-o-o- cambio de escena en el mismo lugar

-/-/-/- cambio de escena total

Pensamientos

-Diálogos.-

"Recuerdos mega rápidos, no flash back"

-f-f-f-f- inicia-termina flashback, cambio de escena en flashback

"Cosas en carteles o cartas"

(Aclaraciones)

.S. Empieza sueño/cambio de escena en sueño
-S- termina sueño

(N/A: notas de autora)

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Los diálogos no son muy fieles al juego porque:
a) se me olvidaron.
b) me dio hueva verlos de nuevo ¬¬
c) los cambié porque se me dio la gana ;w;

-Disclaimer: Los personajes son de sus respectivos autores, hago esto sin fines de lucro. Sólo lo hago por que soy una fan enamorada de la Saga de Zelda (y el ZeLink ;D).

-o-o-

Capítulo VI

-¿Tienes que ir hasta arriba?- alzó una ceja desconfiado, mirándolo.

-Señor Link, siento que debo pagarle por lo que hizo. Salvó mi vida. Dos veces ya. Por eso quiero acompañarlo. Le seré útil. Lo prometo.- hizo una pequeña reverencia.

El joven miró al que se decía "trovador". Después fijó sus ojos en el nuevo y curioso artefacto que había obtenido al derrotar al demonio guardián, una especie de aerodeslizador, según le dijo el afamado Sheik.

Observó la habitación que se había mostrado al accionar el mecanismo del cuarto anterior donde había luchado. Largas escaleras en espiral en la pared se alzaban hasta donde la vista no podía seguirlas. Era alto, si.

-No. Debo ir a ver por las puertas que vi cuando vine; tal vez ella se encuentre ahí.-

-¿Ella?- repitió el joven de ojos rojos asombrado.

-Estoy buscando a una muchacha... blanca, cabello largo, ojos celestes, vestida elegante. ¡Tengo que encontrarla!- apretó un puño, enojado.

Se giró para ir a la habitación de las antorchas, siendo impedido por Midna, que salió de la sombra ipso facto.

-¿A dónde crees que vas!? ¡Sube por ese espejo!- le gritó con su voz aguda.

-¡No tienes por qué gritarme! ¡Voy por Zelda! ¡Y no tienes derecho de mandarme, ya que me dejaste atrás!- la señaló con odio, frunciendo el seño.

-¡Ella no está allá! ¡De seguro ya está arriba!- ignoró el comentario final.

-¿Cómo demonios puedes saber eso, Midna?! ¡Tú no sabes nada!-

-¡No me hagas enojar, duende! ¡Que puedo hacerte mucho daño con esta roquita!- le enseñó la roca de la maldición de Zant.

-¡Mira cómo tengo miedo!-

-Uh... señor Link. No puede haber nadie en esos lugares, las puertas estaban selladas.- mintió rápidamente Sheik, evitando una pelea peor- Tal vez, a quien busca esté en otro lugar.-

-Si, ella sabe magia, ¿y si se trasladó hacia allá?- Midna le miró con una mano en la cintura, sonriendo maquiavélicamente.

-Esa criatura tiene razón, señor. Puede que ella esté allá... Midna, ¿qué estás haciendo?-

-Más te vale, Midna.- tomó el aerodeslizador y caminó a las escaleras, dudoso- Le prometí al señor Auru que la protegería...-

-A...uru...- susurró atónito el chico de azul, viendo al de verde.

Midna, viendo que estaba a punto de cometer una tontería, se interpuso.

-Ella está bien, Link. Antes de separarnos me dijo que estaría en el lugar del espejo, yo... me perdí cuando entramos, es todo.- le "confesó" mientras Sheik reaccionaba- ¿Ahora es un encargo de Auru?- preguntó con burla, mientras el hyliano subía las escaleras.

-Sabes bien lo que pasó cuando me llevaste a verla...- hablaba sin mirar atrás, mientras el joven de ojos escarlata lo seguía de cerca- te dije que la sacaría de ahí y que la iba a proteger, como pasó con los demás.-

-¿Eso... hizo?- Zelda miró al chico enfurruñado enfrente suyo, caminando con pesar cargando ese artefacto.

Murmuraba cosas que Midna le respondía con un "silencio" o un "cállate y camina".

Pero Midna también se sentía mal. Así no era como quería comenzar su disculpa con esos dos. Tenía que cambiar de actitud, pero Link no se lo permitía. Si de por si pedir perdón era difícil, más lo era con Link enojado.
¿Cómo reaccionaría él ante Zelda?

-o-o-

Después de activar otro mecanismo con el objeto de los sabios, Link tuvo que llevar a Sheik a cuestas para subir por una espiral que subía aún más. Después del incómodo viajecito, llegaron a una puerta enorme.

-Aquí es...- comentó sombríamente el encapuchado, entrecerrando los ojos- Desde aquí se accede a la cima, señor Link.-

-A acabar con esto.-

Entre los dos levantaron la pesada puerta, y se encontraron con una habitación y un foso de arena al centro.

-Quédate atrás Sheik. Sigues herido, y si sale una sorpresita, no creo que puedas ayudar.-

-Créame que haré todo lo que pueda, señor Link.-

-Deja de llamarme así...- le reprochó con las orejas bajas y comenzó a caminar hacia el foso.

Un enorme esqueleto, parecido al del demonio guardián, yacía en la arena. Como náufrago que ha llegado a tierra, así se encontraba la enorme calavera y esos brazos huesudos y polvorientos. La columna vertebral, inmensa, se perdía en la arena fina.

Se acercó a ver, curioso.

De repente, sin previo aviso, y con el sonido lastimero y vago que lo caracterizaba, apareció Zant sobre el cráneo del fósil.

Midna tembló.

-¿Él aquí?- susurró, y Link pudo escucharlo.

-Sigues vivo... Qué impresionante. No hay duda de por qué algunos te llaman "héroe".-

-¡Zant!- Midna salió de la sombra del elegido- ¡Qué has hecho con el estúpido espejo!?-

-Ah... Pero esta es una conmovedora reunión... Si.- dijo con burla.

-¡No me tientes, maldito!- se escuchaba la furia en la voz de la twili.

-Midna.- la frenó Link, mirándolo con precaución.

-¡Pero me temo que esta será la última vez que te veo vivo!- comenzó a conjurar una especie de magia rojinegra, y una enorme espada salió de la nada y con furia la clavó en el cráneo del fósil.

Un halo rojo de marcas twili inundó el hueso.

-Creo que tenemos problemas...- musitó el ordoniano algo apesadumbrado.

Zant dio media vuelta.

-Gané la carrera, querida Midna... Crepúsculo, aquí voy de nuevo.-

-¡ZANT!-

Pero no pudo hacer mucho, ya que el aludido desapareció en cenizas.

El foso comenzó a temblar, y en los cuencos del cráneo se materializaron dos puntos rojos brillantes. Como si apenas se levantara de una siesta, el esqueleto comenzó a levantarse lentamente, un sonido gutural emanó de las cuerdas vocales inexistentes y con un movimiento rápido, la osamenta se balanceó de un lado a otro en la arena, probando su movilidad.
Pesadamente, se dejó caer al frente con las dos manos apoyándolo, y el fósil "gruñó" con odio ante su pequeño adversario, que salió despedido de la ráfaga de aire y arena que levantó, directo al concreto, fuera del foso.

-¡PERO QUE ES ESA COSA EN NOMBRE DE DIN!-

-¡Cállate y atácala!-

-Señor Link, no hay tiempo, lo está buscando...- Sheik se veía desesperado- tiene que romper su base de apoyo, la columna que sale de la arena.-

-¿Seguro?-

-¡Si! Use el aerodeslizador para llegar a la columna. Yo lo distraeré.-

-Pero...-

-¡Hágalo!- salió corriendo en dirección a donde estaba viendo el esqueleto.

Link no dudó de nuevo, se montó en el spinner y gracias a Farore una vía dentada estaba alrededor de todo el foso, se movió con rapidez esperando el momento para saltar e ir tras la vértebra.
Pero no contó con que de la arena salieran decenas de cuerpos de lo que parecían ser soldados.

-¿Qué son esos?- gritó a Midna, de seguro en su sombra.

-No lo sé, pero parecen etéreos. Esquívalos.-

Sheik, del otro lado, disparó un par de flechas al cráneo, haciendo que el fósil centrara su atención en él.

-¡Es ahora!- gritó el hyliano y saltó hacia la columna, pasando rápidamente por la arena. Tuvo que hacer gala de la agilidad que vagamente poseía en el spinner, esquivando los cadáveres de los soldados.

Llegó a la vértebra y saltó...

¡CRACK!

Y se escuchó por todo el lugar cómo el hueso se rompía... pero el fósil seguía intacto, a no ser por que había encogido.

-¡De nuevo!- gritó llegando a la vía dentada para tomar impulso.

Pero el fósil ya lo había localizado y se preparó para lanzar lo que parecía un polvo.

-Oh... ¡el señor Link!- Sheik ágilmente saltó a una mano de la osamenta. Comenzó a golpear una falange- ¡Hey!-

Al parecer, la táctica había dado resultado, ya que la otra mano del dragón le quiso dar un manotazo, pero alcanzó a saltar.
Pero su suerte no duró mucho, su antigua herida lo traicionó y lo hizo acalambrarse del dolor, suficiente tiempo como para que el esqueleto lo tomara fuertemente entre sus falanges con arena.

-Oh oh...-

-¿Qué pasa Midna?- Link volteó a ver al fósil- ¡Oh no! ¡Sheik!- dudó en lanzarse o no, podía perder la oportunidad de destruir la vértebra que quedaba.

¿Arriesgar al desconocido trovador para salir vivos? ¿De verdad arriesgaría a ese desconocido para tratar de llegar a la princesa?

Saltó. No para salvar al joven, sino para romper la vértebra.

-o-o-

Sentía cómo los enormes huesos apretaban su cuerpo. Entre más apretaba, la presión hacía que su caja toráxica no pudiera expandirse para respirar.
Soltó un grito mudo, y todo el aire escapó de él.

Crack.

Y las costillas cedieron ante el apretón del fósil. Un pequeño sendero de lágrimas recorrió su rostro.

De repente, cuando ya parecía haber acabado todo de nuevo, el dragón esquelético calló al foso de arena. Y éste lo soltó haciendo que se estampara en la orilla del borde del foso, lastimándose más su maltrecho cuerpo.

El fósil se hundió en la arena, desapareciendo misteriosamente y la arena junto con él. Sheik cayó en el profundo agujero que dejó libre la arena, semi consciente, semi vivo.

Levantó un poco de arena al caer. Y le dolió más todo. Se arrastró hacia la pared, con una vía dentada que subía en espiral. Recargó su cabeza en la arena, cerrando los ojos.

-¡Ahí está!- escuchó la aguda vocecita de Midna, ¿lejos, cerca?

Pasos, corrían. Y sintió cómo alguien se ¿arrodillaba?, ¿sentaba?, total, acercaba.

-¿Dónde te duele?- Link se escuchaba totalmente preocupado, y sus manos rápidamente fueron a sus costados, comprobando la herida anterior y las nuevas.

-No...- con su brazo derecho, débilmente, alejó al joven- no puedes hacer nada.-

-¡Qué! ¡No digas eso! Esto... esto es mi culpa. Lo siento.-

Abrió los ojos, mirando al chico cabizbajo.

-Link... lo siento. No debí... haberle dejado atrás...-

-¿Eh? No, eso no importa, me ayudaste a destruir a esa cosa.- sonrió, tratando de animarlo.

-No. Eso no...- sus ojos rubí se entrecerraron con dolor- lamento haberle dejado... pensé que así evitaría que se lastimara.-

Link lo miró sin comprender.

-Pensé que...- tomó aire débilmente- así ya no sufriría... pero ahora, está aquí sufriendo por mi. Perdóneme... por haberme ido de Ordon...-

-¿Qué?-

-Yo... ya no soporto este cuerpo...- cerró los ojos con violencia, y un tenue brillo inundó el cuerpo en ropajes azules.

Link observó anonadado, boquiabierto y sin palabras la transformación que ante él ocurría.
Sencillamente, quedó la princesa de Hyrule recostada, con una mano en su pecho.

Volvió a abrir los ojos celestes, aliviada de ya no sentir ese dolor. Suspiró y lentamente se sentó sobre la arena.

-¿T-todo este... tiempo... tú...?- el muchacho apenas y alcanzaba a hilvanar palabras, se pasó una mano por la frente, atónito- Yo... debí ayudarle... ¡pero no sabía que...! ¡Argh!- se tomó la cabeza con ambas manos.

-Ya no duele. Puedo respirar.- después de una leve comprobación de estado, la muchacha observó con infinita amargura al chico de verde, negando con la cabeza.- Espero pueda perdonarme, Link. Yo... simplemente quería que no se lastimara, porque... todo esto ha sido mi culpa.- volteó su cabeza, incapaz de encararlo.

Link la miró detenidamente, ¿hablaba en serio?

-No podía obligarlo a luchar en una batalla que no le corresponde. No es justo para un inocente hacerlo, ¡no podía dejarlo!- alzó el tono de su voz al irlo diciendo, apretando los puños- Yo...- una pequeña y odiada lágrima comenzó a bajar por su mejilla- no quería... que nada... de esto pasara... ¡Perdóneme, Link!- se tapó la cara con sus manos.

Y ahí estaba. Odiaba ver a la gente llorar. Hacía que se sintiese mal. Y ahora, lo que más temía que ella hiciera estaba ocurriendo: ella lloraba. No podía soportarlo. No quería verla llorar.

-¿Batalla que no me corresponde? Princesa, ¡claro que me corresponde! Me corresponde desde que tocaron a los de mi villa, me corresponde desde que Faron me dijo lo que soy, o aparento ser. Esto es una cuestión de honor, no puedo dejar que el lugar donde vivo sea destruido así, ¿no lo cree?-

Ella le miraba, él le sonreía, con esa sonrisa que intentaba calmar al más desdichado.

-¿Por qué? ¿Por qué no me odia por lo que le hice, Link?-

-No puedo.- sonrió sinceramente- No puedo enojarme con usted.-

-Pero... pero...-

Imprevistamente la tomó de los hombros, mirando fijamente sus ojos.

-Perdóneme por lo que haré.-

Y abrazó a la princesa de Hyrule fuertemente.

-En Ordon acostumbramos abrazar a los que se sienten tristes, a los que se sienten mal. Por favor, olvide todo eso. No le guardaré rencor.- susurró suavemente.

Ella, sin poder reaccionar, sólo se quedó mirando hacia arriba. Pero poco duró el momento ya que una cosa conocida había aparecido de nuevo.

-E-el fósil... ¡volvió!- atinó a gritar, apuntando detrás de Link.

La calavera del esqueleto flotaba y los miraba fijamente. Gruñó y el héroe elegido no perdió tiempo y salió corriendo tras el hueso.

-¡Midna, quédate con ella!- le alcanzó a gritar cuando ya se había puesto en marcha con el aerodeslizador.

Midna, saliendo de la sombra, y habiendo sido muda espectadora de la escena anterior, no dijo nada y se quedó con la muchacha.

Link se puso a perseguir al cráneo, usando la vía dentada que estaba en las paredes del túnel. Sólo pensaba en alcanzarlo y hacerlo pagar por haber osado atacar a la princesa. Sentía de nuevo esa rabia que lo había impulsado a perseguir al Rey Bulblin en el puente de Eldin cuando raptaron a Colin. No. Era una furia mayor, mucho mayor.

A los pocos instantes el cráneo apareció. Daba vueltas sin sentido, tratando de huir, le lanzaba esferas de energía maligna, que él esquivaba saltando de pared en pared. Quería acabar con todo esto ya, quería darle su merecido.

-Él estaba preocupado.- comentó Midna mirando las interminables vueltas desde el fondo.

-No debí haberlo hecho, no debí haber dudado de él...- se pegó en la frente, enojada consigo misma.

Y apuntó su arco hacia la calavera, con una mueca de odio le apuntó.

Y un certero flechazo hizo que el cráneo se tambaleara y dejara se moverse. El chico observó que la princesa había sido la responsable. No perdió oportunidad y se lanzó, haciendo que el aerodeslizador golpeara el hueso y éste cayera.

Link cayó lo mejor que pudo, y corrió a quitarle la espada endemoniada al cráneo. Jaló con todas sus fuerzas, temeroso de que eso volviera a atacar. Y después de un par de golpes con la espada, pudo quitar la incrustada de la osamenta.
Y aliviado, se limpió el sudor.

-Gracias.- le dijo a la princesa una vez que hubo regresado con ellas.

-No fue nada.-

-¿No le duele algo?-

-No.-

-¿Ya es todo? ¿Ya podemos ir al espejo?- preguntó Midna desesperada, mirando hacia arriba.

-Si, Midna. Sólo hay que subir.- contestó la joven, también mirando.

La subida fue algo incómoda, de nuevo. Midna no tuvo problemas, viajó en la sombra. Pero Zelda tuvo que ir de nuevo "de caballito" con Link, mientras el spinner subía.

-Oy... ¿usarás de nuevo esa magia cambia sexo, princesa?- preguntó Midna, burlonamente.

-No creo.- comentó ella algo enojada- Sheik está muy herido, no creo poder volver a usarlo hasta dentro de unos meses, cuando sane... lo traté muy mal.-

Link sólo escuchó la conversación entre ambas. Al final, quedaron en medio del antiguo foso, y activó un mecanismo con el aerodeslizador, lo que hizo que un puente conectara ambos muros. Pasaron hacia un corredor y después una puerta.

-La cima... donde inhabitan los sabios.- Zelda veía los grabados de la puerta, embelesada- Nunca pude entrar al patíbulo, todo el tiempo estuve en una casa en el campamento derruido de fuera.-

-Campamento que los bulblins tomaron...- indicó Link.

-Lo sé.- suspiró- Los vi, y pasé de largo.-

-Yo tuve un encuentro cercano con su líder de nuevo... bueno, andando.- y comenzó a abrir la enorme puerta.

Se encontraron en un corredor con escaleras derruidas casi en su totalidad. Avanzaron sin problema, y Midna salió de la sombra del chico.

-Se siente algo en el ambiente...- dijo hasta llegar a la cima del patíbulo, observando la arena removida y un pilar a lo lejos- Andando.- pero más tardó en decirlo que las criaturas ya tan conocidas para ellos cuando se abrían nuevos portales cayeran ante los tres.

-¿Qué es eso?- preguntó con terror la jovencita heredera al trono mirando a las conocidas criaturas twili.

-Atrás.- le indicó que se quedara tras de él con un suave movimiento. Preparó la espada y el escudo y fue tras esas cosas a la vez.

-¡Cuidado, Link!- la chica no quería ver, se tapó la cara con las manos.

-Hey, no es para tanto.- escuchó a Midna hablar, ella se destapó y observó aliviada al chico ileso y cómo un extraño portal se abría encima de ellos.

-Listo. Pueden pasar.- indicó el guerrero.

Midna literalmente "se lanzó" hacia el pilar en alto, junto a una enorme roca negra, al fondo de la cima.

-¡Por fin! ¡Casa, allá voy!- sonrió alegremente mientras flotaba hacia arriba, se veía un marco donde estaba el espejo.

Sólo que no había espejo.
Sólo estaba un pedazo de él.

A Midna se le cayó la sonrisa de la cara.

-¡PERO QUÉ DEMONIOS!?-

Y su grito resonó en lo más profundo del patíbulo.

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-o-o-

Eliminé ciertas escenas.
#-# Oh, genteeeeeeeeeeeeee,
¿Cómo reaccionará Midna por lo del susodicho espejo?
¿Qué harán?
¿Cómo demonios seguirá este fic?
No tengo idea :D
Pero púshenle y déjenme su amenaza :D ¿Comentarios, sugerencias, ideas, etc, etc? Review.