Los personajes de Shingeki no Kyojin le pertenecen a su respectivo autor Hajime Isayama.

Oh! my... Una enorme, ¡enorme! disculpa por el retraso pero aquí ya traigo por fin el sexto capítulo :)
¡Muchísimas gracias por todos y cada uno de sus bellos Reviews, no saben lo feliz que me hacen, jaja unos cuantos me sacan unas grandes carcajadas de verdad :') son geniales. Espero que se la hayan pasado de lo mejor :) y para no demorar con más comentarios...

Empezaré contestando Reviews:

Mei: jajá ¿Eren sufrirá? Un poquitín pero soy totalmente de corazón de posho así que el Angst no me sale. Odio, odio! El sufrimiento de los personaje no' más no me va XD aunque esto no quiere decir que no se las ponga difícil pues este tipo de relaciones no son tan fáciles…

Sared D: Gracias por todos tus comentarios. Estoy dando lo mejor en este fic y espero poder dar el doble n_n me alegra tanto que este gustándote. Jaja aquí todas morimos porque Levi le haga algo a su hermanito XD ¡un saludo y feliz año!

Fujoshi completa: Gracias por el comentario, en verdad me tranquiliza el saber que –de alguna manera- voy bien con la historia n_n jaja muchas gracias de verdad y ¡feliz año! :) el Lemon… aaay ese Lemon tan esperado XDD pronto, pronto ¡lo prometo!

Kisara: ¡Gracias y feliz año! En realidad creo que… el cap. Tenía más palabras que los anteriores XD pero… el seis promete más. Gracias de verdad, me esforzaré aun más para que sea de tu agrado y espero o decepcionarte.

Hikaryotame: ¡Gracias! Prometo que en cuanto pasen las fiestas de año nuevo actualizare más seguido. Dado que es una relación un tanto complicadita… el romance se irá dando poco a poco jeje Un.n ¡un gran saludo!

Dametsuna: ¡Gracias! Espero que sea de tu agrado. Espero ya poder desocuparme y poder actualizar más rápido.

Y sin más por el momento…


Happy Birthday?

Hora: 12:00 hrs.

Fecha: Agosto

Lugar: Casa Yeager, patio trasero.

-¡No vayas Hermano!- rogaba un pequeño niño ojiverde de tan solo seis años de edad.

-Eren, no seas terco tu hermano debe ir a su clase de francés- pronunciaba una mujer cuyo cabello estaba atado a una coleta.

-¡Pero tú puedes enseñarle, además son vacaciones!* -

Al parecer, el menor se encontraba en el jardín del patio trasero de la casa intentando inflar una pequeña alberca con una bomba un tanto pequeña. Éste solo tenía unos shorts y unas sandalias. Esperaba a su hermano mayor con la manguera para que le ayudase a llenar aquella alberca, sin embargo al notar que éste no tenia puesto su traje de baño y que en cambio tenía una mochila cargando en su espalda, comenzó –como todo niño berrinchudo- a discutirle a su hermano mayor.

-Eren basta no seas berrinchudo, ya eres un niño mayor- su madre usaba un tono de voz bastante sereno que hacía que aquello no sonara como un regaño.

-Pero… lo prometió- al principio pareció que Eren empezaría a llorar sin embargo no fue así, éste era lo suficientemente orgulloso –a su corta edad- como para hacerlo así que solo se limito a hacer un puchero.

-Lo siento Eren- su hermano mayor se aproximó y le revolvió sus castaños cabellos.

-Te prometo que cuando regrese nadaremos un rato y comeremos mucho helado ¿Qué te parece? -

El menor se volteo de espaldas intentando acomodar su pequeña alberca.

-Ya no te creo, mentiroso- murmuró para sí pero no tan bajo como para que Levi no lo escuchara.

-Vamos hijo, no seas tan duro con tu hermano, ¿Qué te parece si comemos un poco de sandía? Es tu fruta favorita ¿no es así? Iré por ella- la mujer se dirigió al interior de la casa en busca de aquella fruta, no sin antes dirigirle una mirada a Levi.

El hermano mayor entendió que con aquel gesto su madre le indicaba que ya era hora de ir a su clase y muy a su pesar salió rumbo a la escuela de verano.

El otro se quedo quieto unos momentos y al cabo de un rato tiro la alberca hacia un lado, estaba enojado pues con su pequeña fuerza no consiguió terminar de inflarla.

Se sentó en el engawa* pues su madre le dejo un pequeño plato con rebanadas de sandia, sus pequeñas piernas colgaban desde su asiento, hacía mucho calor por lo que decidió, tomar un pedazo de sandía y con una notoria cara de desanimo empezó a comer. Ahí permaneció durante veinte minutos.

Ya se le había pasado toda la emoción de antes. Sin su hermano no tenía caso seguir con aquello.

Pretendía guardar nuevamente su alberca cuando de pronto un pequeño chorro de agua comenzó a deslizarse por su cabeza.

El menor volteó y se sorprendió bastante al ver a su hermano sosteniendo una manguera y portando tan solo uno shorts.

-¿Qué? ¿Eres tan debilucho que no puedes con una pequeña alberca?-

-¡Hermano!- los ojos del pequeño se iluminaron.

En ese momento la madre de ambos salió al jardín, sorprendiéndose un poco por la presencia de su hijo mayor.

-¿Levi? ¿Qué haces aquí? ¿Y tus clases?-

-Ah sí, eso. La maestra dejó un anuncio disculpándose porque hoy tuvo que suspender la clase-

La madre enarcó una ceja, era extraño pues eso casi nunca pasaba pero de todas maneras no desconfió de las palabras de –un ya adolescente- Levi el más obediente, inteligente y muy bien portado hijo.

-¡Oh! ¿Es así? Entonces está bien ¿lo ves Eren? Todo está bien ahora- El pequeño asintió con su cabeza. Acto seguido la madre volvió a retirarse dejando a ambos hermanos solos.

-Levi… - el menor utilizó un tono de arrepentimiento.

-¿si?-

-siento mucho lo de hace rato-

El mayor sonrió internamente. Ese pequeño niño como siempre se había salido con la suya, pero no podía negar que él también había querido quedarse a jugar con su hermanito –no te preocupes, ya paso ¿y bien? Vamos a nadar ¿o qué?-

Eren asintió con gran afán -¡Si! Vamos- y así los dos terminaron de inflar y llenar con agua aquella alberca.

-oye… ¿no te parece que esto es un poco pequeño para ambos? -

. . .

Al principio Levi pretendía ir a su clase y regresar lo antes posible para poder cumplir la promesa que hizo con su hermano pues el día anterior sus padres habían comprado al menor una alberca inflable para que la usara en la temporada y ambos acordaron que al día siguiente la estrenarían.

En camino a la escuela de lenguas lo pensó mejor. Sus cursos duraban cinco horas y para cuando regresara seguramente –y conociendo a su hermano- Eren ya no querría nadar con él, tal vez pudieran hacerlo al día siguiente, pero ya no sería lo mismo, y fue ahí cuando tomo su decisión. Total todos los sábados iba, no había faltado ninguno y aquel idioma se le daba muy bien, más tarde repasaría con su madre –Como comúnmente hacía- . Así fue como dos cuadras antes de llegar a la escuela dio media vuelta y regreso a casa donde su hermano esperaba por él.

Había pasado ya una semana y media desde que se mudo a la casa de su hermano mayor. Como todos los días aquel salía a trabajar desde muy temprano y no regresaba hasta muy tarde.

Al principio Eren pensó que Levi era un hombre que se esforzaba mucho pues era muy dedicado en el trabajo –y realmente lo era- porque se iba muy temprano de casa y regresaba ya pasada la jornada laboral pero algo de aquello no le gustaba, sentía más bien que su hermano trataba de evitarlo de algún modo, primeramente pensó que eran solo sospechas infundadas, es más se sintió ridículo por haber imaginado tal cosa, sin embargo pudo notar que incluso en casa también trataba de hablarle lo menos posible.

Eso hacía que el ojiverde se sintiera un tanto ignorado, además de que tenía cierto sentimiento que no lo dejaba tranquilo. No le gustaba sentirse así, pero desde que había notado hace poco que Levi llamaba desde su cuarto a alguien, se sentía raro. Aquello por alguna razón -que aun ignoraba- no le gustaba.

Como aun no conocía muy bien la vida de su hermano no estaba muy seguro de quién podría tratarse pero le hacía ponerse inquieto, era extraño para el muchacho pues no sabía distinguir muy bien ese tipo de emoción, el solo pensar que Levi tenía a alguien especial…

Simplemente era extraño pues en años anteriores siempre eran ellos dos, nunca había nadie rodeándolos. Pero bueno los años no habían pasado en vano.

-Ahora es diferente ¿no?- masculló el menor para si.

Pese a todo aquello al joven le alegraba estar junto a su hermano con todo y los malos momentos que a veces pasaba. ¿Masoquismo quizá? Puede ser, así era Eren siempre que éste pudiera estar cerca de Levi –por muy indiferente que lo tratase- se sentiría alegre, y después de tanto tiempo de no verlo aún más.

El ojiverde se encargaba de la limpieza y la cocina mientras aun no entraba a la universidad. Pero siempre terminaba muy temprano sus labores, además de que no había mucho que hacer pues la casa estaba –a su parecer- siempre muy limpia. Y lo único que preparaba era la cena para él y Levi pues el castaño prefería hacer el almuerzo y comida fuera de casa o simplemente hacerse algo sencillo.

Ese día era lunes, inicio de semana y Eren se disponía a salir de casa –como lo hacía desde el día en que llego- aunque anteriormente lo había hecho para familiarizarse con el lugar, Levi le había dicho que esta vez tendría que usar la línea del tren, que tuviera más cuidado y que si tenía algún inconveniente le llamara a su celular o su oficina, he ahí donde la cabeza de Eren se confundía, su hermano era distante y un tanto frio cuando lo trataba pero siempre estaba al pendiente de él y se sentía importante para Levi.

Tenía mucha prisa por salir, había quedado de verse con Armin pues el rubio acababa de mudarse con su primo y la ubicación del departamento que éste rentaba se encontraba cerca de la universidad así que, además de dar una vuelta para salir de su aburrimiento también aprovecharía para conocer los alrededores del campus y la ruta que debería –próximamente- seguir todos los días.

El moreno tomo el tren que lo llevaría hasta Bunkyō. Acordando –previamente- con Armin que éste lo esperaría en la salida de la estación. Y así fue.

Junto al ojiazul se encontraba Reiner, un joven un poco mayor que los dos amigos. Éste era también más alto, su color de cabello –rubio- era igual que el de su primo, solo que al contrario de aquel, éste lo usaba más corto, sus ojos eran color café y el color de piel era –igualmente- similar al de Armin.

-¡Hey! Eren- gritaba el rubio más bajo a su amigo para que pudiera verlo.

El ojiverde se percato de aquello y quiso aproximarse a donde se encontraba, sin embargo unos metros antes de que llegara sintió como una joven pelinegra se le abalanzó haciendo que trastabillara un poco.

-¡¿Mikasa?!- el moreno no podía moverse muy bien, pues la chica no lo soltaba y aunque ésta pareciere débil y delicada era todo lo contrario, su agarre era fuerte.

-¡Feliz cumpleaños Eren!- le grito sin más.

-Gr… Gracias- trataba de articular. Y de pronto se dio cuenta de algo. ¿Qué estaba haciendo Mikasa en Tokio?

-¿Qué haces aquí? – trato de preguntar pues la pelinegra aun no lo soltaba.

-¿A caso crees que me perdería el cumpleaños de mi mejor amigo?- contestó la mujer.

-Mikasa, ya déjalo ¿Qué no ves que está empezando a ponerse morado?- interrumpió Reiner mientras se aproximaba junto con Armin.

-Feliz cumpleaños Eren- ahora el rubio de menor estatura hablaba.

-Gracias Armin-

-Ayer Armin le hizo mención a Mikasa de que nos reuniríamos hoy para pasar el rato por tu cumpleaños, así que se apuntó en el plan- explicaba Reiner - llego hace tres horas, así que como puedes darte cuenta, ya tuvimos oportunidad de conocernos-

-¡Así es! No puedo creer que no me hayas llamado en todo este tiempo Eren- recriminaba la pelinegra.

-Lo siento Mikasa, he estado acoplándome a mi nueva vida, pero en verdad aprecio que hayas venido desde lejos-

-Bueno, bueno sigan platicando en el camino, démonos prisa si no queremos que se nos haga tarde- opinó el más alto.

-Reiner tiene razón, hay mucho que ver en la ciudad- secundó Armin.

-¡Vamos entonces!- El ojiverde se notaba un tanto emocionado, y con una amplia sonrisa comenzó a caminar junto con sus demás compañeros.

.-.-.-.-.-.-.-.-.

Levi había llegado muy temprano –como últimamente lo hacía- a su oficina así que para esta hora ya tenía todo su trabajo terminado. Estaba sentado en su amplia silla de piel sin hacer mucho solo se dedicaba a ojear un panfleto que tenía en mano cuando se vio interrumpido por una mujer castaña que no paraba de hablar sobre alguna cosa, pues Levi estaba tan concentrado en leer aquel pedazo de papel que la ignoro por completo.

-¿Estas escuchándome? Preguntó Hanji. Más no obtuvo respuesta.

Interesada por saber que era aquel papel que leía su ojiverde compañero se acerco a él.

-Aaaah! Así que es eso- la mujer era algo molesta pero no tonta, dedujo inmediatamente de lo que se trataba.

-Si quieres yo puedo decirte qué pastel es el adecuado para darle a tu pequeño hermano-

El azabache se sobresalto y quitó del alcance de la vista de Hanji aquel panfleto en el que podía observarse cierto listado de pasteles.

-Eres una metiche ¿sabes?- Por fin hablo el empresario. -¿Y cómo sabes que es para Eren?-

-Ambos sabemos que no harías tal cosa por otras personas a menos que sea para alguien de tu familia y dado que tu hermano está viviendo ahora contigo… Vamos Levi ¿puedo ayudar?-

El pelinegro rodo los ojos y no dijo nada, cosa que indicaba a Hanji que había tenido su aprobación.

-Permíteme- la castaña estiro la mano en señal para que Levi le dejara ver aquel papel.

-Veamos… pastel de chocolate, de fresa, de cocoa, moka, envinado…- comenzó a farfullar la mujer que recorría el panfleto con su dedo índice.

Mientras tanto el joven empresario empezaba a fastidiarse, colocó su mentón en una de sus palmas mientras su brazo estaba sobre el escritorio.

-Maldita sea ¿Qué tan difícil puede ser escoger un estúpido pastel?-

La mujer dejo de leer el papel.

-Pues… se supone que cuando quieres obsequiárselo a alguien especial el pastel también tiene que ser especial ¿no? y… tu hermano es alguien a quien consideras especial ¿cierto?-

-Tzk…- Levi bufó y no dijo más nada.

¿Cómo podía preguntar si Eren era especial? Obviamente que lo era, era incluso más que eso todavía. Pero claro, la mujer que podía saber.

-¡Ya está! Aquí-

La mujer se sentó en una de las sillas dispuestas frente al escritorio y empezó a recitar lo escrito en el papel.

-Suculento pastel moka elaborado con pan de chocolate, embebido con un jarabe de café́, capas de mousse de chocolate blanco y crema de café́… Oh! ¿No suena bastante rico? -

-Además está decorado con crema de café́, un glase de chocolate y un toque de polvo de cocoa- Terminó de leer y dio un golpe a la hoja con el reverso de su palma.

-Perfecto ¿no crees? A ti te gusta el moka y seguramente al muchacho le gustará también.

-Como sea…- el hombre no pronuncio otra palabra, pero dentro de su mente pensaba que el pastel si era perfecto.

Los últimos 10 años no había celebrado decentemente un cumpleaños con su hermano y quería –por lo menos- darle algo especial y que realmente le gustase.

¿Y bien? ¿Cuándo es su cumpleaños?- pregunto Hanji.

-Hoy- se limito a contestar el pelinegro.

-¡¿Hoy!?-

- ¿Y qué estas esperando? Ya son casi las seis. No va a darte tiempo de comprarlo.

-El mocoso salió de casa, así que supongo que regresara tarde, no hay problema además también puedo dárselo mañana-

-¿Hablas enserio? Este tipo de cosas deben darse en el momento. Anda- incitó la mujer –Date prisa, no querrás que el muchacho se ponga triste porque su hermano mayor no le compró nada el día de su cumpleaños-

Y ahí iba Hanji de nuevo, a remover el cerebro de Levi que si bien este era un erudito en el tema empresarial se volvía un hombre cualquiera al tratarse de cierto chico de cabello castaño.

Sin más se levantó de su asiento, tomo las llaves de su oficina y se apresuró a la entrada.

-¿Y bien? ¿Piensas quedarte aquí encerrada?- se dirigió a la mujer de gafas que aun permanecía sentada observándolo.

-Ah! Si, lo siento- Hanji se apresuró a salir mientras tanto Levi ya estaba cerrando la puerta.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Eran alrededor de las seis de la tarde, ya habían recorrido todo el barrio de Bunkyō, transitaron por los alrededores del Tokio Dome*y pudieron apreciar de cerca la Universidad en la que –próximamente- tomaría sus clases, disfrutaron de una suculenta comida en Miyuki – un hermoso restaurante- y de entre sus diversos platillos los jóvenes pudieron disfrutar de cosas como arroz, sopa, pescado a la parrilla, encurtidos, verduras y albóndigas, tofu, ensalada, zumo de fruta y té verde. Platicaron sobre diversos temas, desde videojuegos hasta ropa de moda, música, lugares de interés y también dieron sus opiniones sobre sus carreras, Reiner –quien era estudiante de cuarto semestre- incluso dio algunos consejos a Armin pues estaban en la misma rama de ingeniería, Mikasa habló de cómo era su vida hasta ahora en Kioto y Armin comentaba sobre los servicios y beneficios que acarreaba el estudiar en la más prestigiosa universidad de Tokio mientras que Eren se dedicaba a escuchar a sus amigos narrar sus historias pues si bien para él todo aquello en la ciudad le era nuevo, no había mucho que contar pues la gran parte del tiempo la pasaba solo en casa y apenas si salía por los alrededores de Azabu. Aun con eso pensaba que había sido una tarde bastante provechosa.

Después de todo era la primera vez que pasaba su cumpleaños
fuera de casa y aunque su madre y padre le habían mandado felicitaciones junto a una módica cantidad de dinero para que lo gastase en aquella salida, le era extraño no encontrarse celebrándolo junto a ellos.

Ahora se encontraban los cuatro amigos caminando cerca de la estación del tren que tomaría el castaño de regreso a Azabu. Mientras aquellos platicaban sobre algún tema del cual el ojiverde no prestaba atención, éste pensaba en su hermano. Eren sabía de primera mano que Levi no era de celebrar cumpleaños pues ni siquiera se tomaba el tiempo para festejar el suyo, pero por lo menos le hubiera gustado recibir una pequeña felicitación de su hermano en la mañana antes de que se fuera pues sabía que –como ya era costumbre- regresaría tarde y tal vez el ya estaría durmiendo para cuando aquel llegara.

Miraba el –no tan estrellado- cielo mientras se preguntaba qué estaría haciendo en su oficina a esa hora –tal vez trabajo- pensaba para sí. Era extraño pues de Levi era de quien más quería recibir una felicitación y un abrazo.

-¿Y bien?- Mikasa se dirigió al castaño.

-¿Qué?- el moreno enarcó una ceja pues no sabía si por su ensimismamiento no había escuchado bien a la pelinegra o simplemente ella no se dio a entender.

-¿No vas a mostrarme dónde vives?-

-Es un poco tarde ¿no te parece?- contestó sin darle mucha importancia.

-Mikasa tú debes tomar el Shinkansen directo a Kioto desde la estación central, si te desvías tendrás que hacer doble vuelta- intervino Armin.

-Es cierto, recuerda que tardas más de dos horas en llegar- secundó Reiner quien iba caminando junto a su primo.

-Vamos Eren- insistía la chica ignorando los comentarios de los otros dos.

-No estaré aquí por siempre y mis visitas serán muy pocas cuando entre a la universidad-

-No lo sé, será peligroso para ti regresar sola y tan tarde-

-Solo estaré un momento ¡lo prometo!-

Eren sabía cuan persistente podía ser Mikasa cuando se trataba de asuntos que relacionaran a su persona, así que no tuvo más opción que aceptar.

-Bien, pero solo un rato-

-¡Gracias!- la chica se mostraba –como pocas veces- emocionada.

-Después de todo no creo que Levi haya llegado aún a casa no creo que haya inconveniente- pensaba para sus adentros el menor de los Yeager mientras se adentraban ya a la estación.

Y así Eren y Mikasa abordaron el tren rumbo a Azabu mientras los otros dos los despedían desde el otro lado de los andenes.

.-.-.-.-.-.-.-.

Los dos jóvenes llegaron al departamento de Levi alrededor de las seis de la tarde. Estuvieron conversando por un rato hasta que Eren le ofreció algo para comer y beber a Mikasa.
Algo ligero pues habían comido bastante bien hace unas horas.

Estos dos –junto con el rubio- tenían una larga historia en común por lo que se llevaban muy bien, para el castaño sus dos amigos habían sido el reemplazo de su ausente hermano y aunque costo tiempo para que llegarán hasta ese punto, los consideraba ya como sus hermanos.

Pasaron de conversar en el comedor a sentarse en la sala y mirar el televisor de 48 pulgadas que se encontraba justo frente a los sillones empotrado en la pared. Eligieron un programa cómico. Estaban bastante a gusto hasta que por accidente Eren derramó un poco de su bebida en su negra playera de polo.

-¿Estas bien?- preguntó Mikasa limpiándose una pequeña lagrima que salía de su ojo derecho producto de la risa ocasionada por aquel show.

-Si, no te preocupes iré cambiarme no tardo- y antes de que el moreno entrara a su habitación miró el reloj de su celular.

-Oye, ya es bastante tarde para ti-

La chica miró el reloj de la televisión, eran aproximadamente las ocho de la noche. Y aunque no pareciese tan tarde en realidad si Mikasa pretendía regresar hasta la estación central, tomar el Shinkansen y viajar hasta Kioto, sí era algo tarde pues le tomaría alrededor de tres horas todo el trayecto. Todo eso sin contar el tiempo que haría al llegar a Kioto y de ahí a su casa.

-No te preocupes, te acompañaré hasta la estación, espera a que me cambie- le indicó el castaño al mirar la cara preocupada de su amiga.

-Gracias- se limitó a decir.

El chico tardo un poco más en cambiarse pues no solamente cambió su playera, sino también sus jeans y zapatos por un pants y unos tenis. Al escuchar el sonido de la puerta del departamento se apresuró a salir sin siquiera terminar de ponerse la playera y fue cuando reconoció aquellos ojos, que si bien antes le miraban de manera tierna, ahora eran más fríos y monótonos.

-Ah… Levi- se limitó a decir en cuanto pudo acomodarse la prenda de vestir y terminaba de salir de su habitación. Más aquel no le veía –o eso parecía- pues su mirada estaba puesta en cierta chica de cabello negro y piel completamente blanca.

Al notar aquello la chica se levantó del sillón, colocando el vaso que tenía en la mano en la pequeña mesa de centro.

-Ah! Ella es Mikasa, una amiga de la infancia- se apresuró a presentar el menor al notar que Levi la observaba. –Tal vez la recuerdes, vivía justo una cuadra delante de nuestra casa-

-Mucho gusto- la chica pronunció de manera ecuánime e hizo una pequeña reverencia.

-Mikasa, él es mi hermano-

El mayor de los Yeager también se inclinó un poco, más no pronunció palabra alguna. Si bien Levi era un malhumorado, obsesivo compulsivo por la limpieza y grosero; un maleducado no era.

-Ya estábamos por irnos, tengo que acompañarla a la estación central-

-¿No te parece que ya es un poco tarde?- habló por primera vez el mayor Yeager.

-em… es por eso que la acompañaré, ella tiene que viajar hasta Kioto-

El mayor arqueó una ceja. Y lo siguiente que pronunció dejó a Eren un tanto sorprendido.

-Entonces la llevaré yo, será más rápido iremos en mi auto y tu no tendrás que salir-

-¿eh? Ah… ¡no! quiero decir… no tienes que molestarte y… ¿no es que usabas el auto solo para ocasiones especiales o de urgencia?-

Es cierto, Levi tenía choche un Corolla 2013 color negro, para ser exactos y como Eren lo había dicho no lo sacaba muy a menudo pues no era muy conveniente –por el estilo de vida en la ciudad- el utilizarlo.

El ojiverde no sabía porque Levi se había ofrecido a llevar a su amiga, pero seguramente seria algo incómodo para ella –o eso pensó- tal vez tenía alguna otra razón para no dejar que su hermano llevara a Mikasa.

-No es molestia, solo no quiero que andes vagando por ahí tan tarde- contradijo al moreno.

-No estaré vagando, la llevaré y regresare de inmediato- el hermano menor desafiaba con la mirada al otro. Por alguna extraña razón no quería que Levi la llevara.

-tzk- el mayor chasqueó la lengua, al parecer se había molestado por aquel desaire.

-Como quieras- Levi no dijo nada más y se adentró en la cocina.

Eren se apresuro a ir a la entrada sin percatarse de la bolsa de nilón que su hermano traía en la mano derecha.

-Vamos Mikasa-

La chica dio una última mirada al hermano mayor que ya se encontraba sacando algunas cosas del refrigerador y salió siguiendo a Eren.

.-.-.-.-.-.

¡¿Quién demonios era aquella mujer sentada en su sala!? Y más importante aun ¡¿Qué diablos hace Eren saliendo de su habitación a medio vestir!?

Al llegar a su departamento estas dos cosas fueron lo que más sacaron de quicio a Levi.

-¿Amiga? ¡Una mierda!- vociferó un muy enojado ojiverde.

¿Acaso siempre permitía que cualquiera le viera semidesnudo? Estaba enojado, muy enojado.

-¡No estés exhibiéndote por ahí!- volvía a decir –o más bien gritar- para sí mismo.

A veces Levi podía exagerar las cosas, y no era para más pues nadie absolutamente nadie, podía ver en esas condiciones a su hermano y quien lo hiciera lo lamentaría. Así era Levi, extremadamente posesivo con el menor e incluso en el pasado lo fue también tal vez por eso el menor no tuvo amigos hasta pasados sus nueve años.

A pesar de que tenía muy en claro que desear de aquella forma a su hermano menor estaba mal, no quería que alguien más pudiese arrebatárselo o quitarle su atención. –si es que aun la tenía-

¿Es por eso se ofreció a llevar a aquella tal Mikasa? Era cierto, no deseaba que pasara un minuto más con ella, pero al ver la reacción de aquel y la manera en que se opuso a su ofrecimiento…

Le hacía pensar demás. Odiaba la manera en que el castaño lo hacía sentir. Tan impulsivo, tan enojado y egoísta, tan… Celoso.

No quiso pensar más, se limitó a guardar en la nevera aquel paquete que llevaba en las manos, lo metió sin el mayor cuidado; total ya le daba igual. Se sentó un rato en la sala a leer un libro para despejar sus pensamientos pero no lo logró así que pasado un tiempo se metió al baño y tomo una – no tan raramente- larga ducha.

.-.-.-.-.-.-.-

Había tardado poco más de una hora en la ida y vuelta, por fin llego al apartamento y estaba muy agotado. Escuchó el ruido de la regadera y de inmediato se imaginó que su hermano estaría dentro. Solo quería tomar un poco de leche e ir a dormir, ya se bañaría al otro día.

Se dirigió a la cocina y abrió la nevera, empezó a buscar con la mirada hasta que dio con aquel envase de vidrio con contenido blanco, antes de sacarlo pudo notar aquella bolsa que no estaba ahí antes, dado que era muy curioso la saco con cuidado, había una caja de cartón en forma de círculo y al destaparla pudo percatarse de lo que se trataba.

-imposible- pensó para sus adentros. Sus grandes orbes verdes se abrieron de par en par, una sonrisa interna y una gran sensación de alegría se apodero de él.

Su hermano le había comprado un pastel.

Por fuera era de color blanco, tal vez por el merengue, y alrededor estaban perfectamente distribuidas diez fresas, en el centro unas letras de color café resaltaban con un escrito de "Happy birthday"

-.-.-.-.-.-.

En ese instante Levi salió del baño. Había escuchado la puerta, seguramente sería Eren pero quería asegurarse así que con todo y toalla enredada en la cintura se asomó, lo que ocurrió después le tomo por sorpresa pues un enérgico Eren corrió y se abalanzó sobre él.

-Hermano ¡Gracias!-

El pelinegro, que tenía aun gotas escurriéndole por el cabello mojado, abrió considerablemente sus verdes ojos. ¿Así se sentía ser abrazado por Eren? Definitivamente lo había olvidado.

Trato de corresponder el abrazo pues alzó ambos brazos por detrás de la espalda de Eren pero automáticamente se detuvo.

-No es nada- se limitó a contestar. –Anda, deja que voy a mojarte- y lo incitó a que se apartara pero antes le removió un poco sus –ya de por sí- desordenados cabellos.

El menor le sonrió ampliamente y eso le hizo estremecer un poco y desviar la mirada. –Voy a cambiarme-

-¿Podemos comerlo juntos?- preguntó su hermano.

Era como escucharlo como cuando eran niños, el menor siempre le pedía permiso para todo o le rogaba por algo de atención siempre con aquel tono mimoso.

Y así recordando aquellos momentos y con una sonrisa interna se adentro a su habitación para cambiarse no sin antes responderle con un

-Claro, ¿por qué no?-


Notas de la familia Yeager:

La casa de los Yeager tiene una estructura particular pues si bien tiende a tener partes que se consideran "tradicionales" en una casa japonesa como lo son la "genkan" el "engawa" o las puertas corredizas también tiene la influencia de una casa occidental. Esto dado que Grisha quería adaptarse al estilo de Japón pero con su propio toque extranjero.

Aclaraciones:

*Una casa tradicional en Japón es una construcción de un solo piso. Todas las habitaciones van de frente al jardín, situado en la parte trasera de la casa, y tiene un ENGAWA o pequeña terraza en la que pueden sentarse y disfrutar de este jardín. El hecho de que el piso se eleva es para impedir que el agua llegue durante la temporada de lluvias. Por supuesto, el engawa es protegido del agua que viene por encima del techo.

* En Japón el calendario escolar es muy diferente al español, los cursos empiezan en Abril y terminan en Marzo del año siguiente. El curso está repartido en 2 cuatrimestres y 1 trimestre. En Abril empieza el primer cuatrimestre hasta finales de Julio, en AGOSTO hay un mes de vacaciones.

*El Tokio Dome es un estadio de 70.000 asientos situado en el municipio de Bunkyō en Tokio, Japón.

Notas del autor:

Levi es un pequeño celosín ¿a que si? Y Eren… hay ese Eren anda en las mismas y ni cuenta se da, en fin ¿qué deberíamos hacer con estos dos? Ya veremos… XDD

¿Les está gustando esta cosa? Siento que va un poco lento y los aburro :/ ¿Es así? En verdad lo siento U. u

Como compensación por la posible demora –otra vez- de la próxima actualización les daré un adelanto pequeñísimo de lo que se viene:

-Eren ha entrado por fin a la universidad, conoce nuevos compañeros y amigos de los cuales uno en particular está interesado más de la cuenta en él.

-La relación de hermanos no ha avanzado mucho en estos últimos meses sin embargo cierto suceso hace que estos hermanos se alejen y al mismo tiempo se unan aun más.

Y… ya XD jajá sí, soy mala pero no quiero adelantar mucho.

Solo diré que En el próximo cap. Empiezan a ponerse interesantes las cosas por aquí XD

Ténganme un poquitín más de paciencia. La verdad no he escrito nada de los próximos capítulos pero ya tengo en mente lo que sucederá más adelante y espero que les guste.

¡Muchísimas gracias por leer!