La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer aunque habrá algunos hijos míos. Por lo demás. . . continúo jugando

NOTA IMPORTANTE: LEAN HASTA EL FINAL. ESTE NO ES EL ÚLTIMO CAPÍTULO (entenderán esta nota al terminar de leer este capi)

CAPÍTULO 6

LA DECISIÓN

Dos meses después. . .

Salió intempestivamente del apartamento, todavía con el llanto de su madre en los oídos. El frio de febrero asolaba la ciudad y justamente eso era lo que él necesitaba. Sentir el frio en la cara le ayudaba a despejar la mente para poner en claro que era lo que iba a hacer.

Metió las manos en los bolsillos de su abrigo y se dirigió hacia el parque donde solía caminar. Esta actividad sumada al frio, hacia que el hecho de tomar la decisión fuera más llevadero. No podía darse el privilegio de quedarse en casa, las constantes llamadas por teléfono, el contestador lleno y hasta las visitas inesperadas lo fastidiaban profundamente, ni siquiera Amanda conseguía sacarlo del mutismo que se había autoimpuesto sobre el tema de su salud

El sendero que conducía al rio, torcía en ese momento a la derecha; lo tomó, suspirando, dando paso a sus cavilaciones.

Estaba en un momento en su vida que tenía todo lo que se había propuesto, por eso, tomar este paso era inevitable, sencillamente hacer lo contrario —o quedarse como si nada y esperando— no era una opción que fuera de la mano con su naturaleza.

Cuando hacía casi dos meses atrás aceptó la sugerencia de Jasper Withlock para realizarse un chequeo, nunca pensó que todo derivaría en esto.

Jasper le presento al Dr. Jhonathan Silverman, quien luego de una primera consulta, propuso realizar una serie de rutinas de laboratorio , todo iba según lo esperado, pero cuando tres días después, en lugar de llegar los resultados a su e-mail recibió una llamada del doctor Silverman diciendo que necesitaba verlo sin falta el día siguiente, Edward comenzó a sospechar.

— No me gustan los resultados de tu sangre Edward, debemos realizar una TAC y una biopsia de tus ganglios

Edward se tensó en su asiento

— Bien ¿y qué es lo que tengo doctor Silverman?

— Es temprano para afirmarlo, necesito primero los resultados de los exámenes que te estoy indicando ahora. . .

— Escúcheme doctor — dijo Edward apoyando sus manos en el escritorio, si tenía que decirle algo, era mejor que se lo dijera de una vez — dígame lo que sospecha, es mi derecho y es mi cuerpo

— Lo sé muchacho, solo no quiero que te preocupes innecesariamente

— Quiero saber que sospecha

— Bien — dijo el doctor quitándose los anteojos para observar al hombre frente a él — ¿conoces una enfermedad llamada Linfoma de Hodking?

Edward pensó un momento, tenía una vaga idea

— Creo que sí, pero explíqueme. . . y sea honesto por favor

El médico asintió

— Veras, la Enfermedad o Linfoma de Hodking es lo que nosotros llamamos una neoplasia, una masa anormal de tejido que se origina en el tejido linfático. Este tejido comprende los ganglios linfáticos de tu axila, donde has palpado los nódulos, y los demás órganos relacionados que forman parte del sistema inmunológico y del sistema productor de sangre del cuerpo.

Debido a que el tejido linfático se encuentra en numerosas partes del cuerpo, la enfermedad de Hodgkin puede originarse en casi cualquier parte, pero por lo general se origina en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuerpo, siendo el tórax, el cuello y las axilas las áreas más comunes.

Edward escuchaba atentamente la explicación mientras su cabeza no dejaba de pensar en una sola palabra

— Estamos hablando de cáncer ¿verdad?

El doctor Silverman lo miro fijamente

— Si Edward, estamos hablando de cáncer y este tipo de cáncer, al producir agrandamiento del tejido, puede ocasionar presión sobre algunas estructuras importantes. Me pediste honestidad, así que si, de eso estamos hablando, tienes prácticamente todos los síntomas por eso es que quiero que te sometas a estos exámenes, necesito los resultados de estas nuevas pruebas cuanto antes para confirmarlo y así actuar en consecuencia

— Muy bien y si esto es positivo ¿cuáles son los pasos a seguir?

— Mira tenemos que asegurar primero si padeces la enfermedad y luego ver en qué estadio esta, hay cuatro tipos o estadios del linfoma. Una vez que sepamos donde estamos parados, decidiremos los pasos a seguir. Existen tratamientos muchachos, muy efectivos, dependiendo claro del estadio en el cual te encuentres — dijo el doctor haciendo una pausa para mirarlo fijamente, y luego continuar— así que primero resolvamos esto y luego veremos.

Pasó las siguientes dos semanas en un derrotero de exámenes sin decirle a nadie de su familia ni una sola palabra, trashumando su incertidumbre en medio de una soledad autoimpuesta. No quería preocuparlos, a fin de cuentas, era algo que le concernía solo a él.

Acudio a la cita al horario indicado, solo pidiendo no cruzarse con Jasper en ningún pasillo. Llego al aséptico consultorio sin haberlo visto. El doctor lo esperaba con el semblante completamiento serio. Los resultados fueron claros, tenia Linfoma de Hodking en estadio III B.

— Debemos iniciar el tratamiento lo más pronto posible— dijo el doctor sin apartar la vista del resultado de la TAC que tenía en frente— voy a agendarte para el martes próximo Edward, comenzaremos con la quimioterapia y luego veremos la radiación

Edward pensó un momento antes de responder, había investigado los efectos secundarios de las diversas terapias que existían para tratar la enfermedad y no le gusto para nada lo que encontró.

— No lo haga

— ¿Perdón?

— No me agende aún, necesito pensarlo

— Mira, entiendo que esto es difícil, pero cuanto antes iniciemos el tratamiento más efectivo será Edward, el estadio de tu enfermedad no admite demora, podemos tener un muy buen pronostico aquí

— Y, podríamos no tenerlo —respondió firmemente— y la verdad doctor, no sé si estoy dispuesto a pasar el tiempo que me queda, vomitando, quedándome calvo, llenándome de ulceras e infecciones, sin ganas siquiera de moverme. . . creo que prefiero seguir con mi vida tal y como esta hasta que sea irreversible

El médico lo miraba incrédulo

— Pero muchacho, no entiendes que esta es tu oportunidad, por lo menos hay una, sino te sometes a los tratamientos es seguro que pierdas la vida

— No doctor el que no entiende es usted, asegúreme en un cien por ciento que si me someto a esa tortura que significa pasar por el tratamiento yo me curaré y entonces accederé con gusto; pero si tiene una mínima duda de que no es posible que logre curarme, entonces permítame tomarme el tiempo de pensarlo.

— No, no puedo asegurarte cien por ciento que te cures Edward, pero las estadística dicen . . .

—¡Las estadísticas me importan una mierda! — interrumpió Edward poniéndose repentinamente de pie, masajeando su cabello en forma casi salvaje— yo trabajo con seguridades, toda mi vida ha sido así y si lo que la medicina hoy tiene para ofrecerme es pasar mis últimos días revolcado en medio del dolor para nada, tal vez no lo acepte.

Así había terminado la última consulta con el doctor. Los días se habían hecho eternos y la llamada telefónica de Esme no había contribuido en absoluto.

Amaba a su familia, ¿sería lo suficientemente egoísta como para hacer pasar a todos por el terrible proceso que conllevaría su tratamientos, y encima sin asegurar que luego de los mismos iba a sobrevivir?. No, no quería hacerlo, no soportaría que Amanda lo recordara enfermo, no así, derrotado por una puta enfermedad. . . tal vez la solución estaba al alcance de la mano, acabar con todo por él mismo; siempre había tomado decisiones trascendentes de su vida con la cabeza fría y esta era una de las más importantes. ¿Dejaría que la enfermedad lo doblegara o decidiría él cómo, dónde y cuándo acabar con todo?

El frio se iba acentuando a medida que la tarde seguía su curso, se ajusto el cuello de su abrigo y justo ahí la vio.

Frente a él y en la dirección contraria, apareció un chica. Hubo algo en ella, la forma en que se movía, que le llamo poderosamente la atención. Se concentró en observarla con detenimiento: morena, bien formada —no del tipo anoréxico que suelen pulular por la cuidad— entre veintimuchos y treintaypocos, había algo, no sabía qué, que hacía que no pudiera despegar sus ojos de ella. La muchacha sintió la mirada sobre si y levantó la cabeza para encontrarse a un par de ojos verdes que la escrutaban al borde del descaro. El contacto visual fue magnético.

—¡Rayos! ¿Por qué ahora? — pensó él, mientras sacudía la cabeza y una cínica sonrisa se dibujaba en el rostro. Durante años buscó experimentar aquello al ver a una chica, sentirse tan atraído que no pudiera dejar de mirarla y venia a encontrarlo justamente hoy. Si, oficialmente, la vida era una mierda con él.

— ¿Me podrías decir la hora? —preguntó la chica, en tono tímido.

Él se paró y la miró con más detenimiento, se notaba claramente que tenía el móvil en el bolsillo… no era necesario preguntar, lo que le dio la pauta que ella también había sentido la conexión.

Era hermosa, poseía unos preciosos ojos color miel que denotaban alegría, inteligencia y vitalidad así como un hermoso y abundante cabello marrón. . . no, no marrón chocolate, cabello color chocolate —¿ porqué se me hace familiar? — pensó de pronto

—Sí, claro — contestó, levantando la mano derecha para sostener, frente a él, su caro reloj. La pulsera ya le comenzaba a quedar holgada— 18:30 — dijo y le regaló una sonrisa.

— Gracias — fue la respuesta. La muchacha lo miraba, no disimulaba su interés por seguir una conversación, pero él no decía nada, solamente la observaba.

— Bien… a adiós — finalmente habló, quedándose quieta y sosteniéndole la mirada.

— Adiós — respondió él, viendo como la mujer giraba en su eje y se alejaba, su perfume lo golpeó y lo hizo tambalear cuando una ráfaga de viento inusualmente cálido, agitó su cabello y le trajo su aroma.

Si tan solo la hubiera encontrado antes… increíblemente se permitió pensar en ello

Seguramente, la conversación hubiera seguido su curso, la habría invitado a tomar un café y ella seguramente hubiera aceptado, luego… el riguroso intercambio de números telefónicos y, dentro de unos días, la invitación a cenar.

Por su cabeza pasó, incluso, la imagen de dos niños morenos y de ojos verdes, que reían, mientras enviaban besos a su madre, que los observaba en el mismo lugar donde él se encontraba ahora.

Si, hubiera podido hacerlo, ¡maldición, lo hubiera hecho!… pero ya no, no ahora.

Pensando en esto, cruzó la avenida, solo vio el taxi cuando la frenada evitó que le pasara por encima.

— ¡Eres idiota o quieres matarte! —el grito que le profirió el taxista seguido del bocinazo correspondiente fue lo que lo devolvió a la realidad.

— Eh… disculpa, amigo —dijo, levantando la mano para escuchar claramente el maldito idiota, cuando el auto pasó junto a él.

Al pisar la acera, levantó la vista, había llegado. El imponente edificio de su compañía lucía majestuoso con sus 40 pisos y era justo allí, en el último, donde alguien lo esperaba.

Entró sin saludar al conserje, en realidad no tenia caso, enfiló con paso decidido al ascensor que se abrió ni bien pulso el botón.

Una vez adentro, observó su figura en el espejo. Los kilos que había perdido se empezaban a notar, al igual que las incipientes ojeras; quien no lo conociera podía decir que tenía una vida disipada, pero para su entorno, era al exceso de trabajo y esa era la excusa que daba a quien se atrevía a preguntar.

Pero, con su familia no era lo mismo, su madre había insistido en que viera a un medico sin sospechar si quiera, que el diagnostico descansaba en el fondo del primer cajón de su escritorio hacia más de un mes

Si bien la idea había estado rondando su cabeza desde que se enteró, no fue hasta hoy en la tarde, cuando escuchó a su madre llorar en la contestadora, que lo pensó seriamente.

Para reflexionar sobre esto había salido a caminar al parque y justo tuvo que verla. Fue la mirada de la chica: lo que sintió al verla, añorar de pronto lo que quizás nunca tendría, lo que catapultó su decisión,

La campana de llegada sonó y las puertas del ascensor se abrieron dejando entrar una ráfaga de viento helado. Si a nivel del piso hacia frio, en la azotea del edificio este se colaba sin piedad por la ropa y le llegaba hasta los huesos.

Caminó con la cabeza erguida, seguro de lo que iba a hacer.

No estaba dispuesto a desear una vida que no podía tener, no estaba dispuesto a ver como su familia se consumía, siempre había impuesto las condiciones y ahora haría lo mismo, las condiciones las pondría él, por eso al llegar al pretil de la azotea una sonrisa se dibujo en su demacrado rostro.

Abrió los brazos y se enfrento con Ella.

— Bien, aquí me tienes —gritó al vacío— pero esto lo decido yo. Aquí y ahora, no como tu dispongas, sino como yo lo digo.

Sintió la caricia del viento helado y sonrió, al final él había vencido y Ella estaba obligada a darle la bienvenida.

Cerró los ojos y levantó uno de sus pies para apoyarlos en el pretil, y dejó que su mente se llenara con la imagen de una chica de ojos como la miel y cabellos color chocolate que, en cinco minutos lo conectó con la vida.


"Vivir y Morir. . . Cuando una persona se pregunta sobre estas dos palabras siempre surge, si la razón que autentica la pregunta es proximidad de la muerte. Existe una sutil diferencia entre preguntarse : Vida y Muerte, o, Vida o Muerte.

En esta disyuntiva me encuentro hoy, vivir muriendo, o morir, para ser libre"


ANTES QUE NADA, NO ES EL ÚLTIMO CAPITULO!

Así que no intenten matarme porque sino no sabrán que paso. Este mis queridos es el quid de la historia ¿encontrará Edward una razón lo suficientemente válida como para quedarse y luchar a pesar de la incertidumbre? Ya se econcontró con Bella, pero ella siguió su camino y él esta a punto de saltar ¿qué creen que pasará?

Espero sus teorías!

Gracias a todos una vez más por su apoyo a esta historia. . . distinta

NOS LEEMOS PRONTO!