-No sabía que te gustaba bailar- me dijo Edward mientras se acercaba de nuevo a mi
-Hay mucho de mí que no sabes- le dije sonriéndole pero sin mirarlo a los ojos
-Eso veo!
-Voy a tener que averiguarlo lo más pronto posible, si no dudo que pueda volver a dormir pensando que mas escondes de mi- me devolvió hablándome cerca del oído con una sensual voz, trague tan fuerte que creo que toda la mesa me oyó hacerlo, y pude sentir como se sacudía riéndose sin sonido de mi reacción, ah! pero a este juego pueden jugar dos.
Me gire para quedar de frente a él, le sonreí de manera coqueta, recordando la mirada que le hacía mamá a papá cuando quería conseguir algo de él, y me acerque hasta estar a centímetros de su cara –entonces te esperan varias semanas sin dormir Edward, llevas años perdidos de información…- no sé porque hice eso, pero me salió muy natural, como si lo hubiera hecho miles de veces…sentí como el calor buscaba mis mejillas así que me gire rápidamente de nuevo a mi posición inicial para que no me descubriera.
-wow!...- le escuché decir mientras respiraba pesadamente.
-bailarías conmigo?- inquirió después de varios minutos, ofreciéndome su mano mientras preguntaba
- si…- respondí mientras depositaba mi mano en la suya. Me condujo hacia la pista de baile y cuando llegamos se paro frente a mi poniendo su mano en mi cintura, afianzando su agarre me acerco un poco más a él. Sentí su calor a través de la fina tela de mi vestido haciendo que mi estomago se contrajera ante la agradable sensación, coloque mi mano en su hombro y palpe el vigor de su cuerpo y me estremecí un poco. Tan fuerte, atlético, y cálido, muy cálido. Nos empezamos a mover al ritmo de la música, sus movimientos suaves pero varoniles, y su mano siguiendo el movimiento de mis caderas firmemente, haciendo de la experiencia algo mas allá que un simple baile…algo mas erótico, sentir su respiración cerca de mi cuello y la calidez de su aliento erizaba la piel que alcanzaba. Mi mano se deslizo por su brazo lentamente hasta llegar a su muñeca delineando sus marcados músculos. Siguiendo el ritmo de música gire mi cuerpo para quedar de espalda a él, sin embargo él no soltó su agarre ni un segundo dejando nuestros cuerpos a unos cuantos centímetros de distancia, su mano ahora sobre mi estomago enviaba pequeñas descargas mientras nuestros movimientos iban sincronizados al son de la música. De pronto me hizo girar de nuevo y puso su otra mano en mi costado intensificando un poco los movimientos circulares que llevaba mi cuerpo, no pude evitar cerrar los ojos y entregarme a la descarga de sensaciones que me invadían. - eres fascinante- dijo hablando muy cerca de mi oído, lo cual me hizo abrir los ojos y encontrarme con su penetrante mirada.
-podría permanecer así durante toda la noche, bailando contigo, mirando de cerca tu rostro…- afirmo, haciendo que mi pulso se acelerara furiosamente.
-también me gusta bailar contigo- le confesé con la voz perdida en alguna parte de mi garganta.
-me gusta escuchar eso, me gusta mucho- dijo sonriéndome y acercándome un poco más a él. Sentirme así me desconcertaba, si hubiéramos estado solos le hubiera saltado encima sin pensarlo. Por Dios! Que estoy diciendo? Por qué me comporto como una adolecente con despertar de hormonas? De todas maneras no es la primera vez que tengo cercanía física con un hombre. Por mucho tiempo estuve con Alexander, y aunque éramos jóvenes e inexpertos el despertó en mi las sensaciones de mujer…aunque no de esta manera tan intensa y con una cercanía tan "inocente", aunque Alexander era un hombre atractivo siempre logre tener el control de mis emociones y de las sensaciones que despertaban sus caricias, y el siempre fue el caballero que se contenía sin presionarme demasiado..
- en que piensas hermosa?- pregunto peligrosamente cerca de mi piel enviando una corriente eléctrica que acabo en mi vientre.
-no pienso en nada…solo disfruto del sonido de la música- mentí descaradamente mirando sobre su hombro.
En serio?- pregunto con una seductora sonrisa – entonces porque estas sonrojada?-dijo soltando una risa burlona, como si supiera que pasaba en realidad por mi mente
-es solo que hace calor aquí- mentí de nuevo, de algo tenía que servir mi título en leyes, tendría que poder ocultar mis emociones cuando fuera necesario.
Hmm…si tienes razón, esta endemoniadamente caliente aquí- dijo mientras me recorría de arriba abajo con sus ojos y aunque debí sentirme indignada lo único que sentí fue placer de provocarlo.
Te gusta lo ves?- pregunte directamente, él sacaba de mi todo el erotismo que jamás hubiera imaginado poseer.
Me miro asombrado y por primera vez lo vi nervioso, indeciso, estaba pensando muy bien en su respuesta - más de lo que crees…eres una alucinación…un pecado andante- por fin dijo, mientras me miraba lascivamente y ensanchaba su sonrisa mientras se fijaba en el escote de mi vestido, su respuesta hizo que un escalofrió recorriera mi espalda hasta llegar a la punta de mi cadera y sin pensarlo ni siquiera me vi más cerca de él sintiendo su perfecto torso contra las curvas de mi cuerpo, completamente excitada y hambrienta de su cuerpo.
Ah!...-gimió suavemente al sentir la cercanía de nuestros cuerpos y haciendo que mi piel se erizara ante el estimulo provocado en él. – que sucede?- le pregunte tratando de disimular la fuerte atracción sexual que sentía en ese momento
- Que me enloquece tu figura...la suavidad de tu cuerpo- confeso con los ojos oscurecidos por el deseo que se había despertado en él - no sé lo que es Isabella pero es más fuerte que cualquier cosa que haya experimentado antes…eres tan hermosa- y mientras decía esto se acercaba más a mí y pude sentir el calor de su aliento y la deliciosa sensación de sus manos cerniendo mi cintura para acortar la mínima distancia que separaba nuestros cuerpos. Sus labios eran tibios, carnosos deliciosamente ansiosos al succionar los míos, se movían con destreza y me llenaban de un calor abrasador mientras su lengua se abría paso en mi boca rozando gentilmente mis bordes y humedeciendo sensualmente el contacto, era una sensación enloquecedoramente placentera y esta vez fui yo quien gimió en su boca.
Hummm…Isabella- ronroneo cerca de mis labios cuando rompió el beso. Nos miramos durante unos instantes y no sentí más que deseos de volverlo a besar. Él adivinando mi deseo volvió a besarme, pero esta vez podía degustar el latente deseo, el ansia de sus manos que se apretaban en mí, como si tratara de controlar lo que estaba sintiendo.
ISABELLA! – me helé al sentirme descubierta por Michael, me acababa de advertir que le rompería la cara a Edward si se pasaba de listo, y ciertamente no sé cómo iba a tomar que me estuviera besando de esta manera en frente de todo el mundo. Me separe bruscamente de Edward y me pare en frente de él tratando de protegerlo de mi primo.
–piensas comerte vivo a este pobre hombre?- chillo mientras estallaba en risas al darse cuenta de mi cara de terror al verlo, el muy desgraciado lo hizo a propósito _Vete al demonio muppet!- le respondí mordaz desquitándome de su maldita intromisión y le di la espalda pasando frente de Edward y dejando la pista detrás de mi. Aún después de varias zancadas podía escuchar la risa de Mike y pude sentir mi propia vergüenza al darme cuenta de lo que estaba haciendo con Edward, qué demonios me había sucedido? Jamás había sido una mujer fácil, y había besado a Edward sin que ni siquiera me lo hubiera pedido, pero lo peor era que le hubiera permitido todo sin importarme donde estábamos
