Todo es perfectible. Y por eso presento la segunda edición de esta historia. Dejo los comentarios originales.

Tal vez las ganas de escribir no me han abandonado del todo, tal vez, ha sido necesario sentirme un poco vieja y cansada y a la vez joven para generar está historia, que no es más que un caos... con un chorro de breviarios culturales, aptos para esta noche de Octubre.

Mil gracias a mis asiduos lectores.

Y con ustedes Trop Jueune antes llamado La levedad.

DISCLAIMER: Ni los personajes, marcas o artículos aquí mencionados son míos solo la trama.


Trop jeune

Tiene casi 20 años y acaba de entrar a la escuela de arte más famosa del Sereitei, se llama Rukia y se apellida Kuchiki. Nunca ha pesado más de 45 kg y es exageradamente baja para su edad. Solo los tacones de 15 cm, hacen que llegue a superar el medio metro de altura, lo suficiente para que el lujoso Dior azul rey luzca en un cuerpo tan pequeño. En este momento se encuentra en medio del nuevo salón del Museo de Arte Moderno de la ciudad, el salón Hisana Kuchiki.

Hoy es la gala de apertura.

Desde donde está y a cualquier punto hacia donde voltea, hay alguien "importante", todo el jet set de la Sociedad de Almas está ahí, no falta nadie y nadie sobra. Su "hermano" se lucio.

Extiende una mano e inmediatamente un callado mesero le ofrece una copa de vino blanco, ella la pasea entre sus dedos y se desliza entre los cuadros más famosos de la colección Kuchiki, exhibidos "como préstamo" para la gala. Se detiene frente al único Klimt de la colección, no puede evitar que sus ojos índigo se llenen de lágrimas, siempre lo recordara en el estudio de su hermana, no importa que tenga 8 años muerta, la extraña.

Entre los asistentes alguien pronuncia su nombre, cambia su rostro y pone su sonrisa más aristócrata, saluda a la muchedumbre de reporteros que se aproxima y se arremolina en torno a ella. Todos tienen la misma pregunta y para todos tiene la misma respuesta:

- Me se siento orgullosa de este gran logro familiar y espero que todos puedan vivir un poco de la pasión por el arte que Hisana cultivó durante toda su vida. El Klimt siempre fue su favorito-

Posa ante las cámaras con una expresa naturalidad ensayada, todos la fotografían con el Klimt a sus espaldas. No hay duda que es una gran actriz, los medios la consideran perfecta y adorable, no tarda desaparecer entre los cuadros y las copas de champagne.

No soporta los eventos públicos, siempre está demasiado nerviosa, tiene miedo de cometer una tontería que pudiera defraudarlo.

Solo necesita un cigarro para estar bien.

Camina hacia el baño despistando a quien la siga y solo entra cuando sabe que está sola. Revisa meticulosamente que no haya ser humano en los sanitarios. Y se encierra en el gabinete más lejano a la puerta.

Una calada y se tranquiliza. No quiere parecer insensible pero no entiende la necesidad de su "hermano" por esos eventos, ¿Por qué hacer de su hermana una marca? ¿Porque la necesidad de vivir en el recuerdo? Hisana Kuchiki ya era una celebridad por si misma cuando estaba viva, 10 años como prima balerina del Ballet de la ciudad fueron suficientes para que todos supieran su nombre. No necesitaba más fama ahora que estaba muerta.

Sentada en un retrete, escondida en el baño sin que nadie la extrañara, recuerda quien es; la hermana pequeña y desconocida, solo una sombra. No se entristece, solo se molesta y fuma más rápido.

Alguien tose en el sanitario continuo, se sobresalta. Tenía la seguridad que no había nadie, pero el sonido de la descarga del tanque de agua, afirma que no está sola. Tira el cigarro al sanitario y recoge los píes esperando que nadie la note. Solo tiene un pensamiento, la desilusión de Byakuya cuando se entere que fuma, siempre ha odiado el cigarro.

-¡Bravo, bravo!- el sonido de aplausos y vitorias hacen que se relaje.

- La pequeña Rukia sigue fumando a escondidas como cuando tenía 14 años. Déjame felicitarte ya eres toda una experta, aunque te he dicho que esa porquería te va a matar algún día -

- ¿Eso lo dice el irresponsable que me enseño a fumar?-

Ella sale del baño y le sonríe, él se queda embelesado. Ha crecido tanto desde la última vez que la vio, cada día es más bella. Camina hacia los lavamanos, dejando una estela de perfume, se sienta en la orilla y enciende otro cigarro, le ofrece.

-No gracias, ya no fumo-

- Como si fuera cierto. Supongo que tu mujer te manda al sillón si llegas oliendo a tabaco-

Nota malicia en su voz, en realidad ha cambiado demasiado.

-Ah mejor no hablemos de temas complicados y tristes-

Alguien trata de abrir la puerta del baño, ella pone en sus manos el cigarro y abre el cerrojo. Cuando entra la acaudalada dama, ella se ha esfumado, dejándolo como chivo expiatorio ante una mujer indignada y gritona.

Regresa a la fiesta con soltura, ya no siente miedo, ni estrés, al contrario su encuentro ha sido lo único divertido de la noche. Vuelve a flotar, esta vez con una sonrisa genuina que ilumina su rostro, su hermano lo nota, pero calla, no puede dejar la presentación de la sala a su mayor inversionista, está muy ocupado cumpliendo con las últimas voluntades de su esposa como para notar que Rukia pronto dejara la fiesta y como nunca ha dado problemas, en realidad no le molesta.

Él está parado en la esquina de la sala, un elegante smoking negro lo viste, pero los que lo distingue son los ojos de verde intenso, se para frente a un Carrington piensa simplemente es demasiado surreal para él. Así que la vuelve a buscar entre la multitud, a pesar de su altura es fácil de distinguir. Afortunadamente ella nunca ha notado esa cualidad.

Se pasea frente a ella hasta lograr un contacto visual y con una sutil seña le dice; Salgamos de aquí y ella acepta mientras continua la plática con el más joven de los Izuru.

Una mirada de interés, mientras pasa coqueta mente el mechón de la frente detrás de la oreja derecha, muestra un pendiente de diamante especialmente hecho para ella. El ingenuo rubio piensa que la joven heredera esta cautivada, lo cierto es que ella ya no está en esa fiesta.

Se excusa con el joven Kira, un repentino dolor de cabeza la obliga a ir por su medicamento. Y en lugar de ir al guardarropas, toma a la derecha y se escabulle por un pasillo hacia la cocina, conoce a la perfección los rincones del museo, creció en el, viendo los cuadros que no pintaría.

No es buena pintora, ni siquiera puede dibujar un conejo. Pero su hermano paga, paga las cuentas de la universidad, como pagó los Salvatore Ferragamo que calza esta noche. Es una mascota mimada lo sabe, pero parece no importarle.

Sale del museo con un ligero abrigo negro, a media calle detiene un taxi amarillo. Sabe que nadie preguntara por ella, nunca acostumbra quedarse, por un momento piensa que si él se fijara más, si tan solo él hiciera un comentario solo eso bastaría, para que nunca se fuera. Pero sabe que eso no pasara, así que mira con nostalgia la fachada clásica y aborda el auto.

Baja unas cuadras más adelante y en menos de 1 minuto otro taxi se detiene, se abre la puerta y él extiende su mano, ella la toma.

-¿A dónde quieres ir?-

-Una fiesta- contesta mientras se quita los aretes y los guarda en su bolso. Le dolería perderlos fue el primer regalo que "su hermano" le hizo.

-Vamos, creo que una banda local se presenta en el roof garden de un amigo-

-¿No estás muy viejo para eso? golpea su hombro.

-Bueno hoy me siento joven-

El taxi se detiene frente a un edificio moderno, en una zona de oficinas. Ambos caminan por un callejón y entran por una puerta trasera, suben por el elevador de carga, en realidad no quieren que nadie los vea. Él le ayuda a quitarse el abrigo y ve sus hombros desnudos, quiere tocar su piel pero se detiene, el ascensor llega al penúltimo piso y las puertas se abren.

El departamento es amplio y no esta amueblado solo unos sofás de imitación cuero blanco y una alfombra oscura, la banda toca en una esquina, ella tararea la letra de la canción

- Me gusta esa canción -

-Porque no me sorprende- sonríe y le susurra al oído

-Voy a guardar tu abrigo espérame aquí-

Su aliento le pone la piel de gallina

-Claro- mientras se aleja toma su mano, tratando de detenerlo.

Èl toma su mano y la besa mientras se aparta.

-Espérame Kiyone- le guiña un ojo,

Les gusta jugar.

Adentro hay mucha gente, la música cambia a una energética tonada electrónica, decide caminar hacia el Bar y dejar que otros bailen. Toma una botella de Ron de la barra y se sienta en un sillón frente a un ventanal, ve la ciudad y la música es agradable. Siente que ya se tardo demasiado, supone seguro ha ido tras una falda, uno de sus pasatiempos preferidos. Así que se sirve un poco de ron, no sabe por qué le sigue molestando.

No es cierto, él la ve de lejos mientras toma un poco de escoses, no sabe porque sigue sacándola de las fiestas, porque sigue invitándola y porque ella le sigue. Sabe que su vida sería más simple si solo la tratara como lo que es "la hermana menor de su mejor socio comercial". Nunca ha podido, la conoce tan bien, que sabe que bajo toda esa parafernalia Kuchiki es demasiado frágil.

Nunca ha entendido su estúpida necesidad de cuidarla, protegerla, hacerla sonreír es su paga, si solo fuera así, le gustaría ser un muchacho desinteresado y taciturno. Que solo deseara eso… nunca ha sabido a ciencia cierta que quiere de ella. Solo sabe que estar con ella lo hace sentirse bien consigo mismo.

-Aaroniero- Lo Saluda un sujeto con un parche.

-Hola Nnotroria-

-¿Vienes solo?-

-No-, no la ve y se molesta. Ha estado mucho tiempo sola se va sin contestarle algo más.

No importa que nunca la presente o le llame por otro nombre, siempre consigue llamar la atención de alguien, se siente jodidamente inseguro, sabe que no tardara que alguien más se fije en ella. Y como si fuera una profecía observa como se le acerca un chico pelirrojo, se mira en un reflejo, seguro él podría ser su padre, el pelirrojo pide fuego ella se lo da y se retira sin decir una palabra, ellos intercambiaran miradas toda la fiesta.

Esta celoso.

-¿Disfrutando el panorama?- Toma su hombro

-Quiero bailar- lo demanda.

-No sabes bailar, Kuchiki-

- Enséñame- Se para y lo lleva a donde todos bailan, ella pone su mano en su cintura y él toma su otra mano, comienza a guiarla y ella pisa sus pies varias veces. Nunca se enoja con ella, solo le saca muchas sonrisas por un momento se les olvida su tristeza. Es pésima bailando, él la sostiene como una muñeca cada sonrisa lo desarma.

-Estoy cansado, ya estoy viejo para esto-

-No es cierto Kaien dono- suena dulce el dono en sus labios. Eso le da energía y vuelven a intentar bailar por un rato más, sin embargo cual cenicientas pronto se convertirán en calabazas. Lo saben y beben, él para sentirse un poco más joven y ella para sentirse más vieja.

El pelirrojo no deja de mirarla y ella a él. Pero esa noche el chico no se acercara más porque la pequeña morena de zapatos caros baila con él hombre de negocios, pero al hombre de negocios lo acecha un presentimiento, sabe que pronto terminaran sus huidas, ella conseguirá a alguien de su edad y su esposa pronto quedara embarazada, todos los tratamientos para la fertilidad surtirán efecto, la sujeta contra su pecho.

-Me lastimas-

-No puedes dejar de ser una molestia, solo te quejas o mandas-

- No puedo, soy una Kuchiki recuerdas-

Y vuelven a reírse del mundo.

Están cansados, ella se sienta en un sillón pronto darán las 5 de la mañana, se quita los zapatos y soba sus pies. El pelirrojo se atreve a acercarse cuando no está Kaien, tiene algo en su cara que no puede dejar de mirarlo ¿Son sus ojos castaños? o ¿Es su cabello? no sabe si es ¿Rojo o naranja?, o ¿Sera que ya lo conoce? no sabe, pero no puede dejar de comportarse extrañamente accesible para ser un extraño. No puede dejar de mirarlo. El chico le pide otra vez fuego y ella comparte su último cigarro. No dice más, Kaien llega sonriendo a abrazarla.

-Deja presentarte a mi amiga-

-Kiyone Kotetsu-

-Mucho gusto- él no dice su nombre solo se va y la mira desde lejos, ella está segura que lo volverá a ver por alguna razón.

-Estas callado, tú no eres callado ¿Qué te pasa?-

- No lo sé, hoy me siento particularmente viejo-

- Otra vez con eso, si es por el crio, solo vino por fuego-

-Si claro. A estas alturas deberías entender que vino por algo más, pensé que te había enseñado todo lo que debías saber de hombres- le da un pequeño golpe en la cabeza-

-No es cierto, no me enseñaste nada- le grita enojada y se dirige a la terraza.

Falta poco para el amanecer, hay viento y se siente mucho frió. Él la sigue, hasta que la ve caminando muy cerca de la cornisa, la ve impotente y reza que no haga alguna locura como su hermana.

Se acerca poco a poco, la conoce y sabe que es más prudente, pero que solo necesita un motivo para hacer una locura, ella está recia mirando la ciudad y la nada se siente cautivadora. El frió de la madrugada hace que su piel este helada, ella es hielo, sabe a quién culpar por enseñarle a ser así.

Trata de tomar su mano ¿Qué puede hacer por ella? Ella no está ahí sigue en esa gala, de nada han servido todos sus esfuerzos, se siente terrible pero, solo un gesto más, un último gesto necesitan.

Se para a su lado y la levanta para llevarla hacia él, toma con sus manos su cara, que es tan pequeña que la cubren con totalidad, mira sus ojos violetas y se pierde en ellos.

-¿Por qué no te ama?-

-Una lagrima negra rueda por su mejilla- después de muchos años era la primera vez que lloraba por él.

Ella le lanza un beso en los labios y él le corresponde como no lo hacía desde hace tiempo, entierra sus dedos en su cabello oscuro, ahora despeinado y ella cubre con sus manos su espalda, su beso es furioso y sabe a despedida, sus labios tienen fin. La abraza y la acurruca en su pecho, arropándola con su saco, el frió de la mañana arrecia y el amanecer es perfecto.

Besa su cabello sucio y ella se aferra a su pecho mientras le susurra al oído:

-Siempre es bueno sentirse amado aunque sepas que es una mentira-

-Eres cruel, Kuchiki, eres cruel-


Glosario

Dior: Casa de Alta costura francesa, Fundada en 1947 se distingue por su elegancia y femineidad.

Salvatore Ferragamo: Diseñador y Marca de zapatos italianos de lujo,

Guztav Klimt: Pintor simbolista austríaco, y uno de los más conspicuos representantes del movimiento modernista de la secesión vienesa. Klimt pintó lienzos y murales con un estilo personal muy ornamentado considerado tambien art noveu entre sus obras más reconocidas esta "el beso"

Leonora Carrington: Una de las pocas pintoras surrealistas y escritora mexicana de origen inglés. Una de sus obras más sobresaliente Autorretrato en el albergue del caballo de Alba.

Y si alguien se pregunta qué canción tararea Rukia es Too Young de Phoenix que recomiendo ampliamente escuchar mientras leen el fic.