Había visto muchas cosas que nunca creyó ver mientras trabajaba estos años; cadáveres peculiares, muertes extrañas, cosas ridículas que no deberían existir. Había visto muchas otras cosas que nunca creyó ver ahora que el apocalipsis había iniciado; lugares decorados con entrañas, montones de cuerpos apilados y gente cambiando. Si tuviera que elegir algo que nunca dejaría de sorprenderle, algo que de verdad le horrorizaba, era las personas cambiando.
Las personas eran de un modo y cuando cambiaban, cuando parecían ser otras cosas amorfas y amenazantes, autodestructivas e iracundas, eso era lo que no dejaría nunca de sorprenderlo.
Pero Castiel, el cambio que ocurrió en Cas…si es que acaso le quedaba algo completo y sano dentro a Dean Winchester, el cambio que ocurrió en Castiel acabo con eso.
Después del incidente con el croatoan colándose al campamento Dean continúo evitando a Castiel, diciéndose a sí mismo y Chuck que estaba molesto con el ángel. Aunque muy en el fondo supiera y se negará a aceptar que tampoco quería ir a verlo después de la extraña posición en la que se habían encontrado ambos la última vez. Sin embargo prestaba especial atención a todo lo que tuviera que ver con Cas aunque al mismo tiempo evitará las conversaciones al respecto, al parecer la recuperación iba bien, y naturalmente después de que las horas pasaron se sintió aliviado de que el croatoan no hubiera entrado en su sistema. Además parecía ser que el enviado del cielo se estaba volviendo popular con el sexo femenino, pues muchas chicas del campamento se paseaban por su cabaña cada vez más seguido. El castaño lo atribuía a que su amigo era un tipo atractivo, ahora vivía solo y ya que no era un ángel seguro pensaban que estaría menos mal intentar coquetear con él. Era el apocalipsis, probablemente algunas se habían contenido porque Dios no vería bien que quisieran darle algunos besos a uno de sus soldados divinos. En realidad a él no le importaba, cuando tenía tiempo y ánimos, esos últimos los tenía casi a toda hora, claro que aprovechaba para tomar un trago y echar un buen polvo. Era relajante.
Cuando Cas estuvo bastante recuperado, les llegaron rumores del paradero de La Colt, que estaba con un demonio de nombre Crowley, del cual habían escuchado antes pero nunca habían visto. En seguida trazó un plan, irían al último lugar donde se había sabido que se encontraba el demonio, y Dean se encargaría de persuadirlo para obtener el arma. Cuando tuviera la La Colt, haría algo, y de algún modo todo quizá podría resolverse. Quizá.
Le tomaría más de unos días, quizá tendría que estar fuera un par de semanas. Así que pensó que lo mejor sería dejar a cargo a Chuck y Castiel, confiaba en ellos, y sabrían qué hacer en alguna situación extraordinaria que hoy en día eran cosa de cada momento. Pero quizá para eso debía pasarse por donde el ángel y…hablar con él. La verdad había pasado prácticamente un mes desde que no hablaba con Cas, se topaba de pronto y escuchaba lo que él le decía a otros y lo que otros decían de él. Pero no hablaba con él de frente y no se acercaba en lo posible a su cabaña.
Quería salir en seguida, perseguir esa vaga luz que era el tener La Colt en su poder. Así que era una tontería atrasar eso por no querer ir a hablar con su mejor amigo sólo porque estaba molesto e incómodo. Dio un par de instrucciones, se iría al amanecer con cinco de los mejores que le quedaban: Risa, Rick, Eliott, Jack y Spencer. Alistó sus cosas, habló con Chuck y se preparó para ir a tocar a la cabaña del ángel. La verdad era algo cobarde y de algún modo tuvo que casi terminarse una botella de whiskey antes de estar frente a la puerta de Cas, con una nueva botella en la mano; tomar unos tragos siempre hace más fácil conversar con alguien. En realidad ignoraría esa extraña situación que le avergonzó cuando Emily entró, sólo le diría que estaba bien, que lo perdonaba por mentir y que quería que cuidara del campamento mientras estaba fuera, quizá también hablarían sobre qué podrían hacer cuando obtuvieran el arma. Todo iría bien.
— Oye Ca…no. Hola Cast… —practicó en susurros antes de empujar la puerta y entrar diciendo— ¡Hey, Cas!
— Castiel estaba sentado en la cama y Emily estaba casi sobre él. Ella se enderezó en cuanto Dean entró. Ambos se sonrojaron, particularmente Cas.
— ¡Dean! —sonrió de manera extraña Cas— ¡Vaya! ¿A qué se debe el placer?
— Necesito hablar contigo… —escupió el, ahora molesto, líder— en privado.
Castiel volvió a sonreír, de esa extraña manera. Era una sonrisa amplia, nunca antes había visto una sonrisa tan grande en esa cara, se veía como…demasiado relajado. Emily se disculpó, se puso de pie y salió cerrando la puerta tras ella. El ángel avanzó descalzó hasta una mesa en un extremo de la cabaña, tomó un vaso que estaba sobre esta y se lo bebió de un trago.
— ¿En qué puedo ayudar, Dean?
— ¿Eso era alcohol?
— Si, Emily quería tomar un trago conmigo —respondió con un nuevo sonrojo.
—Ah… —Dean sonrió como diciendo "no está mal" y caminó hasta Castiel, dejó la botella sobre la mesa— ¿y lo tomaron?
— Si ¿También quieres tomar un trago conmigo?
— ¡No! —Cas ladeo un poco la cabeza confundido— digo…si, si a eso vine. Veo que te has propuesto seriamente introducirte a las costumbres humanas.
El enviado del señor, sonrió y acercó un par de sillas y enseguida fue por unos vasos nuevos, tomó asiento y espero a que Dean hiciera lo mismo. El castaño se sentó y destapo la botella nueva y sirvió en ambos vasos, se bebió el suyo de golpe y lo lleno de nuevo. Cas volvió a sonreír.
— Se me está complicando esto de ser humano…pero lo estoy intentando —comentó después de darle un trago su vaso, Dean hizo lo propio— es agobiante y duele mucho, así que Emily y otras chicas me recomendaron ser más espiritual…hablaron de yoga, creo. Estoy pensando en intentarlo. Emily me obsequió este tapete —dijo señalando lo que a Dean le pareció un feo tapete de tonos verduzcos a un lado de la cama— Y la semana pasada me trajeron unas velas aromáticas, se supone que me ayudarían a relajarme y que disminuyen el dolor y el estrés, no estoy seguro si funciono pero olían interesante.
Dean no pudo evitar soltar una carcajada. Así que a eso habían estado yendo las chicas. Castiel lo miró confundido de nuevo. Dean dejó de reír sólo para beber su alcohol y servir más.
— ¿Más espiritual?
— Bueno si, le encuentro sentido. Esto es algo complicado y yo…no lo sé, parece buena idea.
— ¿Vas a pasar de Ángel del Señor a hippie?
— Cas no entendió el término y Dean pasó buena parte de la noche riéndose y tratando de explicarle eso y otras cosas. Se sentía feliz de ver a Castiel así, estaba distinto, estaba muy ebrio y sin duda había estado besándose con Emily, pero aún era Cas. Aún era su Cas, y eso estaba de maravilla en comparación con todo lo demás. Luego hablaron un poco de la misión, Dean no quiso decirle gran cosa, pero Castiel tampoco pregunto demasiado. Le habló de que debía encargarse del lugar junto con Chuck y de otras cosas. Así que terminaron su botella, consiguieron otra y pasaban de las tres de la madrugada cuando estaban a punto de terminar la segunda, ahora sentados: Cas en el suelo, con la espala recargada contra la cama y Dean sobre esta. Tenía mucho tiempo, que no pasaban el tiempo juntos así, de esa manera cómoda y agradable. Eso si alguna vez lo habían hecho.
— Entonces… —dijo de pronto el ángel dejando caer la cabeza hacia atrás, descansando en la cama a un lado de la pierna extendida de Dean— ¿ya no estás molesto conmigo?
Al castaño eso le tomó por sorpresa. Había estado aliviado de que no se mencionará nada y ahora él soltaba esa pregunta y se le quedaba mirando fijamente a los ojos como siempre hacía. La verdad seguía molesto pero no podía decirle eso ahora. Era un Winchester y cuando algo le molestaba tardaba un buen rato en olvidarlo, cuando lo olvidaba. Pero de igual modo el estilo Winchester dictaba decirle a su amigo que estaba bien ahora, así que eso hizo de la mejor manera que pudo.
— Escucha Cas, estoy cansado de que me mientan…pero, bueno…creo que estamos bien, por ahora. —Cas sonrió satisfecho. Hubo un corto silencio.
— Me está dando algo de sueño…
Dijo y se puso de pie tambaleándose, se bebió el resto de su vaso de un trago y se dirigió al baño. Volvió después de un rato dando tumbos, traía una manta extra en los brazos.
— Dean, quizá deberías quedarte aquí hoy.
— Ah si…dámela, —asintó el joven enderezándose y poniendo los pies en el suelo—creo que tomaré tu sof…
Al acercarse a la cama Cas tropezó con el tapete que estaba a lado y perdió el equilibrio, Dean rápidamente evito que cayera tomando uno de sus brazos y atrayéndolo hacia él, que seguía sentado. Castiel dejo cae la manta y termino con la cara contra el colchón, se apoyó en sus manos y levanto la cabeza sólo para terminar mirando fijamente la cara del humano. La mente de Dean se quedó en blanco.
— Cas… — Qué diablos estás pensando? No puedes…es un jodido tipo y…— levántate, debes ten…
Sin embargo antes de notarlo Castiel acabo con el espacio entre ambos. El líder podría decirse a sí mismo que ambos estaban muy ebrios, podría decirse que Castiel aún estaba bajo el efecto de algunos medicamentos, que él llevaba todo el día bebiendo. Podría decirse que no recuerda bien qué pasó, pero ciertamente lo único que paso fue que por unos instantes no pensó en qué estaba haciendo y sólo reacciono empujando a Cas a un lado suyo sólo para ponerse encima de él. Lo cierto es que antes de que se pudiera detener a pensar había metido su lengua en la boca de su "amigo" la nuca con una mano mientras con la otra removía su cabello.
En realidad, cuando despertó a la mañana siguiente porque tocaban a la puerta fue justo el momento en que su mente comenzó a funcionar de nuevo. Fue entonces cuando se alarmo, al darse cuenta de que estaba dormido a lado de Castiel, cuando comprobó que ambos seguían vestidos se levantó, tomó sus cosas y salió de ahí sin decir nada.
Cuando Castiel se despertó como a las diez de la mañana, el líder y los otros cinco se habían ido del campamento.
