-Las damas primero.

-Por favor, no salgas con zalamerías como esas.

-¡Venga ya! Mi madre y medio comité están cerca, se lo olerían y saldrían a reprenderme por mi absoluta falta de modales. De eso nada. Adelante enana.

-¡No soy enana!- le enfurruño mientras pasaba delante de él.

En los dos años que había estado con Kaien, nunca había llegado a conocer la planta superior de la casa. Y eso que había sentido curiosidad. No pudo evitar percibir la cercanía de Ichigo a su espalda. Podía oír su respiración, sus pisadas. Se sintió extremadamente consiente de todos sus movimientos por si él la estaba mirando. Como si supiera que así era. Al llegar arriba ahogó un suspiro de alivio y se hizo a un lado a tiempo de ver la inquisitiva mirada de Ichigo.

-Sigue- le ordenó.

-¿Por dónde?, no sé dónde está. Nunca había estado aquí arriba.

-¿Qué no has…?- se detuvo y sonrió con sarcasmo al comprender- Supongo que no, claro. Mi madre es de la escuela antigua. Es por aquí.

Señalo una dirección y se encaminaron. Al abrir la puerta se fijaron en las paredes de la habitación que estaban pintadas de un elegante tono verde azulado. Masaki la había decorado hacía un año. Y debía de haber seguido las indicaciones de Kaien, porque no presentaba el característico gusto por lo tradicional de Masaki. Pero no era una habitación personal. No se parecía en absoluto a su piso en Tokio. Había un espejo de cuerpo entero con el marco negro apoyado sobre una pared, una mesa de escritorio estrecha y una mesilla con el tablero de cristal cromado. Y una cama. Rukia se sintió incomoda. Era como si se estuvieran entrometiendo, no en la vida de Kaien, porque allí no había nada suyo, sino en la de otra persona. Y aquella cama enorme prácticamente lo ocupaba todo haciendo imposible no mirarla. ¿La atmósfera habría estado tan…cargada de haber estado allí con otro hombre o se debía al hecho de que ese hombre fuera Ichigo? ¿Y si estaba allí rebuscando en el pasado para poder salvar el pellejo por qué demonios no podía dejar de pensar en cómo la había besado y le había recorrido el cuerpo con las manos, en su aroma puramente varonil, en el calor de su aliento cuando…? Corta el rollo Rukia. Nada de distracciones. No era momento de pensar en aberraciones como la ocurrida la víspera. Había sido un endemoniado lapsus, se recordó con impaciencia. Un error. Solo eso nada más.

-¿Por dónde quieres empezar?- preguntó Ichigo. Rukia dio un respingo.

-La cama- silencio-Quiero decir, qué busques en la cama- farfulló-No olvides mirar detrás del cabezal y debajo. Yo mirare dentro del vestidor.

Salió corriendo. No podría haber hecho más de idiota aunque hubiera querido. ¿Dónde estaba el aplomo del que siempre había hecho gala? ¡Al carajo! Rukia abrió la puerta del vestidor y encontró que había un escritorio con cajones empotrado, lo cual respondía a su pregunta de por qué la habitación estaba tan vacía. Y le proporcionaba algo que hacer. Empezó a abrir los cajones. No había mucho que buscar. Kaien no había pasado tanto tiempo en Karakura. Había unas cuantas camisas y vaqueros, un par de jerséis y un traje; un par de gorras de beisbol que le gustaba ponerse para ir a navegar; algunas camisetas, calzado y ropa interior. Situada justo encima de las baldas y percheros de la ropa había una estantería llena de cosas, los únicos objetos que hablaban de la vida pasada del dueño de la habitación; una raqueta de lacrosse y un casco, un par de esquís de travesía y sus bastones. Y al fondo, bien guardada una raqueta de tenis. La sostuvo entre las manos y se quedó mirándola un buen rato. Qué mágicos habían sido aquellos lejanos días en las pistas. Había habido un tiempo en el que Kaien fue para ella su caballero de brillante armadura. Ni en un millón de años luz habría imaginado que detrás del Kaien que conocía se ocultaba una persona totalmente distinta. Oyó un ruido a su espalda y allí estaba, ocupando el umbral de la puerta con su cuerpo Ichigo Kurosaki.

-¿Necesitas ayuda por aquí?

La adrenalina le recorrió las venas. La luz de la lámpara del techo dejaba los ojos de Ichigo en sombras. No estaban en la plaza de la ciudad. Aquello no era un lugar público. El corazón empezó a golpearle las costillas. ¿Expectación? ¿Miedo? No podía decirlo, sólo sabía que no podía moverse aunque quisiera. Ichigo tendió la mano hacia ella y no se movió. Entonces tiró de la cadena de la bombilla del techo y quedaron a oscuras.

-Tal vez deberíamos bajar- dijo Ichigo borrando con sumo cuidado toda expresión del rostro- Creo que ya hemos terminado aquí.


Después del vestidor, estar con Ichigo en el despacho del piso de abajo era relajante para Rukia. La puerta estaba abierta, había gente cerca. Con toda seguridad no se repetirían esos incómodos momentos de intimidad. Y si lograba olvidarlos no habría problema alguno. Ichigo se giró al llegar a la última de las estanterías de la librería después de haber revisado todos los volúmenes.

-Ya hemos acabado.

-¿Has mirado detrás y debajo de las librerías?

Ichigo resopló con incredulidad.

-Estamos hablando de un metro ochenta de madera de caoba maciza. Dudo mucho que pudiera mover una de ellas, aun vacía de libros. Suponiendo que mi madre y la criada hubieran estado fuera de la casa el tiempo suficiente para que pudiera hacerlo.

El taconeo de Masaki les avisó de su llegada.

-¿Para qué tenía que estar fuera de la casa?

-Para que Kaien pudiera ocultar algo detrás de las librerías.

-Pesan una tonelada. No se han movido desde que vivo aquí- echó una breve mirada a Ichigo y a Rukia esperanzada- ¿Hubo suerte?

-De momento no- contestó Ichigo.

-El comité ya se ha marchado, así que pueden llamarme si necesitan algo.

Ichigo señaló un archivador de madera de roble.

-Podrías conseguir la llave de ese archivador.

-Sí, claro. Debería de habértela dado antes. Últimamente lo cierro cuando no lo uso.

Rukia observo salir de su despacho contiguo a Masaki con una pequeña llave dorada que le entregó a Ichigo. Cuando éste trató de meterla en la cerradura se atascó.

-¿Estás segura que es esta?

-Por supuesto. La utilizo constantemente. Se suele atascar un poco. Solo se necesita un poco de tacto y maña.- tendió la mano hacia la llave. Ichigo se la entrego, sujetándola por el llavero, una pequeña pieza de plástico amarillo con la forma de una casa y las palabras Bienes Inmuebles Karakura. Se rió.

-Bienes Inmuebles Karakura. La buena Yoruichi ¿Sigue mandándote cuadernos y llaveros?

-Oh, por fin cesó- respondió Masaki mientras trasteaba con la llave- Sin embargo, Kaien empezó a buscar algo por los alrededores hace un par de años, lo cual la hizo volver a la carga.- No se percató que tanto Ichigo y Rukia se habían puesto rígidos.

-¿Kaien empezó a buscar algo?- repitió Rukia con cuidado.

-Una casa, la quería para cuando se casaran. Para que pudieran estar juntos. Yo le dije que podían quedarse aquí, pero él no quiso hacerme caso- la cerradura por fin cedió y Masaki levanto la vista triunfal. Los dos la miraban fijamente.- ¿Qué?

-¿Kaien compró una casa?- dijo Ichigo.

-No, sólo estuvo mirando. Dijo que no encontró nada que le gustara.

-Eso no significa que no la comprara y te lo ocultara- dijo Ichigo recorriendo la habitación de un lado a otro.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?- preguntó Rukia a Ichigo sintiendo una diabólica excitación en la boca del estómago.

-Una casa segura- dijo él- Si la compró de manera que no aparezca en el registro podríamos tener el escondite del que hablabas antes.

-Y si lo encontramos, conseguiremos las pruebas que necesitamos.

A pesar de sus propias advertencias de no dejarse llevar por la esperanza, no pudieron contener una amplia sonrisa.

-¿Y ahora qué hacemos? ¿Llamar a la inmobiliaria?- preguntó Masaki contagiada de la excitación de ellos dos.

-Dudo mucho que nos digan nada. La gente se cierra herméticamente cuando les pides que rompan la intimidad de sus clientes.- dijo Rukia.

-¿Por qué? No estará a su nombre. Probablemente este a nombre de una de esas sociedades falsas ¿No?- dijo Ichigo.

-No necesariamente, seguro significa que querría mantenerlo al margen de las sociedades de forma que no hubiera manera de seguirle la pista si todo salía a la luz. Puede que diera un nombre falso. Podría estar a nombre de Masaki. Puede que allí fueran a parar los millones.- observó Rukia.

Ichigo detuvo su inquieto paseo y se dejó caer en la silla.

-¿No lo sabrían los investigadores si se tratara de eso?

-Puede. Puede que no.

-¿Qué tal si lo comprobamos?

Rukia empezó a cerrar el ordenador.

-Echaremos un vistazo a los ficheros primero, si no encontramos nada, el lunes a primera hora iremos al ayuntamiento* y comprobaremos el registro de venta de propiedades, a ver si encontramos algo.

-¿Y si es así?

-Tendremos que hallar la manera de entrar.


N/A: ¡Uff! Capítulo extenuante y algo largucho.

Bueno he aquí de regreso XD

Gracias a cada uno de sus comentario que me alientan a seguir en esta travesía que es redactar un fic. !MUCHAS GRACIAS!