Dulces Tentaciones 2: Connection.

Antes que nada, quería pedir perdón por todo este tiempo que he estado indispuesta. No suelo hablar de mi vida privada y menos por internet, por lo que seré breve. He sufrido una crisis emocional bastante dura, ya que he tenido algunos problemas familiares y en el instituto, y obviamente, no me encontraba bien. Ni si quiera he tenido la oportunidad de escribir ni si quiera una línea.


Capítulo 6.


''Cuando te enteras de una noticia así, en tan breve lapso de tiempo, piensas; piensas en todo aquello que has tenido, en todo lo que has ganado y perdido, pero sobretodo en lo que has hecho por esa persona, todo lo que has dado. Las lágrimas que derramé por ti, no las derramé por nadie. Sólo espero, que algún día seas feliz, que mires nuestras fotos, sonrías y nunca olvides todos aquellos momentos.

Yo nunca los olvidaré.''


6 de Octubre de 2015.

Era otoño, las vacaciones pasaron muy rápido y habían ocurrido demasiadas cosas:

En primer lugar, Rosalya y Nathaniel se hicieron novios y de momento les va bastante bien. Se quieren mucho, se les nota en los ojos chispeantes e interesantes que tienen cuando se miran, son tan bonitos juntos.

Por otra parte, Key y Lysandro se fueron a vivir juntos a un piso en la ciudad, muy bonito y lleno de iluminación, cosa que a mí me encantaba. Ella es mi mejor amiga, tan maja y amigable, con cualquier cosa esta ahí para ayudarte. Incluso si necesito que me cuide a Rachel ella está ahí para hacerlo. Me alegro tanto de que les vaya tan bien. Dudo que a Lysandro le falte mucho para pedirle matrimonio.

Al único que veo cada día más distante y cambiado, es a Castiel. No sé si le he hecho algo pero cuando llega a casa se encierra en su estudio y de ahí no sale en toda la tarde hasta la hora de la cena. Recibe llamadas a las tantas de la noche y yo temo lo peor. Intento hablar con él pero siento que algo no va bien y no quiero agobiarle, por lo que prefiero dejar el tema de lado hasta que él quiera decírmelo por sí solo. Le quiero muchísimo, no podría vivir sin él. Ya no. No solo porque tengamos una hija en común, que por cierto está preciosa, sino porque me ha cuidado y protegido cuando más lo he necesitado sin pedir nada a cambio. Y en mis enfados y depresiones siempre ha estado a mi lado, cosa que otros no hubiesen hecho. Tengo demasiado miedo de perderle, tanto que a veces pienso en ello y lloro como una niña pequeña abrazando la almohada.

—Natsuki, vístete, tenemos que ir a comprar—Cuando me doy cuenta, estoy surmegida en mis pensamientos mientras Castiel está en la habitación sentado en la cama. Me acerco y le intento abrazar.

—¿Sabes que te quiero más que a mi vida, verdad?

—Sí—Contesta, muy seco.

Suspiro un poco al borde del llanto, pero no quiero preocuparle. Lo único que puedo hacer es expresarle todo mi amor y callarme...Me visto en silencio mientras él me espera mirando su móvil, entretenido. Rachel no está, la están cuidando Lysandro y Keyla porque quería estar con Castiel a solas un fin de semana. Hoy le prepararé una cena romántica, para ver si le animo un poco, por eso tenemos que ir a comprar, aunque él no sepa el plan que tengo en mente.

—Ya he terminado mi amor—Le digo sonriendo.

—Vale—Se me acerca y me dice cerca de mis labios—Estás preciosa.

Se me aguan los ojos por unos instantes, hacía mucho tiempo que no me decía eso.

—Te amo...—Susurro, antes de besarle—Te amo tanto.

—Y yo a ti—Sonríe—Venga anda, que cerrarán el supermercado.

En el trayecto de casa al súper vamos escuchando música en la radio y me hace gracia porque la mayoría de canciones no le gustan asíque hace una mueca de asco.

Al llegar, compro su comida favorita, pasta italiana para después hacerla con setas. La verdad es que hay muchísima gente, cosa que me sorprende porque no hay ninguna fiesta por la que haya que comprar mucha comida. En ese momento, veo un cartel que dice ''Rebajas'' y entonces una lucecita se ilumina en mi mente y comprendo el por qué de ese albedrío.

—Mmm, que rico—Dice mirando la comida—Compra otro paquete más, solo vale 2 euros.

Asiento con la cabeza, mientras le digo:

—Amor, ¿Luego puedo hablar contigo?

—Claro—Hace un gesto de duda—¿Ocurre algo?

—Solamente quería preguntarte algo...—De repente se me acerca, sin darme cuenta ni si quiera, me besa muy suavemente, sin prisa, agarrando mis mejillas un poco sonrojadas a pesar de las tantas veces que me ha besado ya en público.

—Te noto triste desde hace bastante tiempo, Nana.

Iba a contestar ''¡yo también te noto diferente!'' Pero nos dimos cuenta de que entorpeciamos el paso a una pobre anciana, así que preferimos esperar a estar a solas para hablar de ese tema.

Busqué la tarjetita donde había apuntado la lista de lo que tenía que seguir comprando, asíque fui viendo lo que había en la cesta y que, obviamente, podía tachar para no volver a coger el mismo producto. A ver; ¿Donuts? Sí; ¿Gel de baño? También...¿Pañales? Uy, eso me falta.

—Castiel, amor, ¿puedes ir a por los pañales de Rachel mientras yo espero a que nos atiendan?

—Claro, ahora vuelvo—Me contestó mientras desaparecía entre el alboroto de gente.

Mientras esperaba a que me atendieran y a que Cass llegase, miré el móvil para ver qué hora era y bueno, no era muy tarde asíque no me agobié tanto.

Cuando terminamos de hacer la compra y llegamos a casa, colocamos todo en la nevera y después Cassy me dijo que se iba a ir a la ducha por lo cual pensé que me daría tiempo a cocinar y a arreglar un poco la casa.


Al cabo de una hora.


Terminaba de poner la mesa cuando él llegó al salón, su cara expresaba sorpresa.

—¿Y esto pequeña?

—Bueno...quería pasar un rato contigo—Reorganicé mis ideas por un momento, para después seguir hablando:—En realidad...Te echo de menos. Echo de menos esos momentos de risas, tus abrazos, tus besos, el cariño que me expresabas todos los días cada vez se desvanece más y más. Temo que algún día, que no veo lejano, decidas separarte de mí. No quiero perderte, tú y Rachel sois las únicas personas que me han querido de verdad. Sé que pasa algo entre nosotros y, que tal vez, no quieras hablar de ello. No te culpo, si no fuese importante yo no habría sacado el tema pero te veo tan distante que no he podido evitarlo. Perdóname, Castiel...Sólo quería que supieses que eres mi vida y que no quiero que te vayas de mi lado nunca...—Rompo en lágrimas, simplemente no puedo evitar llorar. Todo lo que he dicho es totalmente cierto, pero temo que él no lo crea así. Sin embargo, su reacción es la que yo esperaba desde hacía muchísimo tiempo.

Me abraza por la cintura, pegando mi cabeza en su pecho, él me acaricia suavemente el cuero cabelludo, sabe que eso me rejalaja.

—Pequeña, te amo más que a nada. Tú y Rachel sois mi vida. Siento tanto haber estado así, perdóname por favor.

—No hay nada que perdonar—Le beso mientras el quita una lágrima de mi cara con sus dedos. Me hace feliz—¿Me contarás que ocurre?

—Claro mi niña, pero un poco más tarde, ¿vale? De momento relájate—En ese momento observa la mesa y pregunta:—¿Esa comida es para mí? Sin duda diste en el clavo—Alaga.

—Cenita romantica.

—Perfecto—Sonríe.

Nos sentamos en la mesa, un poco agitados por el momento. Pero en cuanto le sirvo él deja de pensar en todo eso y se centra en su comida, la pasta le encanta. ¿He mencionado que es su comida favorita?
—Está riquísimo.

—Me alegro que te guste—Respondo sonriente.

—Cocinas de maravilla para lo enana que eres.

—¿Y qué tiene que ver la altura con cocinar bien?—Pregunto un poco ''molesta'' (en realidad no me causa problemas, pero me gusta hacerle creer que sí)

—Nada, pero me gusta recordarte que te saco dos cabezas en cuanto altura.

—Mala persona.

—Me amas—Lo peor es que es cierto.

Después de un rato de bromas y de comentar las noticias que salían en la televisión, llegó el momento de recoger y de irse a dormir ya que ya era un poco tarde, o eso creía hasta que el pelirrojo acarició suavemente mi mejilla, hasta rozar sus dedos en mis labios un poco húmedos por mi saliva.

—Quiero explicarte todo, Nana.

Yo solamente asiento con la cabeza y me siento en la alfombra al igual que él. Estoy nerviosa.

—Lo que ocurre es que he tenido un problema en el trabajo, mi jefe se jubila y yo y un compañero estamos esperando a que nos den la noticia para restituirle. Si te pregunta el por qué de las llamadas a media noche, es por eso. Hay algunos amigos que están intentando convencerle de que me nombre a mí el muevo jefe de la empresa pero no está del todo seguro. Si consigo llegar al primer puesto, sacaremos un nuevo disco que relanzará la carrera del grupo. Lo siento por haber estado distante, pero estoy pasando unos momentos de muchos nervios. No quería pagarlo contigo ni con la niña, asíque desde este instante si ves algo que no te gusta de mí, dímelo para poder cambiarlo, ¿vale?

—Castiel, ¡eso es fantástico! Tú te mereces ese puesto porque llevas tiempo trabajando allí y eres el único que entiende algo de música. Tranquilo, yo siempre voy a apoyarte, a cuidarte y comprenderte. Asíque no pasa nada, te perdono y ya esta olvidado—Me acerco en un momento a darle un beso, pero después me giro y me levanto para ir a dormir, ha sido un día lleno de emociones y quiero tumbarme un rato a descansar.

—¿Dónde crees que vas?—Dice mientras me sujeta, y me sienta en sus piernas. Me sorprendo.

—A...A la cama, ¿por qué?

—Mejor te llevo yo, princesa—Y acto seguido me abrazó y me elevó, de modo que cada una de mis piernas quedaban rodeando su cintura.

Una cosa que me sorprendió aún más, pero que a la vez no di demasiada importancia fue que ni si quiera me dejó girar la cabeza para mirar nada.

—Cassy, ¿me bajas?

—Cierra los ojos antes.

Así lo hice, y entonces me dejó en el suelo, acto seguido colocó sus dos manos en mis ojos, tapándolos. Se acercó, y dijo:

—Mira...

Apartó sus manos y entreabrí los párpados y entonces me fijé en la cama, estaba totalmente llena de pétalos de rosa, de colores rojos y blancos. Había una música relajante y baja, simplemente, perfecto.

—Para ti mi vida, te lo mereces. Por todo lo que has pasado—Me abrazó por la espalda, pero eso no duró demasiado. Me giré rapidamente, le necesitaba más que nunca. Él vaciló un poco, pero después se acercó a mis labios para besarme de la forma que solo él sabe. Mientras colocaba sus manos en mi cintura, yo aproveché para moverme un poco e irme acercando a la cama para después no tener que separarnos.

Esa sensación que creía extinguida, volvía a crecer en mi interior. Ese fuego que apenas puede apagarse, esa forma de expresar todos los sentimientos contenidos por una persona. El placer se hizo presente, la excitación apenas dejaba pensar con claridad. Mientras Castiel bajaba a mi cuello yo me aventuré a quitarle la camisa grisácea que llevaba ese día. No me fue difícil retirársela y empezar a palpar aquellos pectorales marcados que tanto me gustaban. Él suspiro ligeramente en mi oído, por lo que gemí. Eso le excitó.

Sacó la lengua y lamió ligeramente mi oreja, y su alrededor. Yo hice un movimiento con algo de fuerza para tumbarle encima de mi, pero él se separó para observarme por un momento.

—Estás preciosa así, sonrojada.

Sonreí y le pedí que me besara, cosa que obedeció. Intenté recobrar la cordura, pero el placer me cegaba. Sentí por un momento sus manos frías recorriendo mi abdomen sin ni siquiera quitar la camiseta. Lo siguiente que noté, fue que retiró la prenda y tocó mis pechos apretando mi pezón sin ninguna preocupación, por lo que gemí extrepitosamente.

Estaba por decir ''para de torturarme'' cuando se me ocurrió que ya había llegado la hora de atormentarle yo, por lo que hice que acabara debajo de mí para poder tener una mayor aplitud en su cuerpo. Comencé por besar sus labios, chupando y succionando en labio inferior. Se que eso le encanta. Abrió la boca, sacó la lengua, y la empezó a mover cerca de la mía muy rápido, como cuando lo hace en mi zona íntima. Eso me excito muchísimo. Pero no iba a dejarle ganar, por lo que tomé su idea e hice algo parecido. Cogí su lengua y empecé a enroscarla con la mía, apretando ligeramente para que lo notase.

—No hagas eso—Sentenció.

Sonreí, quería que dijese eso.

Bajé a su cuello y lo chupé, succionando ligeramente. Fui descendiendo poco a poco, a sus pezones, a su tripa, su ombligo, el borde del pantalón.

Le miré con una cara maliciosa, pero él lo entendió a la primera.

—No quiero que hagas eso, esto pretendía ser algo romántico y eso no estaba en mis planes.

—Como quieras—Me alejé mientras intentaba alcanzar sus labios.

—Ahora ven aquí princesita—Cuando me di cuenta se había quitado sus pantalones y calzoncillos, me colocó de tal forma que su entrepierna rozaba con la mía, no podía aguantar más. Quité rapidamente mi ropa y con un movimiento metí su miembro en mi vagina, solté un gemido de placer por la sensación.

—¿Por...Por qué has hecho eso?—Preguntó, moviéndose.

—Porque ya no aguantaba más...—Le besé marcando mi territorio, relamí su labio inferior, lo he mordido y él gruñe.

En unos minutos siento como su entrepierna cada vez esta más dura, incluso dentro de mí noto cómo crece más y más. Hasta el punto en el que pienso que va a explotar en mi interior...Y de algún modo, así fue.

Noté cómo llegaba al orgasmo, no solo porque gritase mi nombre, si no también por lo caliente que notaba mi sexo.

—Mmm...Ha estado muy bien, chiquitina.

—Lo mismo digo, pelo menstruación. Oye, ¿vemos una película abrazaditos?

—Claro, pero antes vamos a limpiarnos un poco y a cambiarnos—Acepto, nos vamos a la ducha y después nos disponemos a tumbarnos en el sofá cuando de repente suena el teléfono de Castiel ¿y ahora quién es?

Mientras Castiel mira el teléfono mirando a ver el que llama, su cara empalidece.

—¿Quién es?—Pregunto preocupada.

Él me mira, niega con la cabeza y no contesta.

''No es nadie'' Me dice, ''no te preocupes'' me sugiere, pero qué puedo pensar si a las 12 de la noche le llama alguien y él se pone así cuando pregunto quién puede ser.

Durante la película, el teléfono vuelve a sonar un par de veces, y él se desespera y lo coge, eso sí, en el baño, para que yo no escuche nada. Eso ya me enfada.


Castiel (POV)


—¿Qué quieres ahora, Felipe?—Pregunto enfurecido, ha llamado demasiadas veces.

—A mí no me vuelvas a colgar como antes niñato, si no quieres que le diga a mi hija que la has estado engañando todo este tiempo.

—En todo caso la he ocultado información—Intento quitarle hierro al asunto, no funcionó.

—Ríe, pero cuando Natsuki sepa la verdad no quieras saber cómo se pondrá.

—¿Qué pretende que haga? ¿Le cuento que ella y yo nos conocemos desde pequeños pero no lo recuerda por el puto accidente de coche? Se pondrá muy mal, todo a su tiempo.

—Más te vale decírselo rápido, si no lo haré yo. No te lo digo más. Tú me quitaste a mi pequeña de mis brazos, y yo te la quitaré a ti—Afirmó. Que poco conoce a Nana.

—No se enfadará. Se sorprenderá. Ella me ama, no me dejará—Que asco de hombre—Y ahora si me disculpa, me voy a ver CON MI CHICA, una película. Buenas noches.


(Natsuki POV)


Le veo salir del baño, yo estoy en la puerta esperándole.

—Ahora puedes explicarme todo, ¿no?—Le digo. Había oído todo. ¿Qué mierda de accidente? ¿Qué está pasando?

—¿Todo sobre qué?—Se hace el tonto.

—Todo sobre el accidente, Castiel.

Bien, sé que me quieren matar, he tardado demasiado...Lo he ido aplazando

y jamás lo terminaba. Sé que no es el capítulo más largo, lo siento de verdad.

Espero que les haya gustado. Os quiero mucho, espero que dejen un

comentario con su opinión, ¡hasta la próxima!

PD: Creo que el próximo capítulo será el último...