Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco son de mi invención Luna Lovegood o Theodore Nott. Todo, absolutamente todo pertenece a J. K. Rowling (desgraciadamente), y bien merecido que se lo tiene. De mi invención es la viñeta (y cualquier error cometido, claro).
Cassiopeia brilla por las noches, pero nadie puede verla
A la vuelta de la esquina yace un dinosaurio
Theodore Nott no cree en todas esas criaturas que a ella la vuelven loca. No cree porque todavía nadie le ha enseñado que existen. Luna sí lo hace. Y no es que crea, es que sabe que existen; en algún recoveco del mundo, en algún lugar del todo inesperado, asoma la cabeza alguno de esos animalillos que su padre le ha descrito hasta la saciedad por las noches antes de acostarse. Por eso está segura de que existen, y no le importa lo que digan los demás, porque ellos están tan ciegos que no son capaces de entender esa maravillosa verdad que ella predica.
Luna Lovegood tiene catorce años, Theo quince. Luna sonríe, a pesar de la dictadura que sufre el colegio en manos de esa mujer con cara de sapo, fanática de los gatos; Theo sonríe porque la ve reír a ella: joven, dulce, inocente. Theo sonríe porque la vida no termina con un suspenso, un castigo o una pelea. Sonríe porque es lo que ha estado aprendiendo a hacer desde que son amigos. Sonríe porque sabe que su paso por el mundo de los vivos puede llegar a ser muy corto, y que si comete un solo fallo verá a su madre antes de lo que le gustaría. Sonríe porque ella le está enseñando a vivir el momento, vivirlo al máximo. Luna sonríe porque él sonríe. Theo sonríe porque ella sonríe. No se sabe cual de los dos sonríe primero, pero no importa.
Terminan las vacaciones de Navidad y suben al tren; más cerca de lo que esperaban, más lejos de lo que les gustaría. En el exterior nieva, y están solos en el vagón. Nadie más viene, nadie se atreve. Él lee, ella piensa. Piensa en todas las criaturas que no ha podido ver y en todas las que le han rozado las yemas de los dedos. En la magia en la que se ha visto envuelta, en la maravillosa experiencia. Piensa en colores, brillantes y alegres, en olores, picantes y seductores, en sabores, dulces y explosivos, en sonidos, sensuales y pasionales… Piensa en todo aquello que se le pasa por la cabeza. Pero sobretodo piensa en el chico que está sentado delante de ella. Un chico misterioso, callado y reservado. Un chico delgado, pero de alguna manera, atractivo. Piensa en Theo no como una amiga, sino como una chica. Piensa en él con el corazón de una mujer. Piensa en él como el chico que no cree en lo mismo que ella, pero es capaz de respetarla y hasta de ayudarla en su búsqueda de la verdad sin quejarse, por el mero echo de estar con ella. Piensa en él como un caballero, pero un caballero que la deja valerse por ella misma cuando es necesario. Piensa en él como el eterno amante. Pero es demasiado joven, y el demasiado obtuso para ciertas cosas. No ve más allá de una chica con el corazón abierto, preparado para sangrar a la primera de cambios. No ve más allá de eso, y por eso le pregunta si ha encontrado algún animal nuevo, en vez de permanecer callado.
—Sí —responde ella con una media sonrisa—; pero tengo las mismas probabilidades de que me creas, de que te gires para comprobar si lo que yace a la vuelta de la esquina es un dragón o un dinosaurio. Yo me inclino más hacia este último.
Theo se gira solo para darle el placer, pero ya sabe que no encontrará nada, porque ella es así: rara donde las haya, pero maravillosa.
Ahora que ya he terminado los exámenes me he decidido a subir esta pequeña viñeta, para celebrar que dentro de poco ya estaré de vacaciones. Bendito sea el gobierno, que todavía no ha decidido quitárnoslas. Para cualquiera que lea esto y le interese, ya estoy un pasito más cerca del final, quedan catorce viñetas y ya estará, y ahora que llega el veranito y ya no tenga que estudiar puede que me anime a publicar más seguido. Pero eso ya se verá en su momento… sobretodo teniendo en cuenta que en julio haré un curso intensivo de francés, a ver cómo me va. Deseadme suerte con lo que sea que haga.
Espero que la viñeta sea de tu/vuestro agrado.
Os quiero (si hay alguien que de verdad me lee),
Elle P. Hunt
