Capítulo 6
Aquella mañana se levantó temprano. Ordenó que fueran a su habitación para peinarla y después, le ayudaron a colocarse sus vestimentas para su transformación en Heda. La armadura pesaba, pero su cuerpo ya se había acostumbrado después de tantos años.
Le habían preparado el desayuno, para dos había dicho, y cargó con la bandeja hasta la habitación de Clarke.
Los guardias que había siempre velando por la seguridad de Wanheda, le abrieron la puerta y la comandante entró de forma sigilosa.
La chica todavía estaba dormida, ni siquiera se había dado cuenta de que ella estaba allí, admirándola. Lexa no pudo evitar reír cuando Clarke arrugó la nariz. Era increíblemente adorable.
Entonces abrió los ojos y la miró – ¿Te vas a quedar de pie toda la mañana... Mirándome? - Le preguntó haciéndose un ovillo en la cama.
Lexa sonrió levemente – Tenemos cosas más importantes que hacer hoy... Te he traído el desayuno – La comandante lo dejó sobre la mesa que había al lado y se sentó a su lado, sobre la cama.
- Es cierto, la reunión... - Clarke se incorporó, colocándose uno de los almohadones en la espalda. Observó toda la cantidad de comida que había y volvió a mirar a Lexa con una ceja levantada - ¿Esto lo haces con todos los embajadores?
La comandante sonrió – Sólo contigo.
El corazón de Clarke saltó en su pecho. No sabía si era por su sonrisa, por aquello que le acababa de decir o, simplemente, por su presencia que era capaz de llenar cualquier lugar.
La chica alargó el brazo y cogió un trozo de fruta, llevándosela a los labios y miró a Lexa sorprendida. Estaba increíblemente dulce – Esto está buenísimo – Dijo aún con la boca llena.
La comandante sonrió de nuevo – Te dije que te gustaría Polis.
Después del desayuno, Lexa se despidió de Clarke, pues tenía que ser la primera en llegar a la sala del trono para recibir al resto de embajadores y ella todavía tenía que vestirse.
En cuanto Lexa se sentó, Titus se le acercó – Heda. La Reina Nia ha confesado que fue ella quien destruyó Mount Weather – Dijo susurrándole.
- ¿Está aquí? - Preguntó sorprendida.
- La tienen retenida en una celda – Titus se quedó pensativo unos instantes – Esto no me gusta nada, Heda... No sabemos qué pretende.
- Ahora lo descubriremos -Dijo tratando de tranquilizarle.
A medida que fueron llegando los embajadores, fueron sentándose en sus respectivos lugares. En el momento en que Clarke entró, comenzaron a murmurar, pero ella les ignoró, sentándose en el asiento más cercano a la comandante.
En cuanto estuvieron todos, la reunión comenzó con Lexa hablándoles.
- Embajadores de la alianza, hoy honramos nuestro pacto. El clan que está contra uno de nosotros, está contra todos.
- Lid fingadon in [Traed a la acusada] – Dijo Titus a los guardias y éstos abrieron la puerta. A los pocos segundos entraron dos hombres armados con lanzas, sujetando a la Reina de la Nación de Hielo por sus brazos. Llevaba las manos atadas con pesadas cadenas, escuchándose un leve tintineo a cada paso que daba.
La mujer miraba con la cabeza alta y desafiante a todos los que allí había. Los guardias la tiraron al suelo y ésta quedó arrodillada frente a la comandante.
- La reina de Azgeda ha confesado la destrucción de Mount Weather – Dijo para que todos los allí presentes se enteraran – Ocasionando la muerte de 49 miembros de los Skaikru. Wanheda ¿Qué dices?
Todos permanecieron atentos a sus palabras – Skaikru exige justicia.
- Azgeda nou badan disha gada op nowe [La Nación de Hielo no responde ante esta niña]- Dijo escupiendo cada palabra.
- Shof yu op! [Silencio] – Dijo Titus para que callara – El castigo por tu crimen es la muerte ¿Tienes algo más que decir en tu defensa?
- No necesito defensa. Ella sí – Dijo refiriéndose a Lexa – Hoy es el día del juicio. Pido una moción de censura.
El rostro de la comandante se endureció.
- Llevad a la reina a conocer su destino – Dijo Titus antes de que la mujer siguiera hablando.
- Slou yu rou daun [No tan deprisa] – Uno de los embajadores que estaba al fondo, un hombre bastante entrado en años y con una gran barba blanca, se había levantado, haciendo que el resto de personas le miraran - Nou Heda noumou [Comandante nunca más].
Otros embajadores le imitaron, hasta que todos quedaron en pie excepto Wanheda, que observaba la situación desde su asiento, sin saber qué significaba todo aquello – Comandante ¿Qué es esto? - Preguntó.
- Esto es un alzamiento – Lexa miraba fríamente a la Reina.
- Esta es la ley. Su ley. El voto unánime de los embajadores o la muerte, es todo lo que puede quitar a un comandante del poder – Explicó Nia.
- No es unánime – Dijo Clarke con el ceño fruncido.
La Reina de la Nación de Hielo la miró con desprecio - No reconocemos la legitimidad de Skaikru.
- Nosotros sí – Dijo interrumpiéndole Titus – Ayer, Skaikru adoptó nuestra marca. Son el décimo tercer clan. Esta moción de censura falla. Todos estos conspiradores... – Dijo enfadado, señalando a los hombres de su alrededor que seguían de pie - … Sufrirán exactamente la misma suerte que la Reina de la Nación de Hielo.
- No nos cortará la cabeza porque sabe que nuestros ejércitos tomarán represalias – Contestó la Reina con suficiencia – Ninguno de nosotros quiere la guerra – Dijo mirando a los que la apoyaban.
- Las dos sabemos lo que quieres, Nia – Añadió la comandante. Después, se levantó de su trono, bajó los escalones y se acercó a ella – Si crees que no estoy capacitada para el cargo, haz el desafío y acabemos con ello.
- Muy bien. Te desafío – Le contestó la Reina con una sonrisa en su boca.
- Y yo acepto tu desafío.
- Que así sea – Dijo Titus - Soulou gonplei [Combate cuerpo a cuerpo] Guerrero contra guerrero hasta la muerte – El hombre se dirigió a Nia – Reina Nia de Azgeda ¿A quién eliges para ser tu campeón?
La mujer miró hacia el lado - A mi hijo Roan, príncipe de Azgeda - Éste le devolvió la mirada, llena de odio.
- Heda... ¿Quién luchará por ti? - Preguntó el consejero.
Lexa seguía mirando a Roan. Después, se dio la vuelta y se sentó en su trono – Ai laik Heda. Non na throu daun gon ai. [Soy la comandante. Nadie lucha por mí]
Clarke se miró en el espejo, observando como aquella sangre negra llenaba su cara. Sangre de natblida.
Lo había intentado por todos los medios. Había tratado de convencer a Lexa para que no se batiera en aquel combate a vida o muerte, se había arriesgado a ir a Azgeda. Estaba dispuesta incluso a matar a la Reina Nia por ella. Y sin embargo, allí estaba.
Había visto al príncipe Roan matar a tres hombres en lo que tardaba el primero en llegar siquiera al suelo. Era demasiado fuerte, y aunque sabía que Lexa también lo era, el sólo hecho de imaginar perderla hacía que su estómago se encogiera, produciéndole náuseas.
¿Cómo Lexa podía estar tan tranquila? Era su vida lo que estaba en juego. Le daba igual que Aden, el pequeño natblida, jurara lealtad al décimo tercer clan. Ella no quería otro comandante. La quería a ella, y ahora que estaba a punto de perderla, lo sabía.
Las últimas palabras que había escuchado salir de su boca, resonaban constantemente en su cabeza: "Esto es una despedida... Por ahora". Se lo había dicho enfadada, y eso le dolía. Si el destino de la comandante era realmente morir, al menos debía estar allí. Tenía que ir al combate.
Bueno, parece que Lexa y Clarke se van acercando ¿No? ;D
He actualizado antes de lo normal, no me gustó mucho el capítulo que subí ayer y quería recompensaros :P Sobre todo después de todos los comentarios que me dejastéis, de verdad GRACIAS por vuestro apoyo.
El próximo más y mejor ;) Gracias por leer y comentar!
