Capítulo 3.- Unidos jamás nos vencerán.


Parte 3.- La Batalla de la Aldea de Halloween.


(Octubre 31, 1990 [Calendario local] - 2055 Horas [Tiempo local] - Reloj de misión del Sargento Mayor Dmitry Karpov, el Batallón 257 de SCDOs, Sally Finkelstein y Zero - Locación: Punto desconocido del Valle de la Muerte, Estados Unidos de América, superficie de la Tierra, sistema solar)


Un grupo de no menos de cincuenta Pelicans se encontraba viajando tan rápido como podía hacia la fuente de la transmisión que había alertado al UNSC de la presencia del Covenant, el cual parecía ser el mismo lugar a donde se dirigían las fuerzas del Covenant. Ellos tenían órdenes explícitas de detener a las fuerzas enemigas, o en caso de no poder hacerlo, debían destruir lo que fuera que ellos buscaran en la Tierra.
Mientras los Pelicans seguían su curso, Dmitry Karpov le echó una mirada a su escuadrón y vio que todos estaban aterrados. Todos tenían no más de veintitrés años, y eso le daba un cierto sentimiento de lástima por ellos, pues no importaba cuánto tiempo hubieran entrenado, él sabía que al menos el ochenta porciento de su batallón perdería la vida en la pelea, y eso si tenían mucha suerte. Pero viendo como iba la situación en órbita, Karpov estaba más que seguro de que ninguno de ellos saldría con vida de la batalla de la Tierra.
Al acercarse al sitio de donde se había originado la transmisión que los había alertado del ataque del Covenant, los Pelicans comenzaron su descenso y los marines salieron apresuradamente de las naves de transporte, tomando sus armas y preparándolas para el combate. Luego Karpov sacó un pequeño dispositivo de uno de sus múltiples bolsillos y lo encendió, viendo que un pequeño punto se hallaba dentro de una cueva cercana.
- Por aquí, síganme. - Dijo el Sargento Mayor.
Los soldados asintieron y siguieron al oficial superior hacia la cueva, donde Karpov logró divisar una brillante luz y una pequeña niña que los espiaba desde atrás de un grupo de estalagmitas.
- Soy el Sargento Mayor Dmitry Karpov, Batallón 257 de la Armada del UNSC, ¿eres tú la que nos alertó sobre el ataque del Covenant? - Dijo Karpov.
La niña detrás de las estalagmitas asintió y lentamente salió de su escondite, haciendo que todos los presentes soltaran un gritito ahogado cuando vieron el color azulado de la piel de la niña y las múltiples costuras en su cuerpo. Varios de los soldados corrieron hacia Sally y la inspeccionaron completamente horrorizados, pues no podían creer que alguien pudiera haberle hecho eso a una niña. Pero por otro lado, la muñeca de trapo estaba algo confundida y asustada, debido principalmente a que los soldados portaban no sólo armas de fuego, sino también varios cuchillos en su equipo.
- ¿Quién te hizo esto? - Preguntó una marine.
- ¿Q-quién me hizo qué? - Tartamudeó Sally.
- Las costuras, ¿quién te las hizo?
- B-bueno... yo... yo he hecho varias... pero la mayoría las hizo el doctor...
- ¿Por qué te hiciste esto? - Preguntó Karpov.
- A-a veces mi-mis miembros se aflojan o s-se caen y tengo que ponerlos en su lugar...
- ¿Se caen?
- S-sí... s-soy una muñeca de trapo... A-a-a veces mis hilos quedan flojos y se caen mis extremidades, c-como hace unos minutos, que se me rompieron los hilos de las pi-piernas porque me-me caí de la cuerda que usé para salir de mi ha-habitación sin que nadie me viera.
Los marines quedaron atónitos ante la revelación de la niña. Ellos simplemente no podían creer que ella fuera una muñeca, pues su piel, a pesar de ser azul, parecía normal. Sin embargo, ellos no tenían tiempo para entender cómo era que una muñeca estuviera viva.
- Esto es raro pero no tenemos tiempo para entenderlo, tienes que mostrarnos dónde está tu aldea. - Dijo Karpov.
- Por aquí, tienen que... - Dijo Sally antes de pasar por el portal.
Varios de los marines dieron un salto debido a la inesperada desaparición de la niña, luego varios soltaron un gritito ahogado cuando su cabeza y la mitad de su torso reaparecieron desde una especie de velo.
- Lo siento, no sabía con exactitud dónde estaba el portal. - Dijo Sally. - Es por aquí. ¡Zero, vamos!
Los soldados se quedaron viendo a un can fantasma, el cual siguió a la niña a través del velo en medio de la cueva. Luego Karpov le hizo un ademán a sus hombres para que lo siguieran y todos atravesaron el portal. Después de eso, los marines miraron a su alrededor, viendo que ahora estaban en un bosque grisáceo de árboles secos.
- Muy bien, ¿hacia dónde queda tu aldea, niña? - Preguntó Karpov.
- Por aquí, síganme. - Indicó Sally.
El batallón de marines preparó sus armas y siguió a la niña, mientras que en el mundo de los mortales, las cosas empeoraban a cada segundo.


(Octubre 31, 1990 [Calendario local] - 2105 Horas [Tiempo local] - Reloj de misión de Thel 'Vadamee, el Inquisidor Ripa 'Moramee y su Unidad de Campo - Locación: Punto desconocido del Valle de la Muerte, Estados Unidos de América, superficie de la Tierra, sistema solar)


Luego de atravesar el bloqueo que los humanos habían puesto sobre el lugar que ellos denominaban "Valle de la Muerte," y destruir al menos cincuenta naves de descarga humanas, un enorme carguero del Covenant se colocó a unas cuantas decenas de metros sobre la montaña donde se encontraba el portal al mundo del Halloween, e inmediatamente descargó a cientos y cientos de tropas de todo tipo, mientras el Inquisidor se acercaba al joven sangheili que había intentado robar el Teseracto, Thel 'Vadamee.
- "Háblame de ese mundo." - Ordenó 'Moramee en su lengua nativa.
- "Encontré que el Teseracto está en posesión de una criatura parecida a un humano, pero mucho más delgada, y casi tan alto y fuerte como yo." - Explicó 'Vadamee. - "Sus habilidades con la espada son considerables, y ahora mismo hay cinco Demonios con él, es por eso que me derrotó."
- "Bien... Tendrás oportunidad de redimirte. Quiero que lideres a las tropas y me traigas las cabezas de los Demonios, mientras yo tomaré el Teseracto y la vida de su poseedor."
'Vadamee asintió mientras 'Moramee ordenaba a sus tropas que obedecieran toda orden que el joven sangheili diera.
Inmediatamente después, 'Moramee tomó la espada de energía de un sangheili cercano y se la entregó a 'Vadamee, quien a su vez le ordenó a las fuerzas del Covenant que lo siguieran y los guió hasta el portal.
Una vez que el Covenant pasó por el portal, todas las tropas prepararon sus armas y marcharon hacia la aldea, siendo guiados por el Inquisidor y el joven 'Vadamee.


(Octubre 31, 1990 [Calendario local] - 2115 Horas [Tiempo local] - Reloj de misión de Kasius, Daliah y Jack Skellington, John-117, Kelly-087, Samuel-034, Frederic-104, Linda-058, el Sargento Mayor Dmitry Karpov, el Batallón 257 de SCDOs, Sally Finkelstein y Zero - Locación: Cementerio, Aldea de Halloween, superficie de la Tierra, sistema solar)


Luego de una pequeña discusión entre Jack, los Spartans, el Doctor Finklestein y Kasius, por haber enviado a Sally a conseguir ayuda de la Armada del UNSC, todos ellos se habían preparado para repeler a las fuerzas del Covenant y evitar que pudieran siquiera acercarse al Teseracto.
Justo ahora, las fuerzas armadas de Halloween estaban colocadas en sitios estratégicos para tomar por sorpresa a los soldados alienígenas en cuanto pusieran un pie sobre el cementerio.
A los pocos minutos de que las defensas estuvieran en sus puestos, todos lograron divisar una intensa luz proveniente de las Tierras Lejanas, a lo cual todos respondieron alistándose para el ataque. Sin embargo, todos se calmaron un poco al ver una cuchilla de luz azulada agitándose de un lado al otro. Jack sonrió ampliamente al ver su espada, luego se dirigió hacia la reja de entrada a la Aldea mientras Sally y Zero recorrían velozmente el cementerio, seguidos de cerca por los SCDOs que el UNSC había enviado.
Al llegar a la entrada a la aldea, la muñeca de trapo pasó entre los barrotes y se encontró con su mejor amigo, a quien abrazó fuertemente, mientras el joven esqueleto le correspondía el gesto.
- ¡Sabía que lo lograrías, lo sabía! - Dijo Jack alegremente.
- Y tú que dudabas de ella, Linda. - Dijo Fred.
- Deja de fastidiar, Fred... - Espetó Linda.
- Buen trabajo, niña. - Dijo Kasius, para luego dirigirse a los marines. - Bien, ¿quién de ustedes está a cargo?
- Yo lo estoy. - Dijo Karpov. - Sargento Mayor Dmitry Karpov del Cuerpo de Marina del Co...
- Suficiente introducción, Mayor. - Dijo el Rey Calabaza. - Déjenlos pasar, necesitaremos su ayuda.
La reja de la entrada se levantó y los marines entraron a la aldea, observando a detalle todo lo que los rodeaba.
- Bien, no tengo tiempo para conocerlos, así que sólo daré órdenes. - Dijo Kasius. - Los francotiradores se colocarán en el laboratorio del Doctor Finkelstein, el techo de la Alcaldía y el edificio frente a la tienda de las brujas. El resto deberá usar los muros alrededor de la plaza y la aldea para cubrirse de los invasores.
- ¿Cuáles son esos lugares? - Preguntó uno de los francotiradores.
- Kyam, Banshee y Sally los guiarán.
Sally soltó un gritito ahogado cuando oyó al Rey Calabaza mencionar su nombre, pero se calmó un poco, pues ella volvería a casa y estaría relativamente a salvo. Por otro lado, Linda asintió mientras tomaba en sus manos el rifle francotirador que tenía en la espalda. Luego un par de fantasmas aparecieron de la nada y se pusieron junto a la Spartan y la muñeca de trapo.
Inmediatamente después, un grupo de cerca de veintiocho francotiradores se dividió en cuatro grupos de siete y cada grupo siguió a uno de los guías a las locaciones más altas de la extraña aldea.
- Bien, Daliah, John, Sam, Kelly, Fred, Jack, ustedes seis serán la última línea de defensa. - Dijo Kasius. - Si algo llegara a pasar las demás líneas, ustedes tendrán que encargarse de ellos y evitar que lleguen al refugio o a la Bóveda.
- Entendido, señor. - Dijeron los Spartan mientras lo saludaban.
- Y más importante que eso, si la situación se vuelve insostenible, quiero que tomen el Teseracto y huyan de aquí, no importa lo que le pase a los marines o a nuestras fuerzas, o incluso a mí, si el Covenant llega a ponerle las manos encima a la Piedra del Espacio, nada los parará.
- Pero, Kasius... - Dijo la mujer no-muerta.
- No, Daliah, no quiero que algo les pase a tí o a Jack.
Daliah suspiró pesadamente y trató de darle un beso a su esposo, pero algo los interrumpió.
- ¡Ahí vienen! - Gritó uno de los marines.
- ¡Armas listas, hombres! - Gritó Karpov.
- ¡Que nadie ataque hasta que lo ordene! - Ordenó Kasius.
Los marines revisaron que sus rifles estuvieran cargados y apuntaron hacia las entrantes fuerzas del Covenant, mientras Kasius se alejaba de su familia y encendía su espada. Por su parte, Daliah miró al suelo con tristeza, mientras ella, su hijo y los Spartans tomaban su puesto para defender la entrada a la bóveda de los Skellington, la cual estaba bajo la fuente en el centro de la plaza.
En la entrada de las Tierras Lejanas, Thel 'Vadamee y Ripa 'Moramee estaban a la cabeza del masivo grupo de ataque del Covenant, y todos ellos estaban listos para destruir a todo aquél que intentara evitar que ellos tomaran el Teseracto.
Al ver la extraña ciudad que estaba a punto de ser purgada por el Covenant, 'Moramee golpeó sus mandíbulas y recordó su pequeño encuentro con el rey de esa tierra. Luego de un momento, 'Moramee observó cuidadosamente el panorama y logró divisar un grupo de humanos preparándose para intentar repeler el asalto del Covenant. El Inquisidor no pudo evitar reír con maldad mientras pensaba que no importaba qué intentaran Kasius Skellington y los humanos, él tenía ganada la batalla.
'Moramee miró a 'Vadamee y le hizo un ademán para que iniciara el ataque, ante lo cual el joven sangheili asintió.
- "¡Guerreros del Covenant! ¡Carguen contra la ciudad, eliminen toda resistencia, purguen a la galaxia de estos humanos y reclamen el Teseracto en el nombre de nuestra sagrada alianza!" - Rugió 'Vadamee.
Un rugido masivo se escuchó, acompañado por los gruñidos de los pocos jilharanae presentes, gorjeos y chillidos de los kig-yar, zumbidos de los yanme'e y una especie de ladridos de parte de los unggoy.
Los guerreros alienígenas encendieron sus espadas y escudos, a la par que los unggoy tomaban su lugar al frente del grupo.
- ¡Todavía no disparen! - Ordenó Kasius.
Los marines comenzaron a impacientarse y ponerse nerviosos, apenas lograban distinguir a los invasores a la distancia entre la oscuridad, pero por los destellos de sus armas y escudos, los marines podían ver que eran no menos de seiscientos, mientras que ellos eran menos de setenta.
Un silencio abrumador cubrió el campo de batalla, y de un momento a otro, los unggoy soltaron sus característicos ladridos y se lanzaron a la batalla, siendo seguidos por el resto de las tropas del Covenant.
Kasius sonrió con malicia al ver que tal y como esperaba, el Covenant se lanzó al ataque estúpidamente, sin siquiera pensar que estaban cayendo directamente en una trampa.
En cuanto las fuerzas del Covenant pisaron el cementerio, varios aullidos fueron oídos entre ellos, acompañados por rugidos de dolor y sorpresa.
Los marines se quedaron sin aliento al ver que el Covenant era atacado por zombies que surgían del suelo y los arrastraban bajo tierra, sepultándolos vivos, esqueletos que se armaban de montones de huesos esparcidos por doquier, quienes les clavaban sus lanzas y espadas, y fantasmas que surgían de calabazas que explotaban, dañando a los enemigos cercanos, mientras los fantasmas lanzaban golpes y zarpazos a los alienígenas.
- ¡Fuego! - Ordenó Kasius.
Un segundo después, una lluvia de balas cayó sobre las tropas del Covenant, haciendo que otro par de decenas de alienígenas cayeran muertos al suelo, apilándose sobre aquellos que habían caído durante el ataque sorpresa del ejército de Kasius.
Sin embargo, los marines y las tropas de no-muertos recibieron una lluvia de plasma en respuesta al ataque, y muy a pesar de Kasius, sus tropas caían como moscas ante las ráfagas de plasma que disparaba el Covenant.
Sin embargo, la horda de monstruos seguía con su feroz ataque contra el Covenant, y conseguían disminuir sus números considerablemente.
Pero de entre los combatientes de ambos ejércitos se erigía una imponente figura, la cual bloqueaba todo lo que le lanzaban con una enorme espada de energía, y usaba su tamaño para deshacerse de todo lo que se ponía en su camino, ya fuese aliado o enemigo.
Al ver esto, Kasius Skellington comenzó a caminar hacia la figura, recibiendo varios disparos de parte de los invasores, pero logrando esquivar y bloquear cada uno de ellos con unos cuantos movimientos ágiles de su sable.
Poco a poco, los líderes de ambos bandos se acercaban, y a medida que lo hacían, ambos se movían con mayor velocidad y mostrando una expresión cada vez más severa.
Mientras más se acercaban, los dos líderes comenzaron a rugirse mutuamente, hasta el momento en el que el Rey Calabaza y el Inquisidor chocaron sus espadas una contra la otra. Y a pesar de la marcada diferencia en altura y musculatura, Kasius era tan fuerte como 'Moramee, además de ser mucho más ágil y rápido. Dichas características del Rey Calabaza, no hicieron sino enfadar a 'Moramee, quien rápidamente sacó su segunda espada y trató de atravesar el torso de Kasius con ella. Pero para su sorpresa, su segunda espada fue desviada por un segundo sable de color verde, y durante su momentánea confusión, Kasius aprovechó para patear al sangheili en el torso y hacerlo retroceder.
- Veo que no soy el único hábil con dos espadas. - Rió Kasius entre dientes. - Qué bueno que Daliah me enseñó a construir sables de luz.
- ¿Así que también eres un jedi? - Sonrió 'Moramee. - Bien, jamás tuve oportunidad de asesinar a uno...
- Y seguirás sin tenerla, no soy un jedi, ¡sino algo mucho peor!
Kasius se lanzó al ataque de nuevo, pero 'Moramee logró bloquear su ataque, antes de tratar de atravesar a Kasius con su segunda espada.
Por otro lado, Thel 'Vadamee y un pequeño grupo de guerreros del Covenant habían activado sus camuflajes y habían logrado pasar desapercibidos por los combatientes, logrando llegar hasta las paredes de la aldea, donde saltaron los muros y miraron a su alrededor, teniendo que esquivar una jaula de metal.
Mientras tanto, los Spartan estaban confundidos. No sólo Daliah había lanzado una pesada jaula hacia un muro cercano a ellos, sino que lo había hecho con nada más que un simple movimiento de su mano.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó Sam.
- ¡Podrán ocultarse de mi vista, pero no pueden esconderse de la Fuerza! - Gritó Daliah mientras encendía un sable de luz de color blanco.
Inmediatamente, una espada de energía se encendió de la nada y se lanzó a atacar a la mujer no-muerta, sólo para que el poseedor de dicha arma terminara rápidamente decapitado por la Reina Calabaza.
Y para terminar de asombrar tanto a los invasores como a los Spartans, antes de que el arma del sangheili muerto tocara el suelo, ella la atrajo a su mano y la miró un segundo.
- Interesante... - Soltó Daliah. - Esta arma me pondría en un aprieto si supieran usarla, o si fueran un poco más rápidos... Y para su desgracia, yo sí sé usarla, trabajará perfectamente en conjunto con mi sable de luz, además de que soy más rápida de lo que ustedes jamás serán.
- "¡Es una jedi!" - Rugió un sangheili, aún invisible.
Al menos seis espadas más fueron encendidas, luego, una lluvia de plasma cayó sobre los Spartans, Jack y Daliah. John, Sam, Kelly y Fred se cubrieron tras la fuente en el centro de la plaza mientras Jack y su madre usaban sus espadas para bloquear y reflejar los disparos.
Luego de un par de segundos, las armas de los invasores se sobrecalentaron, y los Spartans, el esqueleto y la no-muerta aprovecharon el momento para contraatacar.
Jack se lanzó contra la espada que estaba más cercana al suelo, atacando con una poderosa patada al sangheili, haciéndolo estrellarse con el muro detrás de él, y quitándole su camuflaje, revelando ser el mismo invasor al que se había enfrentado en las Tierras Lejanas.
- ¡Tú! - Dijo Jack mientras tomaba la espada que le había quitado a 'Vadamee tiempo antes.
El esqueleto encendió la espada de 'Vadamee, lo que hizo que el sangheili gruñera y fulminara con la mirada al Príncipe Calabaza. Luego el joven sangheili encendió su nueva espada otra vez y se lanzó al ataque, tomando a Jack con la guardia baja, pero al ser un esqueleto, la cuchilla simplemente cortó su camisa.
Sin embargo, 'Vadamee siguió su feroz ataque contra el joven príncipe, mientras la Reina Calabaza esgrimía su sable de luz y la espada de energía contra tres de los invasores, logrando igualar sus habilidades con suma facilidad, y mientras los Spartan mantenían un intenso tiroteo contra los restantes sangheili, notando que cuando mataban a uno, otro más lograba pasar el campo de batalla, a pesar de todas las defensas.
Mientras tanto, las cosas no marchaban tan bien para los marines y el ejército de Halloween como Kasius creyó. Las fuerzas del Covenant eran mucho más numerosas de lo esperado, y sus armas eran mucho más poderosas de lo que creían, y lo peor era que el plasma que disparaban, era bastante efectivo contra todo tipo de monstruos.
Sin embargo, todos estaban dispuestos a luchar hasta el último hombre, mujer y monstruo en pie. Pero dado que ellos se estaban quedando sin municiones, pronto se verían en necesidad de abandonar los muros y edificios que usaban para cubrirse del fuego enemigo, en un intento por tomar alguna de las armas de las tropas del Covenant muertas.
- ¡Están atravesando todas las defensas! - Reportó uno de los francotiradores.
- ¡Debemos resistir! - Ordenó Karpov. - ¡No podemos permitir que estos alienígenas bastardos se lleven lo que sea que buscan!
- ¡No podremos resistir por mucho tiempo, ya casi no me quedan municiones! - Dijo Linda.
De repente, un haz de luz púrpura perforó el cráneo de un marine, quien cayó hacia atrás sin vida. Varios haces de luz le dieron en la cabeza a varios francotiradores y marines, por lo que todos tuvieron que cubrirse.
- ¡Tienen francotiradores! - Gritó Karpov.
- ¡Me encargaría de ellos, pero todos aquí nos quedamos sin municiones! - Reportó Linda.
- ¡No puede ser! ¡Todos vamos a morir! - Gritó uno de los marines en total desesperación.
- ¡Mantente calmado, soldado! - Ordenó Karpov. - ¡Si vamos a morir, moriremos peleando!
- ¡Es inútil cuando no tenemos con qué defendernos! - Dijo Sam.
- ¡Lo tengo! - Dijo Kelly mientras recargaba su arma. - ¡Jack, su majestad, ¿pueden comunicarse con sus fuerzas a distancia?!
- ¡La Fuerza nos rodea a todos! - Replicó la Reina Calabaza mientras decapitaba a otros tres sangheili.
- ¡Es una forma elegante de decir que sí! - Dijo Jack.
- ¡Pídanles que recojan todas las armas que puedan y se las dén a los marines y a nosotros! ¡Y que algunos de ellos ataquen a los francotiradores para que puedan darles sus armas a los nuestros! - Dijo Kelly mientras ella y John se deshacían de otro invasor con sus últimos cartuchos.
- ¡Eres una genio, Kelly! - Dijo Fred mientras intentaba recargar su arma, antes de darse cuenta que ya no tenía munición. - ¡Maldición, ya me quedé sin municiones!
Al oír a Fred, Jack y su madre notaron varios rifles de plasma a su alrededor, por lo que con varios y ágiles movimientos, patearon varios en dirección a los Spartans que se cubrían en la fuente.
John notó eso y se lanzó para tomar uno, luego lo usó para disparar a las tropas del Covenant, distrayéndolos lo suficiente para que sus compañeros de equipo pudieran apresurarse a tomar uno también.
Mientras tanto, el Inquisidor seguía tratando de acabar con el Rey Calabaza, pero sin importar qué, Kasius seguía siendo más hábil, ágil y rápido que él, y peor aún, tenía una fuerza igual a la suya, así como una resistencia mucho mayor, pues el esqueleto no mostraba ningún síntoma de fatiga, mientras que él comenzaba a sentir los estragos del largo y difícil duelo con espadas. Por otro lado, Kasius no podía evitar sentirse de maravilla, hacía mucho tiempo que nadie había podido combatirlo con tal fervor y ferocidad por tanto tiempo, pero aún se sentía bastante decepcionado, pues si bien 'Moramee era el mejor oponente que había tenido desde hacía siglos, aún no era el rival correcto para él. Pero eso era de esperarse, no por nada Kasius Skellington era el tercer espadachín más peligroso del universo.
- ¡Deja de moverte, criatura! - Rugió 'Moramee.
- ¡Tú deja de ser tan lento! - Rió Kasius mientras seguía bloqueando con total facilidad los ataques del Inquisidor.
El Inquisidor rugió y trató de atacar por ambos lados, pero Kasius fácilmente bloqueó ambas estocadas, sin embargo, para su desgracia, el enorme sangheili tomó la momentánea distracción de Kasius para patearlo fuertemente en el torso, quebrando la armadura del Rey Calabaza con facilidad.
El esqueleto cayó de espaldas y gruñó de dolor y frustración, luego oyó un rugido, lo cual lo hizo girar rápidamente hacia un lado mientras 'Moramee caía al suelo, clavando sus espadas en el suelo. Al ver eso, Kasius pateó fuertemente los antebrazos de 'Moramee, sonriendo con satisfacción al oír que uno de ellos se quebraba.
Sin embargo, su sonrisa desapareció rápidamente cuando varios haces morados atravesaron su pierna, causándole un dolor increíble.
Kasius gruñó en dolor cuando su pierna regresó al suelo, luego intentó ponerse de pie, pero le fue imposible, pues al tener varios agujeros en la pierna, sintió que ésta podría quebrarse si lo intentaba.
Por otro lado, 'Moramee miró a su oponente en el suelo y sonrió, a pesar de que tenía un brazo roto, el esqueleto estaba mucho más incapacitado que él.
Por lo cual, 'Moramee sonrió con malicia y volvió a activar su espada para acabar con su duelo de una vez y por todas.
Sin embargo, Kasius aún no estaba vencido, por lo que rápidamente se cubrió de llamas, ante la mirada de sorpresa de 'Moramee, pero cuando el fuego murió, el esqueleto se había convertido en una especie de criatura con piernas ligeramente más gruesas que las que tenía como esqueleto, hechas de paja, brazos similares a ramas maltrechas y una cabeza de calabaza. Y ya que 'Moramee se había distraído con su transformación, el Rey Calabaza le arrojó una bola de fuego al rostro, haciendo que su escudo de energía centelleara mientras el sangheili retrocedía.
Kasius sonrió con satisfacción y comenzó a concentrar su fuego para liberar una poderosa ráfaga de fuego con suficiente fuerza para deshacerse de los escudos de 'Moramee y hacer que la mole alienígena cayera de espaldas al suelo.
Luego de eso, Kasius se arrastró hacia sus espadas, las tomó e intentó ponerse de pie de nuevo, y a pesar de lograrlo, él sabía que su pierna herida no soportaría por mucho, por lo que si no lograba ganarle a 'Moramee pronto, el sangheili acabaría matándolo. Por lo tanto, el Rey Calabaza volvió a encender sus espadas y se abalanzó contra 'Moramee.
De vuelta con los soldados, Karpov pudo notar que a pesar de la facilidad con la que habían podido mermar a las fuerzas invasoras del Covenant al principio de la batalla, las tropas de los invasores seguían viniendo. Y mientras más venían, más lograban acercarse a las murallas, y lo peor era que muchos ya habían logrado colarse a la plaza, donde los Spartans, Jack y su madre lograban mantenerlos a raya.
Y con la Familia Real de Halloween, el Príncipe seguía batiéndose en duelo contra el joven 'Vadamee, quien a pesar de sólo poseer una espada, era lo suficientemente hábil para equiparar al Príncipe Calabaza, lo cual evidentemente empezaba a fastidiar a Jack. Sin embargo, gracias a la enorme cantidad de años que llevaba entrenando, Jack podía actuar sin que sus emociones controlaran su juicio, lo cual era bueno, pues si comenzaba a actuar impulsivamente, 'Vadamee sin duda aprovecharía la oportunidad y lo mataría. Por otro lado, la Reina Calabaza se sentía increíble. Hacía cientos de años que no participaba en una pelea y al pelear con un montón de oponentes, los cuales eran bastante buenos y de hecho lograban entretenerla, pero aún así no eran nada comparados con ella.
Por su parte, el líder del Equipo Azul seguía disparando sin cesar contra los invasores que se las arreglaban para escapar de las espadas de Daliah Skellington, y conforme las fuerzas de ambos bandos disminuían, los Spartans notaron que los invasores del Covenant que venían de las Tierras Lejanas ya no eran tan numerosos como al principio, lo que evidenciaba que la batalla no duraría mucho más, y que probablemente ellos serían capaces de ganar.
Si es que se las arreglaban para sobrevivir.
De regreso con el Rey Calabaza, 'Moramee sonreía ampliamente mientras seguía batiéndose en duelo con Kasius, pues a pesar de tener un brazo roto, las ventajas en velocidad y agilidad de Kasius se habían casi esfumado, todo gracias a los disparos que éste último había recibido en la pierna.
Sin embargo, Kasius seguía siendo un espadachín formidable, por lo que a pesar de perder sus ventajas, aún era superior a 'Moramee en combate.
Y por ende, el combate sólo podía terminar de una manera.
Al chocar espadas de nuevo, el Rey Calabaza giró su sable de luz y le cortó la mano al Inquisidor. 'Moramee soltó un aullido luego que la cuchilla del sable de luz de Kasius pasó a través de su única mano útil, pero pronto, su dolor se acabó, pues Kasius hizo un giro alrededor de él, decapitándolo con un movimiento ágil y fluido de su sable teseracto.
En ese momento, los guerreros del Covenant y las fuerzas del UNSC dejaron de disparar, en especial los unggoy, quienes soltaron un chillido de terror, dejaron caer sus armas y trataron de huir hacia las Tierras Lejanas, sólo para ser rápidamente eliminados por los soldados de Kasius y los francotiradores de Karpov.
Mientras tanto, la pierna de Kasius terminó por ceder, lo que lo hizo caer de rodillas al suelo, mientras gruñía de dolor.
Pero aún estaba satisfecho, pues una vez más, otro oponente formidable había caído ante él, tal y como lo esperaba.
Por otra parte, Jack, 'Vadamee y Daliah vieron con sorpresa el momento en el que Kasius decapitó a 'Moramee, cosa que hizo enfadar a 'Vadamee, quien interrumpió una creciente sonrisa en el rostro del Príncipe Calabaza con una poderosa patada a su abdomen, la cual lo hizo estrellarse contra la fuente. Inmediatamente después, Jack le lanzó a 'Vadamee una mirada asesina y levantó su mano hacia él mientras hacía un ademán, simulando estar apretando algo. En ese segundo, 'Vadamee sintió que comenzaba a ser estrangulado por una mano invisible, cosa que le hizo abrir los ojos en sorpresa mientras comenzaba a buscar un objeto en su cinturón.
- "¡Muere, maldito jedi!" - Rugió 'Vadamee mientras le arrojaba una granada de plasma a Jack.
Jack abrió sus cuencas de par en par y soltó a 'Vadamee, permitiéndole girar, hacerle un ademán a los otros sangheili y huir, siendo seguido por las demás tropas del Covenant que habían sobrevivido, mientras Jack usaba la Fuerza para desviar la granada hacia el Ayuntamiento, destruyendo parte de éste cuando el explosivo detonó.
Inmediatamente después, Jack se puso de pie, tomó su sable teseracto y corrió tras 'Vadamee, siendo rápidamente seguido por el Equipo Azul.
Daliah gritó a su hijo que se detuviera, pero él estaba determinado a matar a 'Vadamee, y los Spartans aún tenían órdenes de capturarlo.
En otra parte del campo de batalla, la joven muñeca de trapo y mejor amiga del Príncipe Calabaza, Sally, vio cómo Linda saltaba de la ventana de su cuarto y seguía a sus demás compañeros, quienes iban justo detrás de Jack, quien perseguía a 'Vadamee.
Eso hizo que la muñeca de trapo sintiera un terrible temor de que algo malo fuera a pasarle a Jack, por lo que imitó a Linda para intentar seguir a su amigo, teniendo la suerte de caer sobre una pila de tropas muertas del Covenant, las cuales amortiguaron su caída.
Inmediatamente después, Sally comenzó a correr tras los Spartans, pudiendo seguirles el paso con facilidad, ya que conocía mejor el terreno.
Mientras tanto, 'Vadamee seguía corriendo hacia el portal, junto con lo que quedaba del grupo del Covenant que había intentado tomar la Aldea de Halloween para robar el Teseracto, tratando de deshacerse de los Demonios y al monstruo delgado que le había vencido dos veces.
Tal vez el ataque había fallado, pero aún así, ellos iban a ganar, puesto que para esos momentos, la Sagrada Flota del Covenant ya debía haberse hecho cargo de la miserable flota humana, así ellos comenzarían la purificación del planeta que los humanos llamaban Tierra, y cuando terminaran, simplemente caminarían entre los páramos vitrificados y las cenizas para tomar el Teseracto.
Pocos minutos después, las tropas del Covenant atravesaron el velo para regresar a la montaña en el Valle de la Muerte e inmediatamente salieron de la caverna para que uno de ellos llamara a la nave en órbita y activara el ascensor de gravedad.
A los pocos segundos, las tropas supervivientes del Covenant comenzaron a ser subidas a la nave, donde todos corrieron hacia sus puestos, excepto 'Vadamee, quien corrió hacia el puente de la nave, viendo directamente al maestro de nave, quien lo miró con confusión.
- "¿Dónde está el Inquisidor?" - Preguntó el maestro de nave.
- "Muerto." - Dijo 'Vadamee. - "Y el asalto en la ciudad falló, tenemos que destruir este planeta."
- "No, tenemos órdenes del Profeta del Pesar, primero debemos hacer un poco de investigación acerca de lo que los humanos de la Tierra pueden hacer."
- "¿Qué quieres decir?"
- "Ya lo entenderás."
- "Bueno, por lo menos debemos evitar que los Demonios y ese extraño y delgado ser, se interpongan en nuestro camino. Debemos destruir la entrada."
El maestro de nave asintió, luego hizo un ademán a los sangheili en los demás controles a que activaran el proyector de energía.
Mientras tanto, dentro de la cueva, Jack y los Spartans atravesaron el velo del portal y miraron a su alrededor, sin encontrar rastros de los alienígenas, luego se dieron la vuelta al oír un par de pasos detrás de ella, lo cual los hizo girar con sus armas listas para atacar, pero justo después de eso, ellos bajaron sus armas, al ver que sólo era Sally.
Sin embargo, el esqueleto soltó un gritito ahogado al ver a la muñeca de trapo.
- ¡Sally! ¡¿Qué rayos estás haciendo aquí?! - Dijo Jack.
- Y-yo... - Tartamudeó Sally.
- No hay tiempo, sólo síguenos y quédate detrás de nosotros. - Espetó John. - Jack y yo al frente. Linda, Sam, cuiden los flancos y cubran a Sally. Fred, Kelly, ustedes en la retaguardia.
Los Spartans y el Príncipe asintieron, luego prepararon sus armas mientras tomaban sus posiciones. Luego, el grupo salió lentamente de la cueva, mirando rápidamente hacia todos lados, pero no vieron a guerreros Covenant en ningún lado.
Pero eso únicamente hizo que John se preocupara, pues él sabía que eso sólo significaba que el Covenant estaba preparándose para cristalizar el planeta.
Por eso, el líder de escuadrón miró hacia arriba y sus ojos se abrieron de par en par con terror absoluto.
Al verlo, Jack se confundió bastante.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó el Príncipe Calabaza.
- ... Corran... - Dijo John.
Los otros Spartans miraron hacia arriba y soltaron un grito ahogado mientras una intensa luz morada los rodeaba.
Sally y Jack miraron hacia arriba también y quedaron atónitos al ver la intensa luz morada que se estaba concentrando en un punto de una brillante nave de color púrpura.
Inmediatamente después, John golpeó a Jack en el hombro con el dorso de su mano para hacer que reaccionara, luego le hizo un ademán a su escuadrón para que lo siguieran, luego, Jack levantó a Sally sobre su hombro y corrió tras los Spartans, pocos momentos antes que una poderosa ráfaga de energía destruía la montaña dentro de la cual estaba el portal, causando una poderosa onda expansiva que lanzó a volar a los jóvenes, junto a los restos de la montaña y una gigantesca nube de polvo.