COMPROMISO POR HONOR.
Fanfiction por Lita Kino.
Todos los personajes que intervienen en este Fanfiction tienen los derechos reservados de Nobuhiro Watsuki.

Este capítulo se lo dedico a MAEC, por haber sucumbido ante la tentación, jeje.

Capítulo 6: Matrimonio. (Parte II)

Aoshi dio un respingo casi imperceptible. No se esperaba una pregunta tan directa de parte del sonriente pelirrojo. Claro que lo mejor para desviar un poco este tipo de preguntas era responder con otra pregunta.
- ¿Por qué la interrogante? -respondió fríamente.
- Porque no puedes negar que es la persona que más proteges y más te importa. Sin embargo, es imposible saber en qué dirección va esa importancia que ella tiene para ti... Si en un sentido paternal... o romántico...

Aoshi alzó una ceja. Reconocía que en un inicio Misao sí inspiraba cierto "sentimiento" paternal en él, más que todo cuando era una niña y estaba a su cuidado; sin embargo al volver ella ya no era una chiquilla... y ese sentimiento se fue transformando a medida que la misma Misao se transformaba de una niña-mujer a una mujer adulta. Claro que eso jamás lo admitiría. Ni al mismísimo Battousai.

Kenshin esperó a que Aoshi dijera algo. Sin embargo, se mantenía en silencio y el ex Hitokiri no sabía cómo interpretar ese silencio.

A veces pensaba que quizás ni el mismo Aoshi se daba cuenta de la actitud que tenía para con Misao. Él habría jurado, luego de la batalla contra Enishi, que sólo era cuestión de tiempo para que el gran sueño de Misao se volviese realidad y Aoshi correspondiese a sus sentimientos, justo como Okina había supuesto. Además que él había observado que Aoshi siempre estaba más pendiente de Misao de lo que parecía...

Como cuando Yahiko le comentó lo que había sucedido en el cementerio, cuando abrieron la tumba de la marioneta de Kaoru. Al chico le hacía mucha gracia recordar cómo Aoshi le había dicho a la Comadreja que cerrara sus ojos antes de cercenar la marioneta para comprobar que era eso mismo: Una simple marioneta. O cuando iban en bote a la isla y ella quería explotar las minas esparcidas en el agua con sus kunais, antes de que el bote se topara con alguna de ellas y tuvo ciertas dificultades para calcular la distancia y grados: Aoshi apareció tras ella ayudándola. O cuando Enishi y él estaban luchando y Misao no lograba ver la pelea: El ex Hitokiri alcanzaba a escuchar perfectamente la voz de Aoshi explicándole lo que estaba sucediendo en la batalla. Y sin contar cuando él y Kaoru le sugirieron que dejara a Misao una temporada más con ellos en Tokyo... Terminó convenciéndola para regresar antes que acceder a dejarla ahí...

Eran pequeños detalles los que él tenía hacia la chica y que hacían pensar a Kenshin al respecto. Pero también se les podía dar una interpretación dual: O el cariño de un protector a su protegida o el cariño de un hombre a una mujer.
- ¿A dónde pretendes llegar? -habló finalmente Aoshi.
- A si la amas o no. -respondió tranquilamente Kenshin. Pero le bastó con ver la mirada de Aoshi para saber que de ninguna manera respondería a esa pregunta. Así que decidió seguir hablando:- Es que según me comentaron, tomaste la idea de casarte con ella de una manera muy conformista.
- Simplemente lo dejé a su criterio. -contestó Aoshi.- Supuse que lo mejor era que ella misma decidiera qué hacer.
- ¿Entonces es eso¿Estás diciendo que por tu parte te daba igual?
- Por mi parte, lo que ella decidiese estaría bien. -fue la simple respuesta. Aunque Aoshi sabía que era una verdad a medias.

Pero eso no sacaba a Kenshin de su duda. Y concluyó que Aoshi no diría lo que quería saber ni aunque mandase a Megumi a que le inyectara suero de la verdad. Suspiró para sus adentros. El tipo seguía siendo más cerrado que una almeja.
- Creo que será mejor que me retire. -dijo con resignación a Aoshi.- Debes tener muchas cosas por hacer antes de mañana¿no?

Y se marchó, dejando sólo al pensativo ex Okashira.
- ¿Y bien? -preguntó Kaoru a su flamante esposo, luego de que éste saliera de la habitación de Aoshi.
- No saqué nada en claro... -contestó el pelirrojo.
- No me sorprende... -suspiró Kaoru.- Insisto de nuevo en que nunca entenderé a ese hombre... Pero en verdad me preocupa Misao. Está muy, pero muy alterada por todo esto.
- Supongo que no queda más que esperar¿no? -Kenshin tomó en brazos a su hijo, mientras que éste jalaba los rojos cabellos de su padre.
- ¡Kaoru! -gritó Misao.- ¿Has visto a Shiro o a Kuro?
- No, no los he visto. -contestó extrañada Kaoru.
- ¡Grrrrrrrrrrr! -exclamó, casi saltando del coraje.- ¡Justo ahora que los necesito¡Par de inútiles! - Por cierto... -dijo la joven kendoka.- Aoshi-san ya volvió.

Misao se quedó quieta.
- ¿Está en su habitación? -preguntó. Kaoru no había terminado de asentir cuando Misao ya se encontraba caminando a grandes pasos rumbo a la habitación de Aoshi.- Aoshi-sama... ¿está usted aquí? -preguntó Misao, corriendo la puerta. Y efectivamente vio al joven buscando unas cosas en el armario del fondo.
- Hai. -contestó él.
- ¿Me haría el favor de avisarme la próxima vez que se vaya a ausentar de esa manera? - Dije a Okina que me iría. -fue la fría respuesta de Aoshi.
- Claro... pero preferiría que me dijera las cosas a mí en lugar de enterarme por Okina... -contestó, con un poco de tristeza en su voz.

Aoshi notó lo duro que había sido con ella. ¿Cómo era posible que incluso a la persona que más amaba la tratase tan fríamente? Aunque según lo que Himura le había dicho anteriormente, al parecer no era tan terriblemente frío con ella... para que él mismo se tomase la libertad de aseverar que Misao le importaba.
- Gomen... -dijo él, ante la sorpresa de Misao. No esperaba una disculpa.- No volverá a suceder.
- Pero bueno... -sonrió Misao, recuperándose de su estupefacción.- Me imagino que debe estar cansado¿no? Iré a prepararle un baño.

Los demás no pudieron dejar de notar que, luego de saber que Aoshi había vuelto, los ánimos de Misao se habían relajado. Y con ello, la tensión del ambiente en general se suavizó.

XXX

Como un ciclo interminable, la noche cayó sustituyendo al día. ¿Cómo era posible que las horas estuviesen transcurriendo como minutos? Cada vez quedaba menos tiempo para que la boda se llevase a cabo, mientras la mente de Misao daba miles de vueltas.

¿En verdad iba a casarse con él al día siguiente sin decirle nada? La tarde había transcurrido en un suspiro, sin darle tiempo para nada más... ¿Qué sería lo que sucedería... o lo que no sucedería? No pudiendo dormir, se levantó sigilosamente de su futón y salió de la habitación. ¡Y pensar que luego de mañana no sería más SU habitación!

Se quedó un momento en el jardín, contemplando el cielo. Unos cuantos nubarrones surcaban la inmensidad azul, como correspondía al otoño. Pronto estarían ya en invierno, el primer invierno de su nueva vida y no podía dejar de preguntarse si sería éste un frío invierno para su corazón...

A unos pasos de ahí, estaba la habitación del hombre que tanto amaba. No notó en qué momento sus pasos la conducían hacia allí, quedando frente a la puerta... ¿Y si entraba a hablar con él incluso a estas alturas? La idea se le hacía sumamente tentadora y sin embargo... no se atrevía. Era ya demasiado tarde y lo mejor sería que tratase de dormir, a menos que quisiese aparecer en su boda portando unas enormes ojeras.

Nunca supo que, desde adentro de la habitación, unos hermosos ojos azules había contemplado su inconfundible silueta tras la puerta. Ni que a punto habían estado de salir a su encuentro cuando ella se retiró...

XXX

No lo puedo creer... -suspiraba Misao, viendo su figura ya vestida y peinada para la boda frente al espejo. Las demás mujeres del lugar, incluyendo una recién llegada Megumi quien, por sus muchas ocupaciones como médico en Aizu, había venido exclusivamente a la ceremonia, la observaban con lágrimas en los ojos. - En verdad te ves preciosa llevando ese kimono... -suspiró Omasu, acariciando delicadamente los bordados de oro y plata.
- A mí se me hace muy romántico que lleves el mismo kimono ceremonial que llevaron tu madre y tu abuela. -sonrió Kaoru.

Si Misao siempre había sido bonita, ahora lo evidenciaba más. Las chicas habían sabido colocarle el kimono perfectamente, sin que quedase ni una tan sola arruga; además el cabello recogido favorecía su rostro, haciéndola ver más pequeña y delicada. Llevaba a penas unos toques de maquillaje, puesto que su mayor belleza recaía en su naturalidad.
- Seguro que hasta el Cubo de hielo se derretirá al verte... ¡Jojojojojo! -rió Megumi, mientras las demás asentían. Aunque la mirada de Misao se tornó algo triste ante el comentario...

¿Por qué no le había hecho caso a su amiga Kaoru de hablar con él y aclarar todo de una vez? Por ir a aplazando cada vez más el momento, ahora se encontraba donde se encontraba: Vestida de novia y totalmente paralizada.
- ¡Por Kami-sama, Misao! -exclamó Okon, viendo la expresión de la chica.- Relájate... - Ayer no te estabas quieta ni un segundo... Mientras que ahora te ves tan rígida como un tronco... Deberías tratar de calmarte. -Omasu pasó su brazo alrededor de los hombros de la chica. La miró con dulzura: siempre había sido para ella como una hermana menor.- Si no me diese miedo arrugarte el kimono, te daría un abrazo.

Misao sonrió ante Omasu e importándole poco las arrugas, la abrazó. Y luego a Okon, Kaoru, Megumi e incluso Tsubame, que se encontraba tímidamente en un rincón.
- Gracias, chicas. -dijo, procurando no llorar.- No se imaginan cuán feliz me siento de saber que las tengo a ustedes a mi lado en este momento... en este momento que cambiará mi vida...

Unos acompasados pasos se escucharon afuera de la estancia donde las chicas se encontraban. Al detenerse frente a la puerta, se escuchó una voz:
- ¿Puedo pasar?
- Claro... -dijo Misao, esbozando una sonrisa.- Puedes entrar, Jiya.

El anciano abrió la puerta, entrando en la habitación. Dirigió una mirada a todas las presentes, que les dio a entender que deseaba quedarse a solas con Misao, por lo que las chicas salieron de la estancia. El anciano no pudo más que observar lo radiante que se veía la joven.
- Si tu abuelo te viese en este momento, se sentiría muy orgulloso de ti. -sonrió Okina ante la joven.- Te ves en verdad como un ángel.

La abrazó. Y Misao correspondió enseguida al abrazo. Se quedaron así por unos momentos, sintiendo la joven Okashira mucha conmoción en su corazón por todo esto - Ha llegado ya la hora. -sonrió Okina, aunque escondía en su mirada un leve matiz de tristeza. Este día perdía a la persona que desde pequeña había estado más cerca suyo y no dejaba de sentir una extraña opresión en su corazón, muy a pesar de saber que no podía dejar a su nieta adoptiva en manos mejores. Misao comenzó a temblar levemente mientras se dirigía del brazo de Okina a la estancia donde su esperada boda se llevaría a cabo.

Desde dentro del lugar, unos fríos ojos azules contemplaban todo como si esta fuese una situación ordinaria. Pero sólo Kami-sama (y eventualmente cuatro espíritus de onmitzus Onniwabanshuu que se encontraban en el mismo lugar aunque nadie pudiese verlos) sabían lo que sucedía en su interior. Y más aún: el revuelo que sintió en su corazón al ver entrar a Misao, viéndose más hermosa que nunca, ignorando que el corazón de la misma Misao casi sale de su pecho al ver la gallardía y varonil belleza que irradiaba el apuesto ninja con sus ropas ceremoniales.

En un instante, llegó la novia al lado del novio y la ceremonia comenzó, ante los sollozos de Okon y Omasu. Y como la autora sigue sin saber cómo se llevaban a cabo las bodas en el Japón de la época Meiji, la ceremonia transcurrió y concluyó en un suspiro.
- Quiero aprovechar -dijo Okina, recién terminada la boda, con sus ojos un poco llorosos por ver a su ángel casado.- para entregarles ahora su regalo de bodas.

De su manga sacó un pergamino, entregándoselo a Aoshi. Éste lo desenrolló, viendo de qué se trataba, mientras que los matices de su gélida mirada cambiaban un poco a sorpresa.
- ¿Una casa? -dijo, casi en un murmullo. Aunque todos lo lograron escuchar.
- ¿Ehhhh? -exclamó Misao, saliendo de la rigidez que había mostrado durante todo el momento.- Pero... ¡Jiya!

Aunque no tuvo tiempo de nada más: Todos corrieron a abrazarla, felicitarla y desearle todo lo mejor sin que pudiese decir ni pío.
- Oye, Okina... ¿Por qué no nos lo dijiste? -murmuró Okon al anciano.
- Para que fuese una sorpresa. -sonrió. Y con un toque de picardía agregó:- Además que como van las cosas... seguro necesitarán tiempo juntos... y solos.
- Creo que... tienes razón. -suspiró Omasu.
- Y luego nos lo agradecerán. -Y dejando a un lado los susurros, exclamó:- ¡Vamos todos a celebrar!

La comida y el sake para todos no se hicieron esperar.

XXX

La noche se extendía brillante sobre Kyoto. Para la mayoría de habitantes de la segunda ciudad más importante del Japón, esta quizás era una noche igual que todas. Sin embargo, para Misao, esta no era una noche... era LA noche.

La boda había pasado y sólo estaban ella y Aoshi en lo que a partir de ahora sería su nueva casa, ubicada justamente al lado del Aoiya. Y aunque él se hubiese quedado en la cocina haciendo quién sabe qué cosa, ella se había dirigido inmediatamente a la habitación... donde encontró el futón que ambos compartirían...

Sintió sus mejillas arder ante el pensamiento. ¿Qué sería lo que sucedería esa noche? Mejor aún... ¿Sucedería algo esa noche? Moría de los nervios. Nervios al pensar que quizás pasaría algo aún sin que él la amara, sino por la mera obligación de cumplir con sus deberes como esposo... o que sencillamente nada pasara...

Aprovechó que Aoshi no se encontraba en el lugar para deshacerse el peinado que llevaba y cambiar inmediatamente el delicado kimono ceremonial, cuyos hilos de oro y plata brillaban ante el rayo de luna que se colaba por la ventana, por una yukata para dormir. Luego de dejar la delicada pieza de seda colgada en un rincón, junto a la gran cantidad de refajos que llevaba por dentro y las almohadillas que se utilizaban para acomodarlo, se quedó indecisa entre meterse de una vez al futón o quedarse donde estaba, aunque en realidad las dos ideas la aterrorizaban: De la manera que fuera tendría que enfrentar lo que siguiera... o lo que no siguiera... Sin embargo, meterse en su futón la aterrorizaba menos, así que así lo hizo.

Ignoraba completamente que fuera de esa habitación, un apuesto joven que aún llevaba puesto su respectivo kimono ceremonial negro se entretenía a propósito, para evitarle alguna escena embarazosa. Aquella imagen de Misao huyendo de su habitación como alma que lleva el diablo aquella tarde había sido respuesta más que suficiente a su interrogante sobre si tenía miedo. Una afirmativa respuesta... Ese había sido el momento indicado para haberle hablado de lo que sentía por ella. Esa había sido la atmósfera apropiada, el ambiente preciso... Y ella había escapado... Desde ese día él había evitado abordar ese tema con ella para evitar otra escena similar y aquí se encontraban ahora: Casados y sin que ella supiese nada...

Sin embargo, no podía quedarse deliberando ahí parado toda la noche. Sabiendo que la casa estaba completamente a solas, se despojó de sus finos ropajes y se colocó su yukata para dormir. Entonces se dirigió a la que de ahora en adelante sería su habitación... Habitación que compartiría con Misao... Corrió la puerta y lo primero que observó fue el finísimo kimono ceremonial de la joven colgado. Luego, a la joven misma acostada en el futón, de espaldas a él. Aunque su respiración era acompasada, él sabía que no dormía aún. Sin embargo, hizo como si creyera que se encontraba dormida ya y, sin mediar palabra, se acostó a su lado.

Misao no pudo evitar soltar un leve suspiro al sentir el calor del cuerpo de Aoshi extenderse y confundirse con el suyo propio bajo las mantas. Estaban de espaldas el uno con el otro, escuchando los curiosos sonidos del silencio extenderse en la templada noche. Volvió levemente su rostro hacia él, alcanzando a observar el negro cabello del hombre que tanto amaba y, para su sorpresa, al sentir su movimiento, él también se volvió hacia ella...

Ambos se quedaron mirando el uno al otro por unos instantes, tras los cuales ella bajó la vista, mientras sus mejillas se encendían. Los fríos ojos azules de Aoshi, en cambio, se mantenían fijos en ella. Era tan pequeña y tan frágil... Pero a la vez tenía un espíritu tan grande y fuerte... Cada instante se convencía más del amor que sentía por ella, de lo afortunado que era con sólo saber que existía, con sólo tenerla a su lado y ver su mirada profunda como el mismísimo océano...

La verdad era que no necesitaba hacer el amor con ella: sabía perfectamente que sus sentimientos iban mucho más allá que eso. ¡Cuántas personas lo hacían sin sentir en verdad amor! Su amor por Misao era mucho más que la necesidad de sentir la suave piel de la joven en contacto con la suya propia; mucho más que unirse físicamente a ella... Estos pequeños momentos en los que simplemente estaba a su lado, en los que sentía su corazón latir más intensamente, valían igual para él... Estos momentos en los que sus sentimientos florecían, lo hacían sentirse tan... vivo...

En un extraño impulso, acercó la cabeza de Misao hasta recostarla en su fuerte pecho. La joven estaba completamente atónita.
"Debo estar soñando..." pensaba. "¡Justamente eso! Seguro estoy soñando ya y en cualquier momento despertaré"
Sin embargo, el cuerpo de Aoshi era demasiado cálido y "palpable" como para ser un sueño... Además de la dulce melodía de los latidos de su corazón, que resonaba ahora en los oídos de la joven. Recordó entonces cuando era a penas una niña temerosa y él le permitía dormir a su lado para que no sintiese miedo... Eso era justo lo que había estado experimentando: Miedo. Y sin embargo ahora se sentía tan segura estando recostada en el torso de Aoshi, sintiendo cómo se ampliaba y contraía con su respiración...

El amor que sentía por él era tan grande, que a veces sentía que se desbordaba de su pecho. Y esta era una de esas ocasiones.
- Aoshi-sama... -murmuró ella, su voz un tanto temblorosa.
- Shhhhhhh... -Aoshi la sosegó.- Duerme, Misao... Duerme sin miedo a nada...

Y un pensamiento surcó por su mente. Un pensamiento que tenía la voz de su amiga Kaoru:
"Y en realidad eso es lo que importa en todo esto: el amor que tú sientes por él"
Cerró sus ojos, mientras dos silenciosas lágrimas corrían por sus mejillas e iban a aterrizar a la blanca yukata de Aoshi. No... Esta noche nada sucedería... Sin embargo, al escuchar la ronca voz del hombre que amaba hablarle de una manera tan suave, al sentirse cobijada por sus brazos, no podía menos que desear permanecer así para siempre... a su lado, sintiendo como a cada segundo el amor que sentía por él crecía. Aunque sus cuerpos no serían uno sólo, su alma siempre estaría unida a la de él...

Fin del Capítulo 6.


Bueno, siento informarles que, como MAEC sucumbió ante la tentación de leer este fanfictión, ya no lo continuaré más.

xxx

¡Es broma¡No me maten!

Aunque bueno, sí les digo que no esperen que actualice nada las próximas dos semanas, que... ¡Que Dios se apiade de mí! Tengo tantas cosas por hacer entre la U y la iglesia... T.T Además que debo actualizar "De Amor y Dolor", que debo cerca de tres capítulos...

En fin. Siempre me ha parecido que el momento antes de una boda debe ser muy conmovedor. (Sólo me imagino a mi mamá, en el remotísimo caso de que me llegara a casar T.T) Y de ahí, siempre pasa en los fanfictions que luego de casarse, se quedan viviendo en el Aoiya. Así que decidí variar un poco dándoles su propia casa... junto al Aoiya :S (Idea sacada de "My big fat greek wedding" XD) Y con respecto a la última escena... He ahí uno de los virginales sueños de mi adolescencia: Dormir (y simplemente dormir) al lado de la persona amada... T.T Sintiendo su respiración y los acompasados latidos de su corazón...

Reviews:

naoko L-K: Pero que sea de ensalada, por favor. (El tomate que me tirarás XD) Aunque creo que al final no lo harás, porque el capítulo aquí está, jeje.

Arinayed: Y bueno¿qué te pareció la última escena? Que en lo personal, me parece que es lo más tierno que he escrito hasta el momento, aunque no sé qué les parecerá a ustedes. Y ya lo vez: cumplí con los tres días que había dicho, jeje.

misao shinomori-12: Perdón! Sabía que a más de alguien no le haría nadita de gracia. Y no, no pienso terminar este fic hasta el 2012... (creo que en el 2012 ya ni siquiera escribiré fics... Sino novelas, jeje.) A este fic le doy, lo más, hasta agosto para que termine, sino es que julio. Que luego, comienzo con mi proyecto máximo de Inuyasha, jeje.

Misao-21: Gracias, me alegra que te guste, jeje. Y a mí me gusta Aoshi-peluche... ¿será que algún día escribirás el único capítulo que hacía falta? T.T (Y también me gusta "Rosas", que fue uno de los primeros AM's que leí, jeje)

gabyhyatt: Pues no sé por qué a Kenji no le gusta su padre. Eso se lo inventó Watsuki en el manga, jeje. En un cuadro sale que Kenji tira del cabello de Kenshin y las palabras "Hates his daddy." Y cuando Kaoru lo toma, sale: "Loves his mommy." Léase que Kenji es un "niñito de mamá"

Alexandra Shinomori: Es que eso no se hace T.T ¡Dejarte con la curiosidad eterna! Es horrible... Y es peor cuando las historias van justo a medias... ¡Pero yo nunca haré eso, no señora! Y ya viste que Aoshi no le dijo a Kenshin que se casaba por compromiso... A decir verdad no le dijo nada :S

pau: Jajajajaja! Bueno, bueno, calma... Ya mismito actualicé, jeje. Y dejé las cosas un poco más relajadas, aunque sin resolver aún :P Y aún quiero ver qué tanto más puedo atrasar el momento en el que digan la verdad y las cosas se arreglen, muahahahahaha!

Mari: Pues me alegro que te haya gustado la historia. Yo también me divierto mucho imaginándome los líos que yo misma creo entre ellos, jeje.
Por lo demás, yo nunca aceptaré Seisouhen como el final de Rurouni... ¡Nunca! Para mí la cosa queda como en el manga, todos viviendo pacíficamente sus vidas y ya.
El manga me maté buscándolo durante ¡meses! sin ningún resultado. Hasta que al final bajé el mágico programa llamado eMule y casi sin esperanzas lo busqué... ¡Y ahí estaba! (Y no sólo el manga, que de ahí mismo es que me estoy bajando el anime, jeje.) Así que si gustas, puedes intentarlo. Y si no te resulta, escríbeme a mi e-mail y veremos qué se puede hacer.

Dark Shadow: Jajajajaja! Pues las perdices me las quiero comer yo! Aunque la declaración no venga todavía, jeje. Pero pacieeeencia, que todo día llega.

aska ishida: Pues si se pone interesante o no, ya lo juzgarán ustedes, jeje. Sólo espero que no se deseperen y dejen de leer porque nunca termino de resolver las cosas n.nU

Hada: Creo que en esta ocasión no te di tiempo para que me dejaras review, pero como eres mi más fiel reviewer igual me acuerdo de ti y te mando saludos, jeje.

Y eso es todo. Nos vemos.

Lita Kino.