Habían pasado cuatro meses desde su última platica sobre un embarazo, aun no daba luz verde sobre este tema la chica por lo que Peeta se sentía mal, la sola idea de que ella haya aceptado tenerlo era la que más le causaba ilusión. Varias noches se sintió la tentación de volver a mencionar el tema, pero se contuvo, sabía que si lo hacia esta más se iba a sentir presionada y entonces tendrían un hijo, si pero no porque ella quisiera si no porque el de alguna manera la obligo. Los días siguieron pasaron normales, o por lo menos como lo habían sido estas últimas semanas, disfrutándose al máximo y dejando de lado las insinuaciones y los mamelucos. El chico trabajaba arduamente en la panadería reconstruida, no todo el tiempo haciendo pan ya que ahora era algo así como el jefe por lo que solo ayudaba un poco en la elaboración de este, había días que no tenía necesidad de ayudar, pero otras era indispensable su participación-en su caso los días en los que se vendía más de lo que se tenía previsto-. Después de un rato se acercó a la cocina, gustoso de prepararle bollos de queso a su esposa, los cuales eran sus favoritos. Amasando y decorando se fueron las horas hasta que era tiempo de marcharse a su casa con el pan. Todo en su trayecto parecía ir como los demás días hasta que llego a la Aldea de los Vencedores donde siempre era bien recibido por Katniss incluso antes de entrar a su casa, ahora las luces se encontraban apagadas, lo que hizo que el chico se sintiera un poco incómodo. Nunca en los años que llevaban de casados la casa de encontraba en ese estado, lo que daba un toque misterioso y preocupante. Golpeo la puerta levemente esperando una respuesta. Nada. Intento de nuevo con más fuerza. De nuevo nada. Abrió la puerta lentamente, encontrándose con la gran oscuridad que asechaba la casa, parecía que no estaba nadie en casa lo que hizo que su estómago se removiera angustiado. Predio todo las luces llamando a la chica por su nombre y uno que otro apodo cariñoso que le había puesto con el paso de los años. Ninguna respuesta. Algo llamo su atención, en la puerta de su habitación-que estaba cerrada, haciéndolo un poco más extraño- se encontraba una nota y debajo una carta que decía su nombre. Leyó la nota "No abras la habitación a menos de que hayas leído la carta". Todo el asunto era extraño y atemorizante pero pensó que si Katniss se encontraba en peligro lo mejor que podía hacer era seguir las instrucciones. Abrió el sobre lentamente, esperando una amenaza o algo peor, pero nada. Dentro se encontraba una hoja de papel, con letras cursivas.
"Querido Peeta:
Tal vez estés preguntándote quien soy, o el porqué dela carta o aún más sin mucha importancia el por qué use el "Querido" inicio de esta. Supuse que era la mejor palabra que podría utilizar dado que no soy Katniss, si pensaste que esta carta era de ella estas completamente equivocado aunque no estás tan lejos de la persona que la escribió, tampoco soy Haymitch cabe aclarar. No se cómo dirigirme a ti sin darte muchas pistas de quien soy, eso lo sabrás a su tiempo, por lo que el "querido" fue el más convincente en busca de las palabras que uso para describirte. Si piensas que está en peligro Katniss puedes despedirte de esa idea, porque no es así, ella está mejor que nada, la estoy cuidando yo, aunque suene ilógico. No soy Gale. ¿Entonces quién soy? Yo también quisiera saberlo, se quién soy, pero como si no lo supiera. No sé cuál es mi nombre, no sé cómo soy o que aspecto tengo, de eso ya se encargara el tiempo. No sé decirte quien soy porque puede que de alguna manera aun no sea nadie, pero por otra si existo, "Por el simple hecho de nacer eres alguien" pero eso a mí no me queda, o no por el momento, o tal vez, quien sabe. He escuchado por ahí que preparas unos deliciosos bollos de queso, espero que algún día puedas enseñarme a hacerlos, eso de hornear suena divertido. Creo que con esto te estoy dando demasiadas pistas de quien soy aunque yo aún no lo tenga muy bien planeado, así que solo basta esperar, no te preocupes no será mucho, veras como cuando menos te lo esperes estaré aquí.
Con esto me despido.
Te quiere, alguien"
Abre la puerta cuidadosamente, dejando a la vista a Katniss, acostada en su cama, preguntándose cómo es que si lo escucho no dio señales de vida. Se acercó a ella, por alguna razón no quiso hablarle, ella estaba muy callada y aunque no había hecho mucho silencio con la puerta bien pudo darse cuenta de que él estaba entrando. Tenía los dedos de las manos pintados de naranja, señal inequívoca da de que había puesto se a pintar, busco en las paredes un lienzo, pero nada, lo que sea que haya creado no estaba ahí.
-¿Katniss? Pregunto el, observándola, con una gran sonrisa en su rostro dirigida a la nada, la sonrisa más grande que había dado en su vida. Levanto su blusa hasta la altura donde terminaba su sostén, dejando ver lo que había pintado.
En su vientre estaba escrito "Nos vemos en 6 meses, papi".
