Capítulo 6- La historia tras la bestia
Al alba, deambulaban por calles desiertas los dos magos rumbo al Círculo de Druidas. La misión estaba llegando a su fin, aunque por parte de algunos ya se había dado por finalizada al atrapar al asesino James, mas los leñadores seguían bajo la amenaza del Leshen y los dos jóvenes no iban a dejarlos tirados ni a abandonar la misión tan cerca del final, además no se podían permitir ensuciar el nombre de su gremio.
Entraron al Bosque Viejo, una de las pocas zonas que se mantenían relativamente vírgenes después de la tala abusiva. Su tránsito por este fue muy desagradable, era un bosque excesivamente frío y sombrío, solo se escuchaba el graznido de los cuervos, el camino se cortaba en gran parte del trayecto y se tenían que apartar muchas veces de este para poder avanzar, siempre al norte, como les había indicado el posadero horas atrás. Telarañas y ramas eran apartadas bruscamente para abrir el camino, figuras proyectadas por las ramas engañaban a los jóvenes y les obligaban a estar totalmente alerta. Ya empezaban a hartarse de todo ese ambiente, si Natsu hubiera estado con ellos otro gallo cantaría, claro está que el bosque entero y puede que también la ciudad hubieran acabado en llamas.
De repente sintieron una gran carga mágica delante de ellos, avanzaron a prisa seguros de que ya habían llegado y efectivamente, se encontraban en el Círculo de los Druidas, un claro del bosque en el cual una gran cantidad de mesas repletas de ingredientes alquímicos formaban en círculo alrededor de una laguna en cuyo centro había una gran piedra con runas antiguas las cuales solo Levy o Freed hubieran entendido.
Los magos observaron por un momento aquella maravillosa zona llena de una luz añil preciosa, nada que ver con el sombrío bosque que acababan de atravesar. Y mayor regocijo sintieron cuando atisbaron el tótem del Leshen. Juvia había acertado.
-Ahora solo queda destruirlo y ponerle punto y final a esta aventura- dijo Gray dirigiéndose hacia el tótem a la vez que preparaba un Ice Make Drill para pulverizar el místico ídolo.
-Deteneos- dijo una voz femenina a la vez que varias raíces surgieron del suelo para atrapar a Gray, el cual estuvo atento y las esquivó sin problemas.
Los jóvenes miraron el punto de origen de la voz, era una joven de unos 20 años de tez morena y con el pelo plateado, ojos verde esmeralda y extraños ropajes pertenecientes a algún pueblo celta. Era una druida, puede que fuera la misma persona a la que James nombró antes de empezar la batalla.
-Deteneos o el bosque entero morirá- dijo suplicante la muchacha.
-Pensaba que los druidas habían sido expulsados de la zona- dijo amenazante Gray, no se fiaba de alguien que intentaba proteger a un monstruo como el Leshen- No venimos a matar al bosque, solo a vengar a aquellos que han muerto presa del Leshen.
-Si el Leshen muere, el bosque será talado sin piedad- dijo firmemente la joven.
-Nuestro trabajo es destruir al ser que se ha cobrado tantas vidas inocentes- dijo persuasiva Juvia, no le agradaba la idea de que talaran aquel claro tan precioso pero eran asuntos en los que nada podía hacer.
-No fue culpa del guardián del bosque. La tala masiva y un falso ídolo lo enloquecieron y le hicieron salir de su raciocinio- dijo con voz temblorosa- Sí, se ha cobrado muchas vidas inocentes, incluyendo la de alguien muy importante para mí- dijo en voz baja mientras dos ríos surcaban sus rosadas mejillas. Tras un momento recobró la compostura- Si me permitís me gustaría explicaros lo que sucedió y después dejaré que ejerzáis vuestro juicio, aunque dependiendo de la decisión que toméis podríais o no salir de este bosque.
Gray se apoyó en un árbol y Juvia se sentó en un tocón que simulaba una silla, ambos escucharon el relato de la joven, mas no les hacía nada de gracia esa amenaza final, aun así analizarían el caso de forma objetiva tras oír lo que tenía que decir. La chica empezó.
-Hace tres meses, unos hombres de negocios vinieron a Whiterun. Con sus fajos de dinero hicieron que el hijo mayor de Lord Belphegor asesinara a su padre e industrializara la ciudad para conseguir más dinero- hizo una pausa- la codicia lo había dominado y nada le importó con tal de conseguir más dinero. Expulsó a hombres, mujeres y niños fuera de sus hogares natales, derribó sus viviendas, extorsionó a los propietarios de tierras y finalmente nos expulsó a los druidas, anegando que éramos brujos que servían a Zeref- tragó saliva- tras esto empezó a talar el bosque sin control, lo cual enfureció al espíritu del bosque, pero yo permanecí aquí y lo intenté calmar durante estos tres meses.
-Y ¿por qué no te fuiste con tus hermanos celtas?- preguntó Juvia curiosa.
-Porque esta es mi tierra y…- titubeó por un momento pero al final se decidió- y porque había algo que aún me ataba a esta tierra, algo más importante que el deber de proteger el bosque. Yo, estaba enamorada de un hombre y él lo estaba de mí- dijo recordando tristemente- aunque su hermano no lo aceptó decidimos estar juntos y vino a vivir con nosotros los druidas.
-Ese hermano sabes a qué se dedicaba- la interrumpió Gray, tenía un mal presentimiento.
-Sí, era médico o algo por el estilo, creo que trabajaba con cadáveres- dijo sin entender por qué lo preguntaba- Michel no hablaba mucho sobre él, decía que siempre había llevado una mala vida pero que ahora intentaba cambiar.
Gray asintió y le indicó que continuase. Su sospecha era correcta, James era el hermano del amante de la druida.
-Cuando el hijo del Lord nos exilió, solo mi amado y yo nos quedamos para negociar con el Leshen- dijo trabajosamente- el espíritu aceptó permitir que los humanos talaran una parte del bosque, siempre que cada año le dejaran replantar los árboles y hacerles crecer usando su magia por el día de los difuntos. El nuevo Lord no aceptó estos términos y nos ignoró. En una primera instancia el Leshen levantó grandes murallas de ramas contra los leñadores, lo cual fue muy efectivo. Pero, un día el Leshen enloqueció y no pudo suprimir más sus instintos primarios dedicándose a la caza de humanos- dijo tristemente casi al borde de las lágrimas otra vez- fue entonces cuando atacó y mató a Michel-dijo amargamente rompiendo a llorar. Se pasó la manga por sus ojos enrojecidos y prosiguió-pero él no es malo, ayer volvió a mí y se arrepintió de lo que había hecho, dice que una oscura fuerza lo atraía y enloquecía, esta fuerza sacrificaba gente en su nombre para invocarle y hacerle perder la cordura.-dijo confiando en la palabra del espíritu del bosque.
Al acabar, la joven no pudo contener las lágrimas y se derrumbó por completo, Juvia se acercó a ella compadecida y la consoló.
Todas las piezas encajaban. En un primer momento, James hizo enloquecer al Leshen para que acabara con la druida y así su hermano volviera a su lado, pero no salió como él quería, el Leshen mató a su hermano y en consecuencia James dentro de su locura encontró lógica en culpar a la druida del fallecimiento de su prójimo, y para finalizar, intentó atraerla invocando y matando al Leshen para cobrar su venganza.
-Yo solo veo a un único culpable aquí- dijo fríamente Gray, su cara era inexpresiva y nadie sabía lo que podría estar maquinando su frío cerebro- todo es culpa del viejo pervertido- sentenció- le haremos aceptar las condiciones del contrato con el Leshen y después notificaremos a la princesa Hisui lo sucedido con el anterior Lord, tendrá que responder ante el reino de por sus crímenes- dijo golpeando con rabia el árbol en el que estaba apoyado, Gray no consentiría que alguien que había tenido los pocos escrúpulos de asesinar a su propio padre gobernara ninguna ciudad.
-Gracias, muchas gracias de verdad-les agradeció la druida aún arropada en los brazos de Juvia.
-Tú, ve a ver a los leñadores y explícales las condiciones para que el Leshen deje de atacarles- le ordenó Gray en tono autoritario, su paciencia había acabado y solo la ira se reflejaba en sus oscuros ojos azules- diles que vas de nuestra parte y te escucharán.
Tras esto Gray salió hecho una furia del bosque, iba a por el alcalde y nadie le iba a parar.
-Tu novio tiene mucha mala leche, espero que no sea así contigo- le dijo a Juvia la druida ya más calmada.
-Gray-sama no es mi novio, él y yo emm…- dijo Juvia muy nerviosa y toda sonrojada. Después de un momento se tranquilizó- Creo que debería ir a calmarle o la cosa se podría torcer bastante-dijo mientras salía del bosque siguiendo al joven y despidiéndose de la druida.
Juvia alcanzó a Gray justo antes de que este derribara la puerta de la casa del alcalde y lo apaleara hasta que se hubiera quedado satisfecho.
-Espere Gray-sama, Juvia tiene un plan- dijo atoradamente intentando detenerlo.
Gray se volvió con cara de perro.
-Juvia sabe cómo hacer que este tipo pague por lo que ha hecho sin exponer a Gray-sama, si Gray-sama va a por él de forma personal y lo agrede podrían entrar en un complicado juicio y esto dañaría la imagen de Fairy Tail y Juvia sabe que Gray-sama no quiere dañar al gremio- dijo atoradamente.
Gray se paró a recapacitar en lo que su amiga había dicho y no tuvo más remedio que aplacar su ira y seguir su idea.
-Está bien- dijo haciendo un gran esfuerzo por cambiar su plan de hacerle morder el suelo por el plan de la joven- ¿De qué va tu plan?
-Es secreto, Gray-sama, usted solo tiene que entrar ahí y dejar actuar a Juvia- le dijo confiada.
El chico aceptó a regañadientes.
Dentro se repitió el mismo procedimiento de la vez anterior, el mayordomo les guio a la sala y el alcalde les estaba esperando con una bolsa llena de jewels.
-Fantástico, habéis librado a la ciudad de un gran mal y me hacéis que pueda seguir ganando dinero- les felicitó el alcalde entregándoles la bolsa de jewels y despachándolos rápidamente con asco.
-La verdad es que tenemos algo que pedirle señor Luss MarTan- dijo Juvia con una voz dulce y una mirada inocente en su rostro.
-Agg ¿qué queréis ahora niñatos estúpidos?-dijo cabreado.
-Juvia solo quiere decirle que lo lamenta mucho por lo mal que lo trató la última vez y que desde entonces está muy apenada- dijo mientras se mordía un dedo sensualmente.
¿Qué? Gray no entendía nada de lo que Juvia estaba haciendo, pero decidió hacerle caso y no intervenir.
-Ohh, jovencita así que te arrepientes por haberme tratado mal, bueno aún no es tarde para que me lo compenses- dijo lascivamente.
-Sí, Juvia se lo compensará pero Juvia quiere que usted haga algo por ella, algo privado- dijo acercándose al viejo pervertido, el cual tenía una visible excitación en su cuerpo.
-Sí, sí y qué quieres que haga dime- dijo mientras intentaba tocar el trasero de Juvia.
-Irse al infierno- dijo cambiando radicalmente su voz, expresión y todo su ser. Juvia aprovechó la cercanía para convertir su brazo en agua e introducirlo en el cuerpo de viejo agarrando su corazón a la vez que creaba una cadena de agua que apresaba al alcalde al sillón.- Mira viejo verde, tienes dos opciones: la primera firmar el tratado con el Leshen, dimitir de tu puesto y entregarte a la justicia por tus crímenes- Juvia decía esto con una mirada gélida como la de un demonio, mientras el viejo se retorcía de terror- o dos, te arranco el corazón y alego que fue protegiendo a mi compañero al cual intentaste matar porque te paró cuando intentabas violarme- dijo apretando el corazón del hombre- tú decides, la decisión es tuya sin presión- dijo burlona mientras lo miraba con asco.
-La uno, la un- agg- gimoteaba el hombre sin respiración.
Juvia lo estampó contra el suelo y le dio pluma y pergamino para que lo pusiera por escrito.
Gray estaba alucinado, ese cambio de actitud, esa dureza, esa mirada asesina en el rostro de una joven tan dulce, le gustaba, sí, le gustaba esa actitud dura y fría de Juvia, tanto que se había excitado cuando la chica había insinuado lo de arrancarle el corazón a ese imbécil, ¿qué coño le pasaba? ¿Le ponían cachondo los asesinatos?, no… era el contraste entre la calidez que Juvia tenía cuando estaba con él y la frialdad que podía desarrollar cuando se enfadaba, exactamente igual que él.
Después de conseguir lo que habían ido a buscar se largaron de ahí.
-Gray-sama, perdón por mostrarle esa faceta oscura de Juvia- dijo la chica muy avergonzada por lo que había hecho y dicho- Juvia utilizó las técnicas de persuasión que aprendió en Phantom Lord.
-No, no pasa nada, no tienes por qué disculparte- dijo Gray despreocupadamente. Todo tenía lógica si se trataban de técnicas propias de Phantom Lord- En cierto modo, no puedo decir que me desagrade esa faceta tuya- dijo Gray en voz baja.
-Eeh Gray-sama a usted ¿le gustan esas cosas?- Juvia le había oído.
-Claro que no, idiota- dijo Gray muy avergonzado porque la chica le había escuchado y sin pensarlo dos veces empezó a caminar más rápido para ocultar su vergüenza.
-Espere Gray-sama, Juvia comprará un látigo y una fusta al volver a Magnolia- decía persiguiendo al joven mago.
Los dos magos volvieron a Magnolia, satisfechos por el trabajo que habían realizado. Esperaban buenas nuevas sobre los cambios que acontecerían a Whiterun, puede que no volviera a ser aquella apacible villa de antaño, pero por lo menos esperaban encontrar una ciudad más justa y ecológica si alguna vez regresaban.
-Fin-
