2. Lluvia.

- Me gusta cuando llueve.

James se agazapó un poco más intentando protegerse del diluvio que desde hacía más de media hora caía sobre Hogwarts y lo que supuso el resto de Escocia. Tenía los cristales de las gafas completamente empapados y veía a duras penas.

No le gustaba mojarse y por eso odiaba la lluvia.

- ¿Vamos a quedarnos mucho tiempo aquí fuera? –preguntó con impaciencia.

- Puedes irte si quieres, James –contestó Remus.

Pensó en que por mucho que entrase al calor del castillo, ya nada le libraría de una buena gripe. Se perdería unas cuantas clases y con un poco de suerte convencería a Lily para que jugase con él a los médicos. Sonrió ante su idea. La última vez que jugó tenía ocho años y no se divirtió en absoluto.

- Es una suerte que hoy no hay luna llena.

Miró sorprendido a su amigo. Era el primer día que se levantaba de la cama desde que volvieron hacía cuatro días completamente exhaustos. Había sido una de las peores noches que era capaz de recordar.

- Aunque también me gusta cuando llueve en luna llena.

- ¿Por qué? –preguntó James con curiosidad.

- Porque no puedo verla. Y me siento diferente. ¿A ti no te pasa?

- ¿Cuándo me transformo? –lo pensó unos segundos.- Creo que no noto nada fuera de lo normal. Siempre es igual. Unas veces mejor que otras pero nada importante.

Remus sonrió levemente.

- ¿Tú como te sientes?

- Libre.

James suspiró y se frotó las manos entumecidas.

- La lluvia no está tan mal, pero has salido de la cama para volver mañana. Lo sabes¿no?

Fin.