Nuevo año, nuevo cap.


Los días pasan más rápido cuando alguien pierde la noción de su propia entidad y lugar en el mundo. Spike iba a la escuela, comía y dormía ya sin melancolía, pero tampoco realmente consciente de ello. Lo sucedido cuando recogió sus cosas en casa de su ex había sido algo devastador para su mente.

No sabía cómo sentirse, incluso respecto a si mismo. No entendía el porqué había aceptado tan sencillamente las condiciones de Rarity, ¿qué lo había llevado a ocultar su pesar? Cada vez que lo pensaba, se repetía, una y otra vez que ya no tenía sentido conservar "dignidad" u "orgullo" pues estaba seguro de que Rarity era el amor de su vida y si ella no iba a estar en su vida ¿qué caso tendrían esas cosas?

Pero no ocurrió así, en lugar de eso le dio a entender que él estaría bien. Fue sin pensar, sin analizar todo lo que ahora reflexionaba. No estaba seguro de porque lo había hecho, pero tampoco pensaba que fuese un error, después de todo, ya no estaba exactamente triste, solo se sentía desorientado, muy desorientado.

Así llego el viernes, una semana completa que sucedió, sin hacerlo realmente.

Llego temprano de la escuela a su casa, no había fiesta con su amigo Apple ese día, o más bien, no recordaba si así era, apenas y podía recapitular las últimas horas; ni siquiera entro a su cuarto, solo se sentó en la sala de su casa a contemplar pacientemente el techo.

De pronto una mano conocida lo jaloneo desde el hombro.

̶ Vámonos Spike.

Era Twilight, parecía haber terminado de arreglarse diligentemente, el peliverde intento inútilmente recordar en que momento había llegado.

̶ ¿Qué? ¿A dónde?

̶ Con Moondancer. Te dije que quede con ella este fin de semana. ̶ recogía sus pertenencias ordinarias para salir a la calle. ̶ Y te dije que vendrías con nosotras, te servirá de distracción.

̶ Creo que no puedo ir Twi. Tengo cosas que hacer… ̶ respondió Spike, dándole poca importancia y reanudando a su observación a la casa.

̶ No tienes nada que hacer más que sentarte ahí a mirar el techo, báñate ahora mismo y vámonos.

Era complicado llevarle la contraria a una chica como Twilight, él mismo la conocía lo bastante bien como para saber en que terminaría aquello si no hacia lo que le pedía de inmediato.

De cierta forma, Spike nunca extrañaba a sus padres viviendo con su amiga de la infancia. El hecho de que Twilight era tan madura y lo trataba a él como a su hermano pequeño o inclusive como un hijo, lo hacía sentir aun con una figura paterna cuando necesitaba.

Su historia tenía mucho de haber comenzado. Inclusive antes de que ellos nacieran, pues los padres de ambos eran amigos y por lo tanto, ellos convivieron desde muy pequeños. Twilight le llevaba dos años a Spike, pero de niños eso no es mucha diferencia, así que inevitablemente ambos fueron el primer amigo del otro y durante toda la infancia, fueron inseparables. Twilight era muy curiosa, tenía ese impulso de siempre estar haciendo o aprendiendo algo. Evidentemente la escuela era su lugar preferido pues le encantaba que siempre recibía halagos de parte de los profesores por ser tan inteligente y perspicaz.

Spike era como su compañero incondicional, la seguía por simple impulso, al haber convivido desde infantes, terminaron gustándole las mismas cosas que a ella y al ser más pequeño, aprendía mucho más de lo que se suponía debía saber a su edad gracias a su joven maestra.

Así que los primeros años de escuela fueron geniales para ambos. Siendo los primeros de su clase siempre, soñando, jugando y creciendo juntos.

Conforme los años pasaron, ambos poco a poco adoptaron su propia personalidad distinguida, la cual se diferenció principalmente por la influencia que tuvieron de sus familias. Los padres de Twilight eran muy cultos y trabajadores, le inculcaron a ella esa mentalidad de siempre trabajar duro y ser disciplinado para conseguir lo que deseas. Mientras que la familia de Spike era un poco más "correcta" lo educaron con la idea de que conseguir agradar a las personas era la clave para ir bien por la vida.

Así que en la adolescencia sus gustos se separaron levemente. Mientras que Twilight leía sobre ecuaciones diferenciales, Spike leía sobre psicología y novelas repletas de personajes complejos. Eso no basto para distanciarlos en lo más mínimo. Aunque la preparatoria los llevo a conocer nuevos amigos. Entre ellos a Rarity y Rainbow.

Pero, ¿cómo habían terminado viviendo juntos?

Bueno la ciudad era muy grande, y la universidad a la que Twilight había aspirado desde siempre no estaba nada cerca de su hogar, así que ambos se independizaron temprano con apoyo de sus padres y se fueron a rentar. Para esto, Twilight vivió un año sola, después de que Spike llegara a la mayoría de edad fue que se mudó junto a ella. Consiguieron una casa alquilada a unos minutos de la universidad, después Spike entro a otra que tampoco quedaba lejos, que curiosamente era la misma en la que estudiaba Rainbow Dash.

El peliverde estudiaba ingeniería principalmente porque tenía muchos conocidos que se dedicaban a eso. Además de que tanto como él como sus padres pensaban que era mejor estudiar algo para lo cual podría tener muchas opciones de trabajo. Sin embargo, claramente eso no era lo que más le apasionaba en la vida, de hecho no podía dejar de lado su pasión; que era la psicología, pero en esos entonces estaba bastante seguro de querer dedicarse a esa profesión.

Mientras que Twilight siempre tuvo las cosas más claras. Ella se había fijado la tarea de llegar a ser científica, así que se decantó por la carrera de ingeniería Química. En cuanto entro a la universidad, Twilight demostró tener un talento extraordinario para sus estudios, y su increíble disciplina y conocimiento le permitieron acelerar su curso un año, por lo que ahora mismo ya cursaba su maestría en Ciencias y trabajaba haciendo investigación para la universidad, cuando apenas tenía 22 años.

Fue en esta etapa cuando comenzaron a distanciarse ellos dos, más que nada por el hecho de que Twilight se tomó muy en serio el trabajo en su escuela así que no tenía tiempo para mucho más. Aunado al hecho de que el trabajo de investigación le estaba generando una beca muy redituable, así que su independencia también le había cambiado cierta perspectiva de las cosas, algo que la volvió una persona aún más madura. Pero eso solo significo que ahora estaba más ocupada, centrada en su carrera y distanciada del resto.

A pesar de eso, de alguna manera Twilight se había conseguido un novio unos meses atrás. Al parecer lo había conocido en alguna de las salidas con los compañeros de su maestría. Spike lo había tratado, era un sujeto completamente diferente a Twilight de cierta manera, pero aun así le había caído bien.

Flash Sentry, un tipo ordinario, bueno, hasta cierto punto, se dedicaba a tocar la guitarra en una banda de baja categoría. Se presentaba en bares y hoteles por lo que no le faltaba el dinero, pero lo que más le había llamado la atención a Spike de él, era la increíble cantidad de amor que le profesaba a su mejor amiga.

Flash no parecía exactamente una persona "disciplinada", era evidente que no tenía idea de lo que hacía Twilight en su trabajo, su relación era la mejor expresión de "polos opuestos" Pero cada vez que uno los veía juntos, era evidente también lo mucho que Flash amaba a la joven.

Twilight era menos expresiva. Parecía siempre más concentrada en su trabajo y tareas, inclusive cuando estaba con Flash. Ella era metódica en todo, incluyendo su relación con Flash, tenía horarios específicos para verlo y agendaba citas a la semana con el tiempo bien medido, al menos en días laborales.

En realidad Spike había estado más concentrado en su propia relación durante ese tiempo como para saber más al respecto. Pero ahora comenzaba a comparar todo lo que sabía de otras parejas en un intento de descubrir que había hecho mal o bien en la suya.

Llegaron con Moondancer un poco tarde debido a la lentitud del joven peliverde para arreglarse, lo cual evidentemente molesto bastante a su amiga. La reunión no fue tan incómoda para Spike como él lo esperaba, a pesar de que cuando cursaban la secundaria Spike nunca la trato demasiado, tenían algunas anécdotas juntos de aquellos tiempos para recordar.

Fueron a comer y luego pasaron un rato caminando en el centro de la ciudad, Moondancer se había dedicado a las matemáticas y les conto que le habían otorgado una beca para irse al extranjero ese año, además de la clásica charla de actualización. Era una chica linda, y estaba soltera por lo que Twilight intento sutilmente hacer que Spike se interesara en ella. Pero claramente aun no era el momento para eso.

Terminaron en un pequeño bar donde las chicas bebieron un par de tragos mientras Spike las "cuidaba". Alrededor de la media noche decidieron que era momento de despedirse. Subieron a la joven pelirroja a un taxi y luego Spike que no había tomado nada, los llevo a su casa. En el camino, Twilight se puso bastante elocuente.

̶ Deberías alegrarte de estar soltero ahora Spike, tener una relación no es tan divertido como parece.

Hablo mientras sostenía el teléfono que claramente estaba vibrando. Su amiga pronunciaba cada palabra de golpe, era evidente que las copas ya le habían surtido efecto y Spike se preguntaba porque no contestaba la llamada.

̶ ¿A qué te refieres Twi? ¿Hay algún problema con Flash?

Spike se había aguantado toda la noche a hacer esa pregunta, durante el tiempo con Moondancer Twilight había expresado cierta inconformidad al mencionar a su novio, y la curiosidad de Spike ya no aguanto al sospechar que aquella llamada era del peliazul.

̶ Hmmm… si, aunque la verdad es que YO soy el problema.

̶ ¡¿Cómo?!

La joven científica soltó un gran suspiro y se recargo en el cristal del auto, bastante agobiada.

̶ Creo que yo no estoy hecha para eso del amor. Flash es muy lindo conmigo, y de verdad lo quiero pero… eso de amarlo… sigo esperando el momento en que pueda decirlo estando completamente segura de hacerlo.

Bueno, eso era inesperado.

̶ No me mal entiendas, estoy feliz con él, en realidad, no tengo nada de que quejarme. Flash es atento conmigo, es detallista, es lindo y a pesar de que hacemos cosas completamente distintas, siempre me divierto cuando estamos juntos. Es solo que… Cuando veo a otras relaciones, o cuando algunas de mis amigas me platican de lo que sienten por sus novios… no sé, desearía sentirme así con Flash.

̶ Creo que no te estoy entendiendo Twi. Por lo que me estás diciendo me suena a que de verdad están muy bien juntos.

̶ Él dice que soy muy indiferente…

"Tal vez si le contestaras el teléfono no creería eso" pensó Spike.

̶ La realidad es que me cuesta mucho trabajo expresarle mis emociones. Ahora mismo, tal vez te estoy diciendo maravillas de nuestra relación, pero es solo un efecto del alcohol… inhibe nuestra capacidad de razonamiento levemente, así que hablamos sin pensar. Pero cuando estamos solos, a pesar de que me la esté pasando bien con él… no se lo hago saber, solo hacemos siempre lo que dice, en cuanto a paseos o salidas a algún lado, nunca tengo yo la iniciativa. Y eso ha comenzado a molestarle, al grado que me lo reclama.

̶ Pero Twilight, si lo estas sintiendo, ¿por qué no se lo dices?

̶ ¡Porque mi carrera es lo más importante para mí, Spike! Tengo miedo de que esta relación se torne más seria de lo que planee, que comience a pensar solo en él y no pueda concentrarme en mi trabajo. Flash no debe preocuparse por su carrera, él no tiene horarios apretados, tareas pendientes o trabajos que hacer, y tampoco es la persona más responsable del mundo. Yo tengo aún mucho por hacer en mi vida antes de pensar en una relación como la que él quiere...

Twilight parecía querer decir eso desde hace mucho, se quedó callada un buen rato, mientras Spike intentaba analizar lo que le había dicho.

̶ Si es así… ¿Por qué no terminas con él? Lo único que estás haciendo es que pierdan el tiempo ambos.

̶ No sé si podría hacerlo…

̶ Twi. Una de las razones por las que Rarity me engaño… es porque no fue capaz de terminar conmigo cuando comenzó a sentirse inconforme.

̶ Eso no pasara, y creo que… también me siento un poco insegura por otra cosa.

̶ ¿Cuál otra cosa?

̶ No sé cómo le pude llegar a gustar a alguien como Flash, y la verdad es que dudo conocer después a otra persona como él. Si termináramos, aun después de que yo logre hacer todo lo que quiero… no quisiera… estar sola…

Spike miro brevemente a su amiga, había una clara confusión en sus ojos vidriosos. La quería mucho, y le impresionaba como es que su esencia no se había alterado en nada a través de los años. Esa determinación de llegar lejos con su propio esfuerzo, pero el miedo de quedarse sola en el camino; siempre había sido algo que la atormentaba.

̶ No estarás sola Twi. Siempre estaré aquí para apoyarte.

̶ Gracias Spike… ̶ lo tomo de la mano brevemente para demostrar su gratitud. ̶ Desearía que pudiera poner una pausa a mi relación con Flash, que me esperara a que termine la maestría, el doctorado y a que tengo un buen empleo para que luego pudiésemos formar una familia juntos y vivir una vida tranquila.

Ambos se rieron ante tal comentario.

̶ ¡Espera! ¡¿Una familia?! ¿Realmente quieres tanto a Flash?

Ella solo lo pensó brevemente y respondió sonriendo.

̶ Creo que si… solo, ahora mismo no. En su momento.

Spike se preguntó si Rarity alguna vez había planeado un futuro a su lado de esa manera, Spike siempre lo había hecho, siempre había creído ella sería la madre de sus hijos, que se casarían, que viajarían y envejecerían... Si el tiempo pasara y Rarity decidiera volver con él para establecerse de esa manera, ¿él la aceptaría? Probablemente no.

Llegaron a su hogar y Twilight fue a dormir bastante cansada, Spike la miro desaparecer tras la puerta de su habitación mientras intentaba entender lo que le había contado. ¿Por qué parecía tan difícil para todas las mujeres estar en una relación formal? ¿O eran solo las que él conocía?

Luego de mucho tiempo, Spike había crecido con la idea de que para que una relación funcione lo único que se necesita es que ambas personas se quieran, y le habían enseñado que un hombre debe hacer todo lo posible para conquistar a su amada de manera que su cariño quede explícito. Había aprendido muchas formas de demostrar eso con Rarity, pero de nada había servido. Y el problema es que ahora se daba cuenta de que sin duda Flash amaba a Twilight, pero ella no podía quererlo de la misma manera.

Si él estuviera en el lugar de Flash ¿Qué pensaría? Ahora mismo reflexionaba muchas cosas, su amiga siempre había sido muy tímida con otros chicos, normalmente su único amigo hombre era él, y su hermano. Pero los otros niños la trataban mal por su forma de ser tan responsable. ¿Podía ser que debido a ese trato ahora le costaba querer al hombre que demostraba afecto por ella?

No, Twilight había superado eso hace mucho, y sin duda la forma en que lo había hecho era concentrándose al cien en su escuela. Tal vez la duda de su amiga era si debía volver a darle importancia a los sentimientos en lugar de a su trabajo. Pero, ¿Por qué no podía darle su lugar a ambas cosas y ya?

Tal vez era porque ella siempre había sido muy dedicada, y hacer una cosa sin hacerla realmente bien le causaba una insatisfacción, justo como le estaba sucediendo ahora con su relación.

Spike se acostó en su cama pensando en si debía decirle todo eso a Twilight, no sabía si él estaba en lo correcto, pero sin duda quería ayudarla. Aunque ¿Cómo podría aconsejarla sobre su relación cuando la de él mismo había terminado tan mal?

A fin de cuentas, solo podía concluir que era bastante extraña la forma de pensar de su amiga.


Por lo menos el 80% de las veces que planeamos algo, las cosas no salen exactamente como queremos, normalmente, la variación es leve y a final de cuentas obtenemos un resultado más o menos deseado así que eso no representa mucho embrollo.

Y el otro 20% de las veces las cosas se salen de control y no tenemos ni la más mínima idea de cómo carajo es que no vimos venir ese desenlace.

Así era como Quibble se sentía ahora.

Luego de su introducción con Soarin hacía ya dos semanas. Poco a poco había estado integrándolo en sus amigos y principalmente, con Rainbow. Al mismo tiempo que decidía comenzar con su plan de "admirador secreto"

Y vaya que fue complicado, Quibble se sentía inclusive un poco avergonzado de sí mismo, no podía creer lo que estaba a punto de hacer. Escribió una carta, llena de los sentimientos más profundos y esperanzadores que tenía hacia su musa de cabello arcoíris. No escatimo en cumplidos y admiraciones para la joven deportista, dejo salir todo en ese momento, desde los cumplidos a su esbelta figura que estaba muy lejos de encasillarse simplemente como sensual, hasta la luz que representaba su actitud energética en la vida del peligris. No tuvo necesidad de buscar inspiración en ningún lado, se dio cuenta de lo sencillo que era expresar sus emociones de esa manera y de lo increíblemente bien que fluían las palabras en el papel si imaginaba que Dash estaba ahí mismo para leerlas.

Estaba seguro de que no importaba que pasara por la mente de la chica. Esa carta debía provocar una reacción en ella. Daba igual cual fuese.

Dejarla en su mochila el mismo día que salían por primera vez con Soarin no parecía tan relevante en ese momento. Tampoco el hecho de que fueran a un billar a jugar. Le parecía inofensivo.

Lamentablemente, en cuanto su amiga tuvo algo de cercanía con Soarin, todas las ideas que Quibble tenía sobre el comportamiento de Dash frente a la persona que le gusta, se salieron de cualquier previsión posible.

Rainbow aprovecho cada instante para probarse frente a Soarin, en cuanto entraron a la sala de billar, la chica tomo la iniciativa y abordo al joven que enseguida se puso nervioso ante las directas señales de coqueteo de la peliarcoiris. Quibble jamás pudo prever eso, no se imaginó que todas las palabras de altanería de Rainbow serían ciertas, no de esa forma. Ella se la pasaba diciéndole a su amigo que en cuanto Soarin estuviera cerca, lo conquistaría fácilmente; algo difícil de creer pues normalmente apenas le mencionaban al futbolista, ella se ponía tan roja de nervios que apenas y podía articular correctamente las palabras.

Pero esa salida al billar con algunos de sus compañeros de la deportista, fue como una explosión de confianza en la muchacha. Al final del día nadie estaba muy seguro de lo que había pasado, Soarin parecía estar entre nervioso y halagado, pero más que nada confundido, y Quibble, que había puesto su carta de declaración en la mochila de la chica no tenía ni la más mínima idea de lo que eso ahora provocaría.

Los resultados evidentemente fueron muy diferentes a lo esperado.

El problema era que Quibble no se había enterado en ese momento, Dash no había dicho nada, apenas y había cambiado en algo su actitud después de ese día. Excepto por el hecho de que toda la vergüenza que alguna vez había tenido para ir a hablarle a Soarin había desaparecido. Desde ese día, todas las tardes habían estado pasando el tiempo con el joven, buscándolo sin cesar cada tarde y perdiendo al mismo tiempo la posibilidad de preguntar algo respecto a la carta que debía haber leído.

Pero eso no sucedía, el tiempo que tenía a solas ya no existía prácticamente y Quibble comenzó a desesperarse. Se había esforzado mucho, había tenido que tomar una gran cantidad de valor para escribir sus sentimientos, quería saber que reacción le había provocado a su amiga.

Los días seguían pasando y el joven peligris ya no aguantaba más, no tenía idea de que había sucedido con la primera carta, pero el amor que había plasmado en ella solo había abierto el enorme recipiente de emociones que tenía Quibble. Y ahora mismo dudaba poder seguir ocultándolo más.

Soarin y Dash solo jugueteaban, no había romance entre ellos, era obvio. Pero Quibble ya apenas podía reservarse los afectos exagerados por la muchacha, y en cualquier momento diría algo de más o haría algo estúpido que lo delatara, así que hizo otra carta, una continuación de la primea en la que nuevamente admiraba cada rasgo de su amada y lo llenaba de lenguaje estético y armónico en un intento de saciar sus deseos.

Cuando la llevo a la escuela al siguiente día, apenas y existía en su memoria la primera carta, no podía imaginarse que volvería a ser tan relevante de pronto.

Rainbow tenía una mejor amiga llamada Fluttershy, una chica que era de su edad y estudiaba en otra universidad, era veterinaria prácticamente pues ya se había graduado. Ese día las clases de ambos terminaron temprano así que aprovecharon para ir a verla en un pequeño parque cerca de la universidad de ellos.

Quibble solo podía pensar en el momento adecuado para meter anónimamente la carta en la mochila de susodicha. Pero el tema de conversación de las chicas lo saco de sus pensamientos.

̶ ¡Y no vas a creer la mejor parte de todo Shy!

̶ ¿La mejor parte?

̶ ¡Sí! No te imaginas lo que te voy a contar, ese mismo día, cuando salimos al billar y Soarin y yo estuvimos jugando juntos. ¡Me encontré una carta en mi mochila!

̶ ¿De quién era?

̶ Decía que era anónima, pero es obvio. ¡Soarin la dejo en mi mochila! lo deduje enseguida, él y yo tenemos toda la química del mundo. Es obvio que solo se está haciendo el interesante al escribirme esas cartas. Pero está claro que también le gusto.

En ese momento Quibble entro en pausa.

Bueno, la dificultad real resulto ser bastante increíble. Quibble apenas y sabía que hacer ahora, tenía en sus manos una carta para la chica que amaba, pero su estúpido plan de darle las cosas como admirador secreto solo había llevado a aprietos inesperados.

Dash pensó por alguna extraña razón que un tipo como Soarin había sido capaz de escribir la obra maestra literaria que él se había esforzado tanto en dedicarle. No podía creer que fuera tan ingenua. ¿Cómo podía ser que le gustara alguien como ella?

Pero ya era tarde para lamentarse, y además, estaba perdido, enseguida se dio cuenta que inclusive adoraba aquellos defectos en ella, la situación en sí, le causaba gracia. Pero ahora tenía un severo dilema. O le decía a Dash que había sido él quien le envió la carta. O se daba por vencido, no entregaba la nueva carta y dejaba que las cosas siguieran su curso actual.

No tuvo que pensar mucho para darse cuenta que no podía hacer ninguna de las dos cosas.

Quibble ya había dado el primer paso al darle la carta para empezar. No podía echarse para atrás ahora. Había otra opción: hablar con Soarin, y pedirle que él le diga a Rainbow la verdad y entonces darle la segunda carta para ver la reacción una vez que ella sepa que no ha sido el futbolista. Era una buena resolución. Soarin también había estado juntándose más con él, de hecho le caía cada vez mejor, a pesar de ser tan diferentes en personalidad, el peliazul tenía algo que lo hacía bastante carismático, en sus charlas siempre terminaba admirando la inteligencia de Quibble lo cual alimentaba su ego, y no podía negar que eso le gustaba.

Pensaba todo esto mientras caminaba junto a Dash luego de su reunión con Fluttershy. Su amiga la saco de sus reflexiones.

̶ Oye Quibble, has estado muy raro últimamente. ¿Está todo bien?

̶ ¿Qué? ¡Oh! si Dash, no te preocupes, estoy bien.

̶ Sabes que si algo pasa, puedes decírmelo, en serio. Tú me has apoyado muchas veces y no quisiera que si necesitas mi ayuda, no me la pidas. ̶ la voz de Rainbow era muy comprensiva.

̶ JA, no exageres, estoy bien, solo un poco concentrado en otras cosas. ̶ Quibble se esforzó por responder naturalmente, no podía decirle lo que sucedía.

̶ Bueno, yo si tengo algo que decirte.

No estaba seguro de si le agradaba aquel tono tan serio.

̶ ¿Qué cosa?

̶ Gracias por hacer que Soarin se acercara más a mí, en serio, no puedo creer que lo hayas logrado tan fácilmente aquel día en la biblioteca, sé que tú no eres la persona más extrovertida o sociable del mundo, y aun así fuiste capaz de abordar a un sujeto desconocido para ti solo para hacerme un favor.

Quibble se había incomodado brevemente, pero al terminar de escuchar a su amiga se relajó.

̶ ¡Oh! es eso. No hay de que Dash, somos amigos.

̶ Pero en serio, es decir, no puedo creer lo que ha estado pasando desde entonces. Él es tan… como creí que seria, nos llevamos tan bien y tenemos tanto en común... De no ser porqué tú le hablaste primero… Es que estoy tan feliz ahora mismo. No sé qué vaya a pasar…

Quibble miro a su amiga, había un brillo en su mirada, parecía que su emoción fuese tan desbordante que salía por todas las partes de su cuerpo, dándole un brillo indescriptible a todo su ser. Se veía mucho más bella de lo normal en ese momento.

̶ La verdad es que, nunca me había gustado nadie como me gusta Soarin, su forma de ser y la mía parecen encajar a la perfección, me gusta mucho físicamente y creo que también siente algo por mí, es divertido y al mismo tiempo lindo conmigo… Pero lo mejor sin duda fue lo que me escribió, en serio Quibble, creo que cuando lo leí y me imagine a él diciéndome esas cosas… No sé cómo explicar lo que sentí, fue algo completamente nuevo.

Por si las cosas no estuvieran lo suficientemente mal para Quibble. Ahora eso.

̶ Dash, pero si dijiste que fue anónima, ¿Por qué estás tan segura de que él la escribió?

̶ ¿Qué? Pues es obvio Quibble, ¿quién más podría hacerlo?

Dash se veía tan ilusionada, sin duda en su cabeza las fantasías habían llegado a niveles incontrolables. ¿Que debía hacer Quibble? Ella en serio quería al tonto de Soarin, y ahora, por su culpa había creado una imagen bastante irreal del peliazul.

̶ ¿Quibble?

̶ ¿Eh? No, si, tienes razón.

Rainbow lo miro extrañada, el pobre moreno se esforzó en aparentar que todo estaba normal mientras en su cabeza se sentía un incendio.

̶ Bueno, como sea no estaría pasándome todo esto si no fuera por ti. Cuando Soarin y yo seamos novios estoy segura de que él también te lo agradecerá.

Dash siguió hablando, pero Quibble se dio cuenta que había creído haber salido de un dilema solo para concientizarse de que estaba una disyuntiva muchísimo más grande.

Él amaba a Dash, estaba ahora seguro de ello, ¿Por qué otra razón se cuestionaba el decirle o no la verdad? Adoraba la felicidad por la que ella estaba pasando, verla así era lo que cualquiera desearía para la persona que más queremos. Y decirle la verdad implicaba destruir esa ilusión, que aunque fuese mentira, la hacía muy feliz.

Tenía que hacer algo, algo diferente, ya no podía ir a hablar con Soarin… ¿o sí?

Tal vez… podía hablar con el futbolista, pero para pedirle otra cosa… pedirle que mantengan entre ambos esa ilusión…


No, ser el admirador secreto, nunca termina bien.

.

.

Bueno, con este capítulo metemos a Twilight a la historia, ¿qué les pareció la relación que tiene con Spike? Al menos lo está ayudando a distraerse, esperemos que no tanto como para que se olvide de su cita con su linda ex-cuñada.

Mientras el pobre de Quibble intenta salir de un apuro en el que se metió solito. Eso de los secretos siempre se complica demasiado. Creo que le hace falta un confidente.

Muchas gracias por seguir la historia hasta aquí. Espero que les esté gustando a donde va esto.

Brohoof!

PD: Por favor si encuentran un error ortográfico avísenme, use una nueva aplicación para revisarlo y no sé qué tan fiable es.

.

.

Rompeordenes: ¿Final feliz? Puede ser, pero aún falta para eso, me vas a odiar pero soy Jarco, así que creo que Star merece la friendzone. Nunca me han agradado esas niñas que te ven con novia y de repente ya les gustas xd. Bueno, la verdad es que Rarity siempre ha sido de mis favoritas, aún no ha terminado su papel en esta historia, no te diré nada, pero no la odies por completo. Espero que a ti no te haya pasado lo de Quibble. Haha ¡Saludos amigo!

Simplex Cartoon 79: ¡Si tuvo cruda! Pero pasó un día entero, la borrachera fue el viernes y fue con Rarity el domingo, así que tuvo rato para recuperarse haha, además, en todo caso siempre esta decaído así que no habría mucha diferencia. ¿Cómo te llamas en el grupo? :v deberíamos hablar por allá.

El roro: Me siento halagado amigo, hahaha este año planeo dedicarme con todo a este fic y el otro de Spike que tengo inconcluso. Gracias por leerme bro, de verdad, has sido de los que siempre me comenta. ¡Un fuerte abrazo atrasado por el año y un saludo! Espero poder seguir leyéndote por acá, y que también tu continúes esa gran historia que tienes en pausa.

Tzeentchaos: Concuerdo en que Sweetie se lo merece xd, pero a Rarity aún le falta mucho por hacer, quien sabe, igual y cambia con el tiempo. Gracias por leer n.n