Ciao~ =w=
Aqui viene el nuevo capítulo de Tears of Love 💔 y ahora descubrirán quien es la peronista que golpeó la puerta de la casa de Iggy ^w^ y que es lo que pasara XD
Agradezco mucho los reviews que mandaron el anterior capitulo :3 Y quería decir que este a este fic no lo puse como FrUk porque aunque haya momentos en los que parezca que lo es, Arthie esta enamorado de Al y por eso en "my life in the new school" lo puse como FrUkUs OwO... pero si habrán pocos momentos un poco FrUk...creo que Fran se lo merece por ser tan bueno. XDD 📚Disclaimer: Hetalia no me pertenece, tampoco el dorama de Boys Before Flowers.
Advertencias: Ninguna *w*
Espero que les guste este capítulo del FanFic 😃 y que dejen mas kawaiisosos reviws OwO
A leer~
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Entro a su casa rápidamente, afuera habia comenzado a hacer mucho frio y ni los tantos abrigos que llevaba encima lo calentaban. Sin embargo su casa era cálida. Se quitó los abrigos que llevaba puesto y se quedó solo con un saco, con el cual se notaba perfectamente su vientre, ya estaba grande- acaricio su pancita sintiendo los movimientos de su bebe. Cogió una cobija y la puso sobre sus hombros mientras iba a la sala de su casa, la cual extrañamente estaba en silencio.
-Ya regrese- dijo mientras entraba a la sala, viendo sorprendido como sus padres estaban en silencio, al igual que Peter, parecían tristes.- ¿Q-Que paso aquí?- pregunto preocupado.
-¿Es verdad que el joven Alfred está comprometido?- pregunto su padre seriamente.
-¿Cómo se enteraron?- dijo sorprendido, Peter le señalo la página en la computadora en la cual estaba una foto de Alfred y otra de su prometida, pero la cara de la chica no se veía.
-Es verdad ¿sí o no?- dijo su madre seriamente.
-Sí, es verdad- dijo en un suspiro, escucho como si mama sollozaba tristemente y su padre y su hermano veían decepcionados la página en internet
-¿Y ahora que vamos a hacer?- dijo su madre sollozando.
-¿A qué te refieres con que vamos a hacer?-pregunto enojado- Como si yo tuviera algo que ver ahora con el- dijo desviando la mirada y frunciendo el ceño
-¿Por qué no te interesa? Hace 5 meses estabas con ese chico y estabas programado para ser el esposo de Alfred, ¿y ya no te importa? ¿Qué pasara con él bebe? No vas a poder ocultarle por siempre quien es su padre y ¿qué vas a hacer cuando lo sepa? ¿Le vas a decir que no te importo que su padre se case con otra?- dijo su madre enojada, y gritándole, como nunca antes lo habia hecho- Espera un segundo, estamos en la ruina- dijo dando un suspiro y bajando su tono de voz- ¿y que se supone que vas a hacer? ¿Crees que podemos o puedes mantener a tu bebe si estamos en la ruina? Ya casi no tenemos no para la comida- dijo enfadada y refunfuñando. Arthur sintió unas enormes ganas de llorar, era la primera vez que su madre le hablaba de esa forma, y las hormonas del embarazo lo hacían todo peor.
De repente, sonó el timbre de la casa.
Peter se levantó y seguido de sus padres fueron a ver quién era la persona que habia llegado, mientras el inglés fue casi corriendo al baño, y ya allí se sentó en el piso y se puso a llorar en silencio, desahogando todo su dolor.
-¿Qué hare contigo?- pregunto al ser en su vientre, el cual se movía y pateaba cada vez más.- Eres el causante de casi todos mis problemas…- le susurro a su bebe mientras soltaba un suspiro, habia dejado de llorar. Se levantó del piso y se lavó la cara para que no se dieran cuenta de que habia estado llorando. Puso nuevamente la cobija sobre sus hombros y cubrió su vientre antes de salir del baño. Fue a la sala para ver quien habia llegado, encontrándose allí con una sorpresa que en ese momento no le parecía nada buena
-¡Arthie!- dijo Amelia desde el sillón en el cual estaba sentada, en la mesa de centro estaban una variedad de cajas con chocolate y caramelos.
-Amy… ¿Qué haces aquí?- pregunto acercándose y sentándose en uno de los sillones que estaban frente a la computadora, y cerro al página de internet y apago la computadora para que sus padres no la vean, o se darían cuenta de quien en verdad era Amelia
-Pues vine a visitarte, quería saber cómo era tu familia- dijo sonriente- son todos muy lindos y amables-
-Tu amiga es muy linda Arthur- dijo su padre sonriendo amablemente
-Sí, es una chica muy educada y amable- le siguió su madre encantada con Amelia.
-Jajaja, gracias- la canadiense sonrió felizmente.- Entonces… ¿Puedo quedarme a dormir hoy?- pregunto poniendo ojos de cachorrito.
-¿Qué?- dijeron todos al unísono.
-Está bien- dijo su madre sonriendo- en seguida alistaremos la habitación para que duerman
-¿No sienten que esto es un deja vu?- susurro Peter viendo desde lejos a la chica.
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-Parece como una pijamada…Siempre quise hacer algo como esto. Esta habitación es muy acogedora- dijo la canadiense mientras recorría su habitación.
-¿En verdad?- pregunto soltando una pequeña risa, por mucho que quisiera, no podía odiar a Amelia, no era una mala persona después de todo. Amelia se acercó a él pudiendo notar su vientre, y lo miro asombrada.
-Wow… ¿estas embarazado?- pregunto fascinada, un brillo asomo en sus ojos, como si fuese una niña pequeña descubriendo algo asombroso.
-S-si…tengo 7 meses- dijo acariciando un poco su vientre, su bebe se movió.
-Genial… ¿Puedo tocarlo?-pregunto son una sonrisa inocente, Arthur asintió y la chica poso una mano sobre su vientre, sintiendo las pataditas de su bebe y luego sonrió emocionada.- ¡Es hermoso! Se puede sentir como se mueve.
-Si…a pesar de ser muy pequeño, entiende todo lo que pasa a su alrededor…- dijo en un susurro sintiendo los movimientos de su bebe como si este le tratara de decir algo.
-¿Quién es el padre? ¿Qué tipo de persona es?- pregunto sonriente, más al oír eso, la sonrisa del inglés se esfumo. Arthur camino hasta el colchón que sus padres habían puesto a lado de su cama y se acostó allí, mientras que Amelia se acostaba en su cama.-y bien ¿Qué tipo de persona es el papa del bebe?- pregunto mirándolo emocionada
-Pues…era una persona muy aburrida- dijo mientras miraba al techo- de esas personas que cuando las miras, te aburren al instante…sin embargo era una persona romántica y amable de vez en cuando…- susurro recordado al estadounidense
-Eh…debió haber sido una persona romántica y linda para que te guste- dijo riéndose un poco
En realidad…era un completo idiota…- susurro nostálgicamente mientras cogía el collar que el americano le habia regalado como si fuese un tesoro.
Jajaja, Alfred es como el vino- dijo mientras reía
-¿Cómo el vino?- pregunto sin entender a que se refería la chica
-Sí, el vino es rojo y tiene un gran aroma, y cuando lo bebes, todo tu cuerpo da vueltas y tu corazón late rápidamente, es un sentimiento excitante y hermoso- dijo mirando al techo perdidamente, y después se incorporó de golpe, sentándose en la cama ante la mirada del británico.- ¡Espera! No puede ser que el… ¿tiene alguien que le guste? Pero bueno, no importa, Solo debo hacer que yo le guste, enamorarlo y eliminar a esa persona del corazón de MI Alfred- dijo sonriente, Arthur la miro de reojo algo serio y después decidió simplemente dormirse para no pensar más en eso.
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A la mañana siguiente.
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Arthur caminaba por los patios del colegio sin interés alguno, era hora de recreo y no tenía absolutamente nada de hambre, pues habia desayunado bastante. Paso recorriendo distraídamente toda la institución, hasta que sintió que alguien lo estaba siguiendo. Sabia de quien se trataba.
-¿Qué quieres?- dijo molesto parando de golpe y volteándose a ver enojado- ¿tienes algo que decir?- mascullo apretando los puños
-¿Qué haces aquí aun en el colegio? Deberías ir a descansar en casa- dijo Alfred mirándolo de reojo.- podría ser malo para él bebe…- dijo casi en un susurro, viéndolo con algo de nostalgia, sin embargo Arthur se enojó aún más.- Arthie…todo lo que dije en Quebec fue por la bruja…yo en verdad…-
-Cállate, no quiero escuchar tus excusas ahora solo por él bebe… además, ¿ahora te preocupa? ¿¡No fuiste tu quien sugirió el aborto!? Yo veré como cuido de MI bebe, tú no te metas, porque bien recuerdo que dijiste que no te importaba - grito enfurecido. Alfred apretó los puños y desvió la mirada sintiendo un nudo en la garganta ante la mirada de Arthur, esa mirada detonaba odio y rencor.- Sabes que, de seguro cuando te cases vas a tener otros hijos con Amelia así que, ¿de qué te importa Mi hijo? Ya no quiero escuchar más tus escusas solo porque quieres quedar siempre como un héroe, eras tan infantil y…- iba a continuar gritando y desahogando todo lo que quería reclamarle a Alfred, pero se detuvo. Sintió los labios del mayor sobre los suyos, juntándose en un delicado beso. Quería alejarlo, pero el ser en su interior parecía controlarlo. Comenzó a llorar. Ahora no quería separarse, no quería que Alfred lo dejara nuevamente, sentía toda la nostalgia y los momentos que pasaron juntos pasar por su mente, lamentablemente tuvieron que separarse por falta de oxígeno. Ambos estaban sonrojados y un silencio tenso los invadió. Arthur desvió la mirada y seco sus lágrimas rápidamente.
-Acerca del compromiso…eso no tiene nada que ver conmigo, solo es uno de los planes de la bruja- bajo la cabeza triste mirando apretando los puños al ver las lágrimas del británico
-Pues tampoco tiene nada que ver conmigo- dijo mirándolo de reojo y después lo miro frunciendo el ceño- Alfred… estas siendo muy amigable, explicándole cosas como estas a la "mancha que quieres borrar"- Alfred se quedó en silencio, y se sentía un ambiente tenso entre los dos. Arthur desvió nuevamente la mirada y vio que Amelia estaba cerca de allí, y se acercaba a ellos.- Tu prometida viene hacia acá- dijo apretando los puños, siendo visto por el americano
-¿Po-porque este mono está aquí nuevamente?- dijo enojado viendo como Amelia se acercaba, Alfred regreso a ver a Arthur, el cual estaba a unos pasos más adelante y se dirigía hacia el galo. Alfred lo siguió ignorando completamente que Amelia estuviese yendo hacia él.
-Francis… ¿Puedes llevarme a casa? No me siento muy bien- pregunto algo cansado, y agradecido de que el francés estuviese en su moto. Francis sin decir nada asintió ligeramente y le entrego uno de los cascos al británico.
-¡Que inusual verlos juntos de esa manera! Arthie y Al parecen ser buenos amigos- dijo la canadiense sonriendo y parándose a lado del americano, logrando ver al chico tras Arthur, sus ojos brillaron intensamente- Oh~ ¿Quién es él?- pregunto sonriendo coquetamente mirando al francés.
-Ah…él es Francis Bonnefoy- dijo Arthur señalando al galo, el cual no hizo nada, estaba analizando a la chica. Alfred solto un suspiro frustrado de que Arthur no lo tomara en cuenta, estaba a su lado y el británico no parecía ni notarlo.
-Oye cejas, no presentes a mis amigos- gruño molesto mientras hacía a Arthur a un lado, recibiendo una mirada asesina de parte del menor.- Oye mono, este es mi amigo Francis, es de Francia- dijo señalando al francés, que parecía algo acosado.- Es muy guapo ¿verdad? Por lo menos tienes buenos gustos- miro de reojo como Amelia miraba al galo sonriente y una sonrisa ladina se formó en el rostro del americano.
-¡Ah! ¡Ahora lo entiendo!- dijo Amelia sonriendo para después mirar a Arthur- es el ¿verdad Arthie?- pregunto sonriendo, el británico no sabía ni de a que se refería- Ayer cuando dormimos juntos me dijiste que clase de persona era ¿el es el chico que te gusta? ¿Francis es el papa del bebe?-pregunto emocionada, sus ojos tenían un brillo de felicidad, sin embargo nadie dijo nada y un ambiente tenso los invadió.
-¿Durmieron juntos?- dijo Alfred con un aura obscura rodeándolo y apretando los puños.
-Eh… Amelia, no es así…él y yo no…- trato de explicar el británico, sin embargo fue interrumpido
-¡Tengamos una cita doble algún día!- dijo emocionada
-No podemos- mascullo el estadounidense.
-¡NO!- casi grito al instante de oír esas palabras, recordando la mala experiencia que habia pasado al ir a una doble cita con Alfred.
-¿Eh? ¿Por qué no?- pregunto algo triste haciendo un pequeño puchero.
-Pues…tengo que ir a un lugar urgentemente, me acorde que tengo una cita con el doctor para hacerme una ecografía y además tengo muchos deberes. Amy, vayan y diviértanse- dijo tratando de esbozar una pequeña sonrisa, para no preocupar a la canadiense, vio como Alfred apretaba los puños y se mordía el labio inferior ante sus palabras.- vamos
-Francis- dijo subiéndose a la moto junto al mayor, y ambos se fueron de allí dejando solos a Alfred y Amelia.
-¿Qué deberíamos hacer ahora, amor?- dijo agarrando la mano del americano, pero este la solto bruscamente.
-¿¡Hacer que!? No molestes, mono- dijo enojado y yéndose de allí, Amelia solto un pequeño suspiro y después decidió seguir a Alfred sin importar lo que este diga
-¡Espérame!- grito mientras corría hacia él y se agarraba nuevamente de su brazo, de forma melosa.
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-Francis se estaciono en frente de una pequeña clínica la ciudad viendo en silencio como el británico bajaba de la moto y se quitaba el casco.
-Toma…gracias Fran- dijo sonriendo ligeramente y entregándole el casco.
-Así que si ibas al doctor…- susurro sonriendo un poco- ¿estás trabajando de medio tiempo aquí también?- pregunto preocupado de todos los trabajos que el británico tenia.
-No es un trabajo, solo es voluntario… limpio y ayudo aquí…no sé porque pero al estar aquí me siento relajado y me olvido de casi todo lo que pasa a mi alrededor- dijo sonriendo y soltando una pequeña risa.- bueno…creo que ya debería entrar- dijo mientras se dirigía a la puerta.
-Arthur- llamo el francés, el menor volteo a verlo y pudo notar una pequeña sonrisa en su rostro- yo también puedo limpiar muy bien-
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-Buenas noches- dijo el británico entrando a la clínica, encontrándose allí con los clientes que habitualmente iban, todos lo saludaron felices de verlos allí.
-¿Cómo te ha ido jovencito?- pregunto una de las viejitas sonriéndole
-Bien, solo un poco cansado por el colegio
-¿Aun vas al colegio? Ya no deberías ir… debes cuidarte más- dijo una señora de unos 30 años que casi siempre pasaba por la clínica.
-Si… en unas semanas me retirare del colegio…- dijo algo nostálgico. Miro de reojo a Francis, el cual estaba mirando todo a su alrededor.
-Vuelva pronto, su salud está mejorando- escucho que decía el doctor riéndose un poco y luego salía del consultorio para ir a saludar a Arthur, sin embargo se detuvo al ver quién era el que estaba acompañando al ingles
-Francis…- susurro viéndolo anonado
-Abuelo…
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-¿Qué dices? ¿Ese viejo es el abuelo del francés pervertido?
-Si…- susurro bajando un poco la cabeza, acordándose algo triste lo que habia sucedido el día anterior. Apenas ambos se vieron un silencio tenso se formó entre ellos, pero decidieron saludarse, tan solo como si fuesen desconocidos.
-Si Francis es nieto del ex presidente de Francia, entonces… ¡ese viejo fue el presidente de Francia!- casi grito sorprendido- pero si Francis tenía a su abuelo ¿Por qué vivió solo toda su infancia?- pregunto aun sin entender
-Ellos…no se podían ver.- interrumpió Sadiq en la escena
-¿Qué se supone que significa esto? ¿Cuál es tu relación con el viejo?- pregunto el italiano enfadado.
-Arthur… debes ayudar a esos dos- dijo ignorando las preguntas del italiano, el inglés alzo a verlo sin entender.
-¡Hola!- dijo Amelia entrando al restaurante sonriente, tras de ella venían Antonio y Gilbert, los cuales parecían más muertos que vivos, parecían zombis.
-Lovi, dame agua por favor- rogo Antonio mientras caía rendido en una de las sillas del restaurante junto a Gilbert
-A mí también- suplico el albino. Amelia solto una pequeña risa al verlos así
-¿Qué ha pasado con ustedes?- pregunto Lovino viéndolos sin entender, ambos chicos miraron de reojo a Amelia.
Flashback.
Después de terminar clases, la canadiense estaba saliendo de la universidad para ir caminando a su hotel, sin embargo una limosina se paró frente suyo. Un chico de cabellos cafés, ojos verde oliva y piel ligeramente tostada bajo del auto y la miro sonriente.
-Señorita Amelia, es un placer conocerla- dijo sonriendo coquetamente
-Igualmente… ¿Quién eres?- pregunto sin entender a qué venia todo eso.- Soy Antonio Fernández Carriedo- dijo sonriendo.- ven conmigo, te mostrare algo espectacular.- dijo entrando al auto junto con la canadiense. A los poco minutos de viajes estaban ya en el centro de arte más famoso de todo Washington D.C, el centro de su familia.
Ambos recorrían viendo las piezas de arte y jarrones y cosas de cerámica echas por las manos del español
-Este es hermoso- dijo Amelia viendo un vasija de color beige que tenía un tono rustico y encantador.
-¿Te gusta?- pregunto sonriendo al ver a la chica- pues te lo regalo, considéralo un presente de mi corazón- susurro acercándose a la oreja de la chica y susurrando sutilmente esas palabras
-¡Si! Ahora tengo un nuevo plato para mi pequeño león- dijo sonriendo mientras se iba de allí con la vasija de cerámica, parecía que las sutiles palabras del español no habían servido en ella.
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Amelia estaba caminando de vuelta a su hotel cuando sintió que alguien lo seguía, sin embargo no paro de caminar. Pero al instante, 4 hombres gigantescos la estaban rodeando, y justo no estaba con sus guardaespaldas cerca. Se mordió el labio inferior sin saber qué hacer.
-Oiga señorita, tiene un lindo cuerpo, ¿Por qué no viene a pasar una noche con nosotros?- pregunto uno de los hombres acercándosele peligrosamente, intentando tocar su rostro, mas Amelia lo aparto de un golpe, haciéndolo enojar
-Chicos, captúrenla- dijo el jefe de la pandilla sonriendo ladinamente.
-Sera mejor que la suelten- se escuchó una voz a sus espaldas y vieron como un chico de cabello platinado, tez pálida y ojos rojos se acercaba de forma heroica a la escena.
-¿Quién eres tú?- dijo el jefe de la pandilla sonriendo arrogantemente- lárgate de aquí, niño
-No deberías molestar a una linda señorita- dijo mientras se ponía unos guantes de cuero.
-Nosotros llegamos primero, lárgate- dijo uno de los hombres
-Esto se ha puesto feo ¿no?- dijo el albino acercándose a Amelia, le guiño el ojo y sonrió ampliamente.- acabare con ellos en un instante- dijo dejando a la chica a un lado, y en menos de un minuto ya estaban los 4 hombres en el piso rendidos. Cuando Gilbert volteo a ver a la chica, alguien cogió su brazo y lo puso tras su espalda inmovilizándolo.
-¿Se encuentra bien, señorita?- dijo una voz femenina, la guardia de Amelia habia llegado.
-Sí, gracias por ayudar, chico- dijo sonriéndole a Gilbert.
Fin del Flashback
-Así que eso paso…- dijo Lovino mientras ponía una bolsa de hielo sobre la cabeza del español. Se encontraban en la casa del alemán, después de haber salido del restaurante. Y ahora el austriaco estaba viendo a Gilbert enojado.
-Eso te pasa por andar coqueteando con otras personas- dijo molesto Roderich mientras acariciaba el cabello del albino.
-Rode…era necesario para alejar a esa mujer de Alfred… pero créeme, ella es un demonio- dijo exaltado mientras recordaba los que les habia pasado después, era aún peor.
-Luego nos encontró a los dos y nos llevó a un bar de karaoke- suspiro el español poniendo los ojos en blanco
-¡Mis awesomes orejas casi se rompen allí! ¡Esa chica cantaba horrible!- dramatizo Roderich mientras se abrazaba fuertemente del austriaco.
-Pero eso no fue lo peor…- susurro poniendo cara de terror al recordarlo
-Sí, luego de esa tortura nos llevó a un parque de diversiones- sonrió un poco el Albino, pero su sonrisa se desvaneció al recordar que era lo que habían hecho en el parque de divisiones
-Y nos subimos como 4 veces en una montaña rusa que parecía del porte de un rascacielos de 40 pisos…- recordó Antonio provocando que le invada un fuerte dolor de barriga
-Y para colmar eso…- dijo mientras se recostaba un poco en el sillón por lo cansado que estaba
-Luego nos llevó comer comida mexicana, nos hizo comer hasta decir basta-
-Nos dio un vaso lleno de licor y ella se lo tomo de golpe y no le paso nada, así que la imitamos, lo cual fue un grave error-
-Y después notamos que era tequila puro-
-Ambos terminamos devolviendo toda la cena-
-He salido con muchas personas en mi vida, pero es la primera vez que conozco a alguien como ella- dijo Antonio recostándose en las piernas de Lovino, el cual no le dijo nada ni lo quito de allí.
-Ya decía yo que llegaría el día en el que sufriéramos por una chica-
-Sí, pero sufrir en el sentido literal-
-¿¡Y que se supone que van a hacer ahora!? Esa chica también es algo como una amiga para Arthur y para mí…- susurro algo frustrado.
-Creo que no tenemos más opción…utilizaremos al último recurso que tenemos- dijo en un suspiro el albino y después sonrió un poco
-¿Qué último recurso?- pregunto Lovino mirándolo sin entender.
-Renunciaremos a la chica mono y nos preocuparemos en hacer que esos dos idiotas tercos regresen- dijo Gilbert algo serio.
-¿Esos dos idiotas?- pregunto sin entender a quien se referían
-En conclusión, Lovi, necesitamos tu ayuda- dijo Gilbert cogiendo su mano y mirándolo a los ojos, ante la mirada extrañada de Antonio.
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Arthur estaba en su habitación viendo los resultados de la ecografía que le habían sacado, después de todo se habia hecho una. Luego de que Francis se fuera corriendo de allí, aunque hubiese querido tener a alguien a su lado en esos momentos.
-Así que…vas a ser un niño ¿no?- hablo con su hijo el cual se movió al escucharlo. Los resultados de la ecografía habían resultado un poco bien, lo malo era que el doctor le dijo que si no se cuidaba bien, tendría un peligro de aborto a cualquier momento, él bebe parecía estar muy débil, a pesar de que ya tenía 7 meses, pero su embarazo se habia desarrollado más rápido que el de los demás hombres, según le habia dicho Stephan. El doctor le habia mandado algunas vitaminas para mejorar su salud y la del bebe.
Su teléfono comenzó a sonar fuertemente indicando que tenía una llamada. Cogió el pequeño aparato y vio quien era.
-Hola Lovi…- dijo algo cansado, pero todo su cansancio se fue cuando escucho las palabras del italiano- ¿¡Que tú y Antonio tienen que!?- casi grito sorprendido y enojado
-Una cita- respondió el italiano a través del teléfono
-¡NO! No puedes Lovino…- dijo casi gritando
-¿Por qué? El bastardo español no parece mala persona- escucho que decía calmadamente
-Uh…pues no es mala persona… pero…como decírtelo…del BF4 es el que más…- Arthur detuvo sus palabras, no sabía cómo explicarle a Lovi de buena forma que Antonio era el que con más personas entraba y terminaba al instante del BF4.
-¿El que más que?- pregunto el italiano sin comprender a que se refería
-Ah…no es como decírtelo. Pero, Lovino, sería mejor si lo piensas más- recomendó preocupado por su amigo
-No lo sé, me vendrá a recoger mañana temprano. Así que iré a dormir, bueno, adiós Arthur- se despidió el mayor colgando rápidamente
-¡Lovino!- grito esperando que el italiano le responda, pero ya era muy tarde.- ¿Qué hare?- se preguntó preocupado.
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Gilbert se encontraba en la habitación de Alfred viendo television junto a Roderich, cuando vio que alguien cruzaba por la puerta, casi pateándola.
-Gilbert, ¿Dónde está Alfred?- pregunto, se veía preocupado, el albino señalo el baño de la habitación, y una sonrisa se formó en su rostro cuando Arthur se fue a esta para buscar a Alfred.
-Creo que debías haberle dicho en que situación está Alfred ahora- dijo Roderich un poco molesto con el albino
-Vamos Rode, sera divertido- dijo riéndose un poco. Arthur camino hacia el baño y abrió la puerta buscando a Alfred con la mirada, y definitivamente allí estaba, solo que semi-desnudo con solo una pequeña toalla amarrada a su cintura y otra en su cabello para secarlo. Alfred lo vio con los ojos abiertos como platos, al igual que el británico, el cual casi se desmaya al verlo así, pero en vez de eso grito. – Te dije que sería divertido- rio al ver que Arthur regresaba a la parte de la sala del cuarto con sus manos tapando sus ojos.
-¡Gilbert! ¿¡Por qué no me dijiste que estaba desnudo!?- dijo sonrojándose fuertemente.
-Me preguntaste donde estaba, no que estaba haciendo- rio el albino- además, ya lo has visto así antes ¿no?- rio intentando de no soltar una carcajada al ver que Arthur se sonrojaba más aún.
-¿Arthie?- pregunto Alfred saliendo con una bata, cubriendo su cuerpo completamente. Arthur al ver que el estadounidense se acercaba a el retrocedió algunos pasos
-Pues… Alfred, ayúdame… tengo un gran problema- dijo bajando un poco la cabeza- está fuera de mi control, no tengo ni dinero ni auto… no sé qué vaya a pasar…
-¿Problema? ¿¡Algo le pasa nuestro bebe!?-pregunto preocupado, mas parecía que el británico lo habia olvidado completamente sumiéndose en sus pensamientos
-¿y si terminan en un hotel?
-¿Hotel?
-Arthur… sé que estas en shock por lo de la mona loca pero ¿porque quieres ir a un hotel?- pregunto sonrojándose un poco, Arthur puso los ojos en blanco al ser malinterpretado
-¡Lovino va a tener una cita con Antonio!- casi grito enojado al ser mal interpretado, Alfred alzo una ceja y Gilbert intento reprimir su risa al igual que un poco Roderich.
-Ahora que lo pienso… Antonio menciono que un chico lo habia cautivado- dijo Gilbert fingiendo estar serio, Arthur lo miro- ¿Me pregunto cuanto durara Lovino? ¿Dos días? No, es posible que le lleve solo un día acabar con él, o simplemente lo quiere para tener sexo- dijo riéndose un poco sin poder evitarlo.
-¿¡Un día!?- grito exaltado.
-Arthur… ¿sabías que el apodo de Antonio es "muerte en 5 segundos"?- dijo parándose del asiento, dejando allí a Roderich, Alfred se sentó a lado del austriaco mientras veía la conversación entre Gilbert y Arthur.
-¿Mu-muerte en 5 segundos?- dijo sin comprender.
-¿Quieres ver cómo es?- pregunto sutilmente. Cogió al británico de la mano y lo arrastro cerca de la cama.- te lo mostrare- dijo sonriendo
-¿E-eh?- dijo exaltado, mas parecía que no Roderich ni Alfred hacían nada para detener a Gilbert
-1…- dijo agarrando su mano y jalándolo hacia su pecho- 2…- paso su brazo por su cadera, apegándolo mas a el- 3…- acaricio su rostro y paso su dedo acariciando su nariz, provocándole una corriente eléctrica- 4… lo recostó en la cama y se puso encima suyo, provocando un fuerte sonrojo en el británico- y 5…- dijo acercándose a sus labios, más el estadounidense fue más rápido y lo jalo quitándolo de encima del británico.
-Creo que esta vez te pasaste- refunfuño Roderich mirando algo enojado al albino
-No te enojes Rode, solo le estaba mostrando la forma de actuar de Toño- dijo sonriendo mientras se sentaba a lado del mayor y acariciaba su vientre, sintiendo allí a su hijo.- vamos, bebe, dile a tu mami que no se enoje- dijo riéndose un poco.
-¡No pueden…no pueden hacer eso!- grito desesperado.
-¿Antonio ha estado tomando drogas? Para salir con Lovino…- Arthur lo miro mal y le golpeo en el hombro
-Idiota- mascullo enojado
-Es que, honestamente hablando, Lovino no es el tipo de Antonio, ese chico nunca sale con nadie que no tenga buen cuerpo o que sea inocente y amable, más bien, alguien sumiso… para mi opinión, Lovino no es para nada sumiso y entregado- Arthur analizo bien las palabras del estadounidense comparándolas con las cualidades del italiano.- o talvez solo lo quiere para tener sexo y después lo dejara-
-No, en verdad, Antonio dijo que Lovino le parecía muy adorable
-¡Ves! ¿Ahora que vamos a hacer?- grito mirando a Alfred enojado
-¿Qué se supone que quieres que haga?
-Ven acá- dijo jalándolo a un rincón de la sala, fuera de la vista de los otros dos chicos- Debemos espiarlos, así sabremos que hacen- sugirió el británico sonriendo un poco, Alfred lo miro sin comprender
-¿Y cómo se supone que los vas a espiar?- pregunto alzando una ceja
-Debemos disfrazarnos para eso, idiota- suspiro pesadamente al ver que Alfred no sabía nada sobre espionaje
-Arthur… ¿Por qué me pides ayuda a mí?- pregunto desviando la mirada un poco triste.
-Porque no tenía a nadie más que me ayude con esto...- susurro sintiendo un poco de tensión entre ellos. Él bebe comenzó a moverse al sentir a su padre cerca, Arthur abrazo un poco su vientre al sentir una pequeña contracción.
-Él bebe… ¿como esta?- pregunto algo preocupado al ver a Arthur, puso una de sus manos sobre el vientre hinchado del menor y sintió claramente una patadita del bebe
-No toques…- dijo algo adolorido, mas Alfred estaba tan fascinado con eso que lo ignoro
-Se siente como se mueve.- sonrió emocionado
-Déjalo, eras tú el que dijo que no lo quería- se enojó alejándose del estadounidense un poco. Alfred se mordió el labio inferior sin saber que decir, parecía que esas palabras iban a tener peso en su vida para siempre.
-Yo…lo siento, lo dije porque mi madre…- trato de explicar, pero el británico lo interrumpió.
-Ya, no quiero escuchar más sobre el tema, vine a hablar de Lovino, no quiero que termine como yo por haber estado con alguien como tú- mascullo desviando un poco la mirada
-Gracias por el cumplido- dijo con los ojos en blanco
-Mañana en la mañana debemos ir a la casa de Lovino para vigilarlo desde allí- indico algo serio
-Te pasare recogiendo por tu casa- dijo el estadounidense sonriendo ligeramente
-No, no quiero que vayas, yo te esperare en el parque cerca de mi casa…- indico antes de irse de allí, dejando a Alfred solo con Gilbert y Roderich, quienes lo veían extraño.
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Arthur y Alfred estaban escondidos tras un auto viendo al auto del español parqueado allí en la vereda, vieron como a los pocos minutos asomaba Lovino y ambos subían al coche del mayor.
-Bueno Lovi… nuestra actuación comienza ahora- dijo sonriendo un poco, el italiano lo miro con mala cara mientras se ponía el cinturón.
-De no ser porque es por el bien de Arthur, nunca hubiese ni siquiera reconsiderado hacer esto.
-Jajaja que malo Lovi- rio un poco y luego se acercó al menor, muy cerca de su rostro. Lovino se sonrojo violentamente – relájate un poco tomatito- dijo sonriendo mientras le ponía el cinturón de seguridad al italiano
-Ca-casi lo besa… estuvo cerca… maldito español- mascullo Arthur mientras veía por sus binoculares- ¡Alfred, agáchate!- grito enojado al ver que el estadounidense no disimulaba para nada. El auto del español partió y Alfred vio algo divertido como Arthur se escondía tras un basurero y lo veía con una mirada asesina diciéndole que se escondiera el también. Alfred se acercó al británico y lo abrazo escondiéndose junto al mientras el coche de Antonio se iba
-Arthur…- susurro colocando sus manos en el vientre del británico y abrazándolo románticamente.
-Su-suéltame Alfred…- dijo levantándose bruscamente y provocando que el estadounidense se caiga de espaldas al piso.
-¡Eso dolió!- chillo el americano parándose adolorido mientras el inglés subía a su auto y lo miraba con los ojos en blanco
-Apúrate o los vamos a perder…- murmuro enojado
-Sí, si- Alfred subió al auto y arranco mientras seguía de lejos a Antonio y Lovino, dirigiéndose al centro de la ciudad. Vieron como es carro del español paraba en frente de un pequeño restaurante de pasta y ambos entraban allí a comer.
-Si entramos también nos descubrirán…- susurro analizando un poco la situación y luego miro fijamente a Alfred- Oye… vamos a la pastelería de al frente, tengo hambre- dijo algo cansado, el americano asintió y se parqueo en la calle de en frente y ambos entraron a la pastelería pidiendo 2 trozos de pastel de chocolate y Alfred pidió un café y Arthur agua, y se sentaron en una de las mesas a comer mientras de vez en cuando el británico veía por sus binoculares si ambos chicos salían.
-Arthur…yo te…- iba a decirle nuevamente que le seguía queriendo, mas vio que el británico se mareaba un poco y se iba corriendo al baño del local.- ¡Arthie!- grito preocupado yendo tras el mientras las demás personas del lugar los veían preocupados.
-Perdón…tuve unas nauseas horrendas…- murmuro al salir del baño, sosteniendo su vientre con dolor. Alfred lo hizo sentarse en una de las mesas y toco su vientre, estaba hirviendo y Arthur parecía en mal estado. Él bebe estaba pateando fuertemente, provocando que el británico se quejara del dolor.
-¿Estás bien? ¿Qué está pasando?- pregunto en verdad preocupado.
-N-nada… este último mes ha estado así… parece que él bebe es muy inquieto- dijo para no preocupar a Alfred, el cual parecía no haberse calmado aun- Vamos, debemos continuar con nuestro espionaje- dijo sonriendo un poco mientras apartaba al estadounidense y se ponía de pie.
-Arthur…- susurro algo triste, el británico salio de allí mientras Alfred pagaba la comida y minutos después salía también y subía al auto junto al menor. Minutos después vieron a Antonio y Lovino salir del restaurante e irse nuevamente en el carro. Y los empezaron a seguir
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-¿Acaso no pudieron elegir un lugar más cálido?- mascullo Arthur temblando de frio mientras veía de lejos a Antonio y Lovino patinando en hielo, una pista de patinaje que se encontraba en una zona muy fría de Washington, a pesar de que ya mismo comenzaba el verano, estaban ya a finales de mayo y seguía haciendo frío en esa parte de Washington.- ¡Me van a ver!- dijo alterado cuando vio que ambos chicos patinaban cerca de donde ambos angloparlantes estaban. Se dio la vuelta para esconderse, pero se chocó con el pecho del estadounidense, quedándose allí sin poder reaccionar. Era cálido, sentía ganas de abrazar a Alfred una vez más, pero al mismo tiempo quería alejarse de él. Alfred al ver que no se movía lo abrazo, apegándolo más a él.
-Ves Lovi, te dije que esto iba a funcionar- rio Antonio mientras patinaba junto al italiano.
-Si… espero que Arthur ahora este feliz- dijo soltando una pequeña risa, algo que no hacía casi nunca.
-¿Qué te parece si pasamos ya al climax del plan?- dijo con una pequeña sonrisa, Lovino se sonrojo un poco al escucharlo, pero asintió. Arthur y Alfred permanecieron un rato así, abrazados sin decir ninguna palabra, hasta que el británico empujo a Alfred para que lo soltara y allí un silencio tenso los invadió
-¿A dónde van esos dos?- pregunto Arthur al ver que el italiano y el español salían de la pista y se dirigían al frente.
-Creo que al hotel que hay allí- dijo Alfred señalando a un gigantesco y lujoso hotel ubicado a unos metros de la pista de patinaje, Arthur lo vio y se quedó en shock- Creo que ya sé porque lo trajo acá, sí que es un casanova completo, pero no pensé que pasaría de golpe a ir al hotel y ya sabes que…- dijo sonrojándose el también un poco al pensar en esas cosas.
-No…¡NO PUEDEN!- Grito Arthur alarmado y preocupado por su amigo.
-¿Por qué no los dejas tener su vida privada en paz?- pregunto el estadunidense mirándolo de reojo.
-Tu cállate-no quiero que mi mejor amigo termine lamentando su vida como yo solo por haber estado con alguien como tú, o aun peor como Antonio- mascullo enojado, Alfred puso los ojos en blanco al escuchar lo que decía Arthur.
-Gracias nuevamente por el gran cumplido- dijo sarcásticamente, Arthur lo miro enojado y suspiro.
-Apúrate, debemos ir a ver que no hagan nada malo y de lo que Lovino se pueda arrepentir después- Arthur se fue caminando rápido hacia el hotel.
-¿Acaso eres su mama? Creo que debería preocuparte más por la personita de la que si eres su mama…- mascullo Alfred siguiéndolo desde atrás
-¿Dijiste algo?- Pregunto el británico que iba varios pasos más adelante, Alfred suspiro pesadamente e hizo un pequeño puchero mientras lo seguía
-No he dicho nada, Arthie…no he dicho nada-
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Arthur en esos momentos parecía una sanguijuela pegada en la pared. Estaba con su oído allí tratando de escuchar lo que pasaba en la habitación de alado, pero no escuchaba nada. Alfred estaba sentado en la cama viendo con los ojos en blanco a Arthur.
-Oye…lamento arruinar tu espionaje pero…es un hotel de lujo, es obvio que no vas a escuchar nada de lo que pasa en la otra habitación, así estuviesen gritando, las paredes son muy gruesas…- dijo Alfred mirándolo aburrido.
-¿Entonces qué debo hacer según vos?- pregunto Arthur mirando al estadounidense enojado
-Pues…podrías salir a vigilar afuera…- sugirió mirándolo de reojo, Arthur suspiro pesadamente y salio de la habitación, pero se detuvo al ver desde lejos un mayordomo llevando un carrito con velas, un pastel y vino, y parecía dirigirse a la habitación donde estaban Antonio y Lovino.
-¡Alfred! Ven acá…debes ver esto- dijo yendo y jalando al estadounidense hasta la puerta para que vea eso.
-Creo que es para esos dos…parece que Antonio quiere seducir antes a Lovino con una cena romántica…no es una mala estrategia- dijo un una mano rascando su quijada en una pose pensativa. Arthur le dio un codazo en las costillas haciéndolo gemir por el dolor.
-Cállate, eso no es nada bueno, debes hacer algo- lo miro enojado
-¿Y qué quieres que haga?- se quejó frotando sus costillas adolorido.
-No podemos dejar que todo eso entre a la habitación de esos dos- Arthur sonrió de forma malvada, un perverso plan se formó en su mente, asustando un poco al americano- Alfred… ¡róbate esa comida!- ordeno mirándolo con una sonrisa ladina
-¿! Eh!?- grito mirándolo asustado
-¡Anda rápido!- dijo empujándolo fuera de la habitación directo hacia el mayordomo. Alfred le entrego algunos billetes al señor y este se fue de allí, dejándole el carrito al americano, el cual llevo la comida a su habitación.
-Parece que ha funcionado- dijo Antonio parándose, habia estado viendo todo desde el espacio que habia entre la puerta y el piso.
-Si ¿Crees que ahora se reconcilien?- pregunto Lovino desde la cama mirando de reojo al español
-Eso creo…son una pareja muy terca, así que es todo lo que podemos hacer por ellos- dijo el español en un suspiro. El teléfono de Antonio comenzó a sonar, y fue rápidamente contestado
-¿Fue todo bien?- pregunto Gilbert desde el otro lado de la línea
-Sí, ahora hemos terminado- sonrió Antonio aliviado.
-Bien, pues estoy abajo con el carro para irnos, así que bajen rápido-
-Sí, sí, ahorita mismo estamos saliendo del hotel- dijo mientras el italiano se levantaba y salía de la habitación, Antonio colgó el teléfono y lo siguió, el plan habia salido perfecto. Aunque no iba tan perfecto en la habitación de los angloparlantes.
Un tenso silencio invadía toda la habitación, Arthur y Alfred tenían la mirada gacha y ninguno decía nada.
-Perdón…
-Gracias…
Ambos hablaron a la vez, provocando que se sonrojaran
-Gracias por ayudarme a hacer esto- susurro Arthur desviando la mirada.
-Perdón por todo lo que ha pasado hasta ahora…he sido un idiota por todo lo que paso en Quebec…- dijo Alfred mirándolo tristemente.
-Te dije que no quería escuchar más al respecto…- mascullo el inglés apretando los puños.
-Y… ¿Qué va a ser él bebe?- pregunto algo tímido el estadounidense.
-Niño… el doctor dijo que iba a ser un niño…- dijo tocando ligeramente su vientre- Tu…deberías estar preocupándote de Amelia y no de mí, es tu prometida- dijo algo enojado.
-Te dije que ya no pensaras en eso, en ese compromiso- Alfred lo miro enojado y apretando los puños, provocando que Arthur se asustara un poco.
-Ella…es una buena persona- dijo bajando la mirada un poco
-¿Buena persona? ¿Entonces por ti está bien? ¿¡Está bien para ti que vaya y me case con ella mañana mismo y que los deje a un lado a ti y a mi propio hijo por esa mono!? ¿¡Crees que eso está bien!?- dijo enojado y golpeado la mesa con fuerza. Arthur pego un respingo al ver a Alfred así de enojado y sintió que nuevamente sus ojos se llenaban de lágrimas, se estaba poniendo sensible.
-Yo…voy a ver qué está pasando con ese chico- dijo levantándose de golpe de la mesa y poniéndose sus lentes para salir de allí, dejando a Alfred solo.
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-Me alegra que fuera un buen proyecto, el hotel es hermoso.- dijo Christine mirando felizmente el hotel que se habia construido recientemente en el país, era 5 estrellas y quedaba hermoso cerca de la pista de patinaje mas popular del estado
-Si… de hecho, Alfred Jones se encuentra en una de nuestras habitaciones ahora mismo.- Dijo un viejo señor que era dueño del hotel, la presidenta abrió los ojos como platos al escuchar las palabras del señor.
¿¡Alfred!?- grito sorprendida- ¿Cuándo llego? ¿Con quién?- pregunto alterada, y aún más cuando el señor le contesto que habia ido acompañado de otro chico.
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Arthur estaba con su oreja pegada a la puerta de la habitación donde se suponía que debían estar Antonio y Lovino, no escuchaba nada. Lo cual lo frustraba aún más.
¡Oye tú! ¿Qué haces aquí?- Arthur se exalto al escuchar esa odiosa voz, y se volteo rápidamente encontrándose allí con la dueña de esta.
Bu-buenas noches, señora presidenta- dijo algo nervioso, abrazando su vientre para proteger a su bebe.
¿Qué haces aquí?- pregunto afilando la mirada- sí que eres un chico escurridizo… creí haberte dejado en tu lugar el día de la fiesta de bienvenida, pero creo que no lo has entendido- mascullo mirándolo molesta, Arthur frunció el ceño enojado y más aún cuando noto los ojos de la mama de Alfred sobre su vientre abultado- por eso quería separarlos desde un principio… no quería que mi hijo este rodeado de basura como vos y tu familia- escupió mirando con odio al menor.
Sus palabras son un poco fuertes… ni yo ni mi familia somos basura- mascullo enojado.
Y ahora este eso- dijo señalando con asco su vientre- ¿Qué piensas obtener con eso? ¿Acaso quieres sacarnos dinero con el pretexto de que es hijo de Alfred? Ese mocoso no va a ser más que un problema para el país cuando nazca- Christine lo miro con asco y odio.
No se atreva a hablar así de mi hijo, yo no pienso sacar nada de ustedes, más bien, cuando él bebe nazca pienso alejarme por completo de Alfred- grito enfadado y abrazando protectoramente su vientre.
¿Ha, si? Y por eso lo has traído ahora a un hotel, sí que eres un chico muy sucio, ¿acaso te estas mostrando tal como eres?- gruño mirándolo desafiante
¡Yo no…!- Arthur iba a defenderse pero el grito del estadounidense lo detuvo
¡Oye Arthur, tu…!- Alfred salio de la habitación ya harto de esperar al inglés, pero se encontró con la persona que menos quería ver en el mundo. Sabía que allí se armaría un gran problema.
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-sale un cartel escrito "suspenso" y un pequeño gato. Wajajaja nuevamente esto ha terminado suspensivamente -le encara poner finales así- parece que la bruja siempre lo aurrina todo... :3
En este capítulo Arthur paso mas con Alfred 😍...como pareja... jajaja, aunque como bien dice Antonio, ellos son una pareja muy terca y Al no aprovecho bien el tiempo junto a Arthie, por lo menos lo hizo un poco. Y ahora se sabe que Francis no es huérfano completamente =.=
¿Que creen que pasara ahora?
Dejen reviws Onegai OwO
Hasta la pasta~
