Bueno, aquí estoy de nuevo con otro capítulo de esta historia, no es un capítulo muy largo, en realidad ninguno de mis capítulos los es, pero eso es otro asunto a parte XDD. Pues nada, doy las gracias a todo el mundo que lee este fic pero sobre todo a chibi-yoruichi, que gasta parte de su tiempo en revisar esas faltas que se me escapan tan alegremente^^ ¡Gracias hija
Recordar que Saiyuki no me pertenece, es exclusividad de Kazuya Minekura
CAPÍTULO 6
- ¡Pero…tú eres…! – Goku observaba estupefacto a la joven que se hallaba de cuclillas enfrente suyo. La joven lo observaba con asombro en una pose semicongelada, con el brazo derecho extendido hacia los fragmentos rotos de lo que antaño había sido alguna especie de jarrón antiguo. Sus ojos azules miraban con detenimiento al joven que había aparecido repentinamente en la puerta, no había duda alguna, era aquel mismo chico, el mismo que le había dejado las manos entumecidas en el encuentro de la posada. Al menos en aquel momento estaba en mejor posición de la que se encontraba ahora. Si quería salir ilesa de aquella situación, la mejor táctica que podía seguir era la de ganarse la confianza del joven, aunque sólo fuera momentáneamente - ¡¡Eres la chavala de la posada!!
Como si un mecanismo hiciera contacto en su cerebro, la joven lanzó un objeto circular, semejante a un cenicero, que había sacado de la bolsa. Aquel objeto impactó contra Goku, que la miró incrédulo.
- ¡¿A quién llamas chavala?!
"Ea, a tomar por saco el plan, ¡viva yo y mi mala leche! Lo mejor será reconducir esto…"
Ambos se miraron por un instante que parecieron horas. Al joven aquella reacción le había descolocado bastante. Goku miraba a la muchacha sin saber muy bien cómo actuar. Vio cómo ella suspiraba y se incorporaba. Se acercó un poco a él, pero se notaba que guardaba las distancias. Extendió un brazo hacia él y dibujó una ligera sonrisa en sus labios.
- Lo siento, es que me has metido un susto de muerte. Primero empieza a temblar todo y acto seguido irrumpes tú aquí. En serio, pido disculpas por mi reacción.- Skyler analizó uno por uno los gestos de Goku que no dejaba de mirarla directamente. El joven cambió su interés hacia la mano extendida de la joven que seguía manteniendo un gesto afable, se encogió de hombros e imitando a la joven extendió su brazo estrechando así sus manos. En el momento que cerró su mano sobra la de la joven, la sonrisa de Goku se acrecentó, dando al joven un aspecto jovial e inocente, sorprendiendo así a Skyler.
Después de ese apretón de manos, que había conseguido reconducir la situación, tal y como había planeado Skyler, la joven giró sobre si misma y se dirigió hacia su mochila. La abrió para poder inspeccionarla por dentro, pero siempre pendiente de que Goku; que se ponía de puntillas para intentar ver que es lo que había en aquella mochila marrón; no pudiera divisar los objetos que había robado de la mansión. Suspiró aliviada al ver que todo el material estaba intacto. Lo lamentaba por el jarrón que todo aquel extraño estruendo había roto, una pena, parecía antiguo y bastante valioso. Aunque… Si realmente había algo extraño era el hecho de que el chaval se hallara solo. En el escaso período de tiempo en el que los estuvo siguiendo, si de algo se había dado cuenta, era que esos cuatro parecían estar juntos prácticamente las veinticuatro horas del día, para disgusto del monje. No perdía nada por preguntarle, pero tampoco perdía nada por hacerlo mientras salían de aquel lugar. Se echó la mochila al hombro y se dirigió a la puerta haciéndole un gesto a Goku con la mano para que la siguiera. Skyler observó ambos lados del pasillo y se encaminó hacia el lado contrario por el que Goku había llegado, cosa que no pasó por alto el muchacho, aunque decidió que era mejor seguirla sin protestar. Aprovechó para fijarse un poco más en ella. Aparte de poseer unos buenos reflejos junto a una agilidad y fuerza dignas de admirar, la joven era dueña de unos ojos azules electrizantes, y según su propio criterio, analizadores. Pero lo que a Goku más le llamaba la atención era el extraño color de su pelo, que lo llevaba recogido en una graciosa coleta. Era blanco. Tan blanco como la nieve a la que el tanto había temido. En conjunto aquella chica era muy extraña…
-¿Me estás escuchando?
Goku dio un respingo al escuchar aquella voz, estaba tan absorto en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que la chica le estaba dirigiendo la palabra, observándole con aquella mirada analizadora. Al ver la expresión perdida que lucía Goku, Skyler se acomodó bien el flequillo y prosiguió su camino.
- Te estaba preguntando que porqué no estás acompañado por el resto.
- ¡Ah! Eso… - Goku se rascó la nuca mientras se reía por lo bajo- El caso es que cuando entramos en la mansión para explorarla, toqué algo extraño y del techo cayeron unas paredes que nos separó a todos.
- "Será…, y aún por encima se ríe el muy... ¡Mierda~, con lo caro que parecía el jarrón!"- Carraspeó para sacarse de encima aquella sensación frustrante que le estaba subiendo por el cuerpo- ¿Y cómo has llegado aquí?
- Pues se abrió una puerta en la pared y baje, ¿no bajaste tú así?
- No.
- ¿Y cómo llegaste? – Ante la pregunta de Goku, Skyler volvió a dirigir la mirada hacia el chico, reanudando la marcha milésimas de segundo después- Oye…
- Te ayudaré a salir de aquí.
Mataría a aquel mono en cuanto lo tuviera delante, ¿quién coño le mandaba tocar donde no debía? Sanzo se encendió su enésimo cigarro mientras contemplaba las dos paredes que lo habían dividido de aquella panda de inútiles. Si se pudieran romper estaba claro que esos tres no estarían de brazos cruzados. Observó las escaleras que se hallaban enfrente, la lógica le decía que lo más adecuado sería subirlas e inspeccionar el piso superior, con suerte podría encontrar algo que sirviera de ayuda o a alguno de los otros tres, cosa que no estaría de más. Pero Sanzo, siguiendo su propio estilo personal, hizo caso omiso de la lógica. Se giró sobre si mismo y se encaminó hacia la puerta, saliendo al exterior de aquel extraño lugar. Bajó con parsimonia los escalones cuando algo a su derecha le llamó la atención, había algo extraño en el suelo, algo en lo que no había reparado cuando llegaron y se adentraron allí. Apresuró el paso y se acercó a aquel lugar donde la tierra estaba algo removida. Y con razón. Sanzo se encontraba enfrente de una entrada exterior que seguramente daría a alguna especie de sótano. Una puerta muy extraña, todo hay que decirlo. En vez de tener la típica doble puerta que darían paso a unas escaleras para adentrarse en el interior, lo que allí se encontraba era una especie de tapa bastante pesada y con algo de broza por encima. La había arrastrado hacía un lado, dejando el suficiente espacio para que se pudiera entrar. Aquel sitio se volvía más extraño según pasaban los minutos. Aún así, Sanzo tiró su cigarro a medio consumir y una vez comprobada su arma, se adentró escaleras abajo.
- ¿En serio me vas a ayudar a salir de aquí?
- Ya te he dicho antes que sí, deja de preguntar lo mismo veinte veces.
Goku no había parado de preguntarle lo mismo. Ambos habían recorrido unos cuantos pasillos, todos idénticos, eso sí, de aquella especie de laberinto. Pero, por muchas bifurcaciones que tuviera el lugar, Skyler parecía que sabía a ciencia cierta hacia dónde se dirigía. No vacilaba en ningún momento.
- ¿Entonces me podrías llevar hasta la entrada principal? Allí es donde vi a Sanzo por última vez.- Goku no esperó la respuesta. Si de algo se había dado cuenta, era de que aquella joven de cabello blanco no quería comunicarse mucho con el. Seguía manteniendo las distancias sin flaquear ni un momento, por mucho que él lo intentara. No tardaron en llegar a un pasillo algo más iluminado, al fondo se podían divisar una especie de escalinata, a la que Skyler se dirigía. Ambos subieron por ella, pero Skyler se paró en seco y miró a Goku.
- Al final de las escaleras se encuentra la salida, una vez fuera, verás la entrada principal, no te perderías aunque quisieras.
- ¡¿En serio?! ¡¡Gracias!! – Goku la miraba con una sonrisa y un brillo en los ojos que irradiaban una felicidad extrema.- Aunque pareces muy fría en realidad no eres tan mala persona.
Aquella inesperada declaración asombró a Skyler, le parecía increíble lo inocente que podía llegar a ser aquel chico, el mismo chico que le había dejado insensibilizadas las manos en su encuentro en la posada, le estaba dando las gracias por haberlo guiado hasta allí, cuando en realidad lo había hecho por que ella también quería largarse. Aquel chico sí que era increíble, tanto, que había conseguido que bajara la guardia. Menos mal que la recuperó cuando sintió como algo ejercía presión en su nuca. Aunque en realidad, sus sentidos volvieron a ella cuando notó el característico sonido que se producía cuando se le quitaba el seguro a una pistola.
Pues hasta aquí el capítulo. Espero no tardar mucho en colgar el próximo. Cualquier cosa a comentar (dudas quejas y demás) serán bien recibidas^^. Gracias poir leer.
