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Fairy Tail y sus personajes pertenecen a Hiro Mashima
POR UNA REBANADA DE PASTEL
Por
LucasElric
Noche Azul
Regresaremos en el tiempo haha hasta las ocho de la noche de ese mismo día, pero ahora nos ubicaremos en cierta empresa donde cierto joven de cabello negro trabaja…
Estaba en su laboratorio cuando miro su reloj en su mano izquierda marcaban quince para las ocho.
― Bueno no hay nada más que hacer, es todo por hoy― se dijo Gray mientras se quitaba la bata de laboratorio.
La colgó en el perchero que había en su oficina cuando entro en esta, se arregló la camisa, doblo sus mangas de modo que se vieran de tres cuartos, Gray había comenzado a cambiar su forma de vestir del típico formal al semi-informal desde que Natsu lo regaño diciéndole que se vistiera de una manera un poco más informal, ese día decidió ir al trabajo con unos jeans negros y unos converse del mismo color, la camisa de su trabajo era en totalidad blanca salvo el logo de su empresa que estaba ubicado en el lugar donde estaba su corazón, arriba del logo estaba su nombre bordado.
Salió de su oficina entro en el ascensor, revisaba su teléfono, en cuestión de momentos llego a la planta baja, al salir camino por el vestíbulo del edificio, una vez afuera del edificio se sorprendió de ver a Juvia ya ahí esperándolo, pero lo que más lo dejo impresionado fue verla como venía vestida, Juvia traía un vestido sin mangas de corte en línea A, algo ajustado en la sección del busto según Gray ya que en esa parte al parecer le quedaba un poco apretado por lo que pudo ver él, tenía un pequeño cuello en V con un pequeño escote pero aun así no podía ocultar sus bien proporcionados pechos, el vestido era de color azul profundo o azul marino, Gray no pudo distinguir bien el color, traía una zapatillas bajas de color plata y un cinturón delgado del mismo color en su cintura, el vestido le llegaba un poco antes de las rodillas dejando ver un poco sus bien torneadas piernas, su cabello lo había dejado suelto con ondulaciones, se había dejado un pequeño flequillo en forma diagonal sobre su lado derecho.
En definitiva Juvia iba con todo, haría que Gray por fin la aceptara de la manera en que ella quería y no como una simple conocida. Gray que no podía dejar de ver lo increíblemente linda que se veía Juvia se le acerco.
― Juvia, hola― dijo el chico mientras que Juvia esbozaba una tímida sonrisa.
― Buenas noches Gray, te vez bien― decía la chica mientras movía nerviosamente las manos.
― Nada de eso, Juvia te ves hermosa debo decirte― soltó sin pensar Gray, esto provoco que Juvia se ruborizara un poco.
― Oh, Gray elogió a Juvia, ¿que debe decir Juvia?, Juvia quiere abrazarlo, pero eso sería muy vergonzoso― decía la chica mientras aplastaba sus mejillas con las manos.
Y ahí acabo el encanto de la primera impresión de Juvia, a Gray le caía una gota por la espalda.
― Ahí está, otra vez está hablando en tercera persona― pensaba para sus adentros Gray.
Al parecer Juvia se dio cuenta de lo que Gray estaba más o menos pensando, porque se puso nerviosa bajo su cabeza como una niña a la cual regañan por hacer algo ineducado.
― Lo siento Gray, seguro que piensas que Juvia es muy rara, pero es que Juvia no puede evitarlo, cuando Juvia está muy feliz, Juvia habla en tercera persona― dijo la chica con la mirada al suelo aun.
Gray puso mano derecha sobre el mentón de la chica para levantarle el rostro, Juvia lo miraba como un cachorrito regañado.
― Se ve tan tierna, tan frágil ― pensaba Gray mientras le regalaba una sonrisa.
― Aunque creo que no es un hábito muy común, no te juzgo Juvia― le dijo acariciándole momentáneamente el lado izquierdo de su mejilla― ¡rayos! ¡¿Pero que me pasa, porque le acaricie la mejilla?! ― pensaba Gray mientras retiraba su mano, pero ya era tarde, el efecto de ese acto había provocado una ola de emociones dentro de Juvia.
Gray se rasco la parte de atrás de su cabeza.
― Eh, ¿nos vamos ya? ― dijo mientras se giraba en dirección al estacionamiento de la empresa.
― Hmpk, Juvia también se quiere ir ya― dijo la chica un poco más alegre.
Caminaron hasta el estacionamiento, cuando llegaron al coche de Gray, un Mercedes clásico color plata, Gray le abrió la puerta del copiloto a Juvia para que entrara, después el subió.
Condujo por unos minutos, las únicas veces que hablaban ambos era cuando Gray le pedía indicaciones sobre la dirección de ella, al llegar a casa de Juvia bajaron, Juvia vivía en un edificio departamental de clase media alta.
Entraron pero antes de subir, Juvia paso a través del vestíbulo hasta el recepcionista o portero del edificio hablo con el señor y este le dio unas llaves, Juvia regreso con Gray quien estaba a lado del ascensor esperándola, ella movió alegremente las llaves que tenía en sus manos.
― Le deje mis llaves a mi portero por que no lleve bolso― dijo ella.
― Mmm― fue lo único que dijo Gray asintiendo.
El ascensor bajo y entraron en él, una vez dentro.
― Dime ¿En qué piso vives? ― pregunto Gray con un dedo en el tablero de control del elevador.
― En el quinto piso― le contesto la chica.
Gray oprimió el botón con el número cinco y comenzaron a ascender, el llegar al piso indicado, salieron del ascensor y Juvia lo guio por el pasillo, el pasillo tenía una alfombra con un color extraño para él, pasaron la puerta del departamento 5-A, después la del 5-B y cuando pasaban por la del 5-C, Gray se iba ya de largo si no fuese porque vio que Juvia se detuvo frente esa puerta, la chica abrió la puerta.
― Pasa― dijo Juvia, Gray podía ver el nerviosismo de la chica, pero igual él estaba nervioso, no tenía ni idea de que podría ocurrir esa noche.
Al entrar al departamento de ella, un aroma exquisito lo recibió, olía muy bien, Gray no pudo evitar respirar profundamente, esto no pasó desapercibido por Juvia, quien con una sonrisa le preguntó.
― Espero que te guste la lasaña― dijo ella invitándolo a sentarse en uno de sus muebles.
El hogar de Juvia era acogedor las paredes estaban pintadas de un color azul pastel con decoraciones como si fueran de ramas de color verde olivo, la sala era amplia de lado derecho estaban los muebles que eran de color crema con detalles en color café y en medio de estos había una mesita de noche, en el lado izquierdo estaba el comedor de la casa, era de madera de caoba con un barnizado de madera natural, el comedor era solo para cuatro personas, a un costado del comedor en la pared del lado izquierdo (si te colocas en la entrada del departamento podrías observar cómo es que estaba todo acomodado), habían dos puertas una en el extremo de la pared era algo angosta y parecía un armario, al fondo de la sala habían dos ventanas amplias y en medio de estas había un estante de libros, había otra puerta en el lado izquierdo, esta era un poco más amplia y tenía decoraciones similares a las de la pared, era la habitación de Juvia obvio, del otro lado de la pared había una entrada sin puerta que era el pase a la cocina, de este lado derecho la pared estaba dividida había una tabla desayunador que tenía tres bancos para sentarse, junto a un arco en la parte de arriba de la pared que hacía que se viera muy extravagante, la cocina se veía muy ordenada, al fondo de esa misma pared a un costado del estante de libros había una puerta de color blanco, Gray pensó que podría ser el sanitario, pero no, era el cuarto de lavado, ahí tenia Juvia su lavadora y secadora.
De lo que Gray se percato fue de que Juvia no tenía ningún centro de entretenimiento, bueno él tenía uno costoso en su departamento, pero en más de una ocasión había pensado que solo había sido un despilfarro de dinero ya que él se mantenía muy poco en su hogar, pasaba más tiempo en el laboratorio y oficina de la empresa.
Gray tomó asiento en uno de los muebles de la sala, Juvia paso a la cocina y de la alacena que estaba ubicada arriba saco una botella de vino tinto, sirvió un poco en una copa para luego regresar a la sala y dársela a Gray.
― Aquí tienes Gray― dijo la chica con pequeño rubor en sus mejillas, mientras le daba la copa a Gray, quien la recibió con gusto.
― Gracias Juvia, ¿Quieres que te ayude en algo? ― dijo mientras hacia un ademán de levantarse, Juvia lo detuvo al momento.
― No, no te molestes por favor, Juvia terminara los preparativos de la cena en unos momentos― dijo la chica mientras movía sus pequeñas manos empuñadas de arriba abajo.
A Gray esta escena le pareció graciosa.
― ¿Otra vez hablando en tercera persona? ¿Eh?― le dijo de forma entre serio y divertido mientras levantaba una ceja.
Juvia inflo sus mejillas de forma infantil haciéndola ver linda.
― Gray es malo con Juvia― hablo ella como si fuera una niña regañada mientras se retiraba a la cocina murmurando cosas cual niña pequeña, Gray rió discretamente― ¿Cómo es que puede ser tan infantil y a la vez tan tierna?, ¡rayos!, otra vez estoy pensando tonterías― se regañaba a si mismo Gray tratando de negar lo que empezaba a sentir por ella.
En la cocina Juvia olvido su puchero infantil y comenzó a servir la cena en la vajilla, llevo los platos a la mesa.
― Gray, ya puedes pasar a sentarte― dijo Juvia un poco emocionada.
― Bien, ok― afirmo Gray mientras se levantaba del mueble con la copa ya vacía.
Tomo asiento en la silla principal de la mesa a un extremo y observó impresionado la mesa, Juvia había colocado velas sobre un pequeño candelabro en el centro, había colocado una pequeña canasta con palillos de pan y pequeñas piezas de baguete, la lasaña se veía deliciosa, en verdad la escena se veía apantallante
― Vaya, Juvia te luciste con esta cena, todo se ve realmente delicioso― dijo Gray mirando a Juvia, quien seguía de pie junto a la silla opuesta de la de Gray.
― Gracias por el elogio Gray, Juvia lo hico con todo su corazón― dijo la chica, Gray no quiso prestarle atención a eso último que había dicho.
― Bueno, ¿Planeas cenar de pie? ― dijo Gray sonriendo, Juvia le devolvió la sonrisa.
― Si, lo siento― dijo la chica sentándose.
La cena transcurrió normal, para sorpresa de Gray, Juvia había estimulado una agradable platica, sin darse cuenta Gray y Juvia se habían trasladado al sofá, seguían charlando animadamente no habían esos silencios incomodos en los que ya no sabes que decir ambos hablaban por igual, al parecer Juvia había encontrado un tema en el que tanto ella como Gray no se cansaban de hablar y es que ambos eran apasionados por el medio ambiente, bueno ya saben Gray se dedicaba a aminorar el daño ambiental en su trabajo y Juvia era una activista ecológica en sus tiempos de ocio, ambos seguían tomando vino, cuando Juvia se levantó del sofá con la intención de ir por otra botella de vino ya que la que tenia se les había acabado, en fin cuando Juvia se levantó se mareo momentáneamente eso hiso que perdiera el equilibrio, Gray la "atrapo" con sus brazos, sentándola en el mueble pero más cerca de él, la chica se percató de este acto.
Se giró aun estando sentada en el mueble, al hacerlo quedo a unos centímetros del rostro de Gray, éste último al parecer no se decidía a hacer algo, Juvia titubeo un poco pero comenzó a acercarse más a él, Gray no se alejó ni un centímetro, solo estaba expectante.
El corazón de Juvia latía con fuerza, sentía un calor dentro de su cuerpo que era atribuido al efecto del vino, Gray a pesar de que estaba sintiendo algo similar quería negarlo, pero ¿Cómo puedes negar algo que es innegable?; Juvia se acercó más, ella cerro sus ojos lentamente mientras sus labios se rozaban con los de él.
Al principio Gray ni se inmuto ante el beso casto que le daba Juvia, pero no paso mucho tiempo cuando sintió como una suave lengua entraba sin permiso dentro de su boca, al parecer ese fue el catalizador que encendió a Gray, ya que no se hiso más del rogar y también comenzó a usar su lengua, en ese momento se estaba librando una lucha de lenguas en las cavidades de ambos, los besos comenzaron a ser cada vez más efusivos y apasionados.
Gray se medió recostó en el sofá, Juvia prácticamente lo monto, cuando los besos aumentaron más con su intensidad, Juvia separo sus labios de los de él a falta de oxígeno y además al parecer ambos querían pasar al siguiente paso, Juvia comenzó a desabotonar la camisa de Gray mientras lo besaba tanto en los labios como en su cuello, Gray no supo en que momento su camisa acabo debajo de la mesita de noche, lo único de lo que era consciente en ese momento era de que Juvia era increíble en todos los sentidos, era una chica multi facetica y eso le gustaba de ella, mientras Juvia seguía entretenida besando su cuello y torso aun montada en él, él comenzó a acariciar sus firmes piernas, también la besaba en el cuello e incluso dejo una pequeña marca, Juvia entre veces dejaba escapar un suspiro o un gemido provocador, cuando ella sintió el mordisco que le había puesto Gray en el cuello, así que ella hiso lo mismo pero en su clavícula.
Ya no pudo resistir más y de alguna forma Gray le quito el vestido a Juvia, dejándola solo con la ropa interior Gray se dio un momento para admirar a la chica que tenía encima, Juvia llevaba un conjunto de encaje negro muy provocativo, Juvia se ruborizo al notar como Gray la observaba con deseo.
― No me mires así, es vergonzoso― musito Juvia de forma tímida, eso le encantó a Gray.
― Nada de eso, eres hermosa Juvia― dijo Gray antes seguir besándola.
El recorría sus manos acariciando cada parte del cuerpo de la chica, desde sus piernas hasta su busto, eso sin dejar de estarla besando, ella hacia algo similar en él, Juvia empujo a Gray contra el mueble y ella se inclinó y comenzó a besarlo y darle pequeñas mordidas en su torso provocando que él sintiera como una descarga de adrenalina que recorriera su cuerpo ante cada caricia de la chica.
Gray no supo en qué momento se habían trasladado a la recamara de ella, ni tampoco en que momento él había perdido sus pantalones y sus bóxer, así como tampoco en que momento Juvia había sido desprovista de su ropa interior, lo único que sabía era que ahora sus cuerpos eran uno solo y se movían al compás de su pasión en un interminable vaivén, no había palabras de ninguno de los dos, solo gemidos por parte de ella y sonidos indefinibles por parte él.
Después de estar un largo rato como uno solo, estaban envueltos bajo una sábana, ella dormía plácidamente sobre el pecho de él, el cuerpo de ella subía y bajaba suavemente a causa de su respiración, él la tenía abrazada por la espalda con una mano, mientras que la otra la tenía sobre su coronilla.
En definitiva esa había sido la mejor cena que Gray había tenido en su vida.
Continuara...
