Capítulo 6:
Narra Giotto:
A la mañana siguiente baje a desayunar, pero mirando por la ventana no encontré a _ entrenando con Alaude lo cual me llamó la atención. Estuve unos minutos en el comedor leyendo el periódico hasta que por la puerta entró _, me alegraba ver no solo que estaba tranquila, sino que se veía relajada y contenta.
-Te despertaste de buen humor- le dije dejando el periódico de lado.
-Buenos días, Giotto- me dijo con una brillante sonrisa, la cual no pudo evitar contagiarme con su alegría, era alegría pura, no como otras sonrisas que daba, se notaba que a veces lo hacía cuando no quería hacerlo, pero mi intuición me decía que nunca hizo eso conmigo.
-Buenos días- dije volviendo a tomar mi café-¿Dormiste bien?
-Ay maravillosamente- dijo sentándose a mi derecha, eso era extraño, siempre se sentaba solo en su lugar, y ahora estaba allí en la silla de G-es como si hubiese recuperado mi energía- eso me llamó la atención, mi llama no tenía ese atributo, ¿a qué se deberá?
-Quizá es porque no fuiste a entrenar con Alaude esta mañana.
-Eso está por cambiar.
La voz de Alaude nos interrumpió, me miró serio y luego se dirigió a _.
-¿Dónde estabas esta mañana?
-En mi habitación- respondió ella poniéndose seria, hasta ese momento duró su hermosa sonrisa.
-¿Y por qué?
-Alaude, hoy es mi día de descanso.
-¿Y por eso crees que puedes quedarte despierta hasta tarde?- ese cuestionamiento la sorprendió, no entendía la actitud que estaba adoptando Alaude, él no era su padre para controlarla así.
-Alaude, creo que te estás pasando un poco de la raya...- pero me interrumpió antes que pudiera continuar.
-Tú me encargaste que la cuidara- dijo mirándome serio-que la entrenara- y se acercó a nosotros-así que ahora- la tomó del brazo y me miró con fireza-no te entrometas.
Y dicho esto se llevó a _ a regañadientes del lugar. Fácilmente podía rebatir todo lo que había dicho, pero no era ese el problema, me estaba comenzando a preocupar mucho la actitud que estaba tomando Alaude, efectivamente él siempre fue comprometido con sus causas, incluso con aquellas que no le agradaban, pero nunca a un punto como este. Pasados unos minutos iba a partir cuando apareció G en el lugar.
-Primo, tenemos que hablar- estaba preocupado, ni siquiera serio, preocupado.
-Vamos a mi oficina- le dije y nos encaminamos al lugar-¿Qué sucede, G?- pregunté una vez cerrada la puerta.
-Alaude está atrasado en casi la mitad de su trabajo-me quedé en shock ante sus palabras.
-¿Qué?
-Lo que te dije.
-No puede ser, Alaude siempre ha sido el más responsable de todos nosotros.
-Por lo mismo es que estoy tan preocupado- dijo G sentándose frente a mí-¿por qué no te encargas tú de entrenar con _?, siempre en esta época tienes un poco menos de carga- él tenía razón, en este tiempo gozaba de un poco más de tiempo libre que generalmente dejaba para entrenar, ahora simplemente podría entrenar con ella.
-Tienes razón- dije comenzando con mi papeleo-Cuando terminen de entrenar trae a Alaude y a _ aquí.
Narra _:
Recién acababa de entrenar, o más bien, de recibir mi castigo por quedarme hasta tarde de Alaude, normalmente diría algo, pero como Giotto decidió no decir nada, supongo que era parte de los entrenos de Alaude. De repente frente a nosotros apareció G.
-Alaude, _, Primo necesita verlos en su oficina- dijo y se retiró del lugar. Yo miré a Alaude sin saber que pasaba, pero él simplemente se adentró serio a la mansión, por lo que lo seguí.
Cuando llegamos a la oficina de Giotto, Alaude tocó la puerta y ante el permiso de Primo ambos nos adentramos, él ni siquiera nos miró, solo seguía haciendo su papeleo.
-Giotto, ¿qué sucede?- le pregunté, pero siguió con su papeleo.
-Les quería comunicar que a partir de mañana, _ ya no entrenarás con Alaude, entrenarás conmigo, Alaude, puedes volver a tus labores normales- la noticia me sorprendió completamente, y parece que al guardián de la nube también.
-Pero...- Alaude quiso decir algo, pero Primo lo interrumpió sin siquiera levantar la mirada.
-Gracias, Alaude.
-Pero...-volvió a decir el guardián, pero fue interrumpido por Giotto quien alzó un poco el volumen de su voz.
-Gracias, Alaude.
Ante esto el guardián no hizo más que retirarse completamente serio, sin embargo, yo me quedé en la oficina sin entender lo que pasaba. Caminé hasta la silla que estaba frente a la de él, y me senté para llamar su atención.
-Giotto, ¿qué sucede?
-Esto es lo mejor, _- dijo sin siquiera mirarme.
-Pero tú tienes mucho trabajo- ante esto finalmente subió la mirada, nuestros ojos se encontraron igual que todas las noches, por lo que sonrió.
-¿Podrías confiar en mí?- ante sus palabras no pude sino sonreír.
-Está bien- dije poniéndome de pie, y me retiré de su oficina.
Narra Giotto:
Estaba terminando con mi trabajo del día cuando sentí que tocaban la puerta de mi oficina, invité a pasar a la persona del otro lado y entró Alaude muy serio.
-¿Qué crees que estás haciendo?
-Estoy pintando óleo- me miró ferozmente-Alaude, es como obvio que estoy haciendo mi papeleo.
-Me refiero a _- dijo acercándose a mí.
-Simplemente estoy cambiando quien la entrenará.
-¿Y por qué? ¿Por qué descubrí lo que tienen?- su pregunta me molestó, pero no por lo que estaba insinuando, sino por la actitud que está adoptando.
-Porque has dejado tu trabajo de lado.
Ante mis palabras guardó silencio, sabía que era cierto, sabía que estaba atrasado en todas las cosas que tenía que hacer, y todo por pasar horas entrenando con _, yo realmente quería ayudarla, pero no a este costo.
-¿Algo más?- pregunté levantando una ceja. Alaude no dijo nada más y se retiró sin mirarme.
Ya había terminado mi papeleo por lo que se me ocurrió una idea, fui hasta la habitación de _ y toqué la puerta esperando que saliera a recibirme.
-Hola, Giotto- dijo sonriéndome-¿sucede algo?
-Vine a hacerte una invitación- le dije entrando a su habitación-así que ponte tus zapatos más cómodos porque saldremos de paseo por la ciudad- ante mis palabras pareció emocionarse. Corrió hacía el closet en el que tantas veces me había escondido de Alaude y sacó rápidamente unos zapatos para cambiarse.
-Estoy lista- dijo con una gran sonrisa.
-Veo que te gustó la idea- dije saliendo de su habitación.
-Claro que sí- dijo ella cerrando la puerta y dirigiéndose a la escalera-Nunca he paseado por esta ciudad.
-¿Nunca habías venido a visitar a Talbot?
-Eh... no- dijo ella sin mirarme. Y comenzó a bajar la escalera- ¿Dónde iremos?
-Lampo me comentó que hay una feria en la ciudad, ¿te gustaría partir por ahí?
-Claro, nunca he estado en una feria.
-¿De verdad?- le pregunté mientras nos acercamos a la puerta de la mansión y antes que pudiésemos salir una voz llamó nuestra atención.
-¿Y a eso llaman entrenar?- volteamos y nos encontramos con Alaude con un montón de papeles en la mano.
