POV Narradora
Salia no sabía que sentir con respecto a su reciente amistad con Ange. La verdad, ni siquiera sabía como tratar a una amiga. Ella nunca había tenido amigas ya que llegó al Arzenal siendo una niña, y creció tratando a las demás como compañeras, no como amigas. Nunca habló algo personal con alguna, solo hablaban de misiones. Salia sentía que le sería difícil adaptarse a la idea de que su primera amiga fuera Ange, la chica que le estaba dando un dolor de cabeza y dejándola muy confundida con respecto a sus sentimientos.
Salia ya se había adaptado a tener que convivir con Ange en el castigo impuesto por Jill. Muchas Normas pudieron notar que últimamente ellas se estaban llevando bien, y que Salia sonreía, algo que era muy difícil de ver.
Luego de otro día de castigo lavando platos con Ange, Salia se dirigía a su habitación ya que ese había sido un día agotador y, extrañamente, no habían tenido ataques de algún DRAGON en esa semana. Salia sentía que iban a atacar en cualquier momento así que siempre estaba en guardia, y eso la agotaba.
Al llegar a su habitación, se sorprendió al encontrar a Ange sentada en su cama, esperándola.
-¿Ange? ¿Qué haces aquí?- pregunta Salia sorprendida.
-Te veías muy cansado cuando saliste así que decidí traerte un poco de sopa. Sé que no has comido en todo el día y últimamente luces muy agotada. ¿Estás bien?- pregunta Ange preocupada y Salia se sonroja al ver su preocupación por ella. Nadie se había preocupado por Salia nunca y ella no sabía como actuar con respecto a eso. Nunca le gustó la idea de que alguien se preocupará por ella, la hacía sentir débil.
-Sí, estoy bien. Gracias por preocuparte, Ange- dice Salia agarrando la sopa que Ange le ofrecía.
-Ahora que somos amigas puedes confiar en mi, Salia... ¿Qué ocurre?
-Nada, Ange...Ese es el problema, no ocurre nada...Esta semana no recibimos ningún ataque DRAGON y eso me preocupa...Tengo un mal presentimiento y por eso he estado alerta últimamente, supongo que me descuide un poco.
-¿Un poco? ¡Por dios, Salia! Estás demasiado flaca y tienes ojeras. Sí un DRAGON ataca ahora mismo te mataría porque no te estás cuidando, te estás convirtiendo en una presa fácil para ellos. Mira, ahora toma tu sopa y luego descansa un poco. De lo contrario, te enfermeras y no estarás en condiciones de enfrentarte a un DRAGON- advierte Ange.
-No puedo decepcionar a Jill- susurra Salia para sí misma pero Ange la escucha.
-¿Jill? Salia, entiendo que quieras llamar la atención de Jill y volver a ser su favorita pero te aseguro que no lo conseguirás si te enfermas y te conviertes en una presa fácil de un DRAGON. Lucirías débil y estoy segura que ella no querría verte así...Cuando nos dio el castigo, vi en su mirada que ella estaba muy preocupada por ti...Has estado actuando rara y no es solo Jill quién lo ha notado. Algunas Normas también y están muy preocupadas por ti.
-No necesito su compasión. Puedo cuidarme yo misma.
-De eso no tengo dudas, Salia, pero los DRAGONs son muy fuertes por algo nos enfrentamos a ellos en equipo, ¿no? Por más talentosa e inteligente que seas, Salia, te aseguro que no podrás enfrentarte a un DRAGON tu sola. Necesitas a tus compañeras, a tus amigas.
-¡Yo no necesito amigas!- se defiende Salia. Ella odiaba cuando alguien recalcaba lo importante que era el trabajo en equipo, odiaba cuando alguien decía que necesitas amigas y compañeras para sobrevivir, la hacía sentir débil saber que dependía de alguien más para vivir.-¡Puedo cuidarte yo sola! Cada Norma se preocupa solo por ella, ¿te parece que son amigas? ¡No! Son compañeras, tienes que trabajar juntas para sobrevivir.
-No fue eso lo que quise decir- dice Ange sin alterarse, ignorando lo que había dicho Salia.
-Entonces, ¿qué quisiste decir?- pregunta Salia tranquilizándose.
-Todas las Normas tienen capacidad suficiente como para sobrevivir solas en una isla o en cualquier lado pero necesitan ayuda para vencer a un enemigo. Nadie es capaz de vencer a su enemigo solo para eso están los amigos. Para ayudar. En momentos de vida o muerte es cuando sabes quién en verdad es tu amigo y se preocupa por ti...Yo creía tener amigos pero no era así...Ellos me ignoraron y humillaron cuando se enteraron que yo era una Norma...Que tonta fui al pensar que nada cambiaría... Momoka fue la única que se quedó de mi lado siempre, a ella no le importa si yo soy una Norma o no. Ni siquiera le importa si fui una princesa... Ella siempre estará a mi lado, siempre estuvo del lado de la Princesa Angelise Ikaruga Misurugi, ahora estará siempre del lado de Ange.
-...Me gustaría tener una amiga como Momoka- dice Salia y Ange la mira sorprendida de que admitiera que le gustaría tener una amiga.- Alguien a quién no le importe si soy una Norma, Ange, a alguien que realmente se preocupe por mi sin importar que soy...Pero eso es imposible porque por más que tenga amigas Normas ellas me entenderían porque también lo son pero si tuviera una amiga Usuaria de Mana sería diferente...
-Te entiendo, Salia. Sabes que las demás Normas te entienden porque son como tú pero quieres a alguien que te aprecie y que no sea Norma... Sé que esa persona está en algún lugar, Salia, no todos los Usuarios de Mana odian a las Normas. Algunos hasta las admiran.
-Esa posibilidad es de una en un millón.
-Lo sé pero no hay que perder la esperanza...Yo también odiaba a las Normas antes de saber que era una de ellas... Quería crear un mundo sin Normas pero ahora...Ahora quiero crear un mundo en el cual los Usuarios de Mana y las Normas vivan en armonía, dónde no nos vean como monstruos... Un mundo dónde ellos nos entiendan y aprecien... Yo las despreciaba porque no sabía lo que hacían, solo pensaba que eran monstruos...Cuando me enteré la verdad, me sentí mal conmigo misma por todo lo que había pensado...Las juzgue basándome en lo que todos decían...
-No fue tu culpa. Eras la princesa, tenías que apoyar a tu reino.
-No, tenía que hacer lo correcto. Debí haber hecho que el reino se enterase de toda la verdad, de que las Normas no somos monstruos como ellos creen, que arriesgamos nuestras vidas para protegerlos a ellos. Seguro que todo sería diferente y podríamos vivir en paz.
-No estés tan segura, Ange. Seguro que se aprovecharían de nosotras y si no logramos proteger a un simple Usuario de Mana, entonces, todo volverá a ser como antes. En cierto modo, estar en el Arzenal es por nuestra protección. Ya tenemos suficiente con enfrentarnos a los DRAGONs casi todos los días, ninguna soportaría la presión de los Usuarios de Mana. Cuando fallemos, ellos nos humillaran y todo volverá a ser como antes...No hay esperanzas para una Norma, Ange, debes saberlo. Cada esperanza que han tenido, se les fue arrebatada y cada vez más se sumergen en la tristeza. No puedo permitir eso.
-Te entiendo, Salia. Sé lo duro que es ver que todo lo que creías y querías se desvanece en tu frente. Yo aún voy a luchar por ese Nuevo Mundo, te lo prometo, aunque me cueste la vida, lo haré. Las Normas merecemos ser felices, nosotras estamos destinadas a luchar para sobrevivir o morir en batalla, yo cambiaré eso. Crearé un Nuevo Mundo, dónde ya no existan los DRAGONs, un mundo dónde solo existan Normas, dónde ellas puedan ser felices. Te prometo que nadie me quitará esa esperanza, Salia.
-Ange...- dice Salia sin saber que decir. Nunca en su vida había visto tanta convicción en las palabras de alguien, ni en su mirada. Sin duda alguna, Ange solo la sorprendía cada día, y confundía sus sentimientos. Ya que siempre estaba concentrada en planear estrategias para las batallas, se había descuidado a si misma y prohibido sentir emociones, ya que para ella las emociones y sentimientos eran sinónimos de debilidad. Ahora que veía a Ange, se dio cuenta de lo equivocada que había estado todo ese tiempo. Los sentimientos no son debilidad, son fortaleza. Es lo que te da la fuerza para luchar una y otra vez, por el bien de todos tus seres queridos, ellos son tu motivación para que des lo mejor de ti misma.-¡Cuenta conmigo para lo que necesites!- dice sonriendo y Ange sonríe también.
Sin duda alguna, ese no era solo el comienzo de una gran amistad sino también, el comienzo de algo más grande: El futuro de las Normas. Ange estaba más que segura de sus palabras y no de detendría hasta lograr su objetivo.
