Gracias a todos/as de nuevo por todos los mensajes y reviews! aquí os dejo el siguiente.

A leer!


La llamada desde debajo de Lucius había dejado completamente exaltada a Hermione, le dolía el cuello, bastante, pero no podía moverse de ahí, se volvió a tocar el labio manchado sus dedos de la sangre de Snape, estaba casi seca, se dejó caer en la cama, no podrá dormirse, pero sabía también que estaría escuchando qué demonios pasaba ahí abajo.

Severus bajó las escaleras lo más rápido que pudo.

-por Salazar… sí que tiene fuerza esa Granger…- Severus lo miró extrañado.

-tu boca

-ah… ya…

-supongo que habrá habido consecuencias por hacerte eso… no tiene muy buena pinta- Snape se mordió el labio sintiendo el sabor a sangre aun.

-si…

-comenzamos? Oh casi lo olvido…- hizo un leve movimiento de varita y un par de botellas de vino de elfo aparecieron delante de ellos.

-siempre igual Lucius…- el hombre rió y comenzó la partida.

Arriba en la habitación Hermione simplemente escuchaba la estridente risa de Lucius y de vez en cuando la de Snape, eso era muy extraño para ella, pero aparte de algunas anécdotas del aristócrata con Snape, lo único que comprendió fue que el oscuro mago prefería callar y beber, de pronto escucho un fuerte golpe en la mesa, la voz de Lucius ya no sonaba tan serena.

-Pero se puede saber cómo lo haces?- la risa de Snape tampoco sonaba muy lúcida.

-estás borracho, no hay…- hizo una pausa intentando recordar lo que estaba diciendo-… hay… manera de… jugar al ajedrez contigo… ganarte es demasiado fácil…

-cabrón…- los dos volvieron a reír.

La siguiente frase realmente heló la mente de la joven.

-no pienso dejar que me ganes de nuevo hasta que no le hagamos una visita a Granger… que te parece?- la voz de Lucius le había dado verdadero miedo. Snape parecía no responder.

-deja el vaso ya y levántate Severus!- no respondió, Lucius se levantó del sofá, a los pocos segundos, en el momento en el que el rubio ya había subido las escaleras la lucidez pareció hacer acto de presencia en la mente de Snape.

-Granger… oh Granger… Granger!- Se levantó intentando enfocar la vista hasta ver a Lucius esperándole en las escaleras.

-no te exaltes tanto… me duele la ca…- pero Severus pasó a toda velocidad agarrándose en la barandilla de las escaleras por al lado de Lucius que se estaba mareando.

El rubio abrió la puerta antes de que Snape llegase.

-muy buenas... tardes sangre sucia…- Hermione comenzó a temblar hasta que vio a Snape detrás de él agarrándolo de la capa por detrás.

-Lucius no creo… que sea buena idea…- los ojos azules se clavaron en los negros con una expresión divertida.

-si que eres posesivo… vamos Severus seguro que a Granger le apetece conversar un rato…- el hombre intentó enfocar la vista.

-valla… que pasional Snape has visto como le has dejado el cuello?- se rio con crueldad.

-Lucius…- vio a Granger contra el cabecero a medida que Lucius se acercaba y al momento la joven vio como le apuntaba con la varita y susurraba algo haciéndolo desaparecer en una neblina negra. Snape se apoyó en uno de los postes de la cama con una sonrisa que no sabía si la tranquilizaba o le daba miedo.

Se sentó en la cama, con la mirada en un punto muerto, Hermione se relajó.

-Granger…- se giró a mirarla un segundo, había bebido menos que Lucius, eso era seguro, pero aun así no sentía la mente en condiciones como para hablar demasiado. Se cayó al momento en el que sus ojos se pararon en las marcas de su cuello y los hinchados labios. Se acercó un poco a ella pero la joven se apartó asustada.

-solo… le duele?- ella negó.

-Granger…- la joven asintió, sabía que no podría mentirle.

-está borracho…- Severus rodó los ojos.

-no he bebido tanto como Lucius…

-pero lo está

-deje que le mire eso…

-no… duerma, nadie puede aparecerse en una casa franca sin el permiso del que se hospeda en ella, no va a engañarme… solo me tiene aquí arriba porque no me aguanta. No voy a torturarle, estaré abajo…- Severus sintió su estómago retorcerse por algo parecido a una patada psicológica al escuchar eso, y aquello mezclado con el increíble dolor de cabeza que sentía no era nada bueno. Le haría caso a Granger por primera vez desde que ella traspasó las puertas de Hogwarts. Emocionante.

Hermione bajó las escaleras hecha una furia, no comprendía nada, no comprendía lo que pasaba por su cabeza, lo que sentía en su interior, las críticas de Snape, aquellas frases llenas de veneno pero aun más mortales cuando sabía que eran verdad… Harry y Ron simplemente la necesitaban porque ella tenía la información, porque ella era quien continuaba hacia delante, nada más. Harry tenía a Ginny, oh Ginny… cuanto echaba de menos poderle contar lo que sentía…, Ron tenía a Lavender, pero eso ya le daba igual. A quien demonios tenía ella?

Y Snape… Snape parecía tan perdido como ella, tan perdido que tenía que torturarla de aquella forma, por qué aguantaba él aquello? Por más mal que hubiese hecho en el pasado… por más mal que estuviese haciendo entonces… por más que estuviese condenado a ser… dejó de pensar en aquello, no comprendía por qué había evitado de forma tan nerviosa que Lucius la tocara ni siquiera había soportado que le hablara, ella no era suya por Merlín! Si tanto la odiaba si tan solo quería estar! Por qué tenía que hacer aquello? Complicarlo todo de aquella forma?

Vio el libro que Snape había estado leyendo en el sofá entre las botellas de vino de elfo. Lo tomó y se sentó. Reconoció la cubierta del libro inmediatamente.

Era aquel libro de pociones avanzadas que Harry había "tomado prestado" en sexto año. La letra junta, picuda y pequeña del hombre. Estaba segura de que él había sido un sabelotodo de joven también, aquello la enfadó más mientras pasaba las páginas leyendo los apuntes de Snape. Hipócrita…