Capítulo 5
Una vez que se encontraron las cuatro amigas al finalizar la obra se dirigieron a uno de los locales más conocidos de Nueva York, donde celebraban una fiesta por el estreno de la obra.
- Bueno Santana, ¿preparada para tu primera fiesta?- Preguntó Quinn
- ¿Mi primera fiesta? Te recuerdo que en Lima salíamos de fiesta todas las semanas…
- Me refería a tu primera fiesta desde que estás casada, quiero volver a ver a la vieja Santana!
- Pues sigue esperando Fabray, porque eso no va a pasar.
- Bueno chicas dejad el tema, que pase lo que tenga que pasar.- Dijo Rachel.- Sólo sé que hoy va a ser como en los viejos tiempos, juntas las cuatro por fin después de tanto tiempo, ¿verdad Brit?.- Preguntó la actriz a la bailarina, que se notaba un poco ausente.
- ¿Qué? Ah, si, como en los viejos tiempos si.
Las cuatro entraron en el local, había bastante gente, todos relacionados con la compañía de trabajo que llevaba la obra, y sus respectivos acompañantes. Las cuatro se acercaron a la barra, y uno de los actores se acercó a hablar con Rachel. En ese momento Quinn se dio la vuelta, mirando a la pista de baile y la gente que estaba allí.
- Y así es como Quinn Fabray elige a la que será su próxima presa.
- Calla Santana, sólo estoy mirando a ver si hay alguien que merezca la pena.
- Pues desde aquí no haces nada.- Dijo Brittany.- ¿Por qué no te acercas a la pista y empiezas a bailar? Seguro que así se te arrima alguien.- Dijo la rubia que su única intención era quedarse ella sola con Santana.
- Me has convencido rubia, que empiece el descontrol.- Dijo empezando a bailar y dirigiéndose a la pista.
- Esta mujer no va a cambiar nunca… No sé cuando será el momento en el que podamos decir que Quinn Fabray sentó cabeza…
- No digas eso San, seguro que en algún momento llegará alguien adecuado para ella…
- Britt, te encuentras bien, no tienes buena cara…
- Bueno, es que estoy un poco desanimada, eso es todo… ¿Me acompañas un poco fuera? Me gustaría hablar un poco contigo…
- Claro.- Dijo la latina con una sonrisa.
Una vez fuera empezaron a andar por las solitarias calles alejándose un poco del local, hasta que encontraron el lugar ideal para sentarse a hablar.
- Bueno, ¿de qué quieres hablar?
- De ti, de mi… De como hemos cambiado estos años…
- Si, hemos cambiado mucho… Te veo más guapa que nunca Britt.
- Mejor no hablemos de ti San.- Dijo la rubia sonrojándose.- Bueno háblame de ti, ¿cómo fue que te casaste?- Dijo con un tono apenado.
- Bueno, cuando os fuisteis Rach y tú, nosotros hicimos la relación más seria, de acabó eso de meter terceras personas… Él realmente cambió, y tras dos años de relación me pidió matrimonio y le dije que si, y pues a pesar de que Quinn intentó evitarlo de todas las formas posibles… Supongo que al final pasó…
- Y… ¿Eres feliz?
- Supongo que si… Le quiero mucho… Bueno y ahora hablemos de ti… ¿Alguna afortunada con la que hayas compartido tu corazoncito?
- La verdad que no… He tenido alguna relación, pero ninguna ha durado más de un mes… Buscaba en esas chicas cosas que sólo una me podía dar… Y ella estaba demasiado lejos, es lo malo de enamorarse… Al irme de Lima, me alejé de la persona que más quería, y pensaba que en otras chicas podría encontrar lo mismo… Pero me equivoqué, y es ahora cuando me estoy dando cuenta.
- ¿Estabas enamorada Britt? ¿Por qué nunca me dijiste nada? Eras mi mejor amiga…
- Lo sé San, no te enfades… No me sentía preparada, tenía miedo de que la chica implicada se enterara y no quisiera volver a saber nada más de mí… Prefería tenerla como una amiga…
- Y ahora… ¿me lo puedes contar?
- No lo creo… No me siento preparada aún…
- Bueno, te perdono, pero confío que en algún momento me lo cuentes… Y ahora volvamos a la fiesta, se preguntarán donde está su bailarina estrella.- Dijo Santana alargando la mano ofreciéndole su meñique. La rubia aceptó enlazando su dedo pequeño con el de la latina, y así caminaron de vuelta al local.
Mientras en ese mismo lugar, se encontraba Rachel, con unas cuantas copas de más, sentada en la barra, buscando a sus amigas que parecían haber desaparecido del lugar. En ese momento se acercó Quinn, que también había bebido bastante
- Para de beber ya Berry, que parece que estés ahogando tus penas.
- ¿Y si es lo que estoy haciendo?
- Creo que no tendrías razones, eres una gran actriz y hoy lo has demostrado…
- No es por eso Quinn… Llevamos toda la noche aquí, soy soltera y todo el mundo lo sabe, y nadie se ha intentado acercar a ligar conmigo…
- Jajajajajjajaja, venga Rach, son compañeros tuyos de trabajo, ¿de verdad quieres arrastrarte tanto?
- A ti no parece importarte eso… Te restriegas con todo el que se te acerca…
- Si, pero ninguno me interesa, es solo para divertirme, bailo un rato con ellos y ya está, digamos que no es lo que busco…
- ¿Y qué buscas Fabray?
- Una noche loca, pero nadie aquí me lo puede ofrecer, así que mi plan es beber y beber y mañana no acordarme de nada… - La rubia no consiguió terminar de hablar, ya que la pequeña diva se había abalanzado sobre sus labios, era un beso desesperado, pero la rubia no dudo en responderlo. El alcohol actuaba en el cuerpo de ambas, dejándose llevar.
- Vámonos de aquí.- Dijo Rachel separándose de la fotógrafa.
- Vamos a tu casa, no quiero que Santana se enfade conmigo…
- Vale, a Britt le dará igual que lleve a alguien, siempre es ella la que lo hace.
Brittany y Santana veían la escena, se esperaban esa forma de actuar de Quinn, pero nunca se imaginaron que Rachel pudiera llegar a hacer algo así.
- Genial, ahora yo no puedo entrar en mi casa.- Dijo Brittany sin salir de su asombro.
- ¿Por qué?
- Bueno, Rachel llevaba las llaves del piso, como se suponía que íbamos a volver juntas no cogí las mías, y no quiero ir a mi casa a interrumpirlas…
- No te preocupes Britt, vamos a pasárnoslo bien ahora, y luego te vienes a mi piso conmigo, tampoco sería tan raro.
- Vale.- Dijo la rubia esbozando una sonrisa.- Ahora a disfrutar.
La rubia se hizo la reina de la pista, Santana no quiso acompañarla, sentía que quedaba en ridículo si baila en su compañía, así que prefería observarla desde fuera, realmente lo disfrutaba. La bailarina se cansó de bailar sola y se acercó a por la latina, agarrándola del brazo y arrastrándola con ella a la pista. En un principio la morena se resistía, pero no pudo evitar caer a los encantos de la rubia y bailar con ella, como en los viejos tiempos. Todo el mundo las observaba bailar, parecían estar completamente compenetradas, la latina levantó la vista hacía la rubia y se cruzó con sus increíbles ojos azules, que la miraban con pasión, haciendo que la morena se sonrojara un poco.
- Britt, estoy un poco cansada, ¿nos vamos?
- Vale
Las chicas se dirigieron rumbo al piso de la morena, por suerte no estaba muy lejos del local y llegaron rápido, al llegar, Santana sacó algo de ropa para Britt y la dejó cambiarse en el baño, mientras ella se iba a la habitación de Quinn.
- Duerme en mi cama Britt, yo me iré al sofá.
- Podíamos dormir las dos aquí, tu cama es muy grande y no me sentiría bien si te fueras al sofá por dejarme a mí aquí… Además hemos dormido muchas veces juntas…
La latina accedió y durmieron cada una a un lado de la cama, pero no eran capaces de dormir, Santana no paraba darle vueltas a quién podría ser la chica que tenía el corazón de la rubia, mientras que Britt no podía creer encontrarse en la misma cama que la latina y aguantar las ganas de abalanzarse sobre ella.
- Britt…
- Dime San.
- ¿Te puedo pedir un favor?
- Claro Santana, todos los que tu quieras.
- Abrázame.
La rubia no dudo un momento y se acercó a la latina abrazándola, pasando su mano sobre su cintura y juntándola a su cuerpo, sentía que su corazón se le salía del pecho al estar tan cerca de su morena. Su corazón latía con fuerza. Pensó que la latina dormía, y se atrevió a contarle lo que le había pedido.
- De ti Santana… Estoy enamorada de ti.- Dijo la rubia en un susurro, pensando que la latina no podría escucharla.
