- Nunca debiste existir, criatura del mal- dijo un hombre de aspecto horrible soltando veneno en cada silaba que me decía y me tomaba por el cabello.

- No necesitaras esto- se refería a mi cabello, sacó una daga y lo cortó haciendo que me llegara a los hombros.

Yo solo expresaba una cara de serenidad, tragándome todo el dolor y el arrepentimiento que sentía al haber confiado en la gente de este mundo tan podrido.


Narra Len:

Me siento derrotado, no se como escapar de esta. Solo puedo esperar a que el tiempo pase, en esta pequeña celda que apenas me permite moverme.

Tic, Tic, Tic.

Escuché un sonido, creo que son pasos, para ser mas específicos de un tacón.

- ¿Tan rápido te rindes?- me dijo una mujer que se puso en frente de mi y sostenía unas llaves- creí que el príncipe Len tenia mas fuerza de voluntad - sonrió.

A la mierda ser educado con las mujeres- ¿Qué acaso eres ciega o idiota como para no poder ver mis condiciones? Soy una mierda que ni siquiera se puede poner de pie y luchar por lo que quiere.

Sonrió más amplia mente, si es que podía ser posible, aunque era una sonrisa llena de ternura y comprensión, y para nada burlona.

- Yo veo a un guapo muchacho con los suficientes cojones para enfrentarse a su padre, te ayudaré, ya que se me acaba el tiempo- se acerco a la barrotes de la celda y la abrió con las llaves- al contrario de ti yo puedo pasar libremente, así que lo mejor será evitar que los guardias te vean- me puso la capa que tenia encima dejando ver su largo y brillante cabello.

- N-no se como compensar todo lo que haces- solo la podía ver incrédulo.

- Solo... cuando veas a Rin, manda saludos de parte de Luka y Gakupo- la peli-rosa se dio la vuelta y salió, yo me quedé como estatua pero me di una bofetada mental y corrí todo lo que mi cuerpo adolorido me dejo.

Alcancé a llegar a donde el reino se reunió para exterminar a mi brujita, pero...


Narra Rin (20 minutos después de ser capturada):

Creía que el haberme secuestrado de mi propia casa, la cual ahora esta destruida, y pasar por una multitud la cual abucheaba y me lanzaba cosas era suficiente. Pero que equivocada estaba. Los hombres que me sujetaban me llevaron a ver al rey que estaba en medio de 2 guardias, me dio una mirada venenosa y como toda la serpiente que era ese sujeto, siseo.

- Alejen la de mi vista, y torturen la de la peor forma que se les ocurra, para que después sea quemada y bailaremos sobre sus cenizas- y se alejo en dirección al castillo.

Primero fui golpeada, pateada, pisoteada e insultada por todo hombre, mujer y niño del lugar. Me sujetaron las piernas y las muñecas con sogas, a lo lejos vi varias mujeres sosteniendo un poste de madera en forma de cruz... oh no, se exactamente lo que significaba eso. Ataron mis muñecas a los lados y clavaron astillas puntiagudas en mis pies para que no los moviera. Di un grito de dolor que seguro se escucho en todo el pueblo. Fueron subiendo el poste conmigo poco a poco entre varias personas, yo solo podía llorar del coraje y el dolor, sentía que mi cabeza en cualquier instante explotaría y no puedo descargar mi furia.

Liderando a la muchedumbre se encontraba Miku, portando en su mano izquierda una biblia y en la derecha una cruz que sostuvo en su pecho. Ella me traicionó al igual que Len.

- La dedicación es nada.- recitó unas palabras de aquel libro y alzó la cruz- La muerte está pesando sobre ti. La virtud se reduce a vicio.- sentí como si me estuvieran quemando viva, pero aun no veía las llamas ¿En realidad soy una criatura del inframundo... como para que esas palabras me duelan?

- ¡RIN!

Vi como un punto rubio se intento meter en la multitud. Luego todo se volvió negro.


Narra Len:

Alcancé a llegar a donde el reino se reunió para exterminar a mi brujita, pero... la imagen que estaba en frente me dejó sin palabra alguna. Estaban a punto de exterminar a mi amada, noté como sufría y soltaba lagrimas a mares.

- ¡RIN!

Grité todo lo que mis pulmones me dejaron y me moví en la multitud, ella me miro con rabia y resentimiento. No la culpo, la situación actual es muy confusa.

Bajó la cabeza y cerro sus ojos con fuerza, la vena de sus frente parecía casi salir de sus cabeza. Un chillido estruendoso salió de sus labios, fue en un volumen tan alto, que tuve que tapar mis oídos al igual que la multitud, una brisa salvaje paso arrastrando varias hojas y haciendo a todos retroceder unos pasos. De la espalda de Rin salieron dos negras alas inmensas lentamente ya que ella aún estaba atada y casi no podía moverse de forma libre.

Veíamos la escena hipnotizados. Las alas se abrieron completamente, consecuencia de que las sogas se rompieran, su delgado cuerpo fue tomando un color oscuro y sus pies se transformaban en garras filosas. El proceso duro unos segundos hasta que Rin se convirtió totalmente en un cuervo, dejó escapar otro chillido con mas intensidad y escapó dejando atrás una pluma negra.


Este aún no es el final, falta un capitulo para acabarlo. Gracias por los lindos reviews que dejan y descuiden les prometo que esta historia tendrá un final feliz (o tal vez...)

Sayonara