Ana María recibe varias advertencias y tras una conversación con Mu, Matilda decide intervenir para que deje de meter las patas. Por otro lado, Shaka hace varios descubrimientos sobre Chantal, pero por lo visto los tira al baúl de la negación. OMAKE. Camus de pronto se encuentra con los brazos llenos de problemas, por culpa de Shaka.


Nunca me olvido de las madrinas originales del Fic: Sonomi, Arwencita y Seika Lerki. Conste. A ellas gracias eternas. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon. Por favor, quienes dejan reviews anónimas, atentos que les responderé al final del capítulo.

Un especial agradecimiento a Seika Lerki (¡DE NUEVO!), Tsuyu Ryu y Eckléctica, madrinas y lectoras de prueba de este fic, que me instaron e incentivaron a escribir y reformar, y que incluso pudieron ver escenas del próximo fic.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki. Las conversaciones que la inspiraron a ella, de paso me inspiraron a mí para reformar el fic que ahora leen. ¡VAYAN A LEER! =D

Por cierto, ¿debo decir que este es uno de mis capítulos favoritos?

"Saint Seiya", la trama y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. El personaje de Selene Ishikawa pertenece a Shadow Noir Wing y cuento con su autorización para usarlo. No estoy sacando beneficio económico de este escrito: nada más hago esto para relajarme y entretener a mi imaginación, eso es todo.


ADVERTENCIA.

Manual del Villano Para la Malvada Conquista de la Galaxia, Artículo Vigésimo: A pesar de su probado efecto anti–stress, no caeré en las malvadas carcajadas típicas de maníacos. Cuando estás ocupado en eso, es demasiado fácil no darse cuenta de desarrollos no esperados o de expresiones del héroe, que un individuo más atento podría percibir, y que podrían provocar mi destrucción.

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.


SOUNDTRACK SUGERIDO: The One that Got Away, Katy Perry.


Capítulo 5: Relaciones Humanas.

La mañana era fría. El día había prometido un sol radiante, pero si éste brilló, fue por su ausencia: las nubes cubrían el cielo y lo llenaban de un gris muy oscuro. Debido al viento que soplaba, las personas caminaban aferrando sus abrigos o ajustando sus bufandas. En verdad, el día invitaba a quedarse en cama y tapado hasta las orejas, pero, como dicen por ahí, la batalla no se detiene porque haga un poco de frío o viento.

Aquella cafetería estaba repleta. Con mayor razón aún, pues estaba cerca de una sede universitaria. El consumo de café esa mañana se había ido a las nubes y no solo por el frío. La cercanía de la casa de estudios superiores aseguraba el constante flujo de clientes con severa abstinencia de cafeína y para colmo, esa era semana de exámenes. Como muchos lo hemos experimentado, no hay vida estudiantil posible antes de un café. Un Universitario NO FUNCIONA sin cafeína. Ana María bebió un sorbo de su vainilla latte tamaño híper extra súper grande, con toneladas de azúcar, canela, chocolate y más vainilla (y luego se queja que engorda…). Tras esa probada inicial, miró al techo emocionada debido al más que delicioso sabor, recargado de especias. Según ella, un sueño, pero según Stefanos, su novio…

"¿No crees que le echaste mucha canela? Hasta aquí puedo olerla. Ese café es cualquier cosa menos café." Le comentó entre serio y divertido. Él, un muchacho más tradicional y menos enredado, bebía un café negro bien cargado: aún tenía que soportar una clase de simbología, con un profesor particularmente aburrido, pero complicado. Si osaba pestañear, perdía como en la guerra.

"¿Qué Dices, Stefanos? Esto está delicioso." Le dijo Ana María fingiéndose indignada. Bebió un sorbo más y lo saboreó encantada. "¡Este café es como un sueño!"

El aludido suspiró y miró enternecido a su novia. Llevaban casi 3 años juntos y nunca habían estado mejor en su relación. Stefanos miró por la ventana, viendo durante un par de minutos como pasaban los autos y las entumecidas personas. El frío, por lo visto, hasta estaba calando los huesos. Vaya, de un tiempo a esta parte, los inviernos estaban cada vez más frío: consecuencias del cambio climático. De pronto, Ana María le tomó la mano y le dio un tierno apretoncito.

"Hoy estás muy callado, mi niño."

"Tan solo pensaba." Stefanos la miró divertido. "No puedo pensar y hablar al mismo tiempo, no soy capaz, del mismo modo que no puedo dormir y caminar." Ana María rió de buena gana.

"¡Esos comentarios tuyos cada día están más aburridos! Deberías ser un poquito más original."

"¡Oye! Esos comentarios me hacen especial. Te enamoraste de mi por ellos, son mi orgullo." Afirmó Stefanos inflando el pecho, desparramándose a sus anchas en la silla, irradiando seguridad.

"Eso sí, tienes razón." Ana María le dio otro sorbo a su café. "Al menos eres más fácil de entender que el Güero." Stefano levantó una ceja.

"¿Te refieres al santo de Athena?" Preguntó curioso. "¿A cuál de los dos?"

"Ya te dije, al güerito." Ana María miró hacia la calle, antes de fijar sus ojos en los de su novio. "Es buena leche, pero no logro entender mucho de lo que dice… sobre todo cuando se pone filosófico."

Stefanos miró a su novia con tierna comprensión. La conocía como la palma de su mano y sabía muy bien que Ana María no tenía muchas luces, aunque sí era hábil en otras áreas que no requirieran mucha deliberación. Eso era lo que le encantaba de ella. Debido a lo bien que la conocía, sabía que su coquetería a veces se prestaba para muy malos entendidos… Stefanos sospechaba que una vez más, Ana María se metería en problemas. No sería la primera vez en todo caso.

"Creo que te está rondando mucho."

"¿Quién? ¿Shaka o Mu?"

"Ambos."

"Naaaah." Ana María explotó en risas. "A Shaka me lo encuentro en todo lado, en el metro, en la calle, en la tienda… ¡es solo coincidencia! Es muy divertido hablar con él cuando no sale con sus extrañas metáforas." Se interrumpió unos segundos para darle un nuevo sorbo a su café. "Si crees que Mu me ronda… estás equivocado." La chica bajó la voz y miró a Stefanos muy divertida. "No soy yo su objetivo, creo que es Matilda…"

Esto tomó a Stefanos por sorpresa. Si Ana María tenía razón, entonces había al menos un santo de Athena rondando a su potencial cuñada, pero no dos como temía en un principio. Sonrió divertido por algunos segundos antes de suspirar. Sí, esto sacaba a un santo de escena, pero aún quedaba el otro… y no… no se creía que Ana María se encontrase con él en todos esos lugares solo por casual coincidencia. ¡OIGAN! De ese modo se había acercado ÉL a la chica. Conocía bien el modus operandi.

"Ya, está bien. Te lo concedo, no te está rondando." Stefanos infló pecho. "Me alegra saber que Matilda por fin está llamando la atención de alguien. Ojalá la cuiden mucho, mi cuñadita tiene mala suerte."

"¡SHHH! No digas nada, que creo que ni ella ni Mu se han dado cuenta." Ana María dijo traviesa. "Romperás el encantamiento." Stefanos guiñó un ojo en complicidad.

"Genial. Se juntaron dos tímidos. ¡A ver quién se sonroja más!" Comentó a la pasada. Miró a su novia con cariño: menos mal que estaba seguro que él era el dueño del corazón de Ana María, y menos mal que no era un tipo celoso. "Ten cuidado con el Rubio. Eres coqueta, y no sería la primera vez que eso te mete en problemas."

"¿Crees que el Rubio me está…?" Ana María estalló en alegres risas. "¡No Digas Tonterías! Con lo poco que lo conozco, sé que yo no soy su tipo ni de lejos." La chica bebió un sorbo más de café, deteniéndose pensativa. "Aunque ahora que lo mencionas… Tendré más cuidado." Asintió contenta. "¿Qué hora es?"

"Las 11:45 am." Dijo Stefano revisando su reloj. "No sé tú, pero tengo clase en 15 minutos." El muchacho se puso de pie, seguido de su chica.

"Yo También. Andando."

Ambos se tomaron de las manos y tras pagar su consumo, salieron a la calle y se encaminaron hacia sus clases.


Casa de Aries.

4 días después.

16:00 pm.

Kiki, muy ofuscado, miraba hacia la entrada del templo de Aries. Aún tenía que completar 1557 lagartijas de las 6000 que Mu le había mandado a hacer. Las clases teóricas, cada vez más abundantes en su formación como futuro santo de Aries, estaban tomando lugar en las mañanas y los entrenamientos, durante las tardes. Pero no era esto lo que lo tenía ofuscado. Para nada. Lo que lo tenía molesto era el hecho que su maestro considerase que compartir un té con la loca aprendiza de las pirañas, digo, de los abogados, era más divertido que vigilar su entrenamiento. ¡Lo Terrible Es Que Ya Se Estaba Haciendo Una Costumbre! Cada vez que Mu detectaba que Matilda estaba en las cercanías, interrumpía hasta sus sermones para ir a saludarla. Eso le reventaba el bazo. ¿No era un deber de un maestro supervisar a su aprendiz? Bah.

"Le voy a soltar alacranes en su bolso…" Masculló entre dientes el pequeño, mientras seguía con sus lagartijas. "Eso le dará un buen susto a la roba–maestros." Pensó para sí.

Mu en cambio estaba contento. Ese día había salido el sol por primera vez en la semana y aunque no estaba dando ni media pizca de calor, era agradable disfrutar cada tanto de luz solar al natural. ¡Nada como hacer un poco de fotosíntesis! Además… comenzaba a tomar conciencia de tener a esta chica al lado le ponía jovial, lo tranquilizaba más de lo que ya era y que en suma disfrutaba mucho con su compañía. La miró de reojo y sonrió de gusto. ¡Qué bueno que ambos eran amigos!

Matilda estaba sentada a su lado, con un tazón de café con leche que Mu había insistido en prepararle, y también tenía la vista fija en el cielo. Era su hora libre y hasta se había soltado el cabello, que no le caía más allá de sus hombros. Tras beber un sorbo, dejó el tazón a un lado y encaró al cielo, disfrutando a ojos cerrados cómo los rayos de sol le acariciaban la cara. Notó la mirada del lemuriano sin necesidad de verle y también sonrió. Aunque pronto suspiró apenada: del mismo modo que Mu comenzaba a darse cuenta que ella era una 'muy buena amiga' para él, Matilda también se daba cuenta que disfrutaba muchísimo de la compañía del lemuriano y apreciaba mucho tener su amistad, en un medio tan feroz como lo era el Santuario, para alguien como ella que no tenía entrenamiento de ningún tipo.

Aunque subir todos los días la inhumana cantidad de escalones en algo comenzaba a beneficiarla.

"¿Para qué querías hablar anoche con Ana María?" Preguntó la chica de improviso, como a la pasada. Mu se quedó frío.

"Err… quería saber cómo estaba."

"Jejeje, Shaka de Virgo también la llamó. Los dos se quedaron un buen rato charlando." Dijo Matilda sonriendo. Mu hizo un gesto de desagrado que no pasó desapercibido para su compañera. "Ustedes dos la han llamado mucho estas últimas semanas." Insistió la chica con una casual actitud de triunfo. Digamos que Matilda tenía ganas de comprobar una teoría, para lo cual necesitaría tacto.

"Tengo mis razones para llamar a su prima, señorita Matilda." Dijo Mu con misterio, mirándole y sonriéndole de soslayo.

Todo fuera por arruinarle las cosas a Shaka de tal manera que desistiera de su empeño de querer conquistar a otra chica… pero no era la idea darle una mala impresión a Matilda… pero… ¿Por qué le preocupaba causar una mala impresión en ella? Mejor cambiaba el tema antes que las cosas se pusieran espinosas y no supiera cómo arreglarlas luego.

"Y… este… ¿Se ha levantado de nuevo sonámbula?" Preguntó a la pasada, con un dejo de travesura en la voz. Mu bebió un sorbo de su té y Matilda, que justo estaba bebiendo del suyo, casi se atragantó.

"¡Por Supuesto Que No!" Dijo roja como un pimiento, mirando hacia otro lado, sobre todo al suelo. Se tapó el rostro con las manos. "No Que Yo Sepa… Al Menos No He Salido De Mi Cuarto." Matilda se puso a jugar con sus dedos, muy apenada. "¿Me quieres matar de la vergüenza? Creí que no eras de los que molestaba con eso." Usando telequinesia, Mu le apartó un mechón de la cara y se lo acomodó detrás de a oreja.

"Jejeje. Las apariencias engañan. Como abogada debería saber eso." Le recomendó. Matilda le miró a los ojos.

"Aún no soy abogada." Afirmó con severidad. "¡Me dio mucha vergüenza lo del otro día! Casi me muero de la pena cuando Ana María me contó lo que pasó." Dijo mientras jugaba con sus dedos, de verdad acomplejada. "Por favor, Mu precioso, ¡No lo comentes con nadie!"

"Puede confiar en mí, soy una tumba." La tranquilizó Mu, quitándole importancia al asunto. "Aunque debería estar acostumbrada… esa condición suya le predispone."

"¡Dímelo a Mi!" Matilda bufó divertida, obligándose a relajarse un poco. "He pasado vergüenzas horribles. Una vez llegué hasta una gasolinera que hay a tres cuadras de mi casa. Todo muy dormida y con un pijama de verano. ¡De milagro no me atropellaron ni me violaron!" Exclamó mientras se sus mejillas se encendían. Matilda se pasó la mano por el cuello.

"¿Se levanta muy seguido sonámbula?" Preguntó Mu con su usual calma. Matilda asintió.

"De toda la vida… sobre todo cuando estoy muy estresada. ¡Eso que no me has escuchado gritar! Me dan terrores nocturnos que nunca recuerdo, pero de los cuales toda mi familia se queja." Mu le sonrió y le palmeó el hombro.

"¿Mucho trabajo?"

"Más o menos." Confesó Matilda cansada de súbito. "No solo el que me dan aquí, sino también el que aún tengo en la Facultad."

"La señorita Ana María nos comentó a Shaka y a mí el otro día que siempre ha sido sonámbula. ¿No ha probado con algún tratamiento para…?"

"He probado de todo, pero no hablemos al respecto." Matilda le miró de reojo. "Oye Mu, ¿Cuál es el interés que tienes en Ana María?" Preguntó sin ningún rodeo, regresando de golpe al tema original, lo que obviamente tomó al lemuriano muy desprevenido.

"¿Por qué lo pregunta?"

"Porque hace días que noto que la estás rondando. Lo mismo va para Shaka de Virgo. No quisiera pensar que los dos están compitiendo por mi primita." Explicó con seguridad, pero con un dejo de tristeza en su voz que no pasó desapercibido para el lemuriano.

"Eso la entristece…" Le dijo enternecido.

"Responde mi pregunta." Matilda no daba puntadas sin hilo. No la distraerían del tema de nuevo. Mu por alguna razón infló pecho: su ego había subido dos tallas sin saber exactamente por qué.

"No es eso, señorita Matilda, no estoy compitiendo con Shaka ni estoy rondando a su prima sin una buena razón."

"¿Entonces?" Insistió la chica con sutil firmeza. Mu suspiró y se sobó la barbilla.

"Lo que ocurre es…"

Con infinita paciencia, Mu le explicó la situación a Matilda, sobre el repentino enamoramiento de Shaka y de su decisión de interferir en eso. Le explicó que el problema no consistía en su elección de chica, sino que su compadre estaba confundido al respecto y que cierta amazona iba a salir bien perjudicada. Cuando hubo terminado, y tras una pausa dramática en la que Mu bebió un último sorbo de su té, suspiró. Matilda se sobaba las sienes y su expresión era de molestia, pero de un alivio infinito al mismo tiempo. Meditaba bien lo que el lemuriano le había contado y sacaba sus propias conclusiones.

"Eso es todo: tan solo soy un santo preocupado por su amigo. No es que me guste tomar partidos, es solo que…"

"¡Que Dulce Que Eres!" Exclamó enternecida, sin poder evitar darle un abrazo fugaz, lo que puso a Mu como si tuviera una dosis de adrenalina. "¡En Este Caso No Te Puedes Quedar Imparcial!" Dijo Matilda de golpe y de súbito muy seria. "Shaka debería estar agradecido a Athena que tiene un amigo como tú. ¡Será Tarado! ¿Es Que Nunca Nadie Le Había Coqueteado Antes?" Matilda, indignada, se bebió de un sorbo todo el café que le quedaba.

"Err… pues no exactamente."

"¡Aish! ¡Ana María Será Mi Prima, Pero Es TORPE Y Nunca Se Da Cuenta Cuando Coquetea De Sobra! ¡AISH! Qué coraje. ¡Tendré que hablar de nuevo con ella!" Mu miró a Matilda muy sorprendido y con los ojos muy abiertos.

"No le diga así, es su prima y…"

"Mu. Ana María tiene un novio con quien se irá a Italia por dos años el mes que viene." Interrumpió Matilda con presteza y claridad. Mu se quedó de una pieza y apenas pudo tragar saliva. "Además está esa amazona de la que me dices, Chantal."

Mu hizo un gesto como de dolor. Eso del viaje sí que no se lo esperaba. Cierto, Chantal era un factor que no se podía dejar de lado. Todas las noches, cuando hacía sus oraciones a la diosa, Mu le pedía a Athena que POR FAVOR la amazona no se enterase de este afán de Shaka por conquistar a otra chica, pues de suceder, en todos los escenarios probables, alguien terminaba llorando. Matilda miró al cielo preocupada.

"No la conozco, pero si le ha puesto tanto empeño como dices en acercarse al virgo, entonces debe quererlo mucho. Es eso o necesita de un psiquiatra." Matilda a veces podía ser muy directa. "Me parece estúpida tanta insistencia después de tanto rechazo, si me lo preguntas, pero no soy quien para juzgar."

"Chantal es muy hábil, de las amazonas más fuertes que hay, pero…" Mu suspiró, pensativo. Estuvo a punto de hablar sobre las inmaduras cualidades de la chica, pero se contuvo: era alegre y seguía llevando caos a todos lados, pero estaba más tranquila y sosegada. "Igual ha cambiado un montón." Concluyó sorprendido.

"No tiene mucha inteligencia emocional. Ni ella ni Shaka." Afirmó Matilda de nuevo con la misma crudeza. "Tiene que estar muy enamorada la pobre. ¡Qué pena!" Añadió con triste ternura. "Si esto se sale de control, ella será una de las más perjudicadas." Matilda apretó la mandíbula.

"Todos opinamos lo mismo." Dijo Mu sonriendo. Matilda era muy apasionada cuando se lo proponía. Eso la hacía tener un aura muy llamativa. Carraspeó. "En serio, no falta el que trata de aleccionar o a Shaka o a Chantal, pero… digamos que Piscis Austrinus es un poco… loca y no sabe cuándo está invadiendo espacio personal. ¡Enferma a Shaka de los nervios!"

En ese momento, Shaka apareció al borde de la escalera zodiacal de Aries con mucha calma, aunque no muy contento. Caminaba a desgano y arrastrando los pies; junto a él, Chantal caminaba de la misma guisa, aunque dando zancadas algo más largas para llevarle el paso. Obvio, era bastante más baja. Caminaban como disfrutando del silencio y la compañía mutua, como si no se hubieran percatado que iban juntos. Les hicieron una seña cuando pasaron junto a la pareja y siguieran su camino. Lo único extraño era que se notaba que Chantal iba feliz.

Así como llegaron, se alejaron. La pareja atravesó Aries con relativa celeridad. Una gota resbaló por las cabezas de Mu y Matilda.

"¡Qué mentiroso eres Mu! Me dijiste que Chantal tenía a Shaka enfermo de los nervios." Matilda señaló a la pareja que se alejaba: "No parecen ir histéricos."

"Errr… es que no me termino de acostumbrar." Confesó desconcertado. "Hasta hace unos años no dudaba en acosar a Shaka, pero desde que regresó está más… no sé, cambiada. Pero igual de enamorada la pobrecita niña."

"No le digas niña. Las niñas no se enamoran, eso que pasó junto a Virgo es cosa seria: Chantal va feliz." La chica se cruzó de brazos. "Tiene derecho de cambiar su actitud." Matilda se abrazó a sí misma y reprimió un puchero. "Duele como no tienes idea estar así de enamorada y que no te correspondan."

"Habla como si lo viviera… en carne propia. ¿Acaso…?"

"Hablaré con Ana María." Dijo muy seria y decidida, interrumpiéndolo justo a tiempo. "Alguien debe poner alto a esto. Mejor la pongo sobre aviso para que ella sea quien detenga todo, antes que pase a mayores." Asintió preocupada. Mu le imitó.

"Yo hablaré con Shaka…"


Bosque de Athena.

Esa tarde.

Aquél claro del bosque era un clásico. Era un sitio muy popular, en donde muchos santos y amazonas se refugiaban para pasar soledades. Era un lugar muy privado e íntimo, tranquilo, ideal para pasar alegrías y penas. Los árboles eran altos y frondosos, la hierba suave y aromática. Ese día hacía frío, la tarde estaba muy helada y el cielo amenazaba con romper a diluviar en cualquier momento, pero al mismo tiempo, los rayos del sol se colaban, generando un bonito ambiente.

Shaka había decidido dar un paseo. Se sentía confundido y Buda le había sugerido salir a caminar a reconectarse con la naturaleza. Iba sin armadura, tranquilo… y como dije, confundido.

Esa mañana se había cruzado con Chantal, y tenía que admitir que se llevó un susto de muerte. Pero sin embargo el salto que temió desde que la vio nunca llegó. Cierto, la amazona se puso nerviosa, pero solo se limitó a arreglar su larga y sedosa trenza y apenas carraspeó. Había sido convocada al Templo Principal por Idril y le preguntó si podría acompañarlo.

A regañadientes aceptó, más que nada curioso por esta actitud. No hizo mucho por esperarla, simplemente enfiló hacia Virgo con la misma gracia con la que venía, y aunque estaba esperando un sinfín de preguntas y comentarios superficiales… Chantal no dijo ni pío en toda la subida, aunque en todo momento no pudo percibir de la amazona otra cosa que no fuera felicidad por caminar junto a él. Al llegar a la sexta casa, la chica le dio las gracias y siguió su camino. Sin drama añadido.

Eso lo puso muy nervioso. Muy nervioso, sobre todo porque hasta que la vio, no había pensado sino en Ana María y por si fuera poco se sintió culpable por haber estado pensando en ella y no en Chantal. La despedida lo dejó como vacío.

Para colmo, una vez dentro de su casa se encontró con Anteros sentado en su flor de loto. Quien con la más pícara de las sonrisas le dijo "Si la prefieres a ella, ¿Para qué piensas en la otra?". Justo cuando iba a responderle con un sarcasmo, algunos de sus libros cayeron de su anaquel… ¿Cuáles? Pues una edición del Kamasutra en específico que la loca de su hermana mayor, Indira, le había regalado cuando cumplió diecisiete años. ¡Con el simbolismo que tenía justo ese libraco en particular!

Ni reclamar pudo, pues el dios desapareció entre carcajadas.

Por este motivo había estado nervioso gran parte del día, hasta que había decidido salir a dejar sus frustraciones fuera de su casa, para poder descansar lo más armónicamente que pudiera.

Así sus pies lo habían llevado a ese remanso de paz. Había viento, no mucho, pero sí lo había. Y no… no estaba solo.

Chantal estaba justo en el medio del claro, encorvada sobre sí misma, sin armadura y concentrada en lo que hacía. Calmada, aunque… diferente. Sin duda que la muchacha estaba bien cambiada, aunque algo no parecía estar en equilibrio en ella.

Carraspeó para llamar la atención y una vez que la amazona lo hubo mirado, se acercó a ella en un par de zancadas. Evidentemente Chantal se sorprendió, pero fuera de sonreírle, o eso creía, volvió a concentrar su atención en lo que estaba haciendo. ¡Ah sí! Dibujaba al carboncillo: tenía las manos hechas un desastre.

La verdad debe ser dicha: era rarísimo verla de ese modo. Shaka la observó varios minutos en silencio, como admirando la calma que tenía la chiquilla. Igual esperaba que en cualquier momento le saltara al cuello, pero no… ciertamente disfrutaba su presencia, pero se ocupaba de su dibujo.

Estaba dibujando patos.

No había patos cerca, ni siquiera una laguna en donde pudiera haberlos, pero los dibujaba de todos modos. Se la veía muy calmada y… bonita.

¿Qué era lo que estaba echando de menos? ¿Qué era esa sensación de poca armonía? ¿Por qué se inquietaba?

"¿Por qué estás dibujando patos?"

"Me gustan los patos, mon amie."

"¿Para qué si no hay patos cerca?" Shaka estaba oficialmente curioso. "Si quieres dibujarlos, mejor ve a Atenas, sé que los hay en el parque. ¿Por qué te gustan?"

"Me gustan. Son divertidos: hacen tres cosas en la vida. Caminan, nadan y vuelan, pero los pobrecitos ni caminan, ni nadan, ni vuelan bien. Casi como yo, que siempre arruino las cosas."

"Pero no hay patos…"

"Excepto aquí." Dijo Chantal, señalando su cabeza. La amazona le miró por el rabillo el ojo. Sonrió con dulzura, sintiéndose tranquila y contenta. ¿Cómo no estarlo? "¿Qué te trae al bosque?"

"Vine de paseo. Virgo se sentía algo… sofocante. He estado un poco inquieto, necesitaba salir."

"¿Necesitabas salir? ¿Tú?"

"… Incluso Buda necesita salir de vez en cuando."

"Dime Buda, ¿por qué estás aquí? No te gusta estar cerca de mí."

"Me gusta este lugar." Shaka ladeó la cabeza un poco, curioso. "Y no es que no me guste estar cerca de ti, lo que no me gusta es que me saltes encima."

"Dejé de hacer eso hace tiempo."

"Cierto, lo admito: últimamente te has estado comportando."

Chantal no respondió y volvió a centrar su atención en su dibujo, tratando de ignorarlo. Shaka se sentó frente a ella y cruzó las piernas, asumiendo la posición de la flor de loto, tratando de ordenar sus pensamientos. Inspiró profundo y exhaló: le gustaba esta sensación que tenía con la amazona así de calmada tan cerca de él. Hasta se percibía la dulzura que la niña escondía dentro, pero aun así, había algo extraño. Se concentró en ella unos instantes…

Ah sí. Sus chakras estaban desequilibrados.

Sobre todo el de la raíz, mula–adhará: era un desastre y parecía que la amazona trataba de recuperar el equilibrio por la fuerza, o que al menos llevaba bastante tiempo tratando de hacer tal cosa. Estaba deprimida.

Depresión. Chantal estaba deprimida.

Deprimida.

¡¿Qué brujería era esa?!

"¿Estás bien?"

"Ahora sí. Hay cosas que me dan mucha felicidad. Disfruto tu compañía." La verdad es que Chantal no quería ni respirar para no romper la burbuja. Estaba tan feliz que bien podría morirse en ese instante, pero… ¡Dignidad hasta el fin! Eso lo había aprendido a las malas. "¿No huyes? Sé que no te gusto, pero… aquí estás."

"Insisto: No es que no me gustes, lo que me exaspera es ese caos que llevas a todos lados." Dijo Shaka antes de morderse la lengua. Asustado esperó la reacción de Chantal, pero fuera de erizar el espinazo y aguantar la respiración, la amazona apenas gruñó.

Linda metida de patas. ¿Y por qué eso le preocupaba? Ni que fuera Ana María. Shaka trató de centrar su atención en otras cosas, otros objetos y… la mochila de Chantal. ¿Tenía una mochila? Parece que había dibujos… no solo dibujos, allí dentro había otra cosa… abrió un ojo para curiosear… alcanzó a ver una cajita de medicinas…

"Es sertralina. También toma un cuarto de clonazepam en las noches. ¡Pregúntale para qué está tomando medicinas!" Le sugirió de pronto Anteros, y solo para sus oídos.

"¿Para qué es esa medicina?" Preguntó Shaka en voz alta, aunque intuía la respuesta. Chantal, espantada, alcanzó su mochila de súbito y la abrazó contra ella misma. Si sus chakras estaban algo desordenados, terminaron por irse a la B.

"¡No seas metiche! No las veas." Pidió la amazona. "¡Ni le digas a nadie!"

"No lo haré, larki, no exageres."

"¡No me digas larki!" Protestó Chantal, sin saber exactamente qué significaba la palabra. "Son solo medicamentos… nada que te importe. ¿No puedo resfriarme?"

"¿Acaso estás triste?" Le preguntó el dorado, notando el movimiento de aura.

Se descubrió a sí mismo preocupado y sorprendido consigo mismo. Por un lado, la depresión no era broma y no le gustaba que Chantal la escondiera, cuando podía pedir ayuda. ¡Tenía buenas redes de apoyo en su familia y amigos! Y por otro lado… ¿Por qué le había llamado larki? Era demasiado personal. Se cohibió un poco.

"Aaaawwww, ¡Le dijiste Larki!" Exclamó Anteros con cara melosa.

"Cállate." Chantal comenzó a guardar sus cosas de golpe en la mochila, pero no se retiró indignada, sino que simplemente se cruzó de brazos cuando terminó y miró hacia otro lado, con un enorme mohín en la cara.

"Vaya, vaya. Nunca creí que te haría enojar."

"No es la primera vez, pero espero que sea la última."

"¿Y eso por qué?"

Chantal se quedó en silencio, resoplando algo inquieta. Por fin una decisión se estaba formando en su mente respecto de cómo dejar ir las cosas y aprender a lidiar sola con un amor no correspondido (y así superarlo de una vez), pero aún tenía miedo de formar dicho pensamiento. Shaka no presionó por respuestas, también se asustó un poco. De pronto la imagen de Ana María parecía inexistente en su corazón. Calmó su respiración… necesitaba meditar.

Esos dibujos… no los había guardado…

"¡Pregúntale si puedes verlos!" Sugirió Anteros solo para los oídos de Shaka.

"¿Puedo ver esos, niña?"

"¿Con tus ojos cerrados, mon amie?"

Shaka arrugó la nariz. Segunda vez que le decía "mon amie" ¿Qué había pasado con el mon amour? Antes le llamaba así todo el tiempo.

"Los ojos del alma pueden verlo todo." Dijo Shaka al tiempo que tomaba los dibujos. Chantal intentó atajarlo.

"¡Deja que los vea! ¿Qué es lo peor que te puede decir?" Le dijo Anteros a Chantal, solo para sus oídos.

"No te rías, sí… no dibujo bien… ¡No te burles!" Le dijo de súbito avergonzada.

Shaka no hizo mayor ademán de haberla escuchado, solo revisó uno por uno los dibujos. Principalmente eran patos, y había uno que otro retrato de Ferris, un cerdito panzón que había sido mascota de la amazona hacía varios años. Había algunos paisajes, fríos y nevados, pero todos ellos demostraban el tremendo talento de Chantal con el carboncillo…

Había algunos santos…

Y se encontró con un dibujo suyo. Más bien dos… ¡tres!

Lo había retratado.

No recordaba haber posado, pero era él en los dibujos. Una imagen que había salido del corazón, del alma y encima cada trazo del carboncillo atestiguaba el cuidado y cariño puesto al momento de plasmarlo en el papel. Uno de los dibujos era su cara con algunos cabellos agitados al viento, en otro, era una escena general en la que se le veía apoyado contra una columna, observando el horizonte. En el tercer dibujo, se le veía meditando en medio de mandalas. Si bien las expresiones parecían neutras, se notaba paz y firmeza, protección, sabiduría y… ternura. ¿Esta era la imagen que ella tenía de él? ¿Cómo es que había subestimado tanto esos sentimientos? Se puso nervioso. Al menos no lo había dibujado como "a los chicos franceses". Se acordó de una escena de la película Titanic, e intercambió los papeles. ¡ATHENA! ¿Pero qué brujería…? Un escalofrío le recorrió el espinazo. Mejor comenzaba a pensar en Ana María.

"No lamento haberte dibujado sin permiso… Discúlpame, pero eso es mío." Dijo de pronto Chantal quitándole los dibujos de las manos. La amazona estaba histérica, pero compuesta. Quizás algo a la defensiva. "No me desharé de ellos: son míos, no debiste verlos. ¡Olvida que lo hiciste!"

"No estoy enojado. No sabía que tenías este talento." Le dijo mientras se quedaba con uno de los dibujos.

"Nadie sabe. ¡Dame eso!"

"No he terminado de verlos."

"¡Dame!"

Shaka le entregó el dibujo sin mayor drama, y observó un rato como la amazona lo abrazaba y guardaba en su mochila. Estaba muy nerviosa, como un conejo a punto de salir corriendo. Le incomodaba verla así, no quería verla así. ¡Esos chakras desalineados rompían toda armonía! Lo perturbaba, tenía que hacer algo…

"Tienes los chakras desalineados."

"Pregúntale si tiene que ver con las medicinas que está tomando. Puede estar enferma. Podría morir." Sugirió de nuevo Anteros directo a su mente, con voz de circunstancias.

"¡Hazlo, no pierdes nada!" Sorpresivamente Buda se unió a la sugerencia. "Y sí está enferma, Anteros: es cosa de ver sus chakras." Añadió sabihondo. No obstante, ambas deidades le quedaron viendo fijo, sonriendo con travesura y los pulgares arriba.

Momento. ¡¿Buda?!

"¿Estás enferma que los tienes tan desordenados?" Preguntó Shaka, no porque se lo hubieran sugerido, sino porque igual lo iba a preguntar de todos modos. "Digo… por las medicinas…"

Chantal casi lo fulminó con la mirada, pero tras arrugar el rostro con dulce frustración se encogió de hombros.

"¿Tengo los chakras muy desordenados?"

"Bastante. Para mis estándares al menos."

"…"

"Puedo alinearlos si gustas."

"NO. Voy a llorar. Siempre lloro cuando me hacen reiki o cosas similares. ¡No quiero verme débil ni nada! No…"

"¿No confías en mí?"

Una larga pausa se les vino encima. Un minuto en que solo el viento pareció hacer ruido. Chantal se abrazó a sí misma y asintió con tristeza.

"Sí confío, pero me harás llorar."

"Si eso pasa, estarás segura conmigo. No te haré daño."

Shaka le ofreció la mano y al cabo de unos segundos, Chantal la aceptó, acercándose un poco más al dorado. También se sentó en la posición del loto, y sin quererlo, comenzó a temblar, pero no de frío. Shaka no hizo nada, sino que comenzó a meditar, esperando que la amazona lo imitase, o que al menos comenzara a calmar su respiración. Ambas cosas sucedieron al cabo de unos minutos, pero justo cuando la chica creía que no iba a pasar nada más que eso, la mano de Shaka le tomó la cara y rápidamente deslizó sus dedos por ella, describiendo el contorno de su nariz hasta llegar a la frente y allí hasta posarse sobre el chakra agña–akhia. Entonces sintió el cosmo del dorado y como esa energía parecía bañarla entera y recorrerle toda la espalda. Todo lo que estaba fuera de armonía comenzó a corregirse…

Su respiración se tornó agitada. Chantal entonces tuvo un ataque de pánico, pero Shaka no la dejó sola, e incluso intentó consolarla, que esto era pasajero. Por instinto lo sujetó por la camisa, como en busca de protección y tembló de miedo, con algo de violencia hasta que por fin colapsó, exhausta e inconsciente, en los brazos del dorado. Por la posición que tenía, lo lógico era que cayese a tierra, pero el dorado la atajó y la atrajo hacia sí. Shaka le dio algo de armonía a la amazona, pero no pudo sanarla del todo debido a ese imprevisto, por instantes no supo que hacer. Dejó a la amazona en el suelo con mucha delicadeza…

… allí, en la hierba… como si fuera de porcelana…

… se veía fuerte, pero desvalida… se veía… preciosa… y con frío.

Le acarició la mejilla, por encima de la máscara. Algo dentro de su pecho ronroneó contento…

… ¿Y si…? Hmm… ¿Acaso su cabello sería tan suave como se imaginaba…?

"Afrodita bendijo esa trenza, ¿sabes? ¡Le encanta!" Comentó Anteros a la pasada.

"Deberías verla con el cabello suelto." Añadió Buda. "Se ve muy bonita. ¡De todo tu gusto!"

Casi como en un trance, Shaka volvió a tomar a Chantal en brazos, observándola con intensidad, tentado de pasar sus dedos por el azulino cabello, pero resistiéndose. ¿Cómo se vería sin la máscara? Notaba que había llorado… ¿tendría los ojos hinchados?… ¿por qué se habría deprimido tanto?

"¿Por qué dices que te gusta Ana María, cuando en verdad a quien quieres en serio la tienes en tus brazos?" Le preguntó Anteros.

Shaka suspiró. Tenía que reconocer que Chantal se veía incluso angelical. No, ya no era una simple niña. Había crecido, era… preciosa… era… De pronto no sabía qué hacer y… ¿Por qué la tenía en sus brazos? No era apropiado: ella estaba inconsciente. ¡Era invasión de espacio personal! Se sonrojó.

"¡VUELVE ACÁ, PIRÓMANO DE &%$#%&%$!" La voz de Shura retumbó por el bosque y rompió toda paz posible.

"¡Juro Que No Era Mi Intención!" Thanos, el aprendiz de Máscara, no era muy locuaz para sus cosas, pero cuando decía que algo no había sido su intención, generalmente era cierto.

El aprendiz de cáncer corría a todo lo que le daban las piernas del homicida Shura, pues debido a un accidente en vez de quemar la basura de la décima casa, terminó quemando las cortinas del guardián de Capricornio y helo allí, huyendo por su vida. Máscara reía a carcajadas no lejos.

Shaka miró en dirección de los chillidos y levantó ambas cejas. Tomó la mochila de la amazona con la mano libre y tras asegurarla mejor, se levantó cargándola en brazos, antes de dar un salto que los pusiera a cubierto. ¡No se iba a dejar ver en esa situación con Chantal! Menos en esas condiciones, pero tampoco podía dejarla allí sola. Al menos logró salvar la situación, pero aún quedaba un resto…

Miró a Chantal en sus brazos: estaba totalmente noqueada.

… ¿cómo iba a explicar esto?

Continuará…

Por

Misao–CG


Próximo Capítulo:

"Porque el señor Shion no salía con chicas, sino que hacía luto por el amor de su vida." Le recordó Matilda con corazones en los ojos. Al ver que Mu la miraba curioso, no sabía cómo se había enterado de eso, Matilda rió nerviosa. "Nicola, del departamento de abogados, me contó todo el chisme con lujo de detalles cuando avisaron que se habían casado. ¡Fue la comidilla de la semana!" Confesó con simpatía. Entonces Matilda cayó en cuenta de algo. "¿Consideras a este humilde paseo una cita?" Preguntó picarona. Mu se sonrojó de nuevo y se pasó la mano por la nuca.


PS: Por alguna razón me cuesta horrores hacer capítulos más cortos y mi fobia a capítulos largos no me ayuda nada ú_u. También pido disculpas a quienes estén versados en Reiki y en un conocimiento más acabado del tema de los chakras: si al respecto hay algo en lo que me puedan ayudar, feliz acepto todo tipo de ayuda por interno. Faltas de ortografía, de gramática, tipeo y redacción (excepto en el caso de los diálogos de Niké) no son intencionales y si descubren alguna, por favor, sean buena leche y avísenme para poder corregirla, lo mismo si tienen quejas o críticas respecto de la historia, para poder ver cómo lo soluciono (en tanto sean educadas y civilizadas) ¡GRACIAS POR HABER LEÍDO EL CAPÍTULO!


Brújula Cultural.

Como siempre, la información fue extraída básicamente de Wikipedia y además de una rápida revisión de otras fuentes de internet, como MedlinePlus. ._. Esta brújula viene extensa.

Larki: Es como Shaka llama a Chantal. Significa "niña" en hindi. Tengo entendido, y esto tras una extraña búsqueda en google, que la palabra exacta para niña es "ladki", PERO "larki" se usa en términos más afectivos. Si alguien puede confirmarlo o desmentirlo lo agradecería un montón.

Terrores Nocturnos: Trastorno del sueño, también conocido como pavor nocturno. Es más frecuente en niños pequeños, aunque adolescentes y adultos también los pueden sufrir. Se manifiesta durante las primeras horas de sueño, en la tercera y cuarta fase del sueño NREM. El afectado grita de forma súbita, como presa del pánico, presentando un despertar de tipo vegetativo con sudoración, taquicardia e hiperventilación. Son muy difíciles de despertar y por lo tanto de calmar: por lo general vuelven a dormirse enseguida, como si nada hubiera pasado y rara vez recuerdan el episodio al despertarse por la mañana. El tratamiento suele estar basado en medidas para tranquilizar al afectado por parte de los padres o compañeros de habitación. El Sonambulismo y el Terror Nocturno son alteraciones del despertar y éste último NO DEBE CONFUNDIRSE con las Pesadillas, que se producen durante el sueño REM y produce un despertar total y el afectado recuerda muy bien el episodio que lo despertó.

Chakras: Aquí me complico un poco las cosas, esto es más complicado de lo que aparenta. Según el hinduismo, los chakras son centros de energía inmensurable (no medible de ninguna manera) situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas los chakras son seis, pero según la teosofía y el gnosticismo son siete. Nombrando solo los de tradición hinduista, los distinguimos en:

Mula-adhará ('sostén de la raíz'), la zona entre el ano y los genitales, justo donde se apoya el cuerpo al sentarse con las piernas cruzadas.

Sua adhisthana ('su-propio lugar-de-estar'), la región umbilical, junto al ombligo.

Maní-pura ('joya-ciudad'), la punta del estómago o epigastrio, junto al bazo.

An-ajata ('no-herido' o 'no-golpeado'), En el centro del pecho, junto al esternón.

Vi-shudha ('muy puro'), En la laringe, a la altura de la nariz.

Agña-akhia ('conocer por el entendimiento'), ubicado en la parte más alta del cráneo, también llamada coronilla (o donde los bebés tienen blandito los primeros días); en esos huecos se supone que existen varias facultades y divinidades.

ATENCIÓN: LOS SIGUIENTES FÁRMACOS NECESITAN DE RECETA Y ORIENTACIÓN MÉDICA ESPECIALIZADA. NO SOY MÉDICO, SOLO SEÑALO PARA QUÉ SIRVEN. SI USTED CREE QUE LOS NECESITA, RECOMIENDO ENCARECIDAMENTE QUE CONSULTE UN PSIQUIATRA.

NO DIRÉ QUÉ NOMBRES COMERCIALES TIENEN, CONSTE.

Sertralina: es un antidepresivo perteneciente al grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Es prescrita principalmente para la depresión en pacientes adultos ambulatorios como también para el trastorno obsesivo–compulsivo, trastorno de pánico, y fobia social en ambos adultos como niños. Las diferencias con otros antidepresivos más nuevos son sutiles y en su mayoría se limitan a los efectos secundarios. La evidencia sugiere que la sertralina podría funcionar mejor que la fluoxetina en algunos subtipos de depresión. El tratamiento del trastorno de pánico con sertralina resulta en una disminución en el número de ataques de pánico y una mejor calidad de vida. De acuerdo a MedlinePlus, actúa aumentando las concentraciones de serotonina, una sustancia natural del cerebro que ayuda a mantener el equilibrio mental.

Clonazepam: Es un fármaco perteneciente al grupo de las benzodiazepinas que actúa sobre el sistema nervioso central, con propiedades ansiolíticas, anticonvulsionantes, miorrelajantes, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del estado de ánimo. También tiene un efecto estabilizador del estado de ánimo. Como suele ser adictivo y producir alta tolerancia, al igual que el resto de las benzodiazepinas, generalmente se administra por períodos breves o en casos de urgencia en pacientes que padecen trastorno bipolar. De acuerdo a MedlinePlus, el clonazepam se usa solo o en combinación con otros medicamentos, para controlar determinados tipos de convulsiones. También se usa para aliviar ataques de pánico. Actúa disminuyendo la actividad eléctrica anormal del cerebro.


SOUNDTRACK SUGERIDO: Claro de Luna, Ludwig von Beethoven.


Mini-Omake:
Lo que trajo la tarde.

Alsacia abrazaba a Camus por la cintura y ambos se escuchaban la respiración del otro. Estaban tirados en el sofá sin hablarse más que con miradas enamoradas. El día había estado lleno de emociones y por fin podían decir que comenzaban a tranquilizarse. Últimamente habían tenido varios problemas de convivencia, pero finalmente comenzaban a superarles y dejarles atrás. Se les veía en paz, tranquilos, con sus corazones latiendo a un mismo tiempo. Alsacia sujetaba algo entre las manos que no soltaba, y a juzgar por cómo Camus le protegía esa misma mano con la suya, por lo visto era importante. El dorado le besó la frente, y la chica le devolvió una sonrisa.

"¿Y si lo vemos al mismo tiempo?"

"… ya lo vimos, Camus. No quiero mirar de nuevo. Me da miedo."

"¿Miedo por qué, cherie?"

"Me da miedo que el resultado haya cambiado, Camus." Reconoció Alsacia, mirándole a los ojos. Volvieron a besarle la frente.

"Yo también. Pero… quiero verlo de nuevo." Murmuró Camus con ternura, y con las mismas aprensiones que tenía Alsacia en el pecho.

Ambos aguantaron la respiración y se miraron a los ojos un buen rato. Seguros, asintieron al mismo tiempo.

"Ahora o nun…"

¡TOC, TOC, TOC!

"¡Camus de Acuario!"

Era Shaka. Camus puso los ojos largos al cielo y bufó, antes de desenredarse de su esposa y levantarse. Alsacia comenzó a reírse de los nervios, pero no dejó que su marido se fuera sin un beso. Arrastrando los pies, Camus se acercó a la puerta y la abrió de golpe.

"¿Qué necesi…? ¡OPA!"

Sin mayor preámbulo, quizás temiendo que lo congelaran, Shaka puso a Chantal en brazos de Camus y con otro rápido movimiento, metió la mochila dentro de la casa. La amazona seguía noqueada, pero se la notaba más tranquila.

"Me la encontré en el bosque. Te la traje. Conste." Dijo a la rápida antes de darles la espalda y hacer una retirada estratégica lo más rápido posible.

Camus parpadeó perplejo, y no fue sino hasta que Alsacia se le abalanzó encima que reaccionó.

"¿Qué le pasó a Chantal? ¡Mírala, pobrecita! ¡Quizás cuánto rato estuvo al frío!"

"¡Shaka! ¿Qué le hiciste a mi hermana?" Gritó Camus a la oscuridad, en la dirección por la que el aludido había huido. "¡Shaka!"

Sin embargo el aludido simplemente se alejó lo más rápido que pudo.

Ya lidiaría con Camus al otro día, de momento…

… de momento necesitaba una ducha.

De las frías.

Fin del Mini-Omake.

Por

Misao-CG