Capitulo 4. Y a la mañana siguiente.
Que sueño el de anoche, que tormentosa podía ser mi realidad a veces, esa noche que mi subconsciente me regalo, fue maravillosa, a ver visto a Edward había despertado todo en mi de nuevo.
Aunque por desgracia era solo una mentira, ni Edward vino a noche ni hicimos el amor apasionadamente.
Tenia que abrir los ojos para afrontar un nuevo día, tenia que ir a dejar a mi hija a la escuela, e ir a la secundaria a dar clases.
Abrí los ojos y me encontré con la dulce mirada de mi hija, que me miraba con una gran sonrisa en su angelical rostro.
-Hola pequeña, buenos días- dije acariciando su mejilla.
-Hola mami- saludo.
-¿Qué quieres desayunar?- le pregunte.
-Waffles, ¿A papa le gustan los waffles?- pregunto.
Su pregunta me sorprendió.
-Claro que si hija- conteste intrigada, -¿Por qué la pregunta?- cuestione.
-Pues para que desayune con nosotras- dijo, gateo sobre la cama, y la seguí con la mirada, -Papi despierta- brinco mi hija en la cama.
El alma se me fue al piso, cuando vi a Edward a mi lado, vi bajo la sabana y estábamos desnudos, no había sido un sueño, realmente paso, hice el amor con Edward.
-Hija! ¿Qué haces…?- Edward se sentó sobre saltado, viendo hacia todos lados, fijo su vista en mi, -En tu casa- susurro lo ultimo sin dejar de verme.
Volteamos a ver a nuestra hija que nos miraba con una gran sonrisa.
-Mi deseo se hizo realidad, al fin seremos una familia- dijo abrazándonos.
Edward y yo solo nos mirábamos en shock ante lo que estaba pasando. Esto no podía ser verdad, no podía. El tenia que irse ¡YA!.
Aunque, ¿Seria capaz de destruir la felicidad de mi hija en este momento?
-Si hija, lo seremos- dijo Edward sonriéndole.
Voltee a verle, ante lo que dijo, ¿Acaso lo decía en serio?
-Hija, ve a ver la televisión, mientras papa y yo nos vestimos para el desayuno, ¿Si?- le pedí.
-Si mami- dijo, bajo de la cama y nos dejo solos.
Edward volteo a verme.
-Realmente paso- susurro, me limite asentir, sabia que esto pasaría, que el no lo recordaría, aunque, tampoco lo recordaba yo al inicio.
-Debemos buscar la forma de decirle que esto fue un error, y que no volverá a pasar- dije parándome de la cama, me puse mi bata, tratando de cubrir rápidamente mi desnudez.
-¿Para ti fue un error?- gimió. Voltee a verle, y me veía dolido.
-Edward no, claro que no lo fue, es solo que…- no supe que mas decir.
-¡Es solo que, que Bella!- repitió Edward con dureza en su voz, estaba enojado y herido. Le había hecho promesas anoche que no estaba cumpliendo y que el si las había tomado en serio.
-Bien- dijo dándome la espalda.
No supe que decir ante eso, él se paro de la cama, se enredo la sabana en la cintura rápidamente, y empezó a ver alrededor de la recamara.
-¡Cierto! Esta abajo- susurro.
Me dio una ultima mirada, y se dirigió a la puerta. Antes de salir se quedo parado.
-Yo no mentí anoche- dijo.
-¿De que hablas?- cuestione sin entender.
-Cuando te dije que te amaba- sonrío pero esa sonrisa era melancólica, -Aunque veo que tu si mentiste- y sin dejarme decir algo mas salió de la recamara.
No podía creer que esto estuviera pasándome, ahora que haría:
Edward creía que le mentí
Mi hija cree que tendrá una familia normal.
No se que es lo que siento en este momento. Solo se que no puedo seguir hiriendo a los que quiero, es egoísta, aunque ¿a quien le interesa lo que yo siento?
Me puse un pantalón rápidamente y playera y baje a la sala.
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Mi niña comía cereal en un tazón mientras veía la televisión.
-Hija, ¿tu te serviste sola?- pregunte sorprendida ya que ella no alcanzaba ni la silla sin mi ayuda.
-No, mi papi me los sirvió- dijo sin despegar la mirada del televisor.
Voltee a ver a todos lados, y no veía a Edward, ¿Podría ser que se fue sin despedirse de mi?
En eso se abrió la puerta del baño y salió Edward bien arreglado, lo mire anonadada, la vida no era nada justa, el se veía como una fresca lechuga y yo parecía que había pasado una noche sin dormir.
Nos miramos por un largo rato, yo agonizaba bajo su mirada llena de reproches, después de un rato el aparto la vista, y se fue a sentar a lado de nuestra hija. Tomo el control y apago la tele, pronto Renesmee soltaría un grito por que le apago la televisión, sin en cambio ella se sentó en sus rodillas y volteo a ver a su padre, me quede impresionada ante el comportamiento de mi hija, ella siempre me hacia berrinches, parecía que su padre no los conocía aun, aunque había conocido la crueldad de las palabras de mi hija, las cuales yo no había vivido aun.
El acaricio sus rosadas mejillas y le regalo su mejor sonrisa, sentí tristeza, antes esa sonrisa solo era para mi, y ahora solo podía verla cuando lo hacia con nuestra hija.
-Hija, ya me tengo que ir, pero te veo el fin de semana en casa de los abuelos- susurro Edward, como si le estuviera hablando a un animal herido que podría ponerse agresivo si el cambiaba su tono de voz.
La sonrisa de Renesmee desapareció ante las palabras de su padre.
-No te vas a quedar con nosotras?- expreso mi niña apunto de llorar.
Edward negó con la cabeza, tratando de abrazarla, pero ella se movió bruscamente de sus brazos.
-Pero tu me dijiste que seriamos una familia hace rato- protesto.
Edward volteo a verme.
-Si, lo siento hija, es que pensé que lo seriamos, pero me equivoque- dijo Edward regresando la vista a la niña.
-Mentiroso, tu mientes- dijo mi hija parándose del sillón.
-¡Renesmee!- grite ante su actitud con su padre.
Edward la miro asustado, maldición, él se estaba llevando la peor parte de todo esto.
-Él miente mami, ¡vete! ¡ya no te quiero!- grito Renesmee y corrió tras de mi.
-Hija no digas eso, yo te amo- dijo Edward parándose frente de mi.
-No es cierto- dijo mi hija y salió corriendo escaleras arriba.
Edward volteo a verme, cerro los ojos y respiro profundamente.
-Te llamo en la noche para ver si esta mas tranquila- dijo Edward y se dirigió hacia la puerta.
-Edward no te vayas así- pedí tomándole de la mano.
El volteo a verme y la jalo bruscamente.
-No tengo mas que hacer aquí, te llamo en la noche a ver si Renesmee esta mas tranquila- dijo dirigiéndose hacia la puerta nuevamente.
Se detuvo nuevamente en la puerta ante de salir.
-Y gracias por la noche, por un momento me permití ser feliz con la mujer que amo- dijo y salió de la casa.
Ahora como arreglaría todo esto, era un caos y no sabia como arreglarlo.
