Capítulo 6: Olfato

El tiempo era demasiado valioso en esas situaciones. Levi llevaba aproximadamente media hora atacando y tratando de guardar energía como se le ordenó; sin embargo, resultaba inútil. No parecía haber señal de la MH Ymir y el ambiente se estaba comenzando a volver catastrófico.

Acatar totalmente las órdenes de Erwin no era del todo conveniente. Además de que este había terminado por ignorar un poco la situación, tratando de controlar a Mike. Al parecer las ampolletas de feromonas estaban rotas en algunas zonas, y ahora este tenía el olfato como desventaja. A Erwin no le quedó de otra que esposarlo a una especie de barandal que había en el lugar.

No era la primera vez que pasaba, incluso algunos líderes alfa habían tenido que alejarse de ciertas zonas. Ningún alfa recibía este tipo de ampolletas distractoras, como era obvio. La estrategia era usada solo por los de tipo beta. Era en esos momentos cuando el ACK agradecía el haber perdido el olfato, no se guiaría por el mismo instinto cayendo en una trampa implantada por su mismo bando.

Sin embargo, todo parecía extraño. En total habían solo unos ocho alfas en la misión, incluyéndose a sí mismo y a Mike, pero el único que tenía a la vista era al rubio, aun creyendo que sería natural alejar a los alfas de la zona donde estaban los betas. Podía notar algo irregular. Cada vez era más notoria la ausencia de MNHs que simplemente se estaban alejando al área contraria.

—Mike, tranquilo —el comandante trataba de mantener a ZAC en pie, pero no obtenía respuesta. Simplemente el otro mantenía forzando sus brazos atados tratando de liberarse, algo bastante contradictorio cuando fue él mismo quien avisó que debía ser sujetado—. Mike… —las muñecas de Zackarius estaban comenzando a sangrar de la brutalidad con la que este se empeñaba en soltarse.

Levi no pudo seguir ignorando esto. Aprovechando que los MNHs se retiraban, se acercó para saber qué pasaba con su compañero. Sabía que algo no andaba bien. Aun en misiones pasadas, Mike sabía cuidar de su cuerpo y ahora parecía a punto de dislocarse las muñecas.

—Erwin… Debes liberarlo —no había mucho que decir.

—Esto no es normal… —frunció el ceño el comandante—. Mike, son solo feromonas de ampolletas. Mantén la cordura, sabes que no encontrarás a un omega de aquel lado.

—El… olor… no puedo soportarlo —finalmente entre sus gruñidos logró decir algo, con un tono bajo que apenas resultaba audible para el beta.

—Libéralo —se mantenía insistente el ACK—. Si no hay omegas, no hay riesgo. Se irá a sumir de feromonas sin conseguir nada.

—Pero los MNH…

—Aun si están acumulados en la zona, estamos aquí para defenderlos, además de que Mike se sabrá defender. No seas estúpido y libéralo ya —espetó con molestia. Su camarada seguía lastimándose en intentos desenfrenados de salir de ahí.

—De acuerdo…

Finalmente el comandante accedió, a pesar de que incluso pareció algo peligroso el hacerlo. Zackarius estaba actuando como una total bestia. Aparto de golpe a Erwin del mismo impulso al ser liberado y entró en marcha inmediatamente con el equipo 3D, como si su cuerpo le exigiera ir hacia aquel lugar a como dé lugar.

Levi no tardó en percatarse de que cada vez había más MNHs reaccionando, simplemente deteniéndose a olfatear para luego cambiar de dirección apresurando el paso.

—Igual debemos de ir a ese lugar.

El rubio solo suspiró un poco, para después tomar un par de navajas y posicionarse para partir, no sin antes inspeccionar su equipo 3D.

—Tendrás que ser mi guía. La luz está fallando aún más.

—Lo sé… —el pelinegro solo se mostró indiferente y se colocó al frente antes de entrar en marcha—. Pero no pienso contenerme más. No está la MH, así que ya no me importa que esto acabe de una vez por todas.


Omega…

Ese era uno de los mayores temas que excitaban a la agente ZOE, el observar a especies humanas que seguían un instinto animal contra su cordura. Los animales eran igualmente interesantes, pero el observar a humanos actuar como tales aun en plena Tercer Era, simplemente era algo que no podía dejarse de lado.

Una enorme sonrisa estaba inundando su rostro, a pesar del escalofrío que sintió al comienzo al ver a Eren entrar en este estado y ser rodeado por estos monstruos.

Primeramente había tratado de defender a Eren, quien seguía sumido en sí mismo arrastrándose en el suelo, tratando inútilmente de alejarse. Tal acto fue inútil e innecesario. La primera criatura que intentó posar sus garras sobre Eren fue vilmente desgarrada por otro MNH. Ni siquiera fue necesario que Jaeger se defendiera, o que por lo menos lo intentara.

Más que la patética imagen de una criatura caliente con alguien que le doblaba el tamaño, lo que empezó a formar la sonrisa en los labios de Hanji fueron las mismas criaturas contraatacándose.

¿Cómo podría llamar a esta escena? No tenía idea, pero aun si Eren era el centro de atención, los monstruos empezaron a tomar distancia y empezaron a atacarse entre sí. Cada intento de una criatura en exterminar a las contrarias era algo que no se veía frecuentemente, pero ahora una lucha desenfrenada estaba empezando. Aquella tranquilidad inicial que tenían las criaturas de la misma especie entre sí se había desmoronado por una simple esencia.

Incluso los alfas que en un comienzo temían el no saber si tendrían la fuerza para enfrentarlos si trataban de atacar sexualmente a Eren, terminaron como partícipes de tal escena. Zoe simplemente sentía su corazón palpitar a mil por segundo del solo ver cómo algunos de sus compañeros, de los que ya conocía sus habilidades, estaban forzando su cuerpo hasta el extremo, siendo más hábiles de lo que ser de la especie alfa indicaba.

Era una guerra por saber quién era el macho alfa, y el premio yacía retorciéndose al lado, calentándose poco a poco, sofocado tratando de evadir su instinto. No faltó el monstruo que trató de evadir la pelea que había entre el resto e intentara ir directo tras el MH; sin embargo, la castaña no lo iba a dejar pasar.

—No, no, no —repetía en tono burlón mientras blandía sus navajas cubriendo a Eren—. Eso es trampa… —la sonrisa de la castaña parecía una especie de cinismo, se estaba dejando llevar.

Alguna de estas criaturas trataría de demostrar que era la pareja adecuada para Eren, usando su fuerza para derrotar al resto. Solo podía ser comparado al momento cuando en una manada hay una sola hembra y varios candidatos se veían retados a combatir como fieras por ganarla. Simplemente no tenía igual. La agente quería saber el resultado final, aun sabiendo que no permitiría que nadie logre posar su asqueroso cuerpo sobre su Freya. Disfrutaba demasiado el espectáculo.

—Cariño, ¿estás bien? —preguntó al muchacho, sabiendo que este no podía responderle. Era uno de los momentos desquiciantes de Zoe. Jaeger solo mantenía la respiración agitada mientras algunas partes de su cuerpo comenzaban a palpitar. No quería perder la cordura, pero sabía que en determinado momento lo haría, y temía a eso.

No debió haber asistido a la misión, en definitiva. Ahora simplemente sentía pavor de solo pensar que podía ser poseído por un monstruo, otra vez. Cargar con el pesar de que eso podría pasar le hacía tratar de mantener la cordura por más tiempo. En unos segundos lograba hacer que su cuerpo abandonara su forma mutada, pero no resultaba fácil cuando la conciencia estaba siendo perdida. El retorno a su forma humana era muy lento.

Pronto comenzó a dudar qué resultaría más doloroso: ser poseído en forma mutante o humana. Realmente odiaba su cuerpo. Sabía que incluso si por ahora odiaba el hecho de podía ser abusado sexualmente por una de estas criaturas, o algún alfa en dado caso, ¿realmente sería abusado? Lágrimas brotaron del monstruo. Perdiendo la cordura tal vez solo iría a que alguno de estos saciara su necesidad de apareamiento.

Era un omega, y nada podía ser peor. Así como su piel comenzaba a arder, su miembro comenzaba a endurecerse, e irremediablemente la entrada de su ano comenzaba a dilatarse. Era clásico del estado de celo; su cuerpo le exigía aparearse y simplemente terminó en una situación rodeado de candidatos sin poder librarse. Ahora temía incluso de Hanji, quien se observaba entusiasmada mirando al resto, como si quisiera saber quién es el que lograría cogérselo.

¿Cuáles eran sus opciones? Quedar rendido y que pase lo que debe pasar, en todo caso. No había más alternativas que resignarse mientras su espíritu de lucha moría lentamente junto con su cordura.


Levi comenzó a avanzar rápidamente, aunque conociendo el límite del equipo de maniobras, no desperdiciaría el gas lanzándose a toda velocidad como Zackarius. Por lo cual, aun si había partido al poco tiempo que el otro, le había perdido el paso. Las luces comenzaron a parpadear más, pero en un instante parecieron reponerse, algo ventajoso para el comandante que ya no necesitaría a Ackerman como guía.

El paisaje del camino parecía inusual. Lo único que encontraban a su paso eran varios cadáveres tanto de MNHs como de soldados, aunque logró observar a uno que otro de su bando huyendo del centro, solo una muestra de cobardía. Pero entre esto se encontró a Petra y Auruo que también se dirigían a la misma zona.

—¿Saben qué carajos está pasando? —preguntó el ACK sin detenerse.

—No, señor —respondió Petra—. De repente algunos líderes alfa y los MNHs se comenzaron a concentrar en esta zona. Ninguno puede contenerse a ir, señor.

—Tch, pero aun si arrojaron ampolletas ahí, no es el único lugar donde deben haber —mencionó dudoso.

—No es normal —intervino el comandante—. Usualmente un MNH detecta feromonas a un radio máximo de quince metros como para que no logre contenerse a avanzar, y la zona a la que se dirigen es demasiado alejada. No deberían sentirse atraídos de esta manera.

—¿Entonces? —preguntó la agente.

—Debemos averiguar qué pasa.

—Tch, iré enseguida —el pelinegro aumentó la velocidad para lograr perderse del resto. Era demasiado extraño y sabía que había muchos muertos de por medio en aquel lugar, además de que si encontró a Petra y Auruo, faltaban dos miembros de su escuadrón.

Era un desastre. Al llegar a cierta distancia cercana al puñado de monstruos, logró observar cómo todos estaban peleando entre sí. No pudo seguir avanzando con el equipo 3D, el cúmulo de criaturas no permitirían el paso con el equipo, sería peligroso. El terminar su recorrido hasta ese lugar tendría que ser a pie.

Comenzó a correr de inmediato. No era como si esa actividad le molestara, hasta que una punzada llegó hasta su pecho y lo hizo detenerse, como si le dijera que no se acercara. Pero no podía hacer eso en definitiva. Igualmente avanzó a paso un poco más lento, mientras una corazonada empezaba a invadir su cuerpo, que aun el tratar de alentarse era inútil, ya que sus pies comenzaban a acelerarse poco a poco.

Logró entrar entre el grupo de MNHs, mientras un impulso que hace años no sentía estaba apareciendo. Su cuerpo empezó a elevar su temperatura y una energía desbordante se extendía por sus extremidades. Aun si en realidad había empezado a sentirse agotado, cada músculo de su cuerpo comenzó a sentir un aumento de resistencia al momento que se sentía arder.

¿Qué era lo que le pasaba a su cuerpo? Lo ignoró por completo, no era el momento para ponerse a pensar, sino el de atacar y defenderse. Sus cuchillas habían perdido filo, pero cualquier par sería útil. El arma no importaba, sino el cómo se usaba. En ese lugar tan apretado no tardó en encontrar un par de navajas pertenecientes a algún agente caído.

Y así como era costumbre, no quedaba más que abalanzarse sobre aquellos mutantes para desgarrarlos con el filo de sus armas, tan veloz como le resultaba posible. Necesitaba obtener algo de espacio para mejorar su movilidad y eso solo lo lograría mediante el asesinato de criaturas.

Aun si todo había comenzado bien, tuvo que retroceder al sentir la proximidad de un agente alfa atacándolo.

—¿Qué carajos? —eso no debería pasar entre compañeros de agencia.

—Es mío… —la mirada de aquel hombre era la de una fiera excitada. El ACK no lo entendía. Luego de unos instantes notó cómo en realidad todo individuo cercano se atacaba entre sí, sin indiferencia. Incluso Mike se enfrentaba a un compañero.

—Tú… —no pudo entablar palabras ya que fue atacado nuevamente, y como era de suponerse, se debía defender de igual manera. Una punzada volvió a inundar su cuerpo—. ¿Qué…? —su paladar comenzó a sentir un dulce sabor proveniente del ambiente, muy similar a algo que recordaba.

Feromonas.

Sus huesos flaquearon por un instante y se vio caer de rodillas, a lo que rápidamente el alfa contrario no dudó en atacarlo, dándole una fuerte descarga con la picana eléctrica. Su corazón se vio nuevamente acelerado, mientras su piel se erizaba de un estremecimiento, que no correspondía al dolor de la descarga sobre su cuerpo. Contrariamente, en vez de herirse se sentía recargado.

Podía soportar algo como eso; sin embargo, el metal de las cuchillas aumentaba la potencia del choque, pero las pudo usar como director de corriente y hacer que aquella energía no fuera letal. De inmediato se puso de pie alzando una de sus armas contra aquel hombre ignorando la luz electrostática para apuñalar por lo menos una pierna de aquel agente para inmovilizarlo.

Su cordura seguía en pie, y sabía que no debía asesinar a un camarada. Pero sus sentidos se veían nublados por instantes, hasta casi comenzar a perder la vista. Todo era más oscuro de lo usual. Cuando creyó estar a punto de desfallecer, un par de sedas combinadas entre un color aguamarina y dorado se acercaron poco a poco hasta rodearlo.

No era un objeto material, sino algo similar a un cristal que creyó haber visto antes, atándolo mientras se desvanecían poco a poco cual polvo arrastrado por el viento, llegando hasta su rostro en un ligero soplido que reactivó sus sentidos.

Una esencia dulce como la miel comenzó a ser captada por su olfato hasta arrasar el interior de sus pulmones. Aquella punzada reaparecía junto con aquella sobrecarga de energía, aquel aroma lo comenzó a desviar.

Un aroma…

No había olor a sangre, a humedad o a las sofocantes feromonas, solo un olor, dulce olor… Rápidamente abrió su par de orbes al sentir el funcionamiento de aquel sentido que había perdido. La asfixia estaba comenzando, pero aún sentía su cordura intacta.

—Mierda…

La necesidad de buscar el origen de aquel olor comenzaba, pero primero había un mar de monstruos que debía convertir en sangre para encontrarlo. La bestia que portaba dentro despertaría, pero su rostro se mantenía con aquel semblante firme, solo con un aumento de fijación al tener un objetivo implantado por su instinto.

Buscar. Todo aquello que le estorbaba comenzó a desaparecer a su paso, retomando las navajas en sus brazos y comenzando a arrasar con todo a su paso, como el vil monstruo que también era. Ni siquiera notó si había un compañero de por medio, solo tenía la certeza de que debía llegar hacia el centro.

Su cordura estaba en pie y a la vez no. Sabía lo que estaba haciendo: desgarrar tanto como su cuerpo le permitía, con la fuerza que sus brazos le incitaban y con una sed aguda en su garganta, pero no sentía el motivo. Sin embargo, su cuerpo se mantenía activo y deseoso de continuar.

La brisa de aquella seda comenzó a guiarlo, como si el olor fuera algo visible para su ser. Fuera de toda lógica solo se sentía atraído a seguir persiguiendo aquellos colores imaginarios. Mientras sus pensamientos le decían que se detuviera, entre el pensar y actuar había un total desequilibrio.

Pronto aquella lluvia de sangre que causaba comenzó a ser el centro de atención, viéndose atacado como si todo a su alrededor lo observara como a un rival, un oponente a derrocar para obtener la recompensa. ¿Cuál era la recompensa? Finalmente entre los latidos acelerados que desviaban su sentido de percepción, logró captar a alguien conocido.

Hanji parecía bastante exaltada y de inmediato le hizo una señal, mas aquella seda aguamarina lo llevó a enfocar su vista hasta el origen de la misma. Aquel cierto monstruo de gran tamaño, temblando de rodillas con la respiración entorpecida, moviéndose lentamente sofocado.

El color de orbes de aquella criatura le hizo caer en cuenta de quién se trataba.

—¿Jaeger?

Acercarse un poco más fue un total error. Estaba llegando a una zona donde el olor era más abundante e irresistible. Trató de cubrirse el rostro para contener su olfato y avanzar hasta donde el otro par se encontraba, pero antes de que lo notara, su cuerpo se vio embestido con fuerza brutal, estrellando su rostro contra el suelo en un descuido de sus alrededores. Aún mantenía algo de razonamiento hasta que su cuello se vio apretado sin compasión casi robándole la capacidad de respirar.

—Mi…ke…

El Comandante Erwin, Petra y Auruo finalmente lograron alcanzarlo gracias al espacio que el otro ya había dejado libre, aunque no podían irlo a socorrer de inmediato dado que tenían que acabar con el resto de criaturas ahí. Quedaban alrededor de ocho, una tarea con la que los restantes del grupo de élite podrían lidiar, así como con el apoyo del comandante.

La visión de Levi falló por instantes, como si el entorno se volviera borroso, sintiéndose sometido contra el suelo. Sin embargo, aquel olor cercano le hacía retomar fuerza y no dejarse por vencido, logrando patear el estómago de ZAC para apartarlo de sí.

—Es mío —el rubio rugía fieramente sintiéndose amenazado. Ackerman solo retomaba la respiración, extendiendo su cuerpo mientras sus huesos crujían al reacomodarse y destensando un poco sus músculos. Se pondría serio.

El instinto estaba comenzando a domar su cordura en totalidad, más observando cómo el pelinegro se comenzaba a apaciguar. Era notorio que ya no estaba dentro de sus cabales, sino que el celo ya lo había domado y pronto notaría la fachada que siempre ocultaba al resto.

Era en estos momentos cuando el alfa ojiplata dejó de ser dueño de su mente. Era extraña la excitación que estaba comenzando a sentir y más aun de semejante criatura anormal que bien podía triplicar su estatura. Por lo menos podía figurar a aquel muchacho que sabía que estaba oculto dentro de aquella masa mutante.

El cinismo de su celo lo llevaba a imaginarse corriéndose dentro del cuerpo del castaño que lo retaba con orbes doradas, aquel al que le había robado un beso sin pensar con anterioridad. ¿Cuál era su sabor? Trataba de memorizarlo, pero parecía imposible. Debía probarlo una vez más para recordar más claramente.

¿Cómo sonarían sus gemidos y alaridos si inundaba al castaño con su semen? La mentalidad de un alfa inconsciente estaba apareciendo poco a poco, sin dejar de lado el aspecto que mantenía cuerdo. Por el momento solo estaba claro que no debía permitir que ninguna otra criatura posara sus manos sobre Eren.

Era suyo.

Aquel sentimiento de posesividad se hacía cada vez más presente, y unas ganas desenfrenadas de lucirse frente a su futura pareja aparecían, al igual que un coqueteo de un macho a una hembra. Simplemente cortejar a Eren mostrando su virilidad.

Mike sería un digno oponente para demostrar al castaño que no había mejor opción para él. Era aquel instinto salvaje que acompañaba a los alfas y omegas, como si se trataran de especies silvestres guiadas por la única necesidad de mantener la perpetuidad de su especie, como por selección natural.

Una mirada escalofriante fue dirigida hacia Zackarius, retándolo a luchar por obtener a aquel muchacho, quien aceptó con una sonrisa. Con esto Ackerman sintió la señal de que podría comenzar su ataque sin necesidad de contenerse.

Abalanzándose directamente, el rubio recibió el primer impacto, sorprendiéndose de que aquel hombre aun teniendo menores proporciones, tuviera una fuerza que ni siquiera había conseguido contener directamente. Simplemente lo estrelló contra el suelo.

—Veamos quién es dueño de quién —Levi seguía retando al más alto, mientras este se volvía a poner de pie con coraje total, dispuesto a atacarlo. Pero era algo inútil. Las diferencias entre un Ackerman de un alfa eran bastante notorias.

Petra y Auruo estaban terminando su labor, una estocada con sus cuchillas tras otra, peleando unidos mientras cada criatura caía a su paso, no sin evitar distraerse al escuchar fuertes estruendos cerca, donde Ackerman parecía jugar a derribar a Zackarius.

Cada golpe incontrolado del pelinegro al rubio parecía solo para darle un espectáculo a Eren. Un golpe tras otro incontenido, como si a Levi no le importara si sabía que tenía mayor fuerza que Mike y que obviamente ganaría. Solo sentía ganas de mostrar su brutal fuerza.

Hasta que un MNH, probablemente el penúltimo ahí, aprovechó para tratar de colarse e ir tras el castaño. Una molestia para el ACK, quien con un certero golpe acabó por derribar nuevamente a Mike para ir velozmente tras aquella criatura, que aun sin equipo 3D, pudo alcanzar en cuestión de segundos. Jalándola de una de sus asquerosas piernas para acercarla a él y evadiendo aquellas garras, logró romperle un hueso de los brazos con un crujido audible en el lugar.

El sonido desgarrador de aquel monstruo herido resultaba bastante molesto para muchos, menos para cierto par que estaba disfrutando el momento. El castaño mostró una sonrisa complacida, entendía el tipo de cortejo de ese alfa.

Levi regresó a su posición para seguir lastimando a Mike, como la forma de entretenimiento que estaba brindando. Incluso la excitación de su cuerpo se veía satisfecha al estar explotando su adrenalina en agresiones. Esto no podía tener una buena definición, solo comparaciones con los viles animales como los que actuaban.

El cuerpo del castaño comenzó a retomar su forma original poco a poco sin perder aquella palpitación en sus partes. Su cuerpo estaba demasiado acalorado, sin poder siquiera pensar. Una de sus manos acarició su piel, comenzando el intento de auto complacerse.

No era un celo habitual. Se mordió el labio de manera provocativa sin perder la vista del ojiplata peleando a metros frente a él. La excitación era diferente. Quería aparearse, pero esta vez su instinto le hacía aguardar al campeón, incluso si de alguna manera el refrenar su cuerpo no era lo suficiente como para evitar que comenzara a toquetear su miembro.

—Ngh —un ligero gemido se escapó de sus labios, lo que llamó la atención de la castaña al lado tomándola por sorpresa.

—¡¿Eren?!

El reservado muchacho que conocía ahora parecía ignorar al resto alrededor, sin importarle el auto complacerse en público y el estar exhibiendo su cuerpo totalmente desnudo, aguardando con una mirada llena de lujuria dirigida a uno de los hombres al frente. Ese no era el Eren que Hanji conocía, en definitiva.

—F-Freya… —una sonrisa burlona fue dirigida por unos instantes a la castaña mientras el muchacho se acercaba a su límite de paciencia. Hanji no pudo evitar el quedar en shock ante el descaro del muchacho de empezar a lamer sus dedos de manera seductora.

Aquel disfrute de la castaña comenzó a desaparecer. Rápidamente se quitó la gabardina larga que portaba para cubrir al castaño, que parecía disgustado ante su presencia.

—No quiero —el muchacho comenzó a forcejear con aquella mujer, tratando de evitar el terminar con una prenda de vestir encima. Intentos en vano, al estar mayormente distraído observando a los alfas.

Del otro lado, Mike comenzaba a frustrarse por no conseguir dañar a Ackerman. El hombre de menor tamaño simplemente era ágil y brutal. En un intento de usar su fuerza bruta de un solo golpe, el pelinegro solo la tomó a su favor logrando estirarlo del brazo y darle un giro azotándolo contra el suelo.

El interior de Jaeger comenzó a arder por dentro, ya ignorando totalmente a la castaña, quien logró cumplir su cometido, pero parecía no ayudar en mucho. Eren casi se atragantaba con sus dedos.

—¡Eren! —no era escuchada, nunca había lidiado con alguien en celo de esa manera. Sentía ganas de abofetearse mentalmente al no traer algún inhibidor de repuesto como emergencia. No esperaba que Eren entrara en celo y mucho menos que se pusiera así. No sabía cómo reaccionaba el muchacho del todo por su privacidad, más lo que este quisiera contarle. Ver cómo se ponía en realidad era inesperado.

El omega simplemente dejó de jugar con sus dedos en la boca y los dirigió lentamente hasta sus partes bajas, tratando de separar sus piernas para continuar complaciéndose. Un dedo fue introducido, provocando un ligero respingo que terminó con morderse los labios al introducir de inmediato un segundo dedo.

—¡En público no, carajo! —Hanji trató de apartar las manos del muchacho sobre su cuerpo, para acabar forcejeando nuevamente. Pero el uso de fuerza del castaño por empeñarse en continuar hizo que lograra sumergir sus dedos más profundamente

—¡Ah…! —gimió más audiblemente, lo que provocó que la castaña se alejara de la vergüenza, notando que cualquier intento de detenerlo era inútil. Sabía que un omega no recuperaba la cordura hasta que su cuerpo quedara complacido, no se podría evitar—. Ngh… Ah… —aquel joven ya no podía resistir más. Simplemente sus dedos comenzaron con un vaivén acelerado—. ¡Ahh!

Aquellos ruidos comenzaron a llegar al par de alfas.

El olor a feromonas comenzaba a aumentar notablemente. Mike no tardó en reaccionar, ignorando a su contrincante y tratando de abalanzarse sobre aquel saco de hormonas. Su miembro había despertado hace rato y el pelinegro no le permitía avanzar, y no le permitió hacerlo.

—No tan rápido —la voz ronca de Levi sonaba molesta. También había detectado el olor y aun estando a la mitad de su conciencia, no podía evitar el detenerlo si a este punto probablemente buscaban el mismo objetivo. Al mismo tiempo se desviaba para observar cómo el castaño terminaba tocándose solo.

Era bastante intolerable, un insulto a su hombría, pero tenía la culpa por haber demorado tanto. Aunque claro, no pensaba el seguir jugando con Mike y perder el tiempo. Rápidamente dio un jalón al rubio para recibirlo con una fuerte patada directo al rostro con un entre salto. El estruendo del golpe sonó como eco en el lugar.

El golpe directo a la cabeza logró que aquel rubio perdiera la conciencia definitivamente, cayendo sobre el suelo, como si ya no hubiera más resto de energía en su cuerpo. Y en realidad no la había, estaba totalmente agotado desde antes.

Hanji suspiró aliviada. Por lo menos aquel escenario de lucha había terminado con la caída de Zackarius, y sabía que Levi no se dejaría llevar. O por lo menos eso esperaba, tomando en cuenta que era un alfa sin olfato y resistente a omegas.

El castaño sonrió lujuriosamente al ver finalmente a aquel que ganaba su cuerpo. Dejó sus partes de lado para avanzar, arrastrándose al comienzo para luego lograr ponerse de pie. Sus orbes doradas no perdían de vista a las platas. Este era su alfa.

Sacudió sus rodillas lentamente e irguió su cuerpo para entrar en marcha. Parecía que estaba cuerdo como de costumbre, con un semblante serio y una mirada retadora combinada con el color de sus orbes, como cuando se encontraba molesto.

—Ah… ¿Eren? —incluso la castaña se extrañó. Pero viendo que el muchacho se dirigía tan descaradamente así, su temor era que fuera recibido con un golpe por parte del alfa. Hasta Erwin y Petra estaban boquiabiertos del otro lado, todavía tardando en reaccionar ante la situación que observaron.

El comandante no tardó en ir a socorrer a ZAC buscando signos vitales, que en efecto aún tenia, mientras el ACK avanzaba igualmente a paso firme como acostumbraba, con esa mirada seria que lo caracterizaba, tan normal. Nadie dudaría sus intenciones o que las feromonas habían inundado ya totalmente su sistema.

Que su piel ardía, que su miembro estaba totalmente erecto, que se sofocaba incluso con su misma ropa, y que aún le quedaban energías suficientes como para terminar lo que se proponía a hacer.

—Señor… —finalmente estaba a unos metros de aquel joven que no lo perdía de vista.

—Jaeger… —respondió firmemente, mientras observaba cómo el muchacho extendía aquella gabardina negra ajustándola a sus hombros, y así finalmente el castaño ladeó la cabeza y le dirigió una ligera sonrisa mientras sus orbes cambiaban de color.

No podía resistirse ante aquel olor menta que rodeaba al ojiplata, así como este otro estaba ansioso por devorar aquella miel. Ninguno estaba consciente y nadie lo notaba.

Eren acabó por terminar su paso directo a Levi, quien lo recibió con brazos abiertos, facilitando que el muchacho se montara encima, confiando en que su peso no sería molestia para el contrario. Simplemente enredó sus piernas sobre las caderas del otro, así como sus brazos rodearon su cuello.

—Fuiste un mal soldado… ¿Debería castigarte? —le ronroneó al oído con un tono seductor antes de atreverse a dar una ligera mordida a la oreja del castaño, quien solo respingó soltando un ligero gemido y aferrándose más al cuerpo del mayor.

—Castígueme, señor… —le susurró el otro al oído mientras lo soltó de un brazo para lograr bajar su mano hasta la espalda de aquel hombre y juntar sus pechos aún más.

El peso de Eren no era tanto como Levi creyó. Bien podía mantenerse en pie sujetándolo, mientras sus manos bajaron de aquella gabardina negra para tocar directamente los suaves glúteos, que no dudó en apretar para ajustarlo a su cuerpo, con las manos extendidas para tomar todo lo que le fuera posible de aquella carne.

—¡Hey! —Hanji comenzó a correr a alcanzarlos cuando observó la bienvenida que tuvieron—. ¿Pero que están…? —las narices del de piel nívea y el castaño dieron un ligero roce antes de unir sus labios delicadamente por unos instantes. Aquel suave roce se volvió salvaje y desesperado, hundiendo sus lenguas lo más profundo que sus cavidades unidas podían, tan necesitadas. Estaban por demás excitados.

—¡Levi! —el comandante reaccionó de inmediato, pero no sabía qué era lo correcto de hacer en este momento.

Las manos del castaño comenzaron a acariciar los cabellos negros, mientras obligaba al rostro del contrario a no separarse. No era como si el otro tuviera la intención de hacerlo, estaba degustando aquella miel que hace rato quería robar.

Su cuerpo quemaba demasiado, pero quería fundirse al contrario. Una de sus manos comenzó a acariciar el torso del menor, mientras la otra acariciaba la suave piel que hace un rato tocaba. El saborear aquellos labios no bastaba. Separó sus rostros para desvergonzadamente lamer la mejilla del muchacho cada vez más hacia abajo, hasta dar con el cuello donde sus labios no soportaron dar un mordisco, chupando aquella piel y dejando una ligera marca que esperaba no fuera la única.

El estar de pie no era nada cómodo. A final de cuentas recostó al castaño en el suelo, aun si este estaba sucio y hasta ensangrentado, para acabar de apreciar su figura. Aquel abdomen bien marcado como esperaba de alguien que estuvo bajo entrenamiento, así como no observaba impureza alguna.

Un par de piernas firmes y carnosas que le abrieron paso de inmediato. El castaño sostuvo cada una de estas para dar espacio al otro, que lo observaba cual fiera apunto de devorarlo, mordiéndose los labios, mientras aquella paciencia solo aumentaba el grado de excitación. Y por más que el mayor mantuviera aquel semblante serio, la desesperación fue notoria cuando se sacó el cinturón en un par de segundos.

Desabrochar el pantalón era una tarea demasiado fácil, así como sumir sus manos sobre este para liberar el miembro erecto que llevaba presionado buen rato, mostrando su bestial tamaño a favor de Jaeger. Este suspiró con un gemido, sabiendo que estaba suficientemente dilatado como para que entrara de una sola estocada, aunque probablemente lo lastimaría al comienzo si su interior no era lo suficientemente amplio para semejante tamaño.

Ni siquiera lo estaba pensando. El celo hacía que lo menos que hubiera en su mente fuera cordura. Solo había excitación atada a las grandes ganas de que su cuerpo fuera invadido. No había que esperar más.

El alfa lo tomó de las caderas arrastrándolo bruscamente hasta las de él, para terminar de posicionarse sobre el muchacho totalmente, observándolo desde arriba, con aquellas orbes plata ardiendo como hielo que quema. Sus bocas volvieron a unirse desesperadas mientras aquel miembro comenzaba a rozar aquel par de nalgas.

Un par de animales en celo apunto de proseguir con su acto. Las lenguas juguetonas comenzaron a pelear entre sí haciendo que un hilillo de baba comenzara a escurrir de ambos. El brazo del pelinegro bajó hasta su miembro para posicionarlo y que entrara, cuando un fuerte golpe llegó hasta su espalda. Una ligera punzada aguda lo hizo parpadear difícilmente unos instantes, hasta que un adormecimiento invadió su cuerpo junto con la pérdida total de energía.

Cayó.

El castaño sintió el peso del contrario caer totalmente encima, provocándole total molestia, así como un pequeño piquete en una de sus piernas, que igualmente le hizo perder el conocimiento.

—¿Ah? —finalmente Zoe despertó de su trance observando a la pareja, que estaba a punto de copular en su presencia—. ¿Qué paso? —luego dirigió su vista hasta el comandante con una pequeña cerbatana en sus manos, mientras Petra y Auruo observaban de igual manera a aquel rubio.

—Tranquilizantes para MNHs —cerró los ojos suspirando—. No creí que tendría que usarlos en mis agentes.

—¿Un tranquilizante? —Hanji parpadeó—. Tú… —rápidamente se dio un zape a la frente—. Si tenías tranquilizantes, ¡¿por qué carajos te estabas tardando?! —Zoe corrió frustrada hasta donde tanto Levi como Eren terminaron echados como un par de cadáveres más en ese lugar. Estaban estáticos totalmente—. Carajo, Levi es pesado —trató de remover al pelinegro de encima del castaño, casi inútilmente hasta que Petra y Auruo fueron a socorrerla—. Vaya que tienes puntería, Erwin. Parece que inyectaste una dosis bastante fuerte, se ven como un par de muertos.

—¡Gya! —respingó Petra asustada cuando lograron separarlos y terminar observando los miembros encendidos de aquel par.

—Ni tan muertos —bufó Zoe.

—¡Petra! ¡No mires! —le gritó Auruo cubriéndole los ojos, mientras el rostro de la pequeña castaña estaba ardiendo—. ¡M-mejor ayuda al comandante con Mike!

—¡S-sí! Lo siento… —la mujer salió rápidamente mientras el comandante ocupaba su lugar.

—Erwin… ¿Levi recuperó el olfato? —preguntó Hanji extrañada todavía analizando lo que acababa de pasar.

—Eso parece… —respondió el otro bastante dudoso—. ZOE01-B, quiero que hagas un reporte de la conducta hormonal del JAE03+O cuando lleguemos, así como un estudio de sus feromonas. Quiero saber por qué pudieron ser detectadas a gran distancia y afectaron más gravemente a los alfas y MNHs del entorno.

—S-sí… —al fin tendría como labor el hacer un análisis de aquello que tanto le apasionaba. Soltó una risita nerviosa—. Me pregunto cómo reaccionarán Levi y Eren cuando despierten en su estado normal… Ya temía que el puto Valkyrie se cogiera a mi Freya.


—Oh… Parece que aquí hay algo interesante —rio una morena de pecas ubicada a distancia, justo en la entrada donde se disponía a huir—. Es una fortuna que aquella masa de feromonas no tenga efecto sobre mí… ¿Este es el afamado Valkyrie? Tch, al líder le gustará saber de esto.

Rápidamente aquella mujer se retiró antes de ser descubierta. No había tenido oportunidad de divertirse como le hubiera gustado y el centro de su área estaba destrozado en su totalidad.


Próximo capítulo: Sentimientos Indeseados

N/A: xD En el capítulo anterior morí de la risa con eso que me dejaron en review de que habría orgía… Oshe zi Party Hard okno, but… Naaa ewe Me hizo mal ver tanto R18 en la semana, tengo ganas de escribir lemon, pero como que aún falta para que la Leviconda conquiste territorio alemán. El día que eso pase tiene que ser sabroso y consensual o-o No por las pinches feromonas, aunque claro, también escribiré lemon por feromonas… Pero hasta que haya un poco más de aceptación consiente entre el par. Mientras tendrán que aguantar.

:B Maybe Levi no sea un pan de Dios buen rato, así que advertidas…

Y respondiendo a algo que me preguntaban sobre la nomenclatura de los agentes:

Las primeras siglas corresponden al inicio del apellido, seguido por un número que va de 04 a 01 dependiendo del rango del agente. Los 04 son cadetes; 03 ya graduados, pero aún novatos; 02 es un poco más alto el rango y 01 ya corresponde a líderes de escuadrón o caso especial que te dota de autoridad, como pasa con Hanji. Lo que sigue es el signo que marca si tiene capacidad de procrear: "+" puede embarazarse, "-" no puede hacerlo. O sea, los -A no pueden embarazarse, pero no significa que no puedan preñar. Finalmente la letra que corresponde a la especie: alfa, beta u omega.

Si tienen alguna otra duda, pregunten, yo respondo.

Más dudas, quejas de por qué Levi no se cogió de una vez a Eren, comentarios o sugerencias *3* Siempre leo sus reviews y son inspireishon para mí.

¡Soul las ama!