N/A: Sí, ya he actualizado otra vez, cuando se me vienen las ideas a la cabeza no me gusta dejarlas escapar, es genial estar inspirada. Gracias por seguir leyéndolo, el número de visitas y lecturas aumenta cada vez más ^^. Os agradecería que siguierais la historia o dejarais un review para serguir motivándome. Atentamente Rika-chan777


— Waltz, despierta — la dura voz de Levi me hizo salir de mis pensamientos, le miré algo perdida y él alzó una ceja para darme a entender que el que no sabía que era lo que pasaba era él.

Cabalgamos durante una hora más, hasta llegar a un bosque con un gran claro, allí entrenaríamos.

— Vas a tener que espabilar si quieres sobrevivir aquí — dijo él mientras me entregaba un equipo de maniobras tridimensionales. — Ajústatelo bien, tienes que recordar que si algo falla probablemente acabes muerta — eran unas palabras definitivamente alentadoras.

Lo primero no fue tan difícil como pensaba, mantenerse en pie y accionar los mecanismos no era algo excesivamente complicado, el problema vino cuando a todo eso se sumó el sujetar dos cuchillas con las manos.

— ¡Como sigas moviendo las cuchillas tan alegremente acabarás cortándote, agárralas bien! — para él era fácil, tenía músculo suficiente como para agarrar cuatro cuchillas a la vez, pero yo era casi incapaz de sujetarlas como para aún por encima tener que pelear con ellas.

— Está bien, hoy nos centraremos sólo en el equipo, quiero que al final del día sea una parte más de tu cuerpo, ¿Entendido? — dijo a la vez que empezaba a moverse por el bosque a una velocidad pasmosa.

Aquella sensación era como la definición pura de libertad, jamás había sentido algo parecido, era como subir a una atracción e ir a dónde tú querías. El subidón de adrenalina que se sentía era totalmente indescriptible. Levi a ratos miraba hacia mí, interesado y viendo como me gustaba aquello que acababa de enseñarle, yo le sonreí y mentalmente le di las gracias por haberme llevado hasta aquel lugar.

Sería incapaz de decir cuanto tiempo estuve saltando por aquel bosque, subiendo a los árboles, dejándome caer en picado y remontando justo cuando mis pies estaban a punto de tocar el suelo, media hora, una hora, dos quizás. Hasta que llegó un punto en el que las fuerzas me fallaron, todo se volvió borroso y comencé a caer en picado desde uno de los árboles más altos.

La sensación era algo parecido a cuando me estaba cayendo por aquel puente pero esta vez alguien se lanzó para sujetarme y cubrirme mientras caíamos estrepitosamente contra el suelo.


— ¡ANGE!, ¡ANGE!, HAZ EL FAVOR DE RESPONDERME AHORA MISMO —

La cabeza me chillaba y oía una voz muy a lo lejos que poco a poco se hacía más nítida. Sin abrir los ojos pude diferenciar la voz de Levi gritando a la par que me sacudía y para tranquilizarlo levante una mano que él agarró al momento mientras yo luchaba por abrir los ojos.

— Levi... — susurré con las pocas fuerzas que tenía e intenté abrir los ojos.

— ¿QUÉ COÑO HAS HECHO?, ¡CASI TE MATAS! — desde luego que el tacto no era lo suyo, me acababa de desmayar y él no dejaba de gritarme.

— Gracias por recogerme — le dije una vez abrí los ojos, él me había recostado sobre el césped y agarraba con fuerza la mano que le había tendido, estaba todo magullado.

— Vas a conseguir matarte un día de estos, primero lo del río y ahora esto — parecía enfadado y preocupado al mismo tiempo — ¿Qué ha pasado? —

— No lo sé, de repente me empecé a encontrar mal. Hace unos meses me dijeron que tenía anemia, que comiera bien si no quería que me fallaran las fuerzas pero supuse que ya se me habría pasado — le expliqué.

— ¿Y por qué no estás comiendo bien entonces? — había bajado el tono de voz pero seguía sonando amenazante.

— No es sólo eso... No es bueno que haga ejercicio físico intenso, el cansancio fácil y rápido por la actividad física es uno de los síntomas — le hablaba poco a poco y lentamente porque todavía no recuperaba las fuerzas.

— Idiota, nos vamos — me cogió y me cargó sobre su espalda.

Todavía estaba algo mareada, me costaba enfocar lo que veía y simplemente me agarré a él rodeandole con mis brazos. En menos de dos minutos estuvimos dónde habíamos dejado a los caballos, me subió y acto seguido subió el también para evitar que me cayera.

— ¿Te encuentras mejor? — se había girado para ver como estaba, tenía el ceño fruncido pero esta vez de preocupación.

Asentí y recosté la cabeza sobre su espalda, mis brazos seguían rodeándole y aunque ya me encontraba algo mejor todavía me daba vueltas la cabeza.

— Si te encuentras peor avísame, no quiero que te marees pero quiero llevarte a junto de Hanji cuanto antes —

El camino se me hizo eterno, di gracias a que Levi no iba especialmente rápido y el caballo no daba sacudidas ni saltaba, estaba bien entrenado, como cabía esperar.
Cada dos por tres giraba la cabeza para ver como estaba y yo le dedicaba una sonrisa para tranquilizarle, en realidad no era tan grave lo que me pasaba pero dudaba mucho que él supiera lo que significaba el término "anemia".
Cuando llegamos al supuesto sitio en el que Hanji se encontraba ya me encontraba algo mejor pero aún así el seguía preocupado, me volvió a coger esta vez en sus brazos y me acompañó a dentro de aquel edificio.

— ¡CUATRO OJOS, ARRIBA! — dijo Levi mientras golpeaba con fuerza una puerta y me tendía sobre una cama.

Al minuto apareció Hanji algo despeinada y acabando de abrocharse el cinturón del pantalón del uniforme, parecía molesta, dio un portazo y se acercó malhumorada a junto de Levi.

— ¿Qué alboroto es este?, te he dicho mil veces que no me molestes cuando estoy aquí — dijo Hanji cabreada mientras se acercaba a él.

— Ponte las gafas y lo entenderás — le dijo Levi mientras se sentaba en una de las sillas que había en la habitación.

— Ange, ¿Qué ha pasado? — me preguntó en cuanto se puso las lentes.

— Me mareé mientras entrenaba con Levi, perdí el conocimiento pero ya me encuentro mejor, no quiero molestar — parecía que Hanji estaba enfadada y no quería que fuera por mi culpa.

— No te preocupes, te traeré algo en seguida — me dedicó una sonrisa y desapareció de la habitación.

— Levi... — dije mientras cerraba los ojos para descansar.

— ¿Estás mejor? — me preguntó en voz baja.

— Sí, sólo quería darte las gracias, no hago más que causaros problemas y preocuparos — abrí los ojos al notar como alguien apoyaba su mano sobre mi frente.

Levi me miraba con el ceňo fruncido, preocupado, apartó uno de mis cabellos de mi cara y se alejó. Era tan cálido.
— No tienes nada que agradecer, pero deberías de avisarnos de todas esas cosas la próxima vez, si no hubiera estado cerca probablemente te hubieras roto la cabeza contra el suelo — su voz era baja y seria — Definitivamente no quiero perder a más gente — murmuró casi para él aunque yo pudiera oírle.

Me incorporé en aquella cama y me quedé mirándole, tenia la mirada perdida. En aquel momento entró Hanji y me ofreció un vaso con un extraño líquido.

— Estoy segura de que te sentará bien, no dejes nada — dijo mientras me entregaba aquel vaso.

Aquella mierda sabía a rayos, quién sabe que le habría echado. Con todas las fuerzas que conseguí reunir me bebí hasta el último sorbo y me recosté otra vez sobre aquella cama.

— Perdón por haberos molestado, cuatro-ojos, estaba preocupado, su cara era tan blanca como mi pañuelo — dijo Levi levantando la cabeza y saliendo de sus pensamientos.

— ¿Estás pidiendo perdón?, este día lo voy a recordar por toda mi vida — le dijo Hanji antes de empezar a reírse mientras lo señalaba con un dedo.

— ¿Haberos?, ¿Es que acaso hay alguien más aquí? — pregunté algo confundida.

En aquel momento el rostro de Hanji pasó a ser de un fuerte color rojo y comenzó a reír nerviosamente.

— Digamos que Hanji y el comandante suelen venir por aquí para hacer cosas de mayores — dijo Levi intentando sonar serio.

Mi cara se puso del mismo color que la cara de Hanji y giré la cabeza algo avergonzada.

— Perdón por haberlo preguntado, yo no quería... — me temblaba la voz, era una situación un tanto embarazosa.

Hanji se acercó a mi y me acarició la cabeza, me dio una mano para ayudarme a incorporarme y me llevó hasta donde Levi estaba sentado.

— No le des importancia Ange, lo que sí que te pediría es que no se lo contaras a nadie, este tipo de relaciones no están bien vistas. Con lo que te he dado te encontrarás mejor, Levi te acompañará a tu habitación, se está haciendo de noche — me dio una palmadita en la espalda y me dedicó una sonrisa.

— Por supuesto, yo haré de niñera mientras tú y el cejotas gritáis hasta el amanecer — Levi se levantó y me agarró de la muñeca.

Salimos de aquella casa mientras Hanji se despedía de nosotros entre risas, a decir verdad ella y Erwin no pegaban nada, pero... ¿Con quién podría pegar Hanji?
Levi me soltó de la muñeca y me subió al caballo antes de que yo pudiera impedírselo y acto seguido subió el tras de mí, poniéndose el detrás esta vez y pasando sus brazos alrededor de mis caderas para agarrar las riendas del caballo.

— Puedo ir sola en el otro — le dije amablemente, no quería molestarlo.

— Hasta que vea que estás bien no te dejaré sola, tienes las manos y el cuerpo helados, te llevaré a tu habitación — en ese momento comenzó a trotar y nos dirigimos al gran edificio en el que ambos dormíamos.

La noche se había puesto hacía un rato y refrescaba bastante así que agradecí el calor que Levi siempre desprendía, me calentaba con su pecho pegado a mi espalda y no pude evitar que el corazón me fuera a mil por hora durante todo el camino.
Aquellos días habían sido muy intensos, estaba sola en un sitio que desconocía totalmente pero había tenido la suerte de que él me encontrara y me salvara, si no hubiera sido por Levi probablemente estaría ya muerta. Dos veces.
Llegamos rápidamente a aquel edificio de piedra, Levi me ayudó a bajarme ofreciéndome una mano y con el corazón en la boca se la ofrecí.

— ¿Cómo te encuentras? — preguntó en cuanto puse un pie en el suelo.

— Algo mejor, muchas gracias por haberte preocupado por mí Levi — le susurré en voz baja totalmente colorada.

— Me alegro — dijo mientras me soltaba la mano.

Él siempre guardaba las distancias pero daba la impresión de que sabía el impacto que causaba en mí y no sabía cómo llevarlo a veces.
Dejamos a los caballos y nos dirigimos a dentro de aquel edificio, al ser de piedra hacía un frío terrible y lo primero en lo que pensé fue en la falta de mantas en aquella cama que Hanji había improvisado para mí.
Levi iba delante de mí, daba la impresión de que no quería ir a mi paso ya fuera por una razón u otra, hasta que en un punto se paró y me habló.

— La cuatro-ojos no dormirá contigo hoy, pasará la noche con Erwin — dijo mientras se giraba hacia mí, cruzándose de brazos.

— No pasa nada, estaré bien — le tranquilicé y al acabar se me escapó un estornudo.

Él me miró con el ceño fruncido y yo le hice un gesto de que no se preocupara, parecía que todas las enfermedades y cosas me pasaban a mí, acatarrada, era lo que me faltaba.

— Parece que estás hecha de cristal, mocosa — siguió andando y se paró delante de mi habitación. Me indicó que abriera la puerta y entráramos a dentro, yo hice lo que él me pedía y entramos al cuarto de Hanji.

— Tsk, menudo desastre de habitación, parece el basurero — murmuró Levi mientras se acercaba al escritorio y veía el desorden que había encima de él.

La habitación no estaba precisamente ordenada, como cabía esperar de alguien con una personalidad como la de Hanji. Las estanterías estaban todas revueltas, la ropa del armario mal colocada y toda arrugada y las botas del uniforme tiradas por el suelo llenas de barro. Levi dirigió una mirada de profundo odio y asco hacia cada rincón de la habitación y me miró.

— No pienso dejar que duermas aquí, mañana haré que Hanji recoja todo, ya estás lo suficientemente mal como para que aún por encima enfermes por la suciedad de esta pocilga llamada habitación. Coge tus cosas — él parecía enfadado e irritado, su mirada iba de un lado de la habitación a otro, cada cual más sucio hasta que sus ojos se encontraron con con un montón de ropa interior tirada en el suelo en una esquina y pareció llegar a su límite.

— No pienso estar ni un segundo más en este vertedero, ven a mi habitación en cuanto acabes — dijo furioso y desapareció por la puerta.

Levi no era normal, de esto estaba segura, en cuanto despejé la cabeza empecé a recoger algunas cosas que necesitaría para pasar la noche y salí cerrando la puerta, ¿A dónde me mandaría ir a dormir?, yo había empezado a acostumbrarme a aquel caos que Hanji llamaba habitación.
Caminé por el pasillo con una bolsa llena de cosas y llame a la puerta de la habitación de Levi con los nudillos.

— Pasa — se oyó desde dentro.

Abrí la puerta y entré a aquel cuarto en el que ya había estado anteriormente, más limpio y ordenado que la vez anterior si es que era posible. Levi parecía ocupado echando un par de cosas en el suelo que al momento vi que que eran sábanas y una colcha, empecé a atar cabos y me di cuenta de que pretendía que durmiéramos los dos en aquella habitación.

— Levi no hace falta, de verdad, no me importa dormir en la habitación de Hanji — empecé a decirle nerviosa.

— ¿Te crees que voy a dejar a alguien a mi cargo dormir en esa pocilga?, además estás enferma, no vas a pasar la noche sola — parecía que mi comentario le había ofendido.

— No estoy enferma, no me pasara nada si duermo sola — y justo en ese momento volví a estornudar.

Levi me mando una mirada de "¿Me estás tomando el pelo?" y se fue al cuarto de baño de la habitación refunfuñando.
Dejé las cosas a un lado de la habitación, lo que menos quería era molestarle, sabía que el se esforzaba por tener la habitación lo más limpia y ordenada posible, y yo no quería ser la que le revolviera todo.
Cuando él salió del baño se había cambiado, llevaba puesto un pantalón corto negro y una camiseta blanca bastante amplia.
Me quedé con la boca abierta mirando para él sin apenas darme cuenta, desde luego que compensaba su altura con su musculado cuerpo.

— Puedes ir a cambiarte si quieres, he puesto cosas que quizás puedas necesitar para asearte —
Cogí un par de cosas de mi bolsa y fui has el baño. Me puse un pijama que Hanji me había dado, no tan feo como esperaba que podría ser y quité la coleta que amarraba mi pelo, lo cepillé con un peine y abrí el grifo para lavarme la cara, el agua salía caliente y aproveché para entrar un poco en calor con las manos bajo el chorro.
A los cinco minutos había acabado y salí del baño.

— No puedes estar tanto tiempo con el agua caliente, es un lujo del que no podemos abusar — me dijo cuando salía por la puerta.

— Perdona...Tenía frío y no pude resistirme, ¿No podéis daros duchas largas entonces? — pregunté curiosa.

— Aquí no, pero en Sina hay un lugar de agua termales en el que se puede estar todo el tiempo que se quiera — me contó él.

— ¿De verdad?, nunca he ido a unas aguas termales, estoy segura de que se está muy bien allí dentro — le dije mientras me hacía una idea mental de lo que él me describía.

— Si te portas bien te llevaré un día — dijo sin mirarme mientras se acostaba en el suelo.

— Pero Levi, tu no puedes dormir en el suelo por mi culpa, levántate ahora mismo — le empecé a decir algo cabreada.

— No — fue su única respuesta.

— ¡Vete a tu cama! — le grité.

— ¿Tienes idea de quién soy para gritarme así, mocosa? — me preguntó enfadado mientras se giraba hacia mí.

— No, no lo sé pero quiero que vuelvas a tu cama, me sentiré mal si te hago dormir en el suelo — le contesté.

— Sólo hay una manta y no pienso dejarte sobre el suelo con el resfriado que estas cogiendo, ¿Hay que explicártelo todo o qué? — me lanzó una mirada de odio y deje de discutir con él. Me metí en la cama y me tapé con aquellas mantas, eran muy calentitas.

Levi apagó la luz y se volvió a acostar, pasar un par de minutos hasta que me decidí a hablar.

— Si en algún momento tienes frío puedes venir, no me importará — le dije pensando en el frío que debía de estar pasando por mi culpa.

— No creo que sea lo adecuado — me contestó tajantemente.

— ¿Qué mas da lo que sea adecuado y lo que no?, estamos los dos solos — le dije algo molesta, no quería que al final fuera él quién estuviera enfermo al día siguiente, o los dos.

— No voy a meterme en la cama con uno de mis soldados — seguía manteniendo el mismo tono frío.

— ¿Nunca... te has acostado con ninguna mujer de la legión? — pregunté casi sin pensar.

— Eso a ti no te incumbe, duérmete mocosa — su tono de voz se elevó notablemente, como era de esperar.

Me giré algo avergonzada hacia el otro lado de la cama e intenté no pensar más en el hombre que estaba durmiendo a menos de un metro de mí, pensé que me sería más difícil dormirme pero estaba totalmente equivocada, en apenas unos minutos caí totalmente rendida.