¡Buenas! Una vez más de generosa entregándoles capis de este intento, como le digo yo, de fic ^^u... No los distraeré, solo les diré que se acerca el último capítulo de esta historia :P. Lo sé, todo lo BUENO, termina una vez :P.

¡Thanks for following the story! ^^

EL REGRESO DELOS DORADOS

CAP. 5 ¡A PREPARAR EL SALÓN!

Ya lejos del negocio, los jóvenes emprendieron el viaje al Santuario nuevamente. Llegaron a la mansión donde solo había empleados, pensaron que quizás los demás estaban en la habitación de huéspedes, así que fueron a allí.

Cuando llegan a dicha habitación, se encuentran con los dorados que jugaban cartas lo más tranquilos. Incluyendo a Shion.

- Ya llegamos con las cosas…- Saga ponía las bolsas junto con Camus y Deathmask, cosa que Milo solo se sienta en el sofá.

- Supongo que hiciste algo, ¿verdad Milo?- Preguntaba Shion, ya que conocía bien a su amigo.

- Por supuesto.- Ponía cara de angelito.

- Ejem… claro- Tosía Saga, a lo que en respuesta de Milo solo lo mira con mala cara- ¿Dónde están Dohko… y Aldebarán… también Aioria y Afrodita?

- Ellos salieron al salón principal, donde será la fiesta dentro de dos días.- Respondía el patriarca.

- ¡¿Dos días?! ¡Ya falta poco para el cumple de la odiosa!- Gritaba Deathmask.

- ¡Más respeto a la vieja! Digo... a Atena.- Decía de nuevo el patriarca.

Leo, Piscis, Tauro y Libra llegaban a dicho salón. Era grandísimo, aunque un poco vacío, pero había que decorarlo y llenarlo de cosas.

- Bueno, veamos...hay que ver... ¿qué hacemos?- Preguntaba Aioria.

- Hay que decorar el lugar.-

- Ya lo sé Dohko, ¿pero cómo hacemos? No tengo ni la menor idea de cómo hacerlo.

- ¿Es que no tienes gusto por la decoración? Es fácil... por ejemplo: Mira ese sillón.- Le explicaba Afrodita indicando a un bulto.

- ¿Qué sillón?- Preguntaba Aioria.

- ¡Aquél que está allá ciego! ¡¿Qué no lo ves?

- ¡No veo nada!

- ¡Aquél!- Yendo hacia ese bulto con una frazada rosada- Si le ponemos esta manta quedará como... ¡AHHHHHHH!- Corriendo de ahí se va hacia sus compañeros dorados- ¡EL SILLÓN SE MUEVE!

- ¡Ahh...!- Gritaba Kanon asustado. Sí, era el supuesto "sillón"- ¡¿Por qué no dejan dormir en paz?

- Kanon, ¿qué haces durmiendo aquí?- Preguntaba Dohko- ¡Y tú quítate de encima!- Refiriéndose a Afrodita.

- Atena no me dejó dormir anoche.- Explicaba mientras se paraba- Kanon limpia mis zapatos, Kanon guarda mis carteras, Kanon revisa el correo.- Imitando la voz de la joven- ¿Qué acaso no es la diosa de la justicia? ¡Es injusticia tener que lavar su ropa interior! Aunque...

- Ya mejor cállate. Pero, ¿por qué duermes aquí?

- Para alejarme de ella jejeje.

- Bueno, entonces ayuda a arreglar este lugar.

- Si. Ya, ahora si a ordenar el lugar... ohh una hormiga, vigilaré su comportamiento para ver que trama...- Decía Dohko entretenido con el bicho.

- Umm... Tengo una idea.- Comentaba Aioria en un susurro a los demás santos con una sonrisa maliciosa.

- ¿Qué te propones?- Preguntaba Kanon.

- Encerremos al odioso de Dohko en esa habitación de allá.- Con una sonrisa pícara- Sé que nos volverá locos con sus órdenes.

- Pero Aioria no creo que sea...- Discutía Afrodita, algo tarde ya que el leonino había encerrado al librano.

- ¡Sáquenme de aquí!- Gritaba Dohko sin parar ya dentro.

- Muajajaja, ¡ahora sí estamos libres! ¡A festejar muchachos!- Gritaba Aioria con las manos arriba. (¬¬)

- Anda tonto, debemos hacer esto te guste o no.- Decía Aldebarán a lo que sacaba velas perfumadas de una caja.

- Pero... pero... bien.- Resignado decía el leoncito.

- Bien, ¿qué hago?- Preguntaba Kanon.

- ¿Qué tal si limpias el piso?- Recomendaba Alde.

- Umm... está bien.- Un tanto asustado.

- ¿Por qué esa cara?- Preguntaba Aioria.

- Tengo un trauma que dejó Saga cuando era pequeño. Me enganchó un trapeador en la espalda y comenzó a limpiar el piso conmigo, claro sin contar todos los químicos de los desinfectantes.

- Ya entiendo porqué quedó así de sonso.- Decía el torito, a lo que Kanon lo mira con mala cara.

Comenzaron a ordenar el lugar, desde limpiar los pisos, ordenar las mesas y sillas poniéndoles decorados de mantas y otras sedas, pegar un letrero en la pared de "¡Feliz cumpleaños odiosa!... Digo Saori...", poner las fuentes en las mesas, decorar las paredes con distintas cortinas, en fin, de todo un poco con la ayuda de Kanon.

- ¡Listo!- Gritaba Kanon emocionado- Ya terminamos de poner estas cortinas.- Decía enganchado en el techo con una cuerda, para poner unas elegantes cortinas violetas.

- Oye Kanon ten cuidado, creo que esa cuerda no está muy bien sujeta al techo.- Advertía Afrodita- Claro por tu inteligencia...- Susurraba.

- ¡Todo está bien!- Gritaba asegurado- Esperen... ¿cómo bajo?

- Trata de poner tu pie en la pared y de ahí baja lentamente.- Le sugería Aioria desde abajo.

- ¡Maldición mocosos, si no me sacan de aquí descubrirán el poder de los miles de dragones!- Gritaba Dohko desde la puerta en la que estaba encerrado, que estaba justo debajo de la cuerda en la que Kanon estaba sujeto.

- Muchachos, creo que lo estoy haciendo bien.- Gritaba desde arriba el Dragón Marino- Esperen, creo que no debí pisar aquí... ¡ahh!...¡AHHHHHHHHHHHH!-

- ¡Cuidado que se cae Kanon!- Gritaba desesperado Alde. A lo que salía Dohko de la habitación gracias a su fuerza, Kanon se cae fuertemente arriba de él, quedando los dos en el suelo.

- ¿Están bien?

- ¡Dohko está muerto!- Gritaba Afrodita sin parar.

- ¡Claro que no idiota! Está desmayado- Decía Aioria- Kanon, ¿cuánto pesas? Porque para desmayar a Dohko con una caída de trasero...

- ¡Oye!

- Ya está muchachos, debemos llevar a Dohko a la enfermería. Andando.- Terminaba Aldebarán de decir para llevarse al librano de brazos con los demás al centro de atención del Santuario.

¡Hasta la próxima! Gracias Tot12 por tu comentario :D, un saludo a todos ^^