CULPA VUESTRA! como os habeis portado tan bien y os habeis pasado con los alagos, aqui esta el prologo en el que se sabe si House ha pasado el examen o ha suspendido miserablemente.

Es un intento de nr-17, pero muy muy muy suave, que se le va a hacer, no me salen...

Hay un spoiler de la 3ra temporada, es el primer capitulo, en el que House va a ver a Cuddy por la noche en su casa y tienen LA ESCENA DE LA VENTANA! y cuando el se va Cuddy salta sobre la cama (escena cortada, una pena) no hay mas referencias y creo que tampoco os estropea mucho el capi, no?

Por cierto, hay dos finales, no podia decidirme... ¿cual preferis?

GRACIAS A TODAS Y TODOS!!!!!!!! espero no defraudaros...

Cuddy: ¡Corriendo!!!- se dijo a si misma- ¡CORIENDO!- esas palabras estallaron en su garganta. De un salto se metió en la cama, y como una niña empezó a patalear y a reír como una loca- ¡CORRIENDO!!!

House: Ejem¿tengo que llamar a los cazafantasmas o prefieres un exorcista?- dijo con cara fingida de susto.

Cuddy: ¿No te habías ido?- pasó por alto el como demonios había conseguido abrir la ventana y se incorporó rápidamente.

House: ¿Y perderme el show? Ni loco- dijo alzando las cejas y con una sonrisa de lado.

Cuddy volvió ha acercarse a la ventana, intentando recuperar toda el aplomo que había perdido por dejarse ver haciendo semejante numerito.

Cuddy: ¿Qué quieres ahora House?

House: Verá doctora- apoyo la cabeza sobre el marco de la ventana mientras le miraba preocupado- no se si se acuerda, pero creo que tenemos una conversación pendiente.

Cuddy: El día menos pensado se te paralizará la cara de tantas muecas.

House: Espero que sea mientras pongo mi mirada sexy.- dijo mirándola por el rabillo del ojo, una ceja alzada y la sonrisa más picarona de su repertorio.- ¿Y bien?

Cuddy: ¿Y bien que?- puso cara de no entender.

House: Ah! Me ha herido Doctora Cuddy- dijo con cara de dolor y llevándose la mano al pecho- ¿Ya te has olvidado de nuestro pequeño examen?, parece que estoy perdiendo facultades.

¡Mierda!- grito la mente de Cuddy, parece que el subidón de poder andar no le había hecho olvidarse del casting. Le gustaba y molestaba a partes iguales, claro que había aprobado, y con matricula, pero no sabia si quería exponerse de aquella manera. El día del disparo, ese era el día que estaba preparada, en su hospital, donde se sentía fuerte, donde era la Decana, la jefa, pero aquí era tan solo Lisa, su seguridad se le quedó en el traje del armario, en un pijama de raso no hay mucho sitio para guardar nada.

House apoyó un codo sobre la ventana, sonriendo como un niño travieso que se hace el bueno para conseguir la segunda ración de postre. Mira el reloj.

Cuddy: Si tienes que ir a algún lado- dijo con toda la normalidad que pudo, pero no funcionó, desde el primer momento House vio su nerviosismo.

House: Vamos Cuddy, di las palabras mágicas, y si quieres, -acentuó estas ultimas palabras- me voy… o no…- dijo guiñándole un ojo con poco disimulo.

Cuddy: Si, House- sonrisa nerviosa-

House: ¿Si¿si que¿Qué me valla¿Qué me quede?...- pasando la elevación de las cejas de una a otra mientras enumeraba las posibles opciones.

Cuddy: Que si, que me gustaría que fueses el donante…- no le miraba a los ojos, los tenia cerrados mientras se acariciaba la frente de forma mecánica, no quería ver burla en sus ojos. Dejo escapar el aire que no sabia que aguantaba y volvió la mirada hacia donde el estaba... o debería estar, porque había desaparecido.- ¿House? – Gritó desde la ventana asomando un poco el cuerpo- Ding-Dong- ¿Qué diablos haces en la puerta?

House: No dejes para mañana lo que puedas encargar hoy…- la miraba desde la puerta- vamos me siento juguetón- movió las cejas sugestivamente.

Cuddy: DONACIÓN¿entiendes esa palabra?- ¿porque se empeñaba en hacerle sufrir?, ya había tenido que luchar contra sus instintos cuando le vio por primera vez ante su ventana, y ahora llamaba a la puerta y se sentía ¿"juguetón"?

House volvió a la ventana arrastrando los pies y mirando al suelo mientras le decía:

House: Le quitas toda la gracia¿sabes?- puso cara de perrito abandonado y se quedó un rato pensando,- bueno para mi sigue siendo interesante,- volvió a sonreír- pero tu te pierdes la mejor parte, los gritos, el sudor y todo eso…

Cuddy: Una pena…

Cuando llega la ventana House hace una mueca de dolor y se agacha para agarrarse la pierna.

Cuddy: ¡House!- dijo alarmada-no, la ketam…- no pudo terminar el razonamiento, de repente se vio sorprendida por un golpe seco en sus labios, y cuando se quiere dar cuenta su lengua esta viajando frenéticamente por la boca de él, registrando cada recoveco y cada sabor, la textura de su lengua, el suave interior de sus mofletes que contrastan con la rugosidad de la parte exterior.

House tarda en reaccionar, el empezó el beso, pero su intención nunca fue esta- Cuddy¡una caja de sorpresas!- piensa mientras juega la escondite con sus lenguas. El solo buscaba una reacción, quería que se enfadara y quizás alargar un poco más la conversación, pero, definitivamente, no esperaba esto.

La postura es incomoda para Cuddy, la espalda empieza a quejarse, pero no esta dispuesta a perder el contacto, como una boca sedienta que encuentra un manantial de agua cristalina, no puede tomar suficiente, aunque sabe que le dolerá luego.

En un vano esfuerzo por meterlo en su habitación por la venta le araña el torso.

El no se queja, simplemente le ayuda con un impulso y se cuela arriba casi de un salto.

No se separan.

House conduce el cuerpo de Cuddy hacia la pared más cercana, la cual esta más cerca de lo que parecía y Cuddy se golpea en la cabeza, ahoga un gemido de dolor en su boca.

Una vez exploradas sus bocas, se despiden y se disponen a examinar otros caminos, no menos peligrosos y apetitosos.

Ella le clava los colmillos en el hombro, para después curarlos con su saliva, veneno y antídoto, vida y muerte, todo y nada al mismo tiempo.

House la toma en peso y la eleva, ninguno puede contener la risa, Cuddy le rodea con sus piernas, él le vuelve a aupar, pierden el equilibrio un momento.

House: No me falles ahora pequeña- le dice a la pierna.

Intentando recobrar la verticalidad Cuddy se apoya con la mano en la cómoda tirando todos los perfumes y demás cacharros que decoraban el mueble. Vuelve a golpearse la cabeza, esta vez con un cuadro que se hace pedazos al caer al suelo.

Cuddy: Creo… que será mejor… que nos vallamos… a la cama…- logra decir entre jadeos y besos.

House pone cara de fastidio, no quiere moverse, pero por la seguridad corporal de Cuddy, decide hacerle caso.

Torpemente, Cuddy conduce a House hasta la cama mientras se deshacen de sus ropas.

Las manos de ella dejan de jugar entre su pelo e intenta quitarse la parte superior del pijama, House le toma de las manos y le para.

House: Lo mejor para el final- le dice alzando la mirada.

Una vez desnudos, House es el primero en caer sobre la cama, ella no tarda mucho en unirse al él, se le acerca gateando lentamente, con la cabeza gacha y los ojos clavados en su boca, como un felino preparándose para atacar a su presa. Se coloca encima, a horcajadas, sobre su cuerpo tendido.

Cuddy: Creo que será más seguro si yo tomo el control, tengo razones para temer por mi vida.

House: A tus ordenes jefa.

Mientras ella sigue contoneándose bruscamente sobre su pelvis, House se entretiene con la camiseta del pijama. Primero acaricia su abdomen y poco a poco alza la camiseta por encima de su cabeza, haciéndole cosquillas con la tela que apenas le cubría, dejando al descubierto sus pechos.

House: ¡Wooo¡Me alegro de volver a veros chicas! mamá os ha alimentado bien desde la ultima vez¿eh?-

Sus sombras se dibujan en la pared, como un teatro de sombras chinescas que cuentan una historia, una historia que habla de pasión, perdones, agua salada, fuego y risas, todas ellas constantes en su relación.

House no puede dejar de mirarla, deleitarse con la danza hipnotizadora sobre su cuerpo que por momentos se descontrola más y más.

Las manos se mueven al compás de su cuerpo, de sus risas, acariciando sus caderas, no muy fuerte, temeroso que se desvaneciera como el humo.

Los movimientos de ella eran frenéticos, su cuerpo era olas en un mar embravecido por la tormenta, olas que rompían con violenta lascivia contra su piel, erosionando poco a poco su fortaleza y llevándose su esencia con ella en cada despedida.

House se incorpora buscando el calor que emana el cuerpo de Cuddy, cuyas manos arañan su espalda y hombros, mientras él se esconde del mundo entre su pelo alborotado.

Las manos no dejan de dibujar sus cuerpos, se sienten como el caminante que vuelve a casa, un sentimiento calido les invade al reconocer lugares ya andados, pero al mismo tiempo se deleita con nuevos caminos, los cuales no duda en explorar con temerosa valentía y detalle.

Sus bocas se acercan, House entre abre la suya, a la espera del paraíso prometido, pero de nuevo se tiene que conformar tan solo con rozarlo con los dedos. Al no notar el calor húmedo de sus labios abre los ojos con enfado, Cuddy, desde las alturas, le sonríe y le saca la lengua burlona.

House puede soportarlo todo, menos perder en su propio juego.

House: Niña mala- con un movimiento brusco de su cadera la tumba, siendo él, el que toma el control, ella lucha, nadie dijo que seria una batalla fácil.

House sujeta con fuerza las manos sobre su cabeza, el pecho de Cuddy se mueve con violencia y le mira con lujuriosa ira.- Tu te lo has buscado-le susurra House al oído.

La luna, curiosa desde el cielo, es la única testigo mediante los fríos rallos de luz que se cuelan por la ventana. Durante tanto tiempo ha sido su única confidente, sabía de sus sueños frustrados, sus risas, lagrimas y deseos. Tantos quiero y no puedo que hicieron que su luz se consumiera poco a poco, con cada lágrima derramada y suspiro ahogado, su fuerza se debilitaba, pero hoy el calor de sus cuerpos parece haberle dado un aura brillante. Era imposible darles lo que ellos querían, ni siquiera ellos sabían que buscaban, pero al menos ahora tenían lo que necesitaban, un cuerpo caliente al que besar, unos brazos en los que esconderse y una piel que acariciar.

Cuddy se deja hacer y se deleita con el cuidado con el que él acaricia su piel con sus labios. La delicadeza de House contrasta con la pasión que dominaba los movimientos de ella, los movimientos bruscos dejan paso a la lenta tortura que él ejerce.

El punto de partida son sus ojos, besas sus parpados, la punta de la nariz y hace noche en sus labios. Cuddy intensifica el movimiento de sus caderas en un vano intento por acelerar el ritmo, ahora es él el que lleva el control.

Continua su peregrinaje por el cuello, notando el pulso acelerado de ella con su lengua, dejando tras de si huellas de saliva caliente que queman su cuerpo.

Las manos, que antes la sujetaban firmemente, le sueltan para acariciar un su cuerpo desnudo, un sendero que ya creía olvidado.

Siguiente parada, sus pechos, de izquierda a derecha, lentamente, besando, lamiendo y algún que otro mordisco que le hacia elevar el volumen de sus gritos entrecortados.

Desde el centro de sus pechos, baja cuidadosamente hasta el ombligo, arañando con su barba la tersa piel de su amante. Cuando el aire calido de la boca de House llega a su ombligo no puede evitar un escalofrió que le recorre todo el cuerpo, hasta encontrar la salida en forma de lamento por su boca entre abierta.

Su lengua sigue marcando el camino, vientre, pubis, piernas y por ultimo, la planta del pie, donde posa pequeños besos que le hacen cosquillas, y ponen el peligro la vida de House por los movimientos bruscos de Cuddy en un vano intento de librarse se su torturador.

La luna les busca entre la penumbra mientras, arropados por la semi-oscuridad de la noche, sus cuerpos vuelven a buscarse sedientos.

Entre la muerte y vida, ese punto en el que estas más cerca del cielo y el infierno al mismo tiempo, las sensaciones se agolpan en sus cuerpos agotados.

Tocan el cielo, cogen las nubes a manos llenas, pero al mismo tiempo, la amargura del fin, las transforma en nubes grises de tormenta que sacude sus cuerpos sin piedad.

Justo en ese momento, sus vidas pasan ante sus ojos. Recuerdos que se produjeron antes de conocerse, los primeros amores platónicos de un niño, demasiado avispado para su edad, que le tira los tejos a la severa profesora de mates, la imaginación de una niña que no se contentaba con príncipes azules y no le hacia ascos al sexy lobo feroz. Sueños de un adolescente, controlado por sus hormonas, protagonizados por las femmes fatales de las películas en blanco y negro, alucinaciones de una pubescente enamorada de Marlon Brando, con cara de eterno chico malo, chupa de cuero y harley, siempre desafiante. Incluso entonces, sin conocerse, sin que ninguno lo supiera, ella era la dueña de sus fantasías y él de sus secretos más oscuros. Sus esencias siempre estuvieron latentes en lo mas secreto de sus almas.

No fue hasta la universidad donde sus sueños y deseos se vieron colmados una noche cualquiera en un autocine cualquiera. Pero solo hay algo peor que tener un sueño frustrado que nunca se llega a realizar, y este es el miedo a que se haga realidad, de no alcanzar las expectativas. Tantos años anhelándose que les parecía otro engaño del destino el haberse encontrado entre tantos desconocidos. Pero hoy no se iban a echar a tras, esta vez le aceptaron la apuesta la destino.

Todo y después nada.

Ambos están mirando el techo, aun con las sonrisas grabadas en sus caras, y curiosamente, no se sentían tontos.

Cuddy: ¿Vas a quedarte?

House: Eso depende¿me vas a pagar?- se incorpora apoyándose sobre su codo, descansando la cabeza en su mano.

Cuddy: ¡No!-contesta expectante por saber a donde conduce esto.

House: Pues si no me pagas, me quedo- vuelve a acostarse sobre su espalda.-Eres muy lista, mis honorarios como chico de compañía son muy exclusivos.

Cuddy: ¡No iba por ahí!- dice mientras se vuelve a poner encima de House.

House: ¿No ves como estoy¡DAME UN RESPIRO MUJER, NO SOY UNA MAQUINA!- gesticuló con las manos.

Cuddy decide ignorar el comentario y se pasa al otro lado de la cama, House se le queda mirando con cara de decepción.

House: Estas jugando con mis sentimientos.- dijo indignado

Cuddy: Me gusta que te quedes, pero este es mi lado.

House se le quedo mirando.

Cuddy: Una hora de consulta menos por tus pensamientos.

House: Mmmmm, empiezo a sacarle partido a ser el juguete sexual de la jefa.

Está bien te lo diré. Estaba pensando en que acabo de perder mi oportunidad de que me conviertan en santo, hemos machacado los 7 pecados capitales en una solo noche.

Cuddy: Ha estado bien, pero no te engañes, no ha sido una noche entera…hay tenemos el primer pecado¡soberbia!

House:- finge una sonrisa- Pereza,-continúa- después de tanto ejercicio no hay quien me mueva de aquí.

Cuddy: Envidia, cuando Cameron se entere va a estar tan verde de envidia que ni el increíble Hulk- dice mientras se acomoda sobre el brazo de House.

House: Gula- acaricia su cabello y le mira- ¡tengo dentelladas marcadas que ni un león!

Cuddy¡Culpable! Mmmmm – piensa en el siguiente pecado. – ¿Ira?

House: Ahora mismo tus vecinos están llamando a la poli, creo que hemos armado demasiado jaleo y no vas a ser la chica mas popular en la siguiente reunión.- ríen ambos. -Y no podemos olvidarnos de avaricia, no solo no te conformas con mis soldaditos, sino que también quieres mi cuerpo y mi mente.

Cuddy: ¿Te olvidas de lujuria?

House: ¿Olvidarme? Somos, ERES, la lujuria personificada, mira en lo que has transformado un pequeño accidente.- Cuddy levanta una ceja y le mira incrédula, las acciones de House podían ser todo menos inocentes.

Cuddy: Soy peligrosa House, ya deberías saberlo.

Cuddy: ¿Qué le vamos a decir a Wilson?

House: ¿Por el niño?, no es que sea un lumbrera, pero es un medico, creo que tiene nociones de cómo los bebes llagan aquí ¡dale una oportunidad!

Cuddy: ¡Ja!, a lo que me refiero es… no podemos echarle la culpa a la vicodina, ya no la tomas

House: Aha- asiente.

Cuddy: Tampoco a la bebida, ambos estábamos muy sobrios.

House: ¿Cómo estas tan segura?- pregunta realmente interesado.

Cuddy: El alcohol disminuye el potencial sexual en los hombres…

House: Gracias por lo que me toca.

Cuddy: Ha sido un placer.

Ambos permanecieron callados unos instantes pensando.

House: Tu camisón

Cuddy: ¿Qué?- se incorpora y le mira sin entender

House: ¡La culpa es de ese camisón que llevas! Es muy sugerente, y las cosas que sugiere no tienen nada que ver con ir a misa precisamente.

Cuddy no contesta, solo sonríe.

House: ¿No tendrías que hace el pino o algo para echarles una mano?- Cuddy le mira con cansancio- En serio, no lo se, es la primera vez que lo hago con fines reproductivos.

Cuddy: ¿Los hombres no os cansabais después de practicar el sexo?- murmulla y se pone de costado de espaldas a el.

House: Deberías saber que yo no soy como los demás- Gracias a Dios le contesta en voz baja- a mi me da energía y no hay quien me pare…

Pasan 30 segundos

House: Me aburro- le abraza por la espalda mientras le susurra la oído, Cuddy decide ignorarlo, pero es inútil. Para matar el aburrimiento decide poner su barbilla sobre el hombro de Cuddy y comienza a moverla arañándola con su mentón.

Cuddy: ¿No puedes callarte y dormir como un niño bueno?- le pregunta pesadamente.

House: No, pero puedo hacer malabares con una sola mano… - tras unos segundos de silencio-Te he echado de menos- ella no responde, solo le aprieta más la mano que rodea su cintura y se acerca a él buscando su calor. House sube la mirada al techo y piensa un segundo-

(1ºfinal) El lupus puede presentarse de varias formas…- Cuddy sonríe y cae dormida mientras House le recita los diferentes casos en los que se manifiesta el lupus.

(2º final)Coloca la mano izquierda sobre el dorso de su cuerpo desnudo y comienza a acariciarlo como si fuera su piano, roces suaves interpretando una melodía imposible.