"LETRAS"
NOTAS: Este es un POV's de Bryan en su presente.
- "pensamientos" -
- cosas que dicen -
ADVERTENCIAS:En este capítulo no hay lemon :P pero el fic sigue siendo yaoi.
DISCLAMER: Beyblade no es mío y blablablabla!
. Discúlpenme! Realmente pensé que ya había subido este cap. Y bueno, aquí lo subo y espero no tardarme tanto con publicar, es que la inspiración a veces me traiciona, además que me pongo a pensar más en saint seiya que de beyblade x.x pero lo continuaré n_n espero que les guste este corto cap y pronto subiré el próximo.
Capítulo 6: Nada es igual
POV's Bryan
En estos cuatro años he aprendido mucho. He aprendido sobre la vida "normal" de personas "normales", tengo una vida normal, tranquila, sin novedades ni dramas alarmantes… bueno, eso creo. Garland me enseñó muchas cosas, de hecho, me enseñó todo, me ayudo a poder tener un currículum que me ayudará para toda mi vida, mi vida normal. Pero, ¿realmente que es "normal" de mi vida? Garland es mi novio… o al menos todavía lo es, no hemos discutido sobre ello, ya que no nos comportamos como tales, ya no. Comprendí los sentimientos de amistad, de deseo y de amor. Él me enseñó todo eso y más, aprendí a amarlo, a protegerlo, a ser protegido, a querernos mutuamente, aprendí a tener una nueva vida, una vida verdadera.
Tal vez no entienda a la perfección cada sentimiento que crece en mi ser, o cuando las cosas cambian, porque si hablo de amor, estoy completamente seguro de que amo a Garland… pero, ¿amo a Garland, o al recuerdo que tengo de él? Por otro lado, al encontrar a Yuriy, cosas nuevas aparecieron en mí, algo que al ver al pelirrojo no me ocurría, porque no conocía y no había cruzado barreras.
No me atrevía a hablarle, no sabía qué iba a decirme, si le alegraría verme, o si no quisiera hacerlo por temor a los malos recuerdos. Aunque caro que a Yuriy lo quería, le tenía un aprecio distinto y un respeto genuino. Era nuestro líder y no sólo por ser muy distinto a los demás; se lo merecía. En combates contra él dábamos lo mejor, tan así que resultábamos gravemente heridos, más yo que él.
o-o-o-o-o-o- Flash back -o-o-o-o-o-
Una rutina extenuante pero que soportábamos a diario. Ninguno se quejaba, al menos no a voz alta, de igual forma eso no cambiaría nada. Ya en la noche, era toque de queda y cada uno debía dirigirse a sus respectivos lugares que compartían con un compañero. Estábamos en nuestro cubo que hacían llamar habitación, acostados en nuestros catres respectivos de la litera, tú arriba, yo abajo.
- ¿No has pensado en escapar? –
Aquello me descolocó, ni siquiera habíamos estado conversando de algo, simplemente lanzó aquellas palabras como si de lo más natural se tratase. Luego, me entró miedo de saber si alguien más lo había escuchado.
- No – respondí . – Y tú no deberías pensar en eso –
- Quisiera escapar de aquí, contigo –
Me sorprendió que de la nada esté pensando en esas cosas, y más que las haya expresado. Me levanté para verlo; estaba un poco molesto, me molestaba el hecho de que siendo él el líder, siendo el más fuerte, siendo lo más importante ahí, quería irse. ¿Irse para qué? No lo comprendo con exactitud, no conozco otra cosa que no sea esta prisión disfrazada de Abadía.
- Yuriy, este es nuestro destino, debemos seguirlo –
- Quisiera cambiarlo – su mirada seguía fija en el techo
- Hm, como sea. Aunque quisiera, no sabría cómo salir de aquí – me vuelvo a acostar para volver a intentar dormir.
- Lo sé. – lanzó un sonoro suspiro - Que descanses Bryan –
- Que descanses, Yuriy –
Y aunque cerré mis ojos, no pude conciliar el sueño después de, quizás, unas horas. Aquellas pocas palabras me habían afectado. Pensaba en las maneras de escapar, en qué se haría luego, en cómo sería y cómo se sentiría. Me puse a pensar en todo, en todas las formas de cómo escapar, hasta en las formas de búsqueda que realizaría Borcloff al enterarse que no estábamos. Hasta en lo que les pasaría a Ian y a Sergei, y entonces, los incluí en nuestro plan de escapatoria. Muchas de las posibilidades, pero no todas. En otra ocasión hablaría nuevamente con el pelirrojo sobre esto.
-o-o-o-o-o- Fin Flash Back -o-o-o-o-o-
Nunca tuve sobre Yuriy un sentimiento mayor al de nuestra extraña amistad, al de nuestro compañerismo. Y de hecho, al estar viviendo con Garland, había dejado de pensar en todos ellos y en lo que estarán haciendo. Hasta que los vi. Estábamos buscando a un tal Marck, tenía alguna relación con lo que El jefe quería, yo no estaba enterado del asunto, Garland sí y lo acompañé. Entramos a un gimnasio y dos rostros se me hicieron muy conocidos. Sergei e Ian; claro que estaba feliz de verlos nuevamente, y saber que se encontraban bien y no habían terminado como yo había empezado. Conversamos unos minutos, y no pude evitar expresarle a Garland la alegría que sentía de ver a mis antiguos compañeros.
Y empecé a pensar en Yuriy. Pero pasó bastante tiempo, y Garland parecía ser muy posesivo. Cada vez que entrenaba en el gimnasio con alguien que no fuera él, me distraía apropósito. Yo lo noté y varios lo notaron. En ocasiones, tenía que entrenar con Robert, él era quien decidía si uno era la suficiente para el trabajo o no, hacía pruebas las cuales superaba más por orgullo que por otra cosa, pero no podía evitar que había un roce entre él y Garland. Y es que en ocasiones, en vez de decirme que me colocara un poco hacia un lado, me tomaba por la cintura y me movía. Otras veces cuando estaba trabajando en alguna máquina, llegaba a indicarme que estaba sosteniendo mal, no sin aprovechar a tocar partes de mi cuerpo. Mis brazos, mis piernas, mi pecho, y en ocasiones mis glúteos. Le reprochaba siempre, pero Garland exageraba, y no sólo con Robert, también conmigo, como si yo fuera el culpable de acciones ajenas.
Puedo decir que me he suavizado mucho, que trato mejor a las demás personas, pero con Garland, he llegado hasta ser cursi. No pude evitarlo, sus atenciones y acciones demostraban lo mucho que le importaba, y claro que supe valorar todo eso. Nunca tuve intenciones de hacer con otra persona, lo que hacía con Garland. Nunca lo imaginé, aunque creo que tuve muchas oportunidades de hacerlo, por ejemplo con Robert, y hasta con otra compañera, quien me perseguía como perra en celo. Aunque nunca tuve algo con mujeres, no tuve curiosidad, y tajantemente le dije que me dejara en paz. Claro que Garland se encargó de dejárselo más claro aún, y la muchacha ya no trabaja con nosotros.
En mi vida cumplí con los objetivos que tenía en mente, termine mis estudios por madurez y rendía bien en la empresa, por lo que comencé a obtener cheques con buenas bonificaciones. Con ello ayudaba a pagar servicios de la casa, comida, y alguno que otro regalo para Garland, aunque creo que mi posible independencia le aterraba.
Cada vez que salíamos juntos, y había alguien que se me quedaba viendo, Garland me regañaba. Decía que yo no me daba a respetar, que todos se querían acostar conmigo porque me vestía como travesti. Y no entendía cómo unos pantalones de lona y una playera gris podía hacerme ver como un travesti. Es más, mi cabello siempre lo he llevado corto, y él, con su cabello lisa y largo, parecía más travestido que yo. Y se lo se lo dije. Tuve que dormir en el sofá como unas dos semanas.
No sé en qué punto todo cambió. Ni sé si había un motivo real por el cual nuestra situación dio un giro tan brusco, no sé por qué Garland empezó a ser tan posesivo conmigo, si yo no hacía cosas por las cuales él podría tener razón. Y pensé que tal vez él estaba tan paranoico conmigo porque él tenía a alguien más. Y aunque no me sentí muy cómodo, lo investigué, pero no había nada, de hecho, me pareció ridículo que me pusiera a investigarlo y que él me acusara de tantas cosas, si casi todo el tiempo estábamos juntos. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Cuando salíamos en las noches con amigos, siempre eran los amigos del trabajo y siempre íbamos juntos. No había un motivo real por el cual uno se preocupara por un engaño del otro.
De repente, empecé a notar que la actitud de Garland estaba mucho más efusiva, con todo. Cuando hacíamos el amor tenía tanta energía y me lo hacía con fuerza, una fuerza que a ratos ya no era placentera. Sus marcas eran cada vez más visibles y fuertes "Recuerda que eres mío, por siempre" su frase que se volvió tan típica, y que me causaba escalofríos.
Su extrema agresividad fue notada por todos, en el trabajo, principalmente con Robert, quien ya ni siquiera se acercaba a mí para no iniciar más pleitos con Garland. Lo amenazaron con despedirlo si no mejoraba su actitud. Le hicieron pruebas de salud, de los cuales no me contó nada. Le pregunté al jefe sobre Garland, pero él me dijo que no podía decir nada de otros empleados, que le parecía raro que Garland no me haya dicho nada sobre el asunto, pero que era un problema delicado y que debía apoyarlo.
Pero, ¿cómo podía apoyarlo? No sabía que le ocurría. Fue ese cambio de actitud tan marcado, el que me hizo alejarme de él, poco a poco, llegaba más tarde a casa, caminando con la mayor lentitud posible, escogiendo el camino más largo, acompañando a otros compañeros a hacer mandados, etc. Y fue en un encargo cuando pasamos cerca de un restaurante, sencillo y acogedor, en la esquina de la calle que se llenaba de otros mercaderes, pero fue el mesero quien me llamó más la atención.
Su cabello había cambiado, caía conforme la gravedad lo dictaba, y le llegaba al cuello, pero sus orbes azules, moviéndose de un lado a otro, atendiendo sus labores.
Hermoso.
Fue instantáneo. Al verlo, al identificarlo, quedé congelado y lo observaba como si mi vida dependiera de ello (aunque creo que en un pasado de eso tenía que depender). Mi compañero me dio un codazo en las costillas para llamar mi atención, y me molestaban diciendo que estaba viendo a la voluptuosa chica que estaba esperando autobús. Les seguí el juego al momento que nos marchábamos.
Gravé en mi memoria aquel lugar, la hora y el día. A partir de ese Martes, comencé a investigar un poco más de mi antiguo líder. Claro, sin mencionárselo a nadie más, menos a Garland.
Cada vez que llegaba tarde, mi recibimiento era nada grato. Peleábamos. Casi todos los días; otros días no me oponía. Eso ya no era hacer el amor, me violaba, y me duele reconocerlo.
El dolor en mi cuerpo pasó a ser algo normal… nuevamente, pero realmente eso no era de gran importancia, el dolor físico era algo a lo cual estaba acostumbrado, lo que más dolía eran las intenciones de Garland. Odio admitirlo, pero él me enseñó a amar, y ahora me está enseñando a odiarlo. Pero… no sé si pueda intercambiar de esa forma este sentimiento, no quiero dejarlo, pero a la vez, no lo soporto.
Quiero a Yuriy, empiezo a creer que mi vida está destinada a estar con este pelirrojo, empiezo a hacerme creer que lo he amado toda la vida (como si Garland nunca hubiese existido) y esos recuerdos, a los cuales le agrego un toque de lo que "hubiera querido" que fuera, me llenan de valor.
Una noche, fui en buscar del pelirrojo. Me confesó que me amaba, aunque lo imaginaba desde hace poco, realmente no creí que fuera cierto. Lo hice mío. Extrañaba esta sensación. Para él, en estos momentos somos novios, me gusta que no haya sido nada complicado; ahora solo debo de alejarme de Garland sin que ninguno de los dos sepa de la existencia del otro.
Pero me encuentro a Kai, y no sé lo que me pasó, quizás fue "la emoción del momento" pero, no creo que perjudique nada en mi plan. Solo debo ignorarlo.
Dejaré a Garland para irme con Yuriy… así será.
Continuará –o-o-o-o-o
