Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece.
Advertencias:
Posible OoC. AU piratas y sirenas.
Tenía pensado usar la idea para la primera etapa, pero pues finalmente no la hice así que la desarrollaré esta vez. Pues a mí me parece que sí hay química(?).
Sirene: Sirena, duh(?).
Este fic participa para la CI Pairing Cup del foro Cannon Island.
Palabras: 577.
Resumen: Que él imitara su voz y saliera algo chillón de eso, era de muy mal gusto. Pero que pensara que lo creería un desalmado por intentar hacerla comer peces era algo que encontraba demasiado lindo como para que viniera de un pirata cualquiera.
Sirene
[...]
—Vamos, no seas tonta —presionó por un momento la piramidal de su nariz y volvió a dirigirle la mirada.
Lucy giró el torso, esquivando sus ojos, regalándole la vista de su espalda desnuda y salpicándolo de paso. Gray suspiró. No era que fuera muy de fijarse en el físico más que en cualquier otra cosa —lo que pensaba vendría siendo dado que lo poco que habían hablado se resumía a eso—, pero por cursi o exagerado que sonase, se sentía hechizado y la curiosidad de saber cómo se vería si esto o lo otro no se iba. Entonces, considerando que estaría un buen tiempo con ellos, se había dispuesto a quitarse aquella curiosidad.
—Muchas gracias. Es muy bonito que al intentar ser amable, a comparación de la bola de idiotas que está arriba, intentes darme un baño —dijo en un tono más agresivo.
Bufó y tomó asiento en ese mismo lugar, secando un rastro de agua que había logrado llegar a su rostro con la manga de su chaqueta.
No debía enojarse, después de todo ella había sido secuestrada. Nadie iba a ser agradable con las personas que se la llevaron, menos si eran los "sucios piratas" que era por lo que todos los tenían.
Ella le miró de reojo y Gray sintió la falta de novedad debilitando su paciencia. Desde que al Capitán se le había ocurrido capturar una sirena y le había tocado la mala fortuna a la que tenía al frente en ese mismo momento, había intentado ser tan agradable como le era posible considerando que él era de los pocos más cuerdos en ese lugar.
—Bien. Vendré cuando tengas que comer —decidió poniéndose de pie.
Lucy le miró por encima del hombro con duda, en realidad no parecía mala persona pensó mientras lo veía irse. Ahora incluso si estaba sola se oía desde arriba el bullicio interminable que provocaba ese gran grupo de hombres.
Más tarde estaba apoyada en el borde de la especie de caja llena de agua en la que la habían metido, con los ojos cerrados y la respiración que de a poco se iba acompasando más y más. Sin embargo, su calma se vio interrumpida cuando un escalofrío la recorrió por completo y su cuerpo, más por instinto, se volteó para quedar de frente con el peligro. Su cola volvió a salpicar agua.
Inconscientemente respiró aliviada al ver que era ese rostro que ya conocía.
—Creo que ya estará bueno de salpicarme con esa cola que tienes —dijo Gray que ahora se sentía de mejor humor y llevaba un balde en una mano—. Aunque acaba de asaltarme la duda... ¿las sirenas sí comen, cierto? —entrecerró los ojos.
—Comemos hombres.
Gray sonrió de lado.
—Genial. Tus primeras palabras son para decirme algo realmente tenebroso —al segundo su sonrisa se borró—. Pero no te creo, y cuando decidía qué traerte pensé en que no querría verme como un desalmado.
Ella lo vio sentarse en el mismo lugar que antes.
—Así que te traje unas deliciosas algas.
La muchacha miró del balde a él, pensativa.
—¿Pensaste que no querría comer peces?
Gray se encogió de hombros.
—Imaginé algo como... Los peces son amigos, no comida —intentó imitar su voz.
Aunque Lucy todavía desconfiaba y pensaba que la parte de imitar su voz no era nada educada, no pudo evitar pensar en lo lindo que era eso para venir de un pirata.
—En ese caso, gracias.
Él volvió a sonreír, ahora más sinceramente.
