DISCLAIMER: Rowling es la dueña de los personajes de Harry Potter.
Aviso: La trama de este fic AU está basada en «Boys Over Flowers», adaptación coreana del manga japonés «Hana Yori Dango». Las características de los personajes pueden ser un poco OoC, por lo que leen bajo su propia responsabilidad.
VI. Tú no sabes nada.
No formo parte de tus días ni de tus recuerdos, y aun así quiero verte…
(Because i'm stupid – Kim Hyun-Joong)
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El bar del hotel estaba completamente solo, salvo por la persona encargada de servir las bebidas y Hermione agradeció que nadie tuviera que verla allí en compañía del rubio insoportable. Suficiente era tener aguantarlo como para que otros tuvieran que ser testigos de su infortunio, aunque en realidad le causaba bastante curiosidad el hecho de que no hubiera nadie allí.
—Este lugar es muy impresionante, ¿por qué está vacío?
Draco contempló a Hermione con una sonrisa ladeada en los labios.
—Lo reservé.
—¿Qué? —ella pareció confundida—. ¿No vas a decirme que iba en serio eso de la cita?
Draco puso gesto de fastidio. —Deberías agradecer que me compadecí de la cara de tristeza que pusiste cuando viste a Theo y a Luna dándose un beso —replicó él—. Habría sido humillante que otros hubieran tenido que verte también.
Hermione hizo una mueca de disgusto, a pesar de que no cayó en las provocaciones de Draco. —¿Cómo sabes eso? Quiero decir, ¿Cómo sabes que se dieron un beso?
Draco tomó la copa que el barman puso frente a él y tomó un sorbo.
—¿Qué otra cosa podía haberte dejado una expresión como esa?
—No, yo no… además, en ningún momento he pretendido… —Hermione no logró articular una frase coherente, por lo que le arrebató la copa a Draco y la bebió de un solo trago.
—¡Oye, ten cuidado! Eso no es agua.
El líquido bajó por la garganta de Hermione quemándola a su paso, pero haciendo que se sintiera un poco más relajada. ¿Y qué si estaba sufriendo por aquel beso? ¿Acaso no tenía derecho a sentir algo en su corazón? Ella no era de piedra y aunque Draco no era precisamente la persona con la que deseaba hablar al respecto, era quien se había puesto en su camino justamente en ese momento.
—Nunca fui competencia para ella —agregó tomando en su mano un nuevo vaso de licor y haciendo que el líquido amarillento bailara con el movimiento—. No soy tan bonita como ella y tampoco tengo dinero.
—Y tienes un carácter de los mil demonios —dijo Draco sonriendo.
—Gracias por recordármelo —contestó ella con fastidio.
—¿Pero sabes una cosa? —continuó Draco pareciendo distraído—. Estoy convencido de que si Theo te hubiera conocido antes que a Luna, se habría enamorado de ti.
Hermione no pudo evitar mirarlo con sorpresa.
¿Por qué le decía esas cosas?
—¿Hablas en serio?
—¿Por qué habría de mentir? —contestó él, dándole otro trago a su bebida—. Tal vez no eres una modelo o algo así, pero hay algo interesante en ti.
Hermione experimentó una sensación extraña en su estómago al tiempo que el rubio carraspeó. Tal vez el licor ya estaba haciendo efecto en su sistema y había empezado a escuchar mal.
—Iré al baño —agregó él, antes de levantarse súbitamente de su silla y dejarla sola.
¿Qué acababa de decirle?
Hermione no había esperado jamás escuchar algo como eso viniendo de la boca de Draco Malfoy, pero a pesar de que parecía inverosímil, la mirada gris del chico había dejado entrever que era sincero. ¿Cómo debía sentirse ella al respecto? De momento, solo deseaba tomar un trago más de lo que fuera que estuviera bebiendo, pues aquello de seguro le ayudaría a borrar la extraña sensación que todavía seguía albergada en su interior.
Draco por su parte, no podía creer que le hubiera dicho todas esas cosas a Hermione. Siempre había tratado de no mostrarse débil ante los demás, y ahora que se había atrevido a decir tantas tonterías juntas, era consciente de que se estaba exponiendo demasiado. Odiaba sentirse vulnerable, pero llevaba algunos días teniendo esos contradictorios sentimientos que lo ahogaban, por lo que le pareció justo consigo mismo tratar de sacarlos al exterior para poder entenderlos mejor.
Parecía una broma.
Draco no podía engañarse a sí mismo. Sabía que Hermione no se sentía igual respecto de él y eso era algo que había comprobado al ver la tristeza albergada en sus ojos esa misma noche. Se había engañado la vez que había pensado que ella estaba enamorada de él y aquello lo había hecho sentirse estúpido. Si tan sólo Theo no entrara en la ecuación las cosas tal vez serían distintas y él podría abrirse plenamente por primera vez en su vida.
El rubio sacudió su cabeza, intentando borrar los pensamientos que pasaban por allí en el momento y se dirigió de nuevo al lugar donde había dejado a la chica que ahora dormitaba.
¿En serio había tardado tanto en el baño?
—¿Qué sucedió? —preguntó al barman, quien le indicó que Hermione había bebido tres tragos de whisky uno tras otro, embriagándose inevitablemente.
Qué mala suerte.
Ahora no solo tenía que lidiar con sus malditos pensamientos, sino que además debía encargarse de una Hermione Granger borracha.
—Oye, lavandera, ¿me escuchas? —preguntó, pero Hermione no respondió y en cambio, profirió un ronquido que le dijo a Draco que ya se había dormido.
A pesar de que el espectáculo recién empezaba.
Hermione despertó esa mañana con una terrible jaqueca que amenazaba con matarla.
Estaba tendida en la enorme cama, cubierta por un suave edredón abullonado y con más almohadas de las que recordaba tener sobre sus aposentos. Deseaba en serio no tener que levantarse, pero de seguro su madre ya tenía listo el pedido que debían entregar ese fin de semana y ella estaba encargada de hacer dicha labor.
Con cuidado de no sentir vértigo, abrió sus ojos para habituarlos a la poca luz de que se colaba en la habitación, cuando se dio cuenta de que aquel enorme lugar no era precisamente uno de los cuartos de su casa.
¿Dónde demonios estaba?
Lo primero que hizo fue inspeccionar que estuviera vestida antes de fijarse en la persona que despreocupadamente leía el periódico en uno de los sillones del lugar, que no era otro que Draco Malfoy vistiendo solo un pantalón de pijama.
—¿Dónde estoy? —preguntó tapándose completamente con el edredón verde esmeralda de la cama. No estaba desnuda, pero la ropa que traía encima no era precisamente el vestido de la noche anterior.
—En mi habitación, en donde más —contestó el rubio sin dejar de ojear el ejemplar del diario en sus manos.
—¿Por qué me trajiste aquí?
Draco dejó el periódico a un lado y la miró. —¿Acaso no lo recuerdas?
Hermione trató de hacer memoria de los acontecimientos de la noche anterior, aunque sintió que la cabeza le estallaría. Sin embargo, luego de algunos minutos logró acordarse de algo: ambos estaban en el bar del Four seasons bebiendo una copa. Hasta ahí todo iba bien. Después de eso, evocó una borrosa imagen de ella dormitando y luego, la manera estrepitosa como vomitó todo el contenido de su estómago sobre el Versace que había utilizado el rubio esa noche.
El dolor de cabeza fue nada comparado con la vergüenza que empezó a experimentar luego de hacer memoria de más detalles como su actitud infantil, la risa que no podía apagar y el casi beso que intentó darle a Draco, justo antes de vaciarle sus intestinos encima.
Deseaba que la tierra se la tragara en ese instante.
—Supongo que ya sabes por qué no te llevé a tu casa.
—¡Pero mis padres van a matarme! —dijo sintiendo una punzada de dolor en su cabeza. Maldito licor y malditas estupideces que provocaba.
—No te preocupes por eso. Tomé tu teléfono y llamé a una amiga tuya, Ginny creo que se llama. Le pedí que les dijera a tus padres que pasarías la noche con ella.
—¿De verdad hiciste todo eso?
—¿Por quién me tomas? No acostumbro a secuestrar chicas ebrias.
Hermione puso los ojos en blanco.
—No, para eso necesitas que estén sobrias.
Draco ignoró el comentario.
—Deberías darte una ducha y comer algo.
—Un momento —dijo Hermione deteniéndose a pensar—. Si esta es tu habitación y yo estoy metida en tu cama… ¿tú dónde dormiste?
—No te preocupes, no quería exponerme a que volvieras a vomitarme. Además, roncas como una cafetera vieja.
Hermione lo miró con disgusto antes de sentir otra punzada de dolor en la cabeza.
—Date prisa, ¿quieres?
En ese instante, alguien llamó a la puerta de la habitación de Draco.
—Adelante —indicó él, permitiendo que el mayordomo de la casa ingresara en el lugar.
—Joven amo, su madre está aquí.
Draco se levantó de inmediato del sillón como si le hubieran colocado un cohete en el trasero, haciendo que Hermione se sobresaltara. ¿Narcissa Malfoy había llegado? Tal vez tendría la oportunidad de agradecerle en persona por todo lo que estaba haciendo por ella, pero ¿qué pensaría ella de encontrarla metida en la cama de su hijo? Sin embargo, Draco parecía tener otros planes para ambos, pues hizo que ella se levantara de la cama abruptamente antes de encerrarla con él dentro del enorme armario que poseía.
—¡Oye! ¿Qué te pasa?
Draco la ignoró y en cambio, tomó su celular para marcar el número de Theo, Harry y Blaise y, conectarlos a todos en una llamada de grupo.
—Necesito ayuda.
—¿Qué sucede? —preguntó Theo.
—La bruja regresó a casa —contestó Draco—. Y la señorita lavandera está conmigo.
—¿Qué? —exclamó Blaise—. Draco, si te atrapa…
—Eres hombre muerto —completó Harry.
Para cuando el resto del S4 llegó, Draco y Hermione ya estaban completamente vestidos y esperando en un recóndito saloncito de la mansión. Tenían la enorme ventaja de que ese día se celebraría una subasta en el lugar y Narcissa estaba demasiado ocupada con los preparativos del evento como para fijarse en su hijo a quien no veía desde hacía algunas semanas; por lo cual, se reunieron y planearon la ruta de escape más segura para Hermione, no sin antes divertirse a expensar de su amigo.
—Pagaría por ver la reacción de tu madre si se enterara de que tuviste a una chica como Hermione en tu habitación —empezó Blaise.
—Te apuesto a que mañana por la mañana, Draco sería enviado a Alaska —continuó Harry.
—Yo apuesto a que lo enviarían al polo sur —dijo Blaise de nuevo.
—Pero antes, contrataría a alguien que haga el trabajo sucio por ella —agregó Theo con sorna.
—¿Qué? —preguntó Hermione levantando la voz—. ¿Acaso el asunto es así de grave?
—No te imaginas —contestó Blaise—. Aún recuerdo aquel campamento al que asistimos de niños y del que decidimos escaparnos.
—Como olvidarlo —continuó Harry—. Casi morimos en aquella ocasión pues la madre de Draco hizo un llamado a la guardia nacional para buscarnos.
—Están bromeando, ¿verdad? —Hermione estaba empezando a asustarse.
—¿Quieres arriesgarte? —Le preguntó Blaise con una sonrisa divertida en los labios.
—Van a ayudarnos, ¿sí o no? —preguntó el rubio que ya estaba hasta la coronilla de las burlas de sus amigos.
Hermione había olvidado por completo que tenía resaca.
Cuando llegó a su casa, se sintió más que aliviada de poder pisar un suelo conocido, a pesar de que tuvo que pasar por bastante tribulación para lograr salir de Malfoy Manor. No podía negar que estaba bastante agradecida con todos los chicos, pues habían logrado que llegara a su destino sana y salva, lo que terminó por convencerla de que el S4 de Hogwarts no era tan malo después de todo. Ni siquiera el idiota de Malfoy que se había comportado a la altura con ella.
Luego de que explicara a sus padres por qué había pasado la noche con Ginny, decidió que dormiría un poco, no sin antes rememorar todos los acontecimientos recientes, incluido el beso de Theo y Luna y, también aquella extraña declaración de Malfoy.
¿Por qué le había dicho aquellas cosas?
No deseaba darle demasiadas vueltas al asunto, pero era inevitable que se preguntara qué era lo que había hecho que Malfoy cambiara de actitud con ella en tan poco tiempo. No estaba interesada en saberlo porque él llamara su atención, pero no podía negar que el carácter voluble del chico la inquietaba, sobre todo porque ya no parecía un dolor en el trasero, sino que en cambio, se había transformado en una especie de protector.
Con aquellos pensamientos se fue a la cama, sin poder evitar que una sonrisa asomara en sus labios.
Luego de su práctica matutina de natación, Hermione se encontró con una inusual visitante en aquel lugar. Luna, quien vestía un colorido atuendo, se acercó a ella sonriendo y pidiéndole que le diera unos minutos de su tiempo para hablar sobre algo importante que Hermione imaginó tenía que ver con Theo.
—Vine para despedirme —empezó la rubia, pidiéndole a Hermione que se sentaran a la orilla de la piscina—. Mañana me voy a Estados Unidos y de verdad deseaba poder verte por última vez.
—¿No es demasiado pronto? —preguntó la chica, pensando en cómo habría de estarse sintiendo Theodore en esos momentos—. Todavía no he podido agradecerte todo lo que hiciste por mí.
Luna sonrió con benevolencia.
—No tienes nada de qué agradecerme, y menos ahora que estoy por pedirte un favor.
—¿Un favor?
—Desde el momento en que te conocí supe que tú eras la indicada.
—¿La indicada? ¿Para qué?
Luna contempló las pequeñas olas que se formaban en la piscina antes de volver sonreír. —Los ojos de Theo siempre brillan cuando habla de ti.
Hermione no se esperaba aquella respuesta, menos porque Luna parecía totalmente sincera y de cierta manera, cargada de tristeza. Era como si no quisiera marcharse, pero a la vez, como si supiera que no existía otro remedio. Hermione quiso decirle que todo estaría bien y que ella la ayudaría, pero sabía que tal vez las cosas estaban fuera de su alcance.
—¿Puedo pedirte algo? —continuó Luna, a pesar de la evidente contrariedad de Hermione—. ¿Cuidarías de Theo por mí?
Hermione la miró fijamente.
—Luna, yo… tú eres la única que consigue que él pueda sonreír. Desde que estás aquí, se encuentra feliz y sé que cuando te vayas, una parte de él se irá contigo. ¿Por qué no te quedas?
La rubia contempló el semblante triste de Hermione y puso una mano en su hombro.
—No te preocupes por él. Es fuerte y sé que esto le hará más bien que a mí. Además, para eso estás tú. Eres importante para él, no lo dudes.
Hermione sintió una punzada en su corazón pues no entendía verdaderamente las palabras de Luna. ¿Cómo podía decir aquellas cosas sobre Theo cuando ella misma había sido testigo de la manera en que él la miraba? Estaba segura de que Luna también se había dado cuenta de eso, pero tal vez ella pensaba que le estaba haciendo un favor al chico, a pesar de que Hermione creyera lo contrario.
—Casi lo olvido —continuó, sacando de su bolsa un hermoso par de zapatos negros.
—¿Son para mí?
—¿Recuerdas lo que te dije? Espero sinceramente que estos zapatos te lleven a lugares que recuerdes durante toda tu vida.
—Gracias.
Hermione contempló aquel regalo durante un instante, mientras Luna colocó un mechón de su cabello castaño detrás de su oreja.
—Por favor, no abandones a Theo. Él te necesita más de lo que está dispuesto a aceptar.
Hermione asintió antes de darle un abrazo y despedirse de ella.
Una suave llovizna había empezado a caer en Londres cuando Hermione partió a su casa con el último regalo que le había dado Luna en sus manos.
Ya era un poco tarde para caminar, pero tenía demasiadas cosas en qué pensar, por lo que decidió que ese día no tomaría el autobús. Todavía estaba un poco contrariada por la petición que le había hecho Luna, pues ella estaba convencida de que lo que Theo necesitaba en esos momentos era precisamente la presencia de aquella que había decido marcharse.
Hermione hubiera dado lo que fuera por lograr que se quedara, pero en el fondo ambas sabían que eso era imposible, aun cuando con aquella partida más de un corazón se estuviera cayendo en pedazos.
Ya bordeaba la esquina de la escuela cuando una mano detuvo su andar.
—¿Quién te crees que eres? —reclamó la conocida y herida voz de Theo, tomando por sorpresa a Hermione—. No tenías derecho de hacer lo que hiciste.
Hermione comprendió de inmediato de lo que hablaba y aunque sintió un poco de vergüenza por el reclamo, se armó de valor para explicarle a Theo sus razones. Tal vez él no estaba de acuerdo en que ella le hubiera pedido a Luna que se quedara, pero ella tampoco lo estaba con el hecho de que él sufriera como un condenado por la decisión de la rubia.
—Lamento que no estés de acuerdo con mis actos, pero la única razón por la que hice lo que hice es porque veo cuanto sufres con su decisión.
—¿Y eso a ti en qué te afecta? —preguntó él aún furioso.
Hermione deseó decirle que le importaba más de lo que él imaginaba, pero en cambio, guardó silencio y dejó que el chico descargara toda su frustración contra ella antes de poder decir algo que esperaba lo ayudara a aliviar su dolor.
—Deberías ir tras de ella.
Theo volvió sus ojos a la chica y la miró confundido.
—¿Qué dijiste?
—Si la amas, deberías ir tras ella —repitió Hermione—. Siempre es mejor arrepentirse de lo que haces y no de lo que dejas de hacer. —Theo desvió su mirada.
—No es tan sencillo.
—¿Entonces es sencillo sufrir por cobardía? —Hermione sintió que un nudo se formaba en su garganta—. Si tu amor es tan grande como creo que lo es, deberías ser valiente y decirle lo que sientes. Es preferible sufrir porque te dijo que no, a sufrir porque nunca supiste cuál sería su respuesta.
Theo dio un paso lejos de Hermione antes de volverse hacia ella por última vez.
—Tú no sabes nada.
Que me digan cualquier cosa menos impuntual (sobre todo con el resto de mis fics XD). He publicado hoy porque mañana me voy de viaje y tal vez no tenga señal en mi celular, además de que no tendré mi PC a mano. ¿Les he dicho que estoy terminando la traducción de «The Vow», adelantando capítulo de esta historia, escribiendo el capítulo cinco de «Healer Malfoy» (si, ¿lo pueden creer?) y el trece de «Pride and prejudice and a little magic»? ¿No? Pues ya se han enterado... Gizz is back.
Por otra parte, quiero agradecer a quienes nominaron esta historia en los «People choice awards» en la categoría de Best Cover. Las votaciones están vigentes, así que si se quieren pasar por allí y votar sería genial (no necesariamente por mí, pero es lindo que reconozcan el esfuerzo de los nominados), y también a quienes la nominaron para el calendario 2018 de la página de facebook «Citas Dramione» donde también estoy nominada con «Pride and prejudice and a Little magic». Mentiría si dijera que no me gustaría que alguna de mis historias quedara elegida, entonces, si quieren echarme una mano (o al resto de nominados), pueden entrar a la mencionada página y votar en la publicación señalada.
Por ultimo pero no menos importante, quiero agradecer a: Guest, Bombon Kou Malfoy, Bella Malfoy Mellark, LoveRosie17, Fuyuka713, Doristarazona, Sally ElizabethHR, NarradoraNueva, AreRojasDH, Meraki Black, RoseDewitt, redeginori y a Annykzhenn. Amo sus comentarios y el que me acompañen en esta loca aventura.
¿Reviews? Siempre son bienvenidos.
Próxima actualización: 05 de noviembre.
¡Muak!
Gizz.
