Capítulo VI: Confrontaciones

El último día laboral. El día más corto. El día que deseaba con todas sus fuerzas que terminara de una vez.

Cuándo llegó a la oficina una ansiedad tremenda comenzó a invadirlo. No quiso atender a nadie, ni llamas ni nada. Marina sabía que en esas circunstancias era mejor no molestar a su jefe, así que se dedicó toda la mañana en desviar llamadas y disculparse en su nombre por no poder atenderlos. Cerca de las 10 de la mañana recibió un mensaje de texto.

"Supongo que no soy bienvenida en tu oficina. Te espero en la cafetería nueva

que abrió cerca de tu edifio. Sakura."

Apretó sus puños con fuerza. Tal vez no tendría el mismo valor para enfrentarla al igual que la otra vez. También sabía que debía terminar con todo ese asunto de una vez, por el bien de su salud mental. Salió de la oficina con cara de pocos amigos, le dijo a su secretaria que se reuniría con su cita de las 10 y que volvería en una hora.

La cafetería nueva. Era aquella en la que Shikamaru lo invitó un café, la misma del rollo de canela que le dió Sai el día de la reunión de los Uchiha y si no mal recordaba, de la amiga de Ino. Entró y el lugar le pareció agradable, notó que la pelirrosa aún no llegaba. Se sentó en una de las mesas más apartadas y una chica de cabello castaño con dos chonguitos se acercó para preguntarle que deseaba pedir.

-Un espresso doble, por favor.

La joven no tardó en traer su café. Le agradeció con la mirada fija en la entrada, ahí estaba Sakura. Tan radiante como siempre. Al parecer ella se percató de su presencia al instante ya que apenas al entrar se sentó frente a él. Con toda la cordialidad que pudo le dijo que pidiera lo que ella quisiera, la pelirrosa no dudó ni un segundo ante el ofrecimiento del hombre sentado frente a ella.

-Sakura -La chica se quedó con la mirada pegada a su bebida, eso le molestó un poco a Naruto. Quería terminar con eso lo más rápido posible. -La verdad no quiero ser grosero, pero más tarde tengo otra reunión, así que...

-Lo siento. -sus ojos verdes se posaron en los azules de él, ella sabía que le había causado un dolor profundo, lo podía notar. -Sé que una disculpa no va a arreglar nada ni tampoco regresará el tiempo. Sólo quiero que entiendas que lo que pasó fue debido a un cúmulo de cosas.

-En otras palabras tratas de excusarte de alguna manera.

-Quiero que me entiendas.

-La traición no se entiende -la voz del rubio estaba llena de furia.

-Naruto, escúchame por favor. Estos últimos meses estabas tan sumergido en el trabajo, en tus proyectos, que me sentí sola. Incluso en los pequeños momentos que estábamos juntos te sentía ausente y ni hablar de las noches. -eso último lo dijo avergonzada, pero vio que tenía toda su atención - Ya ni siquiera frecuentabas a nuestros amigos. No apareciste en la última reunión y surgieron las preguntas, y entre pregunta y pregunta el alcohol se subía a mi cabeza. Y con vergüenza debo admitir que no recuerdo como llegue a esa situación.

-No quiero empeorar lo mal que debes sentirte -su tono de voz estaba llena de sarcasmo -pero sólo te pedí que soportaras unas semanas más, ¿lo recuerdas?

-Sí.

-Tenía hablado con Jiraiya para que el se quedara a cargo por un tiempo, pensaba en llevarte a unas vacaciones en el extranjero, solos tú y yo. Te iba a pedir que fueras mi mujer, Sakura. Pero no fuiste capaz de esperarme.

-Naruto, yo…

-No importa cuantas veces te disculpes o trates de explicarlo. Desde que los vi a los dos juntos en esa cama no pude sacarme una cosa de la cabeza.

-¿Qué cosa? -preguntó temerosa

-Tú nunca me amaste, tú amor siempre fue él. Y cómo yo siempre estaba a tu lado, incluso cuando él se fue al extranjero, quedé como la segunda opción.

-Eso no es cierto Naruto. Yo quiero estar contigo, yo te quiero.

-Querer no es suficiente. Cómo pareja no puedo perdonarte una infidelidad como esa, y como amigo no puedo perdonarte por no haber sido sincera conmigo.

-¿Eso es todo? ¿Jamás volveremos a vernos?

-No lo sé, sólo el tiempo lo dirá.

Ambos se quedaron en silencio. La chica ya estaba al borde de las lágrimas. Todo eso le dolía, la forma tan fría en la que hablaba el rubio le dolía. Lo único que quería era huir de aquel lugar. Tomó su bolso y se puso de pie.

-Supongo que no hay nada más que decir. La verdad no soporto la idea de que ya no seas parte de mi vida. Quizás más adelante me des la oportunidad de redimirme por todo el daño que te he causado. -El rubio no se inmutó ante sus palabras. -Adiós Naruto.

Se quedó viendo cómo la pelirosa salía del lugar rápidamente, pero antes de cruzar la puerta había volteado una vez más hacía él, con lágrimas recorriendo sus mejillas. No podía negar que le dolía verla así, le dolía comportarse de esa manera con ella pero tampoco podía mentirse a sí mismo. Sentía que jamás iba a poder perdonarla y lo mejor para él era mantenerla lejos de su vida por el momento. Estaba a punto de ponerse de pie, cuando alguien se ganó a su lado y dejó un plato frente a él.

-Pastel de limón.

-Hinata -él no esperaba encontrársela en ese momento. -¿Trabajas aquí?

-Algo así -la chica le regaló una dulce sonrisa. -Anda, come. Lo preparé yo.

-Dime, ¿escuchaste lo que hablamos? -preguntó algo avergonzado.

-No, solo la vi marcharse. -tomó asiento junto a él. -Pero mi presentimiento de mujer me dice que no fue una charla muy amena.

-Para nada -se llevó un bocado de aquel pastel ofrecido por la joven -Está delicioso.

-Gracias. Disfrutalo, debo volver al trabajo.

Eso había endulzado un poco el amargo momento que vivió con Sakura. Estaba seguro que nada superaría ese mal trago pero estaba muy equivocado. A eso de las dos de las tarde aparecieron los hermanos Uchiha para darle una respuesta acerca de su oferta. Naruto los atendió a ambos en su oficina, aunque su mente no estaba del todo concentrada.

-Al final logré convencer a la junta de que la mejor manera de sacar a la empresa a flote era con tu negocio. Costó pero fue posible.

-Me alegro, sabía que lo lograrías Itachi. -comentó el rubio.

-Eso sí, lo dejaremos 50 y 50.

-No, Sasuke. Por razones obvias eso no lo puedo aceptar.

-No te vamos a dar el 60%, sería una burla.

-Y yo tampoco aceptaré el 50%. No es por ofenderlos, en una táctica para disminuir nuestras pérdidas en caso de fracaso. -Naruto fue tajante en lo último. Sasuke parecía querer matarlo con la mirada.

-Qué les parece si lo dejamos en un punto intermedio, 55 y 45. Me parece lo más razonable.

-Bueno Itachi, eso es más razonable para mi.

Sasuke solo asintió. Al final el trato estaba hecho. El rubio se comprometió en realizar la maqueta física y el diseño digital antes de que terminara el mes para que ellos pudieran presentar el trabajo completo a quienes estimaran conveniente. Naruto se despidió amablemente de Itachi, prometiendo que estarían en contacto ante cualquier cosa, se iba a despedir del menor pero este le pidió un momento para hablar. Dudó un segundo, pero derrotado aceptó.

-Bien, qué quieres Sasuke. -el rubio se sentó detrás de su enorme escritorio. Imponente.

-Lo sabes bien. -el pelinegro tomó asiento frente a él. -Sakura.

-Ok, dejame preguntarte algo antes. -su amigo lo escuchaba atento. -¿Desde qué momento empezaste a interesar en ella?

-¿De qué hablas?

-No te hagas el idiota. Somos amigos desde hace años, sé que no eres de los que se emborrachan y se acuestan con cualquier mujer. -se formó un silencio incómodo -¿Desde cuándo?

-Desde que volví del extranjero.

Lo suponía. Sasuke estuvo fuera del país por más de 5 años. En ese tiempo Sakura había cambiado demasiado, y no tan sólo físicamente, ella se había convertido en una mujer fuerte e independiente. Lo que no entendía era por que no se lo dijo, y por qué había empezado a salir con su prima. Tenía que sacarse todas esas dudas de una vez para poder conciliar el sueño nuevamente.

-Y si lo sabías desde ese momento, ¿porqué rayos no me dijiste nada? ¿y porqué comenzaste a salir con Karin?

-No es un secreto que llevabas años enamorado de ella, Naruto. Y cómo al fin estaban juntos no podía estropear esa felicidad. Simplemente no podía. -Sasuke lo miró fijamente a los ojos -Pensé que Karin me ayudaría a superar lo que sentía por Sakura, pero no fue así.

En ese momento sentía unas enormes ganas de golpear a su amigo, de sacarse toda la furia que tenía contenida en ese momento. Pero lamentablemente ya no eran un par de adolescentes así que no tuvo más remedio que contenerse. Al menos sacaría todo de su interior.

-¿Sabes una cosa? -la voz del rubio sonaba casi sin vida -Si tanto tú como Sakura hubieran sido sinceros conmigo desde un principio todo sería distinto. Ustedes han sido mis mejores amigos desde toda la vida, y no hubiera dudado ni un segundo en hacerme a un lado para que ustedes fueran felices, aunque me doliera.

-Naruto...

-Ahora haré exactamente eso. Daré un paso al lado y ustedes podrán hacer lo que quieran con sus vidas.

-No he tenido ningún tipo de contacto con ella desde lo ocurrido. Dudo que quiera volver a hablarme.

-Si lo hace o no ya no es mi asunto. Le dejo el camino completamente libre.

-¿Te vas a rendir?

-No voy a luchar por algo que está perdido hace mucho. Lo único que te voy a pedir Sasuke, es que soluciones las cosas con mi prima.

-¿Con Karin?

-Sé que ella no está enterada de lo sucedido. Me llamó el otro día para preguntarme si yo sabía por qué estabas actuando raro estos últimos días, por qué estabas distante con ella.

-Tengo que hablar con ella.

-Si no lo haces tú lo haré yo -Naruto se puso aún más serio -No puedo permitir que la estés engañando de esa manera tan cruel. Ahora si no te importa tengo asuntos que atender.

Sasuke no pudo decir más. Sin siquiera despedirse dejó la oficina del rubio quién sólo mantenía los ojos cerrados. Estaba exhausto. Había sido demasiado sólo para un día. Lo de Sakura lo estaba esperando desde el momento en que apareció en el edificio dónde vivía, pero lo de Sasuke era totalmente diferente. No esperaba que él diera el primer paso para hablar.

El asunto era simple. Tanto Sasuke como Sakura se emborracharon hasta el punto de terminar en la misma cama. Peor aún, en una reunión con todos los amigos que tenían en común al cual él también estaba invitado. Llegó tarde, pero llegó, y su sorpresa fue grande al notar que ninguno de los dos estaba entre los presentes así que al buscarlos los encontró en pleno acto y ahí fue donde todo se desmoronó.

No podía perdonarle, ni a ella ni a él. Simplemente no podía.

Una llamada de su padrino lo sacó de sus pensamiento. El mayor quería pasarlo a buscar para cumplir con su promesa de ir a beber juntos. Naruto no lo dudó ni un segundo. Aunque no le gustaba frecuentar los mismos lugares que le gustaban a su pervertido padrino, sintió que lo necesitaba. Necesitaba relajarse y olvidarse de todo lo ocurrido ese día.

Jiraiya llegó y ambos se fueron a un bar que frecuentaba su padrino "en momentos de falta de inspiración" como decía él, que era atendido por chicas con grandes atributos y ropas sugerentes. Al rubio lo que menos le interesaba en ese momento era el ambiente o las mujeres que trataban de llamar su atención, él lo único que buscaba era beber y relajarse, aunque tuviera que soportar las barbaridades del mayor.

La hora pasó muy rápido, si seguía acompañando al peliblanco no sabría cómo llegar a casa. Cerca de las 2 de la mañana se despidió de Jiraiya y llamó a un taxi para que lo llevara a su casa sano y salvo. De a poco sentía que los efectos del alcohol disminuian, pero aún así se sentía un poco mareado. Entró al edificio, saludó rápidamente al conserje quién le dió la bienvenida y subió al elevador. No supo en qué momento una chica se subió con él.

No sabía si era por el efecto del alcohol o por que se había contagiado con su padrino pero no pudo evitar mirar descaradamente a la joven a su lado. Ella estaba usando un vestido negro que le llegaba sobre la rodilla, nada sugerente en realidad pero que a la vez resaltaba una pequeña cintura y un gran busto. Subió un poco más la mirada, vio una cabellera larga y muy familiar, demasiado.

El rostro de la chica se volteó para mirarlo. Su pálido rostro era adornado por un sonrojo bastante notorio. Sus ojos perlados se encontraban aún más brillantes que de costumbre. Naruto por primera vez notó los hermosos rasgos de la chica y sin darse cuenta se perdió en esa mirada.

-¿Sabes que cuando vistes esos trajes costosos luces pretencioso?

De un momento a otro la chica estaba muy cerca de su rostro. En esa posición pudo notar el olor a alcohol que provenía de ella. "Eso explica mucho" pensó. Antes de que pudiera alejar a la chica, esta se encontraba besándolo suavemente, con sus delgados brazos rodeando su cuello y sus pies en puntitas por la diferencia de altura. El rubio solo atinó a sujetarla por la cintura antes de que se desvaneciera. Intentó despertarla pero no hubo caso.

-¡Rayos! -exclamó con frustración. -¿Ahora qué demonios hago?