Capítulo VI – Amantes Prohibidos.
Zuko se encontraba parado frente a la gran ventana de su habitación admirando el lago que se encontraba al otro extremo del jardín. El sol apenas e iluminaba un cuarto de la alcoba.
"Por el Sr. Del fuego… Le hice el amor a mi hermana" pensaba y fruncía el seño en señal de enojo pero luego sólo se sacudió la cabeza para despejarse de esos pensamientos que simplemente le llegaban como rayos al cerebro.
El príncipe se acerco a la cama para ver a Azula dormir, se veía tan linda e inocente, una sonrisa se dibujó en los labios de Zuko al recordar las bellas palabras que intercambiaron la noche anterior. Sin embargo, por muy agradable que le pareciera ver a su amada dormitar, se vistió y salió al palacio para encargarse de sus deberes, los cuales, eran mayores ahora que su padre no se encontraba en el reino.
Antes de ponerse laborioso y aprovechando que nadie lo molestaba, el príncipe de la nación se fue a pasar un rato al jardín para sentarse frente al lago, por alguna razón le había agarrado cariño a ese lugar tanto como cuando era niño.
"¿Qué pasará ahora? ¿Qué será de nosotros ahora?" se decía así mismo en voz baja como si esperara una respuesta del cielo.
Justo en ese momento su autorreflexión se vio interrumpida por alguien más.
"¿Qué tal, Zuko?" Mai apareció de pie a un lado de él, mirándolo entre indiferente y anonadada.
"Ah… Hola, Mai. Creo que mi hermana sigue durmiendo y no creo que le agrade si la despiertan"
"¿Durmiendo? Esa Azula, siempre arruinando la diversión" entre brincos y piruetas Ty Lee hizo también su aparición. "Pensé que iríamos a buscar a esos niños que van con el Avatar, tantas ganas que tenía de pasear" Ty Lee hizo una mueca de tristeza y se sentó en el pasto.
Zuko sólo lanzó un bufido. "Vayan por ella si gustan, yo tengo cosas que hacer" el príncipe se levantó pero Mai interrumpió.
"Ty Lee…¿por qué no vas a ver si azula ya despertó? ¿si?" su amiga se levantó de un solo brincó y le guiño el ojo para luego retirarse al palacio cantando y haciendo piruetas con una sonrisa de oreja a oreja.
A Zuko no le agradó el tinte que tomó esa indicación y muy silenciosamente intentó escabullirse pero Mai lo detuvo.
"Eh… Zuko."
"¿Si?" el joven maestro fuego hizo una mueca de fastidio justo antes de voltearse y mirar a Mai, quien lo miraba algo sonrojada.
"Pensé que podríamos charlar un momento"
"Pues, tengo muchos pendientes como para charlar en estos momentos"
Mai siempre había amado a Zuko en secreto, bueno, ni tan en secreto… Azula y Ty Lee obviamente sabían de esto y el príncipe no tardó en notarlo, sobretodo en estos últimos meses en que Mai pasaba más tiempo de lo normal "visitando a Azula", cada que vez que el joven miraba hacia a Azula y sus amigas, Mai se encontraba mirándolo fijamente pero, al cruzarse las miradas ella simplemente desviaba su sonrojado rostro.
A Zuko no le molestaba su actitud, estaba acostumbrado a ese tipo de actitudes por parte de las chicas, no se consideraba guapo pero siempre le habían dicho que era muy bien parecido y ha de admitir que Mai siempre le llamó la atención, incluso se llegó a sentir atraído por ella, pero para mala suerte de Mai, él siempre había amado a su hermana y ahora que habían pasado más cosas entre ellos, sus pensamientos eran únicamente sobre Azula.
"Por favor, Zuko, es algo importante"
"Esta bien, supongo que pueden esperar un poco los asuntos" le dirigió una media sonrisa y se sentó de nuevo, Mai imitó a su príncipe y tomó un lugar justo a su lado.
"Mira Zuko, yo pues… sabes que no soy una persona muy, digamos, abierta a las personas"
"Ajá…" Zuko la miraba confundido para alentarla a seguir.
"Pero siento que entre los dos siempre ha habido algo especial, independientemente de que con tu hermana es con quien tenga más contacto" Zuko ya veía el rumbo que tomaba esa conversación, se trataba de una confesión de amor.
"Mira Mai, yo creo que…"
"Zuko, por favor, déjame terminar" El maestro fuego asintió y se calló. "Todo este tiempo, desde que somos pequeños me sentí atraída por ti, de verdad que te quería y pues…" Mai se quedó en silencio y su rostro se ruborizó una vez más, miraba el césped como si fuese de lo más interesante.
"Y pues qué, Mai… ¿a qué te refieres?" en el rostro de Zuko se dibujaba un gran signo de interrogación.
Mai se acercó abruptamente a Zuko y le plantó un beso. El príncipe tardó unos segundos en reaccionar y se separó de ella, no tuvo ni oportunidad de hablar cuando una voz muy familiar interrumpió esa escena de amor-desamor.
"Así que jugando a los novios ¿No, Zuzu?" Ty lee se tapaba la boca asombrada pero emitiendo una risa muy bajita y Azula los miraba con una cínica sonrisa.
Zuko se puso de pie inmediatamente. "Claro que no, fue un accidente, Mai tropezó y…" Zuko no entendía porqué se andaba justificando, el tenía derecho de hacer lo que le plazca pero… su hermana los había visto, no… su amante los había visto besándose.
"Jajaja Zuzu que torpe eres ¿tropezarse? Pero si estaban sentados" la princesa no dejaba de reírse y Zuko no se encontraba enojado por lo sucedido con Mai si no por el hecho de que a Azula le hubiese valido un comino el hecho de que los encontrara de ese modo; ni un deje de celos en su rostro, ni molestia ni indignación, absolutamente nada. Ese era el motivo de su enojo. Soberbia… Fría… Engreída. Eran los calificativos que Zuko le daba a su hermana en ese preciso momento, apretó el puño fuertemente y se marchó del lugar sin articular palabra alguna.
Como si nada hubiese pasado, Azula se puso a platicar con sus amigas. Mientras tanto, Zuko se encontraba sentado en el salón principal, pensando en lo que había pasado, la declaración de Mai, el beso, lo de Azula…
"Demonios, no debería sentirme así, tonterías" el príncipe se frotaba la cabeza mientras pensaba. De pronto, como estrella fugaz, sus recuerdos de la noche anterior con Azula invadieron e interrumpieron sus pensamientos de enojo. Sonrió pero sintió una no tan pequeña molestia, al mirar su pantalón, una inquieta punzada en su entrepierna lo atravesó. "Sólo con recordar me puse así" pensó y se sonrojó un poco.
Un ruido se oyó, era la puerta del salón que se abría, rápidamente se colocó una almohada sobre su ya notoria erección.
"¿quién es?" preguntó apresuradamente. Nadie respondió, solo se oyeron pasos.
"Con que aquí te estabas escondiendo, llevo rato buscándote" Azula se acercó a el y le sonreía. "Te fuiste y no dijiste nada, Zuzu"
"¿Y tus amiguitas?" preguntó con indignación.
"Ya se fueron ¿porqué? ¿Quieres seguir besuqueándote con Mai?" su hermana rió sin dejar de mirarlo y Zuko sintió enojarse de nuevo.
"Yo no me estaba besando con nadie" se puso de pie y le gritó.
"Mai siempre te ha buscado…y creo que el beso te emocionó" Azula se acercó peligrosamente y su mano descendió para acariciar la entrepierna de Zuko.
El príncipe suspiró pero no perdió fuerza en su voz. "No fue por el beso"
"¿Entonces?" la princesa acariciaba la ya notoria erección de su amante.
"Sólo…recordaba lo de anoche" el maestro fuego empezaba a sentir un cosquilleo que le hacía perder fuerza en las rodillas. Azula lo sentó de nuevo y se agachó para colocarse entre sus piernas. "Pensé que Mai te había dejado así"
"No creo que te importara si Mai fuese la responsable de mi excitación" le dijo con deje de enojo.
"¿Por qué dices eso?" Azula lo miró sin dejar sus dedos abandonaran la labor de desabrochar el pantalón de Zuko.
"Pues con tu actitud y tus comentarios demostraste que no te importa ni un poco si Mai me besa o me excita"
"Entonces estás admitiendo que Mai te excita" Azula hizo una mueca.
"¡NO! Me refiero a que la forma en que actuaste no me pareció" Azula subió y se colocó a la altura de su oído y comenzó a susurrarle.
"Tenemos que disimular… Pero por dentro, los celos me carcomen" murmuró y comenzó a saborear su oreja. "Odio que Mai se acerque a ti"
Zuko no tardó en empezar a dar pequeños gemidos y sonrió al oír esas palabras, era todo lo que necesitaba oír para ser feliz otra vez. La princesa terminó de degustar la oreja de su hermano para luego bajar y seguir con lo que había empezado; liberó la impaciente erección de su amado y este suspiró, cuando la boca de su princesa entró en contacto con su hombría, este echó la cabeza para atrás, dio un suave gemido y sonrió.
Azula dedicaba una gran atención a la hombría de su hermano, la saboreaba sin dudarlo y a medida que este se acercaba al clímax, ella sonreía y disminuía el ritmo para luego acelerarlo y hacer que su príncipe gozara más del placentero trato que le ofrecía.
"Oh Azula" Zuko acariciaba la cabeza de su hermana, sentía una fuerte corriente de placer recorrerle la espina dorsal, poco a poco sentía como estaba a punto de terminar. "Oh Azula, estoy a punto" gemía con deleite y sonreía; se mordía el labio, el placer era enorme, sentía que moriría pero que al terminar su orgasmo, volvería a la vida.
"¡Oh por el señor del fuego!" Zuko no pudo contenerse ni un segundo más, él no alcanzó el clímax… el clímax lo había alcanzado a él.
Su hermana limpió cuidadosamente el desorden y abrochó de nuevo el pantalón de su hermano.
"Eres mío… no importa como actúe, eres mío y de nadie más" le susurró su hermana y besó su frente. El príncipe no podía articular palabra, sólo jadeaba y le sonreía, asintió.
"Hay mucho que hacer el día de hoy, no andes de holgazán, tenemos cosas que hacer" Azula adoptó su usual faceta y le sonrió para luego abandonar el salón, dejando tras de si, un agitado y acalorado Zuko.
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Gomeeeeeeeeeeeeen por haber tardado taaanto O____O chispas, si que tardé pero es que no había tenido ni tiempo ni inspiración y ufff bueno hoy ya me pegó todo, tiempo e inspiración hahaha bueno pues muchas graaaaacias por todos sus reviews y a los que no dejan pero que leen también muchas gracias n__n espero y este sea de su agrado y pues ojalá sigan dejando reviews que sirven para alentarme xD
Ya pronto espero subir otro y pues también actualizar mis otros fics =)
