COMO SI PUDIERA HACERLO

Capítulo 6: Inseguridad

Lo que pasó la noche anterior me distrajo por completo de la problemática que teníamos, pero la verdad es que me preocupaba mucho lo que podrá pasarles a mis amigos, a Karin y a Rukia, ésta es una batalla en la que tengo que participar.

—Ichigo… tengo que ir a ver al resto, Renji debe estar preocupado por mí— solo asentí, pero cuando vi que se disponía a salir por la ventana la jalé del brazo

—Espera…

—Ichigo— me miró desafiante —entiendo tu preocupación pero si sigues así solo te seguirás haciendo daño

—Pero ¿qué debo hacer entonces?

—Toma una decisión, pero no una decisión desesperada ni por cobardía ni siquiera porque sea la salida más fácil o rápida, toma una decisión porque sea lo mejor para ti y para todos, para que puedes luchar de verdad, no por el simple hecho de luchar sino para proteger a quienes amas, tu puedes hacer todo lo que quieras siempre has podido, no tiene por qué ser diferente ésta vez. Encuentra la manera de protegerlos a todos, vuélvete más fuerte de la manera en que te sea posible y no te des por vencido solo porque no tienes las habilidades de antes, eso es lo que haría el Ichigo que yo amo.

—Siempre serás una verdadera molestia— sus palabras siempre me tranquilizaban y calmaban la lluvia de mi alma. —Salúdame a todos

—Sí, seguro que querrán venirte a visitar todos pronto.

—Eso espero

—Ichigo…

—Um?

—Confío en ti, te estaré esperando, esta batalla la enfrentaremos de nuevo juntos.

—Sí, vuelve pronto

—Llegaré antes de que obscurezca

La vi partir desde mi ventana y decidí que era hora de salir de mi habitación. Bajé las escaleras rumbo a la sala y me encontré con una casa absolutamente vacía lo cual me extrañó. Me dirigí a la cocina y me encontré con una nota de Yuzu…

"Onii-chan te dejé el desayuno en el horno, papá insistió en que lo acompañáramos, regresamos al rato te quiero."

—Yuzu….— me dirigí al horno y tomé mi desayuno. Noté que había dos porciones y recordé las palabras de Karin cuando se despertó a media noche —Así que supongo que todos ya lo saben, habrá que ver que escandalo me arma el viejo después.

No sabía qué hacer, la decisión estaba tomada, eso lo tenía claro, debía volverme más fuerte para enfrentar lo que venía y poder defender a todos, pero la pregunta era ¿cómo? ¿cómo podría tener el poder suficiente? Decidí salir a caminar al parque tal vez un poco de aire me dé la señal que debo seguir. El ambiente en el parque era bastante tranquilo, caminé un par de horas hasta que el reloj me indicó que la hora de la cena estaba próxima. Estaba por regresar a la casa cuando vi a Rukia caminando por la calle pero no iba sola… iba con un pelirrojo de alta estatura

—Renji…—no sé porque mi mirada de desvió hacia el suelo, es que aquella imagen era tan cálida… Rukia iba caminando junto a él.

Renji tenía su mano sobre la cabeza de la enana y ambos sonreían con tanto cariño… con tanto ¿amor?

—Tsk— cerré mi mano en forma de puño, esa imagen ya la había visto antes no entiendo porque ahora era molesta, incluso Renji y yo habíamos unido fuerzas en SS para rescatarla…fue entonces, cuando me di cuenta de que él… de que él… la amaba… amaba a mi enana. Caminé viendo para el suelo, no quería seguir apreciando aquella escena y es que ahora era diferente. Yo ya no era capaz de protegerla; sin embargo, él, él seguía siendo un shinigami. Seguí caminando hasta que me di cuenta de que ya estaba en frente de la casa, entré y aún no había nadie en casa, así que me dirigí a mi habitación y me encerré en ella.

Me tiré en la cama y dejé que las pequeñas brisas de aire me refrescaran. Ahora sentía que tenía doble razón para estar confundido e inseguro, pero si de algo estoy absolutamente seguro es que si a doña Chappy le digo que me siento así es capaz de golpearme hasta que piense lo contrario. Comencé a reírme audiblemente ante aquella imagen en mi mente.

—Comenzaré a pensar que estas demente si cada vez que llego te encuentro hablando solo o riéndote de esa manera

—Rukia—me sorprendió cuando la vi parado junto a mi cama no escuché el momento en el que entró a mi habitación.

— ¿Por qué me miras con esa cara de bobo? ¿qué viste un fantasma o qué?

—No puedo verlos ¿recuerdas? — Vi que una mueca se dibujó en su rostro —sólo estoy bromeando mejor cuéntame cómo te fue en la reunión.

— Aún no tenemos nada, de cualquier manera Hitsugaya-san y Matsumoto-san se encargarán de proteger a Inoue, Yumichika e Ikkaku se encargarán de Keigo, Renji de Sado y yo estaré pendiente de Karin

Cuando dijo el nombre de Renji bajé la mirada y dejé de escuchar el resto de las cosas que decía, me bloqueé totalmente.

—Oi Ichigo! ¿Qué te ocurre? Ichigo! Oi! Ichigo!

— ¿Por qué demonios gritas enana escandalosa?

— ¿Por qué no me estas escuchando? — Alzó la voz antes mi agresiva contestación —¿Se puede saber qué demonios te pasa?

—Nada que te importe enana tonta! — al instante que terminé la frase me di cuenta del error que había cometido.

—Si no querías que regresara me lo hubieras dicho cuando me fui — en ese momento me dio la espalda.

—Espera…— Me levanté en automático de mi cama, la tomé del brazo y me coloqué en frente de ella, la abracé a mí y me recargué sobre su hombro —Disculpa — ella se separó de mi rompiendo nuestro abrazo.

— ¿Qué ocurre Ichigo? — Su mirada mostraba confusión total — Dime de una vez ¿qué ocurre? Porque realmente no creo que tenga que ver con la conversación de la mañana.

—Rukia…—la jalé de la nuca y le di un beso en los labios como si le estuviera rogando que se quedara conmigo, como si le estuviera suplicando que su amor solo fuera para mí.

—Ichigo me estas asustando—me separó de nuevo de ella.

—…—suspiré.

— ¡Ichigo! —me gritó esta vez.

—Ya, no es necesario que me grites, enana. Es solo que necesito preguntarte algo

—¿Preguntarme algo?

—Sí, ¿qué acaso estás sorda?

— ¡Claro que no idiota!, solo me extraña que pidas mi autorización para preguntarme algo ¿cuándo has necesitado tal cosa?

—Tienes razón….— suspiré de nuevo— ¿Qué pasó entre Renji y tú durante estos dos años?

—Re…Renji y yo ¿dices?

—No respondas con una pregunta mi pregunta, tonta y respóndeme de una buena vez.

—Pues nada que no haya pasado antes, no entiendo el porqué de tu pregunta ni que es realmente lo que quieras saber.

—Mira que tienes talento para ser ingenua, lo que te estoy preguntando es si Renji te dijo que te ama.

—¿No será que Kurosaki-kun está celoso?

—Ya te dije que no respondas con una pregunta mi pregunta.

—¿Eso es un sí?

—¡Rukia! Ay! Enana ¿qué te pasa? — un golpe en el estómago me había dejado hincado en el suelo

—¡Ichigo eres de verdad el más grande idiota que he conocido! ¿Qué es lo que te preocupa? No te vi durante dos años, si hubiera querido que pasara algo con Renji ¿no crees que tuve el tiempo suficiente? ¿No crees que no hubiera correspondido a cada uno de tus acercamientos si estuviera con él? ¡Una patada es lo menos que te mereces!¡Idiota!

Es tonto que sus palabras y sus golpes me hagan entrar en razón, pero tampoco es algo que pueda dejar pasar así como así, así que la jalé del pié para tumbarla en el piso.

— ¡Oi Ichigo!¿Quieres otra patada? —Me acomodé sobre ella y con ms manos aseguré sus brazos hacia el piso impidiéndole moverse.

— Lo que quiero es que Renji y el Seireitei completo se enteren de que estás conmigo ahora y para siempre — La besé de nuevo, me encantaban esos delgados labios en verdad los amaba

— Espera Ichigo

— Sabes cuantas veces me has alejado de ti en menos de una hora, eres muy cruel Kuchiki Rukia.

— Gomen, pero ¿has pensado en que dirá… mi nii-sama?

—Byakuya…—había dos pequeñísimos detalles que había pasado por alto…. Kuchiki Byakuya y Senbonzakura. Incluso haberme sentido preocupado por Renji me parecía tonto comparado con él.

— De cualquier manera no es momento para eso —la morena me sonrió aún bajo mis ataduras.

— ¿Aún no es momento? ¿O me lo dices porque no podría verlo? — Miré hacia otro lado esta situación era frustrante por múltiples cosas.

— Si te digo que aún no es momento es porque estamos por empezar una batalla, no son las mejores circunstancias además ¿podrías soltar ya mis muñecas?

—Jajaja — comencé a reírme realmente había olvidado que la tenía casi como una prisionera — con una condición— me acerqué más a su cara.

—¿Cuál? —me miro expectante y alzando una ceja

— No vuelvas a interrumpir ni un solo beso

— Lo prometo

Inicié de nuevo aquél beso que ella había detenido minutos atrás y solté del aprisionamiento aquellas frágiles y pálidas muñecas, pude sentirlas acomodándose en mi cabello y jalándome hacia ella desvaneciendo en su totalidad el espacio que mantenían nuestros cuerpos. Y aunque en verdad amo el sabor de sus labios había algo que deseaba hacer con ella por lo que me atreví a romper aquel sublime contacto.

—Después no digas que yo soy la cruel, Kurosaki Ichigo.

— Al menos yo interrumpo solo para cosas importantes-le sonreí

— ¿Quieres que te golpee verdad? — los dos comenzamos a reír hacía tanto que no teníamos momentos para nosotros.

— Rukia, ven quiero mostrarte algo. —me levanté del suelo para después levantarla a ella. La jalé del brazo y la dirigí hacia fuera de mi habitación.

—¿A dónde se supone que vamos?

—A mi lugar favorito…

Caminamos de la mano hasta llegar el lugar que yo deseaba, el techo de la casa. La noche había caído hace poco, pero la luna y las estrellas ya daban su brillante y único espectáculo nocturno. Me senté recargado en una pared y ella se acostó sobre mis piernas nos quedaos unos instantes en silencio solo observando aquel mágico manto que nos cubría y, pese a la baja temperatura de la noche, nos envolvía en una calidez profunda y un ambiente de romanticismo. Me dispuse a brindarle caricias sus finos cabellos y a su suave mejilla. Incluso la majestuosidad y la inmensidad del universo se ve opacado frente aquella pequeña pero sumamente especial mujer.

—Ichigo…

—Mmm?

—Por qué subes aquí—no volteaba a verme seguía embelesada con aquellos astros.

—Al principio me pregunté lo mismo hasta que me di cuenta que era porque me recordaba a ti— le dije lo último señalando el plateado satélite.

—¿La luna? No me estás diciendo gorda ¿o si Ichigo? —su mirada sí que daba miedo así que reí —y ahora te ríes ¿eso es un si?

—Antes de que te levantes y me golpees, la repuesta es "no". Me recuerda a ti por el color, por su brillo, por su belleza, porque a veces parece que está tan cerca que hasta podría tocarla y otras está tan lejos que solo puedo sentir un vacío inmenso. ¿Satisfecha?

No respondió a mi pregunta, se levantó para después sentarse sobre mis piernas rodeando mi cadera con éstas para quedar frente a mí. Sus ojos quedaron justo a la altura de mis ojos, me tomó por sorpresa y solo atiné a rodear su cintura con mis brazos.

—No, no estoy satisfecha— me miró fijamente y su respuesta fue total y absolutamente seria.

— ¿Por qué? —fue lo único que pude preguntar.

— Porque siempre sin importar que pase siempre he estado junto a ti, sin importar nada incluso sin importar si eras capaz de verme o no, y siempre Ichigo, siempre será así.

La luz de aquella luna iluminando su natural palidez, el brillo de sus hermosos ojos, la calidez en sus palabras y el amor que emitía me dieron a entender la razón por la cual me había enamorado de la enana escandalosa, ella toda ella era absolutamente perfecta.

—Rukia…

Mis pensamientos estaban demasiado acaparados por ella, tanto que no pude responder más que su nombre y es que ella tampoco me lo permitió ya que colocó su mano en mi boca en señal de que no dijera nada, y solo la quitó para ser ella quien me besara, tan dulcemente, con tanto amor que la abracé fuertemente para pegarla a mi pecho mientras ella rodeaba mi cuello con sus brazos. Vacilé en romper el beso realmente quería decirle lo mucho que la amaba y que siempre la protegería aún si ella no quería, aún si ella intentara evitarlo, quería decirle que la protegería aún con mi propia vida si fuera necesario, pero no me atreví a romperlo. Incluso sobre mi deseo de expresarle mis sentimientos estaba el hecho de desear seguir bajo aquellas circunstancias, tenerla sobre mí, rodeada por mis brazos y fundidos en un hermoso beso era algo que no quería que acabara nunca.

El beso duró algunos minutos y después de eso nos quedamos un par de minutos abrazados, en el techo, hasta que noté que Rukia se había quedado dormida. La acomodé en mis brazos lo más sutilmente que pude y la bajé así hasta que llegamos de nuevo a mi habitación y la recosté en mi cama para después taparla con mi sabana. Recordé entonces que no había comido nada después de que regresé del parque así que fui a la cocina.

Cuando bajé me percaté que mis hermanas yacían dormidas en los muebles de la sala, volteé hacia todos lados pero mi padre parecía que aún no estaba en casa. Me extrañó que mis hermanas no me hubieran avisado que están de vuelta pero lo pasé por alto y me dirigí a la cocina, preparé un par de emparedados y los llevé hasta mi habitación.

Rukia aún estaba durmiendo y aunque dudé en despertarla, no estaba seguro de si había comido así que decidí hacerlo.

—Rukia, despierta. Rukia anda para que comas algo vamos, amor —los colores se apoderaron de mi rostro ¿le había llamado amor a Rukia? Eso sí fue raro por un segundo desee que aun siguiera sumergida en sus sueños pero fue justo en ese instante cuando vi sus pequeños ojos abriéndose lentamente.

Parecía una niña pequeña, tan linda que no pude evitar acariciar su rostro y darle un beso en su frente

—Te traje algo de comer…— Se sentó sobre la cama y estiró su mano hacia mí en señal de que le diera la comida. Comenzamos a comer y a platicar de diferentes trivialidades. Reímos y gritamos por cosas tontas como era nuestra costumbre. Estaba por acostarme junto a ella cuando su móvil empezó a sonar.

— ¿Diga?¿Matsumoto-San?¿Qué pasa? — después de la última pregunta se quedó en silencio y eso hizo que me preocupara.

Si algo estaba saliendo mal la Rukia que yo conozco saldría corriendo por la ventana sin pensarlo dos veces, fue cuando un escalofrío recorrió mi espalda

—Voy para allá…—Se levantó y me miró con tristeza…

—¿Qué pasa?

—Nada importante, espérame aquí solo tengo que ir a inspeccionar algo, quédate tranquilo ¿sí?

— Rukia no me hagas repetirlo una vez más, no soy idiota ¡Dime que está pasando! No necesito que me protejas, soy yo! Soy yo quien debe protegerte no al revés así que dime de una vez ¿qué pasó? — estaba gritando, mi frustración y mi desesperación se apoderaron de mí.

— Iban a por Inoue, Hitsugaya-san está peleando debo ir por si me necesitan, por favor Ichigo espera aquí.

Su última frase aún no había sido totalmente captada por mi cerebro mucho menos razonada pero algo estaba claro Rukia no saldría de mi cuarto a menos que yo fuera con ella. Vi cuando se disponía a saltar por la ventana

—Espera — me apresuré a cerrar la ventana y colocarme en frente de esta, impidiéndole el paso.

— Ichigo no tenemos tiempo para esto

—Elige —le dije en un tono serio que hasta para mí fue sorpresivo —. Me dejas ir contigo o no te dejo salir de ésta casa.

— ¡Maldita sea, Ichigo! ¡Entiende!

— ¡No, Rukia! ¡Entiende Tú! No permitiré que vayas sola.

—Entonces, perdóname Ichigo…

Sentí de repente un golpe en mi estómago, tan fuerte que no pude evitar caer, junto a mi vi caer el gigai de Rukia, mi cabeza comenzó a dolerme por la falta de oxígeno ni si quiera fui capaz de pronunciar palabra alguna. Ese golpe me había tomado demasiado por sorpresa.

Escuché como se abría la ventana y sentí la brisa entrar por esta. Cuando fui consciente de lo que había pasado al ver el gigai de Rukia junto a mí en el suelo, una desesperación embargó mi alma y el dolor fue como una espada atravesando mi corazón.

—Rukiaaaa— un grito desesperado fue lo único que salió de mí en ese instante.


Bueno hasta aquí llega el capítulo de hoy. Ojalá haya sido de su agrada. Ya saben cualquier comentario es bien recibido. Se les quiere. Cuidense mucho y nos vemos la próxima =).