Estuvo esperando varias horas cuando por fin vio el Quinjet aparecer a lo lejos. Cuando llegó hasta donde estaba él, bajaron la rampa, sin aterrizar si quiera, tendrían prisa. Allen se subió y en cuanto lo hizo todos sus compañeros le saludaron amablemente, felices por volver a verlo después de tanto tiempo.
-¿Encontraste lo que buscabas? – le preguntó Clint.
-Creo que sí. ¿En fin, que pasa?
-Stark ha creado inteligencia artificial, Ultrón, capaz de pensar por sí mismo y ahora está por todo internet. Creemos que irá a las costas de África, cerca de Sudáfrica para conseguir vibranium, el metal más fuerte de la Tierra. Se supone que allí hay un traficante de armas que vende el metal. Hay una cosa más, tiene de su lado a dos gemelos mejorados. HYDRA hizo experimentos con ellos – dijo dándole una carpeta en la que había fotos de un chico y de una chica, ambos parecían tener su edad.
-¿Cuáles son sus poderes?
-Él corre mucho y ella hace cosas con las manos, parecido a lo tuyo con la Fuerza –le dijo Thor.
Estuvieron volando varias horas. Cuando finalmente aterrizaron, Banner se quedó en el Quinjet por seguridad y los demás fueron a un barco que había en mitad de la arena.
Cuanto más se acercaban, más le daba la sensación a Allen de que algo muy malo iba a pasar, sentía un poder muy oscuro allí.
Cuando entraron en el barco, Barton y Natasha permanecieron escondidos mientras que Stark, Steve, Thor y Allen fueron a enfrentarse a Ultrón, al que vieron cortarle a un hombre el brazo con sus propias manos metálicas. Era enorme, aunque había visto droides más amenazadores. Detrás de él estaban los gemelos, Allen vio que aquel poder oscuro no venía de ninguno de esos tres, pero entonces, ¿de dónde venía?
En cuanto llegaron, vieron cómo Ultrón le daba una patada al hombre al que había arrancado un brazo, mientras insultaba a Stark.
-Ah hijo, vas a romperle el corazón a tu viejo – dijo Stark aterrizando justo detrás de ellos y enfrente de Allen.
-Si es necesario…
-Nadie tiene porque romper nada – dijo Thor.
-Tú nunca has hecho una tortilla – le dijo Ultrón, al parecer había heredado el pésimo sentido del humor de Tony.
-Se me ha adelantado por un segundo – dijo Tony, confirmando lo que Allen había pensado.
-Por cierto tengo un amigo que me gustaría presentaros – dijo Ultrón, moviéndose para dejar ver a una persona que caminó hasta donde antes estaba Ultrón –, a uno de vosotros le resultará terriblemente familiar.
Entonces Allen lo vio, tenía aspecto de ser de Utapau. Tenía algunas marcas rojas en su cabeza y ojos amarillos, llevaba una especie de armadura negra y las manos las tenía escondidas detrás de la espalda. Lo reconoció en seguida, era el Inquisidor, antiguo guardián de la orden Jedi y ahora cazador de ellos, bajo las órdenes de Vader por supuesto.
-Me alegro de volver a verle Caballero Allen – le dijo esbozando una siniestra sonrisa.
-¿Conoces al calvo? – le preguntó Iron Man.
-Claro que me conoce, al fin y al cabo, fuimos muy amigos hace tiempo.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó Allen poniéndose en frente de sus amigos, con los ambos sables en la mano (el suyo propio y el que encontró en el templo), pero sin activarlos aún.
-Ya deberías saberlo. - Dijo sacando su espada láser de doble hoja. – Me envía Vader, si te rindes, te matare rápidamente.
Allen no dijo nada, solo activó sus sables láser, el inquisidor hizo lo mismo. Absolutamente nadie se movía y menos hacían cualquier ruido. Con una velocidad que sorprendió a ambos bandos, el inquisidor y Allen comenzaron a pelear. Los movimientos de ambos usuarios de la Fuerza eran increíblemente fluidos y no dudaban ni un momento en intentar asestar un golpe mortal a su contrincante, era como si pudieran ver los ataques del otro antes de que los lanzase.
-Bueno, mientras ellos están con sus problemas… - dijo Ultrón disparando con la mano a Tony.
Justo en ese momento todos empezaron a pelear. El chicho Maximoff comenzó a correr y golpeó al Capitán América y a Thor mientras que su hermana se dedicaba a coger cosas con sus poderes y lazárselas.
Parecía que todos estaban ignorando a Allen, por suerte. Ya tenía bastante con tener que pelear con el Inquisidor como para encima ser distraído por Ultrón.
Allen levantó la espada derecha y atacó a su enemigo, el cual esquivó el ataque e intentó golpearle pero Allen se agachó justo a tiempo como para que no le cortara la cabeza con la espada. Allen giró sobre sí mismo, dándole una patada en la cara al Inquisidor.
El inquisidor rápidamente volvió a atacar a Allen, quien con un sable logró bloquear el ataque y con el otro partió por la mitad el sable, cortando la empuñadura.
-Esto no se ha acabado – dijo con rabia. Empujó a Galen usando la fuerza, quien se golpeó contra la pared. Al levantarse, el inquisidor ya se había ido y no veía a ninguno de sus amigos. Allen se quedó ahí, de pie. Si el inquisidor había llegado hasta la Tierra, ¿cómo podría proteger al planeta de todo el imperio?
Sentía a sus compañeros, sentía que un gran miedo les estaba inundando, ¿qué estaba pasando?
De repente notó alguien a su lado y se giró rápidamente, pero ya era demasiado tarde. Vio a la chica Maximoff y algo rojo que salía de la punta de sus dedos y entraba en sus ojos. Entonces todo se volvió negro.
Cuando al fin pudo ver, se encontraba de pie, en una enorme sala, con el techo muy alto, pilares y estatuas gigantes. Estaba en el Templo Jedi. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso la chica Maximoff tenía tanto poder?
-¿Sucede algo Allen? - preguntó alguien que estaba detrás de Allen. En seguida reconoció la voz y se le heló la sangre.
-¿Maestro? -dijo girándose. Y lo vio, era su maestro, vestido con la túnica Jedi que siempre llevaba y con la misma sonrisa que tenía la mayor parte del tiempo.
-¿Por qué Allen? - Allen se giró de nuevo para ver a la nueva persona que le estaba hablando. Era su amiga Shona, con quien creció, entrenó y jugó en el templo desde que era pequeño.
-¿Por qué huiste Allen? - Esta vez aparecieron 10 personas más, todos amigos de su época en el templo, cada vez eran más y más, le había rodeado y no se callaban.
-¿Por qué nos abandonaste Allen? - era todo lo que decían una y otra y otra vez - Tú nos mataste Allen, fue tu culpa.
-¡No! ¡No tuve opción!
-Siempre hay opción Allen y tu escogiste matarnos - le dijo su maestro.
-¡No! ¡No!
-¡Allen! ¡Allen! Despierta compañero ¡no es real! - Allen oyó la voz de Clint y todo el templo,sus amigos y su maestro desaparecieron. Ahora estaba tirado en el Quinjet y Clint no dejaba de agitarle para que pudiera salir del trance.
-¿Qué ha pasado? - dijo Allen, inclinándose.
-Fue Wanda Maximoff, ella ha... jugado con las mentes de todos - entonces Allen se dio cuenta de que todos sus compañeros estaban a su alreder, con la vista fijada en el suelo o simplemente mirando a la nada.
-¿A dónde vamos?
-A un lugar seguro.
