6. Un día en la empresa

La familia Vegeta Brief estaba en la cocina desayunando, Bulma tenía una prueba muy importante hoy: sorprender a su suegra. Iría con ella a la empresa, la reina quería ver cómo era su nuera, en dónde trabajaba, a que se dedicaba, en fin, conocerla más a fondo.

Estaban terminando de desayunar, cuando Vegeta se levanta para ir a su entrenamiento.

- ¿Ya te vas a entrenar? – preguntó Bulma

- Sí, no vuelvas tarde. Trunks, padre, a entrenar – ordenó Vegeta, quería sacarse de encima, de una vez por todas, el demostrarle a su padre lo fuerte que se había vuelto y cerrarle la boca y de paso hacerle ver que su hijo es más fuerte que él y que no era nada malo haberse quedado en la tierra con su familia. Mientras en la cocina, las dos mujeres estaban en un momento muy tenso, Bulma no sabía cómo decirle a su suegra que era hora de ir a la empresa ya que no quería parecer muy directa o brusca, así que se levantó, cogió la taza de desayuno, la colocó en el fregadero y la encaro diciéndole.

- Tenemos que irnos a la empresa, si es tan amable, sígame por favor – indicó ella a la reina que estaba atenta a las reacciones de la científica, no quería intimidarla, pero no le desagradaba la situación de que ella tuviera cierto temor a no poder sorprenderla, al fin y al cabo, es una saiyan y siempre querían demostrar que eran superiores a los demás.

Las dos estaban en la limusina de la corporación, a la reina le hubiera gustado más ir volando, pero Bulma le explicó que era mejor ir en el automóvil ya que no quería levantar la sospecha de "visitantes" extraños.

Entraron en el edificio de la corporación y la primera impresión de su majestad fue positiva: era un edificio de un tamaño dimensional, el ambiente y aspecto era inmejorable, como los laboratorios de su extinto planeta, salió de su ensoñación cuando Bulma le dirigió la palabra.

- ¿Le parece que empecemos con la visita?

- Sí, por supuesto – respondió la reina

Visitaron todas las estancias de la corporación: el equipo tecnológico, producción, laboratorio y hasta la sala de juntas. Al terminar la visita, ambas mujeres se dirigieron al despacho de Bulma, debía ocuparse de unos asuntos urgentes y después de ocuparía de su suegra.

- Pase por favor – dijo Bulma dando paso a la reina - ¿Qué le ha parecido?

- Me has dejado impresionada, no sabía que los humanos hacíais cosas increíbles, pero la que me ha dejado atónita eres tú – Bulma se impresionó por el alago – se ve que eres una mujer inteligente y lo mejor de todo, tienes carácter y dotes de mando y liderazgo, ésas son características propias de las mujeres saiyans de elite.

- Muchas gracias por decírmelo, a veces su hijo me lo dice en alguna ocasión

- ¿En serio?

- Sí, es extraño en él, pero lo hace

- Vaya… eso me sorprende en mi hijo… normalmente es muy cerrado y callado

- Sí, pero creo que, en estos años de relación, he conseguido romper un poco esa coraza que tiene, no pretendo cambiarlo, lo amo tal y como es

- Eso es importante: que no quieras ni pretendas que sea otra persona distinta – iban a continuar con la conversación cuando entró la secretaria de Bulma para informarla de que había llegado un cliente que no tenía cita.

- ¿Me disculpa un momento, por favor?

- No te preocupes por mí, te esperó aquí. – Bulma se fue a atender a ese cliente, mientras la reina estuvo observando el despacho y todo lo que había en su interior: a simple vista parecía una estancia normal y corriente, se fijo en las estanterías, en los sofás, es decir, estaba haciendo una inspección en profundidad, cabe decir que en uno de los sofás encontró un boxer de su hijo y lo sabe porque en la etiqueta está escrito el nombre de él en lenguaje saiyajin, se dio cuenta enseguida de lo que debía ocurrir en alguna ocasión en ese despacho entre su hijo y su nuera – no tienen remedio esta juventud – dijo ella resignada, al fin y al cabo, su hijo seguía siendo un hombre joven. Se acercó al escritorio de Bulma donde había muchos papeles y una cosa que le llamó la atención: una foto de los tres: de su hijo, su nuera y su nieto, era una foto familiar, aunque su hijo aparecía con mala cara, se imaginaba que no le gustaba la idea de hacerse una foto ya que no es amigo de esas cosas, pero algo deducía de esa foto y era una cosa: su hijo era feliz, inmensamente feliz, vivía en paz, con una hermosa mujer y un hijo, que debía dedicar tiempo para conocerlo, pero que a simple vista parecía un niño estupendo, era demasiado cruel decirle que debía dejar todo eso para fundar un nuevo planeta Vegeta, si su marido estuviera presente seguro que le diría que estaba volviendo una boba sentimental, pero no era eso precisamente, era racional y le importaba el bienestar de sus hijos, a diferencia de su marido que sólo se importaba de él mismo.

De repente, oyó unos gritos cerca del despacho y salió velozmente ya que reconoció la voz de su nuera. Al salir del despacho, vio una escena horripilante: su nuera estaba siendo abordada por un señor, que desconocía su identidad, pero por lo que estaba presenciando no era buena señal, podía interpretar que quería algo íntimo con ella.

- Le he dicho que me deje en paz, no quiero tratos con usted – dijo Bulma encarando al cliente con fuerza y decisión, no se dejaba amedrentar por nadie

- Pero si la oferta es muy buena, además también está incluido noches de pasión – ese hombre intentaba coquetear con ella para salirse con la suya.

- No soy esa clase de mujeres, además estoy casada, así que lárguese ahora mismo o lo echaré yo misma a patadas – la reina no quería intervenir todavía porque quería ver cómo resolvía la situación y si era capaz de hacerlo

- ¿Me está diciendo que es un NO rotundo?

- Completamente, lárguese de aquí – dijo ella mostrando entereza. El cliente se fue completamente enfadado por no conseguir sus propósitos y la reina se impresionó por cómo solucionó el conflicto. Cuando Bulma estaba más tranquila, se dio cuenta de que alguien la estaba observando – Vaya, no sabía que estaba ahí, lamento que haya visto esta escena.

- No te preocupes, me ha bastado para comprobar cómo eres realmente y me has dejado impresionada, otra mujer en tu lugar, hubiera llamado a seguridad, pero usaste tus propias armas – la reina estaba satisfecha, muy satisfecha

- Me alegro, ¿tiene hambre? ¿Qué le parece si comemos y luego nos vamos a casa?

- Me parece buena idea.

Las dos mujeres comieron juntas, estuvieron charlando amigablemente, Bulma se dio cuenta de que su impresión de su suegra era muy positiva, cuando la conoció la noche anterior le parecía que era una mujer muy regia y difícil en el trato personal, pero ahora no tiene miedo a decir que estaba completamente equivocada.

Por la tarde, las dos se dirigieron a la mansión para ver si sus hombres habían sobrevivido a pasar un día juntos sin matarse, cuando entraron escucharon unos gritos de Vegeta hacia su padre.

- … no sé lo que quiero, déjame en paz.

Continuara…

Holaaa, espero actualizar pronto el siguiente capítulo ya que será el entrenamiento entre los tres hombres de la casa y conversaciones padre-hijo. Este fin de semana actualizaré "Lo mismo de siempre". Espero que os guste.