Corre sin fuerzas, se arrastra oculto por las calles.
Está bajo una forma extrañamente familiar que tanto echaba de menos.
Porque le recuerda a los buenos momentos, a cuando era feliz.
Se va recuperando, huyendo de aquellos horribles seres que tan mal le hacen sentir.
Pero gracias al cielo esta forma le ayuda.
Con esa forma ni un solo recuerdo es triste; es feliz.
Sonríe, después de tanto tiempo.
Ahí, su ahijado, le mira expectante.
El autobús pasa por delante desviándole la mirada y aprovecha para irse.
Sabe que Harry volverá a mirar.
Pero esta vez él no estará ahí.
