El teletransportador Goauld no hizo ningún ruido al aparecer en el dormitorio, tan sólo emitió una potente luz, pero no despertó a ninguno de los dos hombres. Baal se quedó quieto un momento, observando la escena que tenía delante y sonrió victorioso, pues los tenía justo donde quería, indefensos, desconocedores de lo que se les venía encima y totalmente despreocupados.
El goauld dio la vuelta a la cama y llegó hasta donde estaba Daniel. "Absolutamente tierno y conmovedor." Dijo Baal al ver como Jack dormía abrazado a Daniel, apoyado sobre el hombro de su joven amante. "Pero la felicidad os durará poco O'Neill, lo siento." Dijo con sorna y desprecio en el tono de la voz.
Se inclinó sobre Daniel colocando un dispositivo sobre su cara, que durante un momento se iluminó y pareció introducir un rayo de luz en la cabeza del humano. Daniel se removió y protestó débilmente, sentía la presión en su cerebro, pero no lo suficiente como para darse cuenta de lo que estaba pasando.
La luz se apagó y Daniel tosió con fuerza, parecía que se estuviera ahogando. "Hora de irse." Baal observó a Jack moverse junto a Daniel y poco a poco despertarse con la tos de su compañero. Cuando por fin estuvo completamente despierto, el goauld ya se había marchado.
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Daniel también se despertó, notando que a cada momento que pasaba le costaba un poco más respirar, le era más difícil dejar de toser y cada vez se encontraba peor. Pero no dijo, seguramente sería un principio de resfriado, tal vez un poco más fuerte de lo normal, pero nada por lo que asustarse.
Aunque ya era un poco tarde para eso. Jack se incorporó en la cama. "Daniel, ¿estás bien?, no tienes buena cara." Dijo al encender la luz de la mesilla. Le tocó la frente, pero no tenía fiebre.
"Si, tranquilo, pronto se me pasará." Pero no fue así, menos de una hora después Daniel se levantó, angustiado por no poder encontrar aire en sus pulmones, aquello ya no era normal, ni cuando había tenido sus peores ataques de alergia le había ocurrido algo así. Bebió pequeños sorbos del vaso de agua que le había traído Jack, aferrándose con fuerza al vaso que tenía entre las manos
El general fue tras él y puso una manta sobre su cuerpo desnudo, lo que menos necesitaba en ese momento, era que además de todo, cogiera frío. Lo abrazó por detrás y consiguió que se sentar a los pies de la cama. "Tienes que tranquilizarte, los nervios no te van ayudar nada."
Daniel asintió y trató de llenar sus pulmones de todo el aire que pudo, pero como si alguien le hubiera dado un golpe, comenzó a toser otra vez, con fuerza y desesperación. Su cuerpo comenzó a agitarse y a temblar, apoyó la cabeza sobre el hombro de Jack y cerró los ojos, deseaba dormir y olvidar lo que estaba ocurriendo.
"No te duermas ahora Daniel, tienes que seguir conmigo." Jack besó su mejilla y lo incorporó, temía que al quedarse dormido, cayera también inconsciente. "Te voy a llevar al hospital, seguramente sólo es un extraño ataque de ansiedad y allí te puedan dar algo para calmarte"
"Yo… no tengo… ataques de... ansiedad." Dijo Daniel teniendo que detenerse a cada palabra para tomar de nuevo el aire que no entraba en sus pulmones.
Jack se levantó y dejando allí sentado a Daniel durante un momento, fue hasta el armario y sacó un par de camisas y dos pantalones. Se vistió y luego hizo lo propio con Daniel.
Lo trataba como si fuera su niño, pues al fin y al cabo eso era lo que era para él. Lo movió despacio, sin perder de vista su rostro cada vez más pálido y su boca entreabierta, en la que no entraba el aire suficiente para que se encontrara mejor.
"Vamos." Cogió a Daniel de ambas manos que cuando estuvo de pie, a punto estuvo de perder el equilibrio. Se sentía mareado, por lo que prefirió mantener los ojos cerrados y dejar que Jack se moviera por los dos. "Te llevaré al SGC, allí…"
"¡No!" Dijo Daniel en lo más parecido que podía hacer a gritar. Se detuvo en seco, completamente apoyado en el general. "No quiero preocupar a nadie… vamos al… hospital, pero no al… comando."
A Daniel no le gustaba nada sentirse la víctima, por eso no le gustaba estar enfermo o que le alcanzara un disparo. Aunque a nadie le gusta que le disparen o ser herido en combate, el problema de Daniel era ser el centro de atención, que todo el mundo quisiera ocuparse de él, cuidarle y tener que fastidiarse por lo que él creía que era su culpa.
"Muy bien, lo haremos a tu modo, pero sólo porque el hospital del condado está más cerca que el comando." De repente, Daniel tuvo que detenerse de nuevo, se quedó encorvado y respirar se le hizo casi imposible. Lo que sea que le estaba provocando aquello, lo estaba haciendo rápido y bien. "¡Daniel!"
"Estoy… bien, vámonos." Jack casi lo estaba llevando en vilo. En ese momento deseaba poder ser un jaffa y tener la fuerza suficiente para cargar el sólo con todo el peso de su pareja. Pero tuvo que conformarse con sostenerlo en pie y ayudarle a caminar hasta el coche.
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Las siguientes horas, fueron casi las peores en la vida del general. El viaje hasta el hospital se hizo interminable. De vez en cuando miraba a Daniel, que mantenía los ojos cerrados, apretados cuando realmente le costaba respirar y no decía nada, respirando lo mejor que podía.
En cuanto llegaron al hospital, un par de médicos se llevaron a Daniel, diciendo que su caso parecía ser de urgencia y Jack no volvió a saber nada de su compañero hasta otras dos horas más tarde, en la que apareció uno de los médicos que primero lo habían atendido.
Durante el tiempo de espera, Jack hubiera deseado avisar a Carter y Teal'c y decirles lo que había ocurrido, pero después de cómo le había insistido Daniel por no ir al comando y que nadie se enterara, no lo hizo.
Lo pasó fatal, dando vueltas en la prácticamente desierta sala de espera. No podía parar quieto, sentía como si desde que lo había besado por primera vez justo antes de separarse, se hubiera convertido en un tipo de gafe para Daniel, le había disparado un replicante, lo había poseído Anubis y le había tenido que disparar él; lo había perdido en un planeta lejano y casi lo había dado por muerto. Y ahora ¿Qué era lo que le ocurría ahora al amor de su vida?
Entonces apareció el médico. "¿Cómo está?" Dijo Jack antes que el doctor pudiera decir nada.
"Tranquilícese, su amigo está bien, cansado, agotado más bien, pero se podrá bien con un poco de descanso." Jack se sentó por fin, escuchando las palabras del médico.
"¿Qué es lo que tiene? Hasta esta noche estaba perfectamente."
"¿El doctor Jackson es alérgico a algo?"
"Si, bueno, desde que lo conozco se que estornuda mucho, que tiene sino…algo."
"Sinusitis. Bueno supongo que es posible que su alergia haya evolucionado hasta esto si estaba tenso o nervioso por algo. Pero ya le digo que se pondrá bien, usted déjele descansar esta noche, váyase a casa y mañana verá como se encuentra mejor, eso si nada de ir mañana a trabajar, necesita reposo absoluto durante un par días." El médico puso la mano sobre el hombro de Jack. "Hágame caso y descanse, ahora las visitas solo están permitidas para los familiares, los amigos deberán venir mañana."
"No voy a ir a ningún lado."
"Imagino lo mucho que aprecia a su amigo, pero no le aconsejo quedarse en esta sala de espera, acabara con su espalda." Definitivamente, ese médico no había comprendido lo que Jack quería decir.
"No lo entiende, no es que Daniel y yo seamos amigos. Vivimos juntos desde hace un mes y dentro de poco le voy a pedir que se case conmigo." El médico palideció, sin que Jack supiera si era por haber metido la pata o porque no le gustaba lo que acababa de oir.
"Lo siento mucho, no había pensado que usted, general O'Neill y el doctor Jackson…"
"No hace falta que diga nada más, voy a pasar a verle y a estar con él toda la noche, si no le importa claro." Con un gesto de cabeza, el médico asintió y dejó pasar a Jack hacia el pasillo de las habitaciones.
"Por cierto, casi se me olvida." Jack se paró en seco y se volvió hacia el médico. "Hemos encontrado cierta extraña y desconocida sustancia en el organismo del doctor Jackson, no le hemos dado importancia porque hemos conseguido controlar su dolencia, pero tenemos órdenes de informarle de este tipo de situaciones."
"Envíenla de inmediato al SGC a la atención de la coronel Samantha Carter, ella sabrá hacer." Aunque consiguió disimularlo, saber que había algo misterioso en el cuerpo de Daniel, en el mismo momento en el que su extraña afección comenzaba, no le gustaba nada y no le ayudaba a estar más tranquilo.
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Al entrar en la de Daniel, lo encontró a este sentado en la cama, mirando al suelo, perdido en sus propios pensamientos. "¿No deberías estar descansando?" Sorprendido por ver a Jack, Daniel no dijo nada. "Bueno al menos veo que se ha pasado lo peor."
Daniel asintió. "Dicen que ha sido un ataque de ansiedad, que estaba demasiado nervioso por algo y creo que tienen razón." Jack lo miró sin comprender nada de lo que estaba diciendo. "Ahora ya no vienes en las misiones, si me ocurre algo en un planeta o te pasa a ti aquí en La Tierra, el otro no se entera hasta que un compañero le da la noticia." Daniel sintió la mano de Jack rodeando su hombro y se apoyó contra su pecho, intentando no llorar. "He estado pensando en ello y no quiero morir sólo o no estar a tu lado si te pasa algo."
"¿Por qué no me has dicho que te preocupaba algo así?"
"No quería preocuparte. Ahora que eres el general tienes muchos asuntos en los que pensar como para molestarte."
"El comando no tiene nada que ver con nosotros, eres la persona más importante de mi vida y se te preocupa o te molesta algo, quiero que me lo digas, no quiero que llegemos a esto." Le besó frente con delicadeza, sabiendo que, después de lo que los médicos acababan de enviar a Carter, esa sustancia que había en el cuerpo de Daniel, esa preocupación no era la causante de su estado.
"Pero no pienses en eso ahora, no nos va a pasar nada malo a ninguno de los dos y en cuanto te saques esos pensamientos de tu maravillosa y prodigiosa mente, te sentirás mucho mejor."
"No puedes mentirme, reconozco por tu tono de voz que me estás ocultando algo que no me quieres decir. ¿Hay algo más?" Jack le besó la cabeza, como si se tratara de un crío al que se podía despistar con otro tema.
"No empieces a pensar lo que no es, porque eso no te va ayudar a relajarte."
"Jack…" Daniel se acomodó más contra el cuerpo de Jack, escuchando como el corazón del general se aceleraba. "Estás nervioso, tu corazón va muy rápido y me abrazas como si fuera la última vez que lo hicieras. ¿Esto que me pasa significa que me estoy muriendo otra vez?"
"No digas eso." Jack lo separó y lo miró a los ojos. No podía ni quería hacerse a la horrible idea de perder a Daniel otra vez, no estaba seguro de poder sobrevivir algo así de nuevo. "No te estás muriendo." Durante un segundo escuchó suspirar a su compañero más fuerte de lo normal. "¿Estás bien?"
"Estaría mejor si me contaras lo que me estás ocultando." Jack tragó saliva.
"Te lo diré si me prometes que luego te vas a dormir y no vas a preocuparte mientras no sepa más." Daniel asintió, mostrando esos ojos de cachorrillo abandonado ante los que el coronel no podía decir que no. "Los médicos han encontrado una extraña sustancia en tu organismo; no saben lo que es y les he dicho que se la manden a Sam ya."
"Pero Jack, si Sam se entera de esto..." Jack cogió a Daniel por los hombros y empujándolo débilmente, lo tumbó y luego metió las piernas de Daniel bajo la ropa de cama, lo arropo con cuidado y se sentó en un sillón que había al lado de la cama.
"No se nada más por el momento."
"¿Alguien me ha hecho esto? ¿Alguien me ha infectado? Oh dios."
"Daniel, me habías prometido algo."
"No creo que pueda Jack…"
"Shhhh" le acarició el cabello y comenzó a hacerle carantoñas igual que se las haría a un bebé o a un gato. A los pocos minutos, Daniel tenía los ojos cerrados y se había relajado casi por completo.
"Te quiero." Dijo Daniel en su último momento consciente.
Jack tan sólo sonriendo, mostrando un momento después su rostro de preocupación, ahora que Daniel no estaba pendiente de él, no tenía porque parecer tranquilo, cuando en realidad estaba aterrado por lo que esa sustancia pudiera estar haciendo sobre su amante y si había sido la causante de su estado de agobio total.
