Los personajes no me pertenecen así como la historia que se desarrolla dentro de la trama.

No así es el caso de Chloé (que es de mi entera imaginación y no la comparto con nadie... jeje) y la trama paralela que se desarrollara a medida que avanza la historia.

Bueno hasta acá llegue por hoy, este cap es un tanto mas movidito que los anteriores.


Comienza la Cacería

Yo solo asentí, también lo estaba analizando a el en este pequeño lapsus de tiempo, y lo poco que me llegaba era un tanto extraño.

No podía sentir siquiera restos de sangre humana en su organismo, y eso me descoloco por completo.

-Bien, siéntese por aquí- me indico la silla frente a su escritorio y el tomó asiento en la suya. Le hice caso, en realidad no tenia nada que perder con esto, siempre podría inventarme una historia creíble con respecto a las cicatrices, algo como un novio abusador o algún familiar demente, solo restaría posicionar mis gestos de forma lastimera y dejar escapar un par de lagrimas sutilmente para que cualquiera creyera mi historia. Claro que eso no podría evitar que viera las que eran provocadas por vampiros, seguramente esas las reconocería al instante, pero por suerte eran pocas en comparación a las provocadas por las otras criaturas bastante mas dañinas. –Mi nombre es Carlisle Cullen y voy a ser tu medico- el extendió su mano en saludo y yo la estreche no sin poca confianza.

A aquel momento de reconocimiento le siguió un corto interrogatorio sobre enfermedades y posibles herencias de problemas, las respuestas eran todas "no".

Luego de la pequeña ronda de preguntas, el doctor colmillitos paso a la revisión, ese era mi momento clave para actuar, planeaba comenzar a preguntar cuando el notara mis marcas y así tomarlo por sorpresa.

Me quite la chaqueta dejando ver casi toda mi anatomía, solo llevaba bajo ella un top de cuero y tela que dejaba ver mis hombros y ombligo perfectamente, para ser sincera jamás sufría de frío, no extremadamente, era parte de mi naturaleza.

El doctor comenzó con su revisión tomándome el pulso, note como sus ojos inspeccionaban mi tatuaje del brazo y encontraban las pequeñas marcas cubiertas por dibujos, era mi forma de esconder las cicatrices y plasmar los momentos especiales de mi vida, en ese brazo tenia un tribal de serpientes rodeándolo y sus dientes mordían justo allí donde una mordedura real se dibujaba. Era una forma especial y sutil de esconder la "evidencia" y además, representar épocas de mi vida en ella.

Cuando iba a comenzar con mi interrogatorio se escucho un suave toque en la puerta del consultorio, y entro una chica, una enfermera, sus ojos brillaron al contacto con los de Carlisle, era lógico tomando en cuenta la apariencia del vampiro.

-Lo siento doctor- comenzó de forma apresurada, se le notaba nerviosa y un tanto descompuesta –pero lo necesitamos urgente en emergencias- hizo una pequeña pausa para respirar y yo aproveche el momento para tomar mi chaqueta y pararme, algo me decía que esto era lo que estaba esperando para revelar el "misterio".

Cuando Carlisle se levanto y me miro con disculpa en los ojos, yo solo lo apremie para que fuera y salí detrás de el, debía aprovechar al máximo el momento para encontrar las marcas clave si es que las había en la nueva emergencia.

El se apresuro hacia la sala de emergencias casi corriendo a velocidad humana, yo estaba un poco mas atrás caminando lo suficientemente rápido como para no perderlo de vista.

Cuando llegamos vimos una camilla bañada en sangre, las enfermeras y médicos que la rodeaban estaban casi pegados a las paredes de la impresión. El bulto sobre la camilla era una mujer embarazada, y esta convulsionando violentamente.

Nadie se movió cuando el doctor Cullen llego a la camilla, estaban todos en shock por lo que veían, y yo lo hubiera estado si no fuera porque había presenciado miles de veces cosas peores a esta.

Nadie me detuvo de pararme del otro lado de la camilla enfrente de Carlisle. Yo estaba aprovechando el poco tiempo que le quedaba de vida a la mujer agonizante para descubrir las marcas indicadoras del ataque.

Carlisle pidió ayuda a los demás doctores para evitar que se dañara mas con las convulsiones, pero ninguno acudió, estaban todos demasiado preocupados en no vomitar a causa de la cantidad de sangre y materia que brotaba sin cesar de la mujer. Ella aun tenia los ojos abiertos y los dientes apretados en señal de dolor.

Viendo que nadie respondía al llamado aproveche para darme mas tiempo a análisis y acate las ordenes que él había dado, tome su cabeza con una mano en la frente y la inmovilice, con la otra mano sujete sus muñecas tratando que no se notara que casi no estaba haciendo fuerza para esto.

De inmediato él inmovilizo sus tobillos con una mano y comenzó a mover la camilla hacia el quirófano, si bien estaba muy concentrado en el caso, no dejaba de enviarme miradas preocupadas, como si le preocupara que fuera la única capaz de reaccionar a un panorama tan devastador, y siendo que parecía una chica de cómo mucho 20 años, era lógico el razonamiento.

Sin decir una sola palabra, él le inyecto un calmante rápidamente, y ella casi de inmediato dejó de convulsionar, solo en ese momento él comenzó a analizar lo que veía y note cierto terror en sus facciones. Yo sin embargo permanecía impasible al panorama, lo cual era mucho decir ya que la pobre casi ya no tenia estomago, un tajo abarcaba casi toda la cavidad de su estomago y pelvis y no había mas que órganos revueltos dentro del mismo. Me acerque un poco mas para ver mejor el interior sin importarme que ahora él me estaba observando atentamente.

-Ya esta muerta- dije en voz baja mientras le cerraba los ojos, habré pasado por esto multitud de veces, pero aun seguía molestándome ver un cadáver mirándome fijo. Él había tomado por inercia los instrumentos para estabilizarla, pero al igual que yo, noto que no había ningún corazón latiendo.

-Cómo sabes tu...?- comenzó interrogante mirando de mí hacia la mujer sin pestañear.

-No late su corazón- dije simplemente sin mirarlo, estaba observando las heridas, buscando mas pistas de la situación.

-¿Cómo...?

No pudo seguir hablando pues quedo petrificado al ver que me acercaba a la mujer rápidamente, había escuchado que venían los doctores hacia la sala y no tendría tiempo para analizarla luego.

Tome su cabeza y abrí su boca, no sin esfuerzo, mire a Carlisle y le indique con la mirada que la examinara. Mientras tanto yo me enfoque en su estomago y observe de cerca la herida.

-Tiene la garganta rota, su cavidad esta casi completamente destrozada- dijo él en voz baja viéndome examinar el corte abdominal con detenimiento.

-Así es, la criatura utilizo su boca como conducto para infectar al niño, por eso no esta.- comencé con voz monótona, parecería un forense especializado si no fuera por mis pintas. –Nació hace pocas horas.-

-¿Que sabes tú de eso?-

-Ahora mismo no es lo que importa-

-Será mejor que no la toques, no sabemos que causo las heridas.- dijo él con preocupación en la voz.

-Ya es tarde para eso Doc.- tome un costado de la herida y lo removí un poco hacia fuera, dentro encontré lo que estaba buscando.

-Esto es la prueba que necesitaba- dije mientras tomaba un pedazo del cordón umbilical destrozado y lo metía dentro de una bolsa pequeña con cierre hermético, el doctor Cullen me observaba con cierto shock en su cara.

-Tranquilo Doc.- dije acercándome a el hasta quedar a escasos centímetros de su cara y pasar mi mano frente a sus ojos que seguían fijos en la "paciente".

-Jamás pensé en ver a un vampiro en shock- murmure mas para mí.

Él pareció reaccionar, tomo mi muñeca bruscamente cuando empezaba a retirarme de la sala.

-¿Quién eres?- pregunto con voz sombría mirando directamente a mis ojos, ahora los suyos eran negros, por la cautela y la sorpresa.

-Por ahora nadie especial.- dije sacando violentamente mi mano de la suya, había utilizado suficiente fuerza para retener a un humano, pero no contaba con que yo no lo era. –Puede estar seguro de que no diré nada de lo que sé doctor... –puse mi mano en la puerta para comenzar a abrirla –Debo irme ahora, mas adelante podremos hablar si es que así lo prefiere.-

Salí de allí bastante apurada, si la cría había escapado seguramente ahora tendría hambre e iría en busca de un ser vivo, por el bien de todos esperaba que se encontrara con un animal primero.

Salí casi corriendo del hospital y me cruce con los chicos Cullen en la salida, los cinco me miraron con odio y el rubio intento detenerme tomándome del brazo, lo rechace inmediatamente, no tenia tiempo para discusiones, necesitaba comenzar la caza ahora mismo si no quería que medio pueblo fuera destripado por la criatura que había convertido a ese niño.

Pues cuando un Aswang empieza a cazar... es muy difícil que se detenga.


Lesto, ahora si, a menos que deje de dormir permanentemente para dedicarme a escribir voy a tener que parar un poco jaja.

Saludos y gracias por leer!