Capitulo 6: Tres años

Salió corriendo desde su habitación al vestíbulo y esperó impaciente a que la puerta se abriera. Daba pequeños saltitos absurdos y se sentía ridícula pero era feliz. Llevaba mucho tiempo esperando.

Cuando le vio aparecer el corazón le dio un vuelco. Su aspecto estaba ligeramente cambiado aunque por supuesto no había envejecido en absoluto. Llevaba el pelo bastante más corto. Cuando la vio se le iluminó el rostro. Y ella se quedó sin respiración.

- Hola nena.

- Hola Logan. Te he echado de menos.

- Yo también. Anda, ven aquí, dame un abrazo.

Marie obedeció. Se instaló cómodamente en sus brazos recibiendo un pequeño beso en la cabeza. Se separaron lo suficiente para poder mirarse a la cara. Ambos sonreían pero no se decían nada. No era necesario. Finalmente ella se alejó para dejarle que saludara a sus antiguos compañeros y mientras subía las escaleras al piso superior tuvo la extraña sensación de que Logan no le quitaba ojo de encima.

Aquella noche la sed la despertó así que decidió bajar a la cocina a beber agua.

Tenía la cabeza metida en la nevera y no le vio entrar. Dio un respingo al oír su voz.

- ¿No puedes dormir?

- ¡Dios! ¡Logan! ¡Que susto!

Él no respondió, solo sonrió y se apoyó en la mesa de la cocina.

- Tenía sed – se sentía observada. Había algo en sus ojos que no era capaz de determinar.

Marie se sentó en una silla mientras destapaba el botellín y se bebía medio de golpe.

- Ya lo veo – asintió levemente frunciendo el ceño.

- Tienes buen aspecto. Te has cortado el pelo. - afirmó.

No hubo respuesta, tan solo una mueca de afirmación.

- ¿Cuantos años tienes ya?

La pregunta la pilló tan de sorpresa que no pudo evitar titubear.

- Bueno... cumplí... cumplí 25 el mes pasado – respondió pensativa

- ¡Vaya! Felicidades. Has cambiado mucho estos tres años.

Ella sonrió complacida. Aquella afirmación, viniendo de Logan, era un cumplido.

- Ten en cuenta que nos conocemos hace 7 años, es lógico que cambie. En realidad he crecido en todos los aspectos - puntualizó con orgullo.

- Bajo mi punto de vista sigues siendo muy pequeña – respondió para provocarla.

Ella lo miró divertida – Comparados contigo, casi todos los habitantes de esta casa son pequeños - Y al sonreír abiertamente, se le iluminó la cara. Estaba tan feliz de tenerle al lado después de tanto tiempo que se le escapó un suspiro de satisfacción.

- Quiero enseñarte algo. No tienes que hacer nada, tan solo observa.

Logan la miró interrogante mientras veía como ella alargaba un brazo y con el dedo índice le tocaba el dorso de la mano. No ocurrió nada.

- ¿Qué te parece? - preguntó expectante. Retiró el dedo, tampoco convenía abusar, su autocontrol tenía un límite.

Le pareció fabuloso, le pareció fantástico, le pareció un gran logro, Pero no dijo nada. De todos modos su rostro le delataba.

- Sorprendido ¿Verdad? He trabajado mucho. El profesor me ayudó a controlar mi don. Si hago un pequeño esfuerzo, puedo tocar a los demás sin hacerles daño. El profesor me decía que si trabajaba a diario con el tiempo no tendría que hacer ni siquiera un esfuerzo – hizo una pausa - Podré ser una persona..., bueno, una mutante..., ¡bueno!, podre ser todo lo normal que puedo llegar a ser.

- A mi siempre me has parecido normal – afirmó convencido mientras movía la cabeza.

En ese momento ella se puso las manos alrededor del cuello y sacó la cadena con la chapa. Jugueteó un poco con los eslabones.

- ¿Sabes? Me la puse por primera vez el día de mi cumpleaños. Hace un mes. Lo consideré como un autorregalo. Nunca me la había puesto. Solo te la guardaba hasta que volvieras. Pero creía que ya no regresarías así que decidí quedármela como algo que te perteneció - se la quitó y se la puso en la palma de la mano -Ya que estás aquí, te la devuelvo.

Él contempló el trozo de metal templado reposando en su mano y tras unos instantes, la cerró con fuerza.

- Prefiero que te la quedes tú – la depositó en la mesa con suavidad.

Marie parpadeó confundida, no esperaba esa respuesta. - Eso significa que te vuelves a marchar. ¿verdad?

Logan negó levemente - No me voy a ninguna parte - su semblante cambió, volviéndose amable - ¿de verdad te gusta? Es un recuerdo de guerra.

- Es un recuerdo tuyo. No importa su origen. Es lo único me que queda de ti cuando te vas – hizo una pausa – bueno, eso, y los momentos que paso contigo.

Se sintió extrañamente halagado. Hacía tiempo que nadie se interesaba de ese modo por él. El recuerdo de Jean acudió irremediablemente a su mente y suspiró. A pesar de que habían trascurrido casi cuatro años, siempre llevaría su recuerdo en su corazón. Aquello no llegó a ser una relación real, más bien resulto ser un amor imposible, una utopía que jamas llegó a alcanzar, tan solo consiguió rozarla con los dedos. Le robó un par de besos que no fueron suficientes y que le destrozaron el alma. Le había costado mucho recuperarse de aquello. Sin embargo lo había conseguido y por eso había vuelto. Había regresado a lo más parecido a un hogar que había tenido en mucho tiempo. Y él lo consideraba su hogar porque siempre había alguien allí esperándole, que se alegraba al verle, que le demostraba su cariño y comprensión. Alguien que se había hecho mayor ante sus ojos. Su nena ya no era una nena.

Una voz tímida interrumpió sus pensamientos y acaparó toda su atención - Tengo una escala de dolor.

- ¿Una escala del dolor? - repitió extrañado.

- Ajá – bajó la cabeza - Cuanto más dolor me causa no poder tocar a una persona, más me importa - respondió con un hilo de voz - Es mi modo de catalogar la importancia de quien me rodea. En principio iba del uno al diez - hizo una pausa – Tú la aumentaste hasta doce – afirmó ligeramente avergonzada - Ahora llega hasta dieciséis. Y si sigues así no creo que pueda ponerle un tope.

La musculatura de Logan se contrajo involuntariamente, poniendo todo su cuerpo en tensión.

En vista de la reacción que habían provocado sus palabras, Marie intentó tranquilizarlo – No te preocupes, Logan, no te estoy pidiendo nada. No tengo intención de involucrarte en una relación en la que no estás interesado. Soy consciente de que no me ves de ese modo. Tan solo necesitaba decirte lo que siento por ti.

Él la observó con gesto serio pero no hizo comentario alguno.

- Es curioso – se levantó de la silla y se puso de pie frente a él que continuaba apoyado en el borde de la mesa – creía que jamás tendría ocasión o sería capaz de decirte esto – sonrió mientras rozaba la poblada mejilla de Logan con la yema de los dedos - la vida te da sorpresas.

Le dedicó una triste sonrisa antes de bajar la mirada y caminar hacia la puerta. De todos modos allí ya no quedaba mucho por hacer. Había tardado siete años en decirle lo que sentía y se sentía liberada. Estaba segura de que aquella conversación le empujaría a partir de nuevo de viaje, de alejarse de ella... Sin embargo ya nada importaba porque nada les separaría, ni el tiempo, ni el espacio. Logan siempre sería Logan, estuviera donde estuviera y con quien estuviera, aunque no fuera ella.

De pronto, una mano grande y firme le sujetó la muñeca y con un tirón suave la atrajo hacia él, quedando ambas bocas a escasos centímetros.

- Te has hecho mayor, nena – musitó con voz profunda.

Marie aguantó la respiración para controlar su mutación y no dañarlo. Él le soltó la muñeca pero no se alejó ni un milímetro manteniendo su rostro muy cerca del de ella. Se miraban a los ojos, se observaban y se estudiaban mutuamente. Hasta que Logan recorrió la distancia que los separaba y la besó.

Continuara...