PNWI 6

Capítulo 6: Asalto a la base enemiga

Si el desastre causado por una loli psicópata no era suficiente para que agentes comenzaran a perseguirnos, violar la seguridad de una de las supuestas bases más secretas del alto mando seguro que lo era. Luego de lo sucedido en ciudad Fractal fue algo decepcionante ver que no fuimos perseguidos en el acto, sinceramente esperaba más seguridad en los alrededores, pero supongo que la destrucción de la base del team flare horas antes aún era la prioridad del alto mando por lo que si queríamos infiltrarnos en una de las bases secretas esta era nuestra oportunidad.

Una vez que Citron robo la tecnología necesaria para desencriptar el dispositivo que Xerosic le había entregado, no tardó mucho en informarnos lo que este contenía. Yo misma no estaba al tanto de cuál fue la información que robamos de las instalaciones del laboratorio del doctor Sycamore, es decir, esperaba que nos sirviera para nuestros objetivos, pero no me imaginaba que fuera tan… especifica…

Aparentemente, dentro de la información encriptada estaba una lista de los Pokémon legendarios que la organización había dado por desaparecidos e incluso hablaba de la ubicación exacta en donde los tenían encerrados. Z2 estaba en unas instalaciones ocultas en la cueva Talasia, dado que estaba a cierta distancia de tierra firme sería difícil llegar ahí y salir campantes, probablemente la ubicación era idónea para evitar la infiltración, lo cual, a regañadientes, admití había sido una buena jugada del alto mando.

Las siguientes instalaciones se encontraban en la ruta 15, o más bien en una zona aledaña algo internada en las montañas. No sé si eso podría causarnos problemas, pero sabía que de alguna manera nos las arreglaríamos para romper la seguridad de ese lugar en donde tenían oculto a Xerneas.

Finalmente, Yveltal estaba encerrado en una base al este de pueblo mosaico, convenientemente no muy lejos de donde nos encontrábamos, no nos demoraríamos mucho en arribar al lugar y parece que el entendimiento de que iríamos ahí de inmediato estaba implícito, porque, luego de que Citron nos informara la decisión ya había sido tomada.

—Iremos a liberar a Yveltal—declaró Satoshi haciéndolo oficial, como era de esperarse, no había ninguna queja y el equipo entero comenzaba a movilizarse hasta que yo decidí hablar para detenerlo.

—Un momento ¿Nadie más piensa que esto es extremadamente sospechoso? —pregunte haciendo visible mi negativa a ir inmediatamente a infiltrarnos a una base enemiga sin que me escucharan primero.

—¿De que estas hablando Serena? —me preguntó Yurika con curiosidad, era un alivio saber que al menos había captado la atención de la pequeña rubia.

—Lo que quiero decir es… ¿No es muy extraño que la información que robamos del laboratorio del profesor Sycamore contenga exactamente lo que estábamos buscando? ¿Qué tal si es una trampa y al llegar ahí nos espera una emboscada de agentes? ¡No podemos simplemente ir e infiltrarnos sin asegurar el perímetro al menos!

Aunque hice notable algo muy obvio, ninguno parecía darle mucha importancia, de hecho, hubo unos momentos de silencio hasta que Satoshi decidió hablar.

—Estoy consciente de que es muy sospechoso, estoy consciente de que estamos jugándonos la vida en esta misión y estoy consciente de que cualquier error sería fatal—la seriedad en sus palabras nuevamente me afirmaba que Satoshi no era de los que tomaban una decisión solo porque si, si no que analizaba las cosas.

Aunque yo sabía esto, continuamente lo retaba haciendo que explicara con palabras una justificación a sus acciones que en gran medida se veían impulsivas. Quería que él aprendiera a dejar las cosas en claro porque yo sabía que el no hacerlo fue el motivo por el que la convivencia con su anterior equipo había fallado y no quería que sucediera lo mismo con este. Porque, aunque Yurika y Citron jamás lo cuestionarían, en el fondo yo sé que ellos constantemente se preguntan el porqué de sus acciones.

—Sin embargo—él continuó con su explicación—No creo que Lysson nos mandara con información poco confiable a una misión que ya de por si es prácticamente suicida, no sé en realidad de qué lado estará el profesor Sycamore pero ahora mismo, mientras el caos siga reinando tenemos una ventana de humo para infiltrarnos y aun si es una trampa no tenemos más opción que confirmarlo y tratar de liberar a Yveltal. Es todo o nada. Este es nuestro primer paso de la misión y la realizare con o sin ustedes.

Suspire pesadamente, la determinación de Satoshi nunca flaquera sin importar el peligro ligado si es que puede salvar a un pokemon y sé que realmente iría aunque estuviéramos en contra porque así es como él es.

—Aun cuando esto es una misión suicida estamos juntos en esto así que ni pienses que te infiltraras a la base enemiga sin nosotros—dije divertida.

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La palabra peligro, si bien formaba parte de nuestro vocabulario y a menudo estaba implicada en nuestras misiones, de momento brillaba por su esencia. Tomando mi sugerencia inspeccionamos el perímetro solo para estar seguros de que ninguna sorpresa nos esperaba, pero increíblemente no logramos encontrar nada. Los alrededores estaban demasiado silenciosos. Al volver al punto de partida una sombra detrás de un árbol llamó poderosamente mi atención, pensando que se trataba de un enemigo me acerque con sigilo sacando del lado derecho de una de mis botas una daga que tenía para la defensa personal.

Para cuando Satoshi y los demás se dieron cuenta ya me había lanzado a emboscar al sospechoso solo para que mi ataque fuera detenido por otra daga y encontrarme cara a cara con alguien muy familiar.

—Wow, creí que el rencor entre nosotros ya se había disipado señorita, aparentemente aún se siente resentida—se burló levemente causando que emitiera un pequeño gruñido para guardar de nuevo la daga al mismo tiempo que mis compañeros se acercaban.

Ciertamente aun sentía un leve pinchazo de discordia, es decir, en nuestro primer enfrentamiento, antes de que me enterara de que era un aliado, realmente se tomó en serio su papel de que éramos enemigos y pude no haberla librado. Por supuesto que había dejado mi odio atrás cuando le ayudamos a tratar de recuperar a Diancie y podría decirse que éramos amigos, pero aun así me portaba sigilosa a su alrededor, como dije antes, Steven Stone es un entrenador que puede llegar a causar terror.

—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunté viendo como el peliplata guardaba su arma.

—He estado rastreando el paradero de Diancie desde nuestra última misión, el alto mando constantemente la cambia de lugar para impedirme llegar a ella, la trajeron aquí y he estado vigilando el lugar por más de una semana para poder infiltrarme—declaró solemne.

—Entonces es aquí donde la tienen—comentó Satoshi pensativo—Bien, si estás aquí esto facilita un poco más las cosas, nos separaremos para buscar a Yveltal y Diancie, después de encontrarlos nos reuniremos en la salida y luego haremos volar el lugar.

Como siempre, el pelinegro hablaba con tal naturalidad que parecía restarle importancia al terrible caos que se formaría luego de que estalláramos esa base secreta. Por supuesto que eso llamaría la atención del alto mando, probablemente mucho más de lo que lo había hecho la destrucción en ciudad Fractal y nos pondría aún más en la mira, pero conociéndolo ese probablemente fuera el objetivo principal del plan, llamar la atención. Estoy muy segura de que todo era para darle un mensaje al alto mando al mismo tiempo que simplemente reforzamos su búsqueda centrada en nosotros para desviar la atención del resto de los agentes y muchos pudieran escapar.

En mi mente solo pude suspirar, el huir, destruir media ciudad y encima de todo asaltar una base enemiga, todo en un mismo día era simplemente una locura. Pero bueno, en este quipo, no, más bien en este mundo todos están locos así que decidí, por el bien de la poca estabilidad mental que me quedaba, que lo mejor era actuar sin pensar en las consecuencias a largo plazo, porque después de todo aceptar esta misión suicida había sido una locura desde el inicio.

—Serena y Yurika, ustedes busquen a Diancie junto con Steven, Citron y yo trataremos de encontrar a Yveltal—declaró nuestro comandante—¿Tienes información que nos pueda servir?

El peliplata nos mostró un holograma con lo que supusimos era un modelo en tercera dimensión de las instalaciones.

—Mis Pokémon exploraron la sección y reuní información suficiente para armar estos planos de la base. En las secciones inferiores hay dos puntos que están fuertemente resguardados, sospecho que en uno de ellos mantienen a Diancie y probablemente en el otro este Yveltal.

Mientras inspeccionábamos el mapa se las arregló para enviarnos los planos a nuestros dispositivos reloj, terminó de hablar en espera de algún movimiento de nuestra parte.

—Tú y las chicas a la sección B, Citron y yo registraremos la sección A, manténganse en contacto, calculo que una vez que nos infiltremos contamos con espacio de tiempo de una hora antes de que tengamos que lidiar con agentes especiales.

—Entendido—contestamos al comandante y así comenzó nuestro asalto a la base enemiga.

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"Pase lo que pase no te acerques a la sección A."

Debo admitir que las palabras de Satoshi me desconcertaron, aunque en ella hubiera un toque de preocupación a mí me pareció como si tratara de ocultarme algo. Los pyroar parecían ser el pokemon favorito de los lacayos del alto mando pues incluso en ese lugar los utilizaban para tratar de detenernos. No hizo falta que Yurika o yo sacáramos a algún pokemon para combatir, el metagross de Steven era lo suficientemente fuerte para ahuyentarlos a todos.

El estruendoso ruido de las sirenas comenzaba a hacer que me doliera la cabeza ¿Era necesario tal sonido en estas instalaciones? Aunque estaba ensimismada en mis pensamientos sobre cuales quieran que fueran los motivos por los que Satoshi quería alejarme de la sección A, aun podía oír el incesante sonido de una voz femenina ordenando redoblar la seguridad a causa de nuestra presencia.

Un cierre de emergencia fue ordenado y la compuerta de la sección que tratábamos de alcanzar comenzaba a cerrarse pesadamente. Al haber inspeccionado bases similares en otras áreas fui capaz de deducir que sería imposible para nosotros destruir aquella compuerta metálica y sin pensarlo acelere el paso para deslizarme justo por debajo de ella logrando salir ilesa. No pude ver las expresiones en los rostros de Yurika y Steven pero a juzgar por el tono en que los escuche gritar mi nombre, debía tener cuidado de aquí en delante.

Sin detenerme a evaluar la situación dos veces, saque de entre mis ropas un dispositivo que soltó humo haciendo dormir a pokemon e investigadores de esa sección. Gracias al cielo Citron diseña cosas como estas que si funcionan o de lo contrario me esperaría una agotadora batalla con cada uno de los presentes en este lugar. Los experimentos químicos del rubio no siempre acaban en tragedia, pero tampoco salen a la perfección y aunque fue en contra mi voluntad, termine siendo inmune a estos gases adormecedores luego de presenciar como fallaba en algunos de sus experimentos. Agradeciendo mi ventaja para moverme libremente en aquel lugar, me adentre a donde mi instinto me decía que tenían encerrado al pokemon ave.

La puerta tenía una ranura así que tome la tarjeta de una investigadora y la deslice para que segundos después esta me diera acceso. Quien fuera que hubiera diseñado este lugar tenía un pésimo gusto en decoración, los colores rojo y negro que destacaban en el lugar estaban pesimamente mezclados haciendo que solo verlo me generara dolor de cabeza y eso que ambos eran mis colores favoritos. En medio de ese lugar había un… supongo que la forma de describirlo era como una crisálida, inexplicablemente llamó mi atención. ¿Este era el legendario pokemon Yveltal?

Creo que mi mente no fue capaz de razonar en esos momentos, Yveltal era un pokemon capaz de robar energía y convertir todo en piedra y aun sabiéndolo no pude evitar acercarme y tocar aquella fría crisálida. Tal vez la esencia del pokemon me estaba llamando.

Como si la calidez de mi mano fuera algún dispositivo de activación, la crisálida se abrió y de ella emergió ese legendario pokemon soltando un rugido que probablemente hubiera inundado por completo aquel edificio subterráneo. Sentí que su alarido sacudió todo mi alrededor, su presencia era muy abrumadora. Mi lado racional me decía que debía salir corriendo de ahí pero mi cuerpo no se movía, era como si supiera que nada malo iba a pasarme, incluso el ruido que producía no causo ningún efecto en mí, pero por lo poco que sabía de ese pokemon, ese alarido habría sido suficiente para derribar a un charizard.

La enorme bestia por fin pareció advertir mi presencia y me miró fijamente por lo que pareció ser una eternidad.

Con una expresión inmutable me mantuve calmada ante su mirada, ese pokemon desbordaba una sensación oscura y maligna, pero extrañamente esa naturaleza no parecía afectarme. El miedo, terror y las demás emociones negativas que deberían estarme consumiendo en su sola presencia, brillaban por su ausencia. No pude evitar cuestionarme si es que acaso ya había enloquecido o la oscuridad me había consumido hacía ya demasiado tiempo.

Yveltal pareció hacer una reverencia ante mí y acercó su cabeza de forma que por inercia puse mi mano sobre esta.

—Has estado esperando ¿No es así? Ya eres libre—murmuré envuelta en un sentimiento cálido.

Fue extraño, pensé que todo estaría bien un, sentimiento de paz parecía apoderarse de mí, demasiado calido… demasiado a gusto…. pero entonces una fuerte explosión sacudió todo el lugar y de pronto todo a mi alrededor comenzaba a derrumbarse. Como si fuera instinto Yveltal me protegió de los escombros que comenzaban a caer del techo.

En mi reloj comunicador pude oír el entre cortado mensaje de Satoshi.

—¡Salgan… implementaron… autodestrucción…! ¡Salgan de inmediato!

No sé si ira o lastima eran las emociones correctas, pero ambas se entren mezclaban en mi interior de forma desagradable, era bastante lógico pensar que habría un sistema de autodestrucción en la base, pero en condiciones adecuadas este debía ser usado para activarse cuando no hubiera agentes en este lugar. Y sin embargo el alto mando se atrevía a sacrificar a todos sus subordinados con tal de que no pudiéramos obtener a Yveltal. ¡Sentenciaban a muerte a sus propios aliados por lo que consideraban un bien mayor! ¡¿Cómo se atrevían?!

Si, era cierto, nosotros teníamos la intención de volar la base, pero jamás asesinando de forma masiva a tantas personas. Con Yveltal en nuestro poder hacerlos evacuar al obligarlos a huir de nosotros no habría supuesto gran problema. Interrumpí mis pensamientos volviendo a la situación en la que me encontraba, no tenía tiempo para dejarme dominar por emociones negativas. Antes de que pudiera planear algún movimiento Yveltal lanzó un hiperrayo hacia el techo, la potencia de su ataque desintegro una gran parte del edificio, había perdido la cuenta de cuantos pisos habíamos recorrido hasta llegar ahí, pero por lo visto era un numero bastante elevado. El gigante pokemon me tomó entre sus garras y emprendió vuelo a través de los escombros que caían esquivando con gracia una gran mayoría de ellos.

—¡No! ¡Suéltame! ¡Mis amigos! —grite removiéndome entre las garras del pokemon.

El pánico me invadió de solo pensar que Yurika, Citron, Steven y Satoshi seguía ahí abajo. De alguna forma logré zafarme y saltar hacia algún piso, solo para encontrar un escenario bizarro lleno de cadáveres… tenía que encontrar a mis compañeros rápidamente. Absol salió de su pokebola y mordiéndome el dobladillo de la ropa me lanzó hacia atrás evitando que sufriera daños por una explosión a la derecha del pasillo. Mire aterrada como al frente otras habitaciones comenzaban a estallar. Científicos y empleados trataban de huir del lugar despavoridos pero enormes trozos de concreto los aplastaban o impactos de explosiones los alcanzaban, algunos se estaban quemando vivos.

Los gritos desgarradores y la sangre por todos lados hacían mi cuerpo estremecerse y entonces supe que así es como se vería el infierno, quiera ayudar, aun si eran enemigos no se merecían una muerte cruel en aquella base, pero al intentar moverme absol me empujo con todas sus fuerzas. El escombro cayó sobre mi pokemon y más pánico del que ya me inundaba me invadió…

Perdí la compostura… no supe que hacer… y entonces todo se volvió negro.

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Estaba tan acostumbrada a la oscuridad que por algún motivo ya sentía que era parte de mi… siempre había sido así. La maldad teñida de negro era tan tentadora y hermosa que generaba en mis deseos de retenerla.

Lo negativo, lo oscuro, la maldad… todo ello me era tan natural y pensé que era porque este mundo estaba distorsionado que era que podía aceptar todo eso como parte de mi mientras lentamente caía en un pozo sin fin de locura. Al paso que iba debía volverme una psicópata en algún momento.

Pero no sucedió.

En su lugar yo podía ver la oscuridad de las personas y darme cuenta cuando estas estaban en el borde de la locura… cada persona poco a poco iba siendo consumida por una negrura que solo yo podía ver. Siempre me pregunte porque…

¿Por qué si a pesar de que yo misma estoy ennegrecida con la maldad del mundo ver el sufrimiento y la locura, contrario a incitarme, me preocupan?

La mayoría solo ignoran o hasta gozan la tragedia y el sufrimiento de otros, principalmente de los pokemon pero cruzan una delicada línea en donde tan no hay distinción y solo desean provocar dolor y tristeza para satisfacer sus deseos enfermos.

Matar a alguien, sea pokemon o humano, o incluso maltratarlos no debería ser algo placentero.

¿Hasta cuándo llegaremos al límite de esta oscuridad?

La luz… la luz existe… ¿Dónde está?

Hoy puedo verla brillar… cálida y dulce solo para mi…

Extendí mi mano tratando de alcanzarla mientras mi vista comenzaba a acararse. Alguien tomó mi mano con suavidad.

¿Satoshi era luz?

—Veo que ya despertaste—él dijo con una suave expresión.

Con esas palabras me hizo saber que todos y todo estaba bien. A pesar de que no lo parezca en ciertos aspectos… De todos los entrenadores… él parece ser el único al que no puedo leer por completo… no puedo ver oscuridad en él, pero sé que existe, igual que en todos. Me pregunto qué es lo que lo hace tan especial. Pensar en él como luz es algo un poco gracioso, su actitud que generalmente es seria no combina para nada con la palabra.

—¿Qué sucedió? —preguntó sin moverme, me sentía bastante cansada, me parece que estábamos en algún claro de bosque muy cerca de un lago… ¿No deberíamos estar huyendo o algo así?

—Los del alto mando se aseguraron de que hubiera un protocolo de emergencia por si la base llegaba a ser invadida, el objetivo era destruir toda evidencia del lugar junto con pokemon y al parecer trabajadores… el tipo que activo el protocolo pensó que era algún tipo de anuncio de emergencia para que les enviaran refuerzos, pero en realidad era una secuencia de auto destrucción… probablemente nadie lo sabía así que no pudieron evacuar a tiempo… apenas y logramos escapar con vida.

—Sacrificar a sus propios aliados… no debimos esperar menos del alto mando—murmuré con tristeza.

Yo no deseaba que nadie más saliera herido fueran o no enemigos. Hasta ahora en nuestras misiones siempre tratamos de no causar muertes innecesarias, incluso cuando Yurika destruyó la base de ciudad Fluxus ella se aseguró de que nadie saliera muy gravemente herido. Causar destrucción y caos difiere mucho de acabar con vidas humanas. Ir por ese sendero indicaba un camino sin retorno a la más profunda de las malicias del mundo.

—Shh, descansa—Satoshi susurró acariciando mi cabeza con suavidad, como si intentara arrullarme para hacerme dormir.

No había notado mi ropa mojada o la venda en mi cabeza hasta que lo sentí acariciarme, toque aquella gasa blanca sintiendo un leve dolor, él hizo una ligera mueca de preocupación, lo mire exigiendo silenciosamente una explicación y aparentemente nuestro nivel de comunicación y entendimiento estaba muy bien desarrollado porque procedió a hablar.

—Un pedazo de techo te cayó encima y perdiste la conciencia… si no fuera porque Yveltal te saco de ahí habrías muerto, él te trajo hasta aquí y te metió al lago para lavar tu herida.

—¿Cómo salieron de ahí?

—Gracias a Diancie Steven y Yurika sobrevivieron a la explosión, ella los protegió con sus diamantes. Citron y yo sobrevolamos el lugar con Charizar para sacarlos de ahí justo cuando vimos a Yveltal volar contigo y Absol en sus garras. Envié a greninja a perseguirlo y así fue como te encontramos luego de un rato en este lugar secreto.

—Haha, suena fantasioso—me reí débilmente—¿Por qué un pokemon de la destrucción querría salvarme solo a mí?

No pude ver la expresión en el rostro de Satoshi, hábilmente parecía haberla oculado debajo de su gorra al bajar ligeramente la cabeza.

—Quien sabe—fue su única respuesta—Por ahora descansa Serena… olvídate de todo… de todo…

Como si sus palabras tuvieran algún efecto en mi comencé a sentir mis parpados pesados y de nuevo la oscuridad se apodero de todo a mi alrededor.

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Continuara